Francisco Suárez: “Yo informé al presidente Vara y al Patronato de lo que ocurría en el Festival de Mérida”

En entrevista concedida a este periódico, el director teatral y del Festival ratifica el testimonio que ya prestó en el juicio celebrado la semana pasada contra el exgerente del Consorcio Pedro Salguero y aporta nuevos datos

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Francisco Suárez director de teatro y del Festival de Mérida en dos etapas. CEFERINO LÓPEZ
Francisco Suárez director de teatro y del Festival de Mérida en dos etapas. CEFERINO LÓPEZ

Su testimonio es contundente. El reconocido director teatral Francisco Suárez Montaño, que dirigió el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida durante tres años, entre 2008 y 2010, vivió una etapa de irregularidades económicas, contables y fiscales en el seno de la gerencia y del Patronato que han llevado a la imputación, entre otros, del entonces gerente, Pedro Salguero, y los entonces consejera de Cultura, secretario general técnico y director general de Promoción Cultural, Manuela Holgado, Agustín Sánchez Moruno y Francisco Javier Alonso de la Torre, respectivamente, para quienes la Fiscalía solicita penas que oscilan entre los cinco y los nueve años de prisión. Francisco Suárez, manifiesta la inquietud y preocupación que personalmente sufrió desde que vio lo que pasaba, las dificultades que eso supuso para el desarrollo de su labor, y las repetidas veces que informó de ello al Patronato y al propio presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, sin que se tomaran medidas correctoras hasta que, tras la victoria de José Antonio Monago, el nuevo presidente de la Junta de Extremadura, del PP, denunció los hechos.

Barcelona.-

La semana pasada Francisco Suárez testificó en el juicio que se le sigue a Pedro Salguero, declarando ante el tribunal, entre otras cosas, que el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, bajo cuyo mandato ocurrieron esos hechos, sabía lo que sucedía, porque él mismo, como director del evento, le había informado de las irregularidades, como este periódico publicó ayer (Juicio Festival de Mérida 2007-2011: “Fernández Vara lo sabía todo”). Pero la aportación informativa del que fuera director del Festival de Mérida en esa época va más allá e incluye numerosas cuestiones relevantes, que son las que han motivado esta entrevista, por el interés de las mismas y porque ponen de manifiesto una forma de gestionar bajo la fórmula de “lavar los platos sucios dentro de casa”, algo inaceptable desde el punto de vista administrativo, contable y jurídico, y también desde el papel fiscalizador y crítico que nos corresponde a los medios de comunicación.

TESTIGO DE EXCEPCIÓN

Francisco Suárez Montaño es un director de teatro con una amplia y reconocida trayectoria, y decenas de montajes estrenados en los más prestigiosos teatros españoles durante más de cuatro décadas. Su último éxito, abortado poco después a causa de la epidemia de coronavirus, fue el estreno de su espectáculo Diálogo del Amargo, de Federico García Lorca, en el Teatro Español de Madrid, en marzo de 2020 (El “Amargo” del Teatro Español de Madrid, un éxito frustrado por el coronavirus).


“No había dinero, me decía apesadumbrado el gerente, Pedro Salguero, porque, según él, los anteriores directores se lo habían gastado todo”.


Su experiencia en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, que es muy amplia, se remonta a 1986, cuando dirigió Las Furias. Desde entonces ha presentado en Mérida diversos espectáculos y ha dirigido el Festival en dos épocas, entre 1993 y 1996, y entre 2008 y 2010, en la conflictiva etapa que ha llegado ahora a los juzgados. Por tanto, su dilatada vinculación con el certamen emeritense y su experiencia en el devenir del mismo le confieren la autoridad de ser testigo de primera fila de lo sucedido, unos hechos que él no entendía que pudieran estar ocurriendo, lo que le llevó a ponerlos en conocimiento de los máximos responsables del Patronato, de la Junta de Extremadura y del propio Ministerio de Cultura.

¿Cómo fue su nombramiento como director del Festival de Mérida?

En mayo del 2007 se celebraron elecciones autonómicas en Extremadura que ganó el señor Fernández Vara. Días después me invitaron a la toma de posesión del nuevo presidente y asistí encantado. En junio o julio, no recuerdo exactamente, nombraron a Leonor Flores nueva Consejera de Cultura. A través de su jefe de gabinete, Antonio Pacheco, me puse en contacto con ella, solicitándole una entrevista. Se me concedió y me ofrecí como director artístico del Festival de Mérida. Le presenté un proyecto artístico que ella valoró como extraordinario de inmediato y a los pocos días me informó que le interesaba. En septiembre, me informaron de la reunión del Patronato donde se me nombró oficialmente.


“Las compañías se me quejaban y denunciaban que no habían cobrado. Ante esta situación, informé de nuevo a la consejera y también al presidente, señor Fernández Vara”.


¿Quién presidió esa reunión donde se le nombró a usted?

Esta reunión estuvo presidida por el señor Fernández Vara. Presenté mi proyecto y se aceptó. A partir de este momento me pongo a trabajar para llevar a cabo mis objetivos artísticos. En enero de 2008 presento la nueva programación al Patronato. Se aprueba y se pone todo en marcha.

¿Qué acogida tuvo su proyecto para Mérida?

Los medios nacionales se hicieron eco de él y reconocieron un cambio fundamental, alabando el criterio artístico y reconociendo que Mérida estaba de nuevo en el mapa de los festivales más importantes del país. Fue un éxito. De crítica y de público. Directores de prestigio internacional y nacional estuvieron presentes. Las críticas en general fueron extraordinarias.


“Informé detalladamente de la situación a la ministra de Cultura, señora González-Sinde, y ella me dijo que sus compañeros del PSOE sabrían cómo arreglarlo todo”.


ALGO NO VA BIEN

¿Cómo y cuándo empezó usted a darse cuenta de que algo no iba bien en el área administrativa o gerencial del Festival?

Durante la elaboración de la programación de 2008 empecé a darme cuenta de cómo se las gastaba el señor Pedro Salguero, gerente del Festival. Y de cómo se gastaba el dinero. No había dinero, me decía apesadumbrado, porque, según él, los anteriores directores se lo habían gastado todo.

¿Y qué hizo usted al constatar la existencia de ese problema?

Hablé con la consejera y ella, viendo el grave problema que se avecinaba, no sé cómo lo solucionó inyectando un millón y medio de euros para que pudiera celebrarse la edición de aquel año.

¿Habló usted con alguien más de la consejería?

En todas estas conversaciones estuvo presente el secretario general técnico, hoy imputado también.


“El director general me dijo, con arrogancia y firmeza, que “los trapos sucios se lavan en casa”.


¿Qué consecuencias tuvieron esas anomalías para el correcto funcionamiento de la puesta en marcha del Festival?

Alguna que otra mañana el gerente me comunicaba que nos habían cortado la luz, el teléfono e internet por falta de pago, por lo que no podíamos trabajar. Estábamos a mediados de mayo y el dinero no aparecía, según el gerente. Así que volví a ver a la consejera y me dijo que no me preocupara que todo se arreglaría. Pese a todo, se celebró el Festival, con llenos absolutos, y esto, según los cálculos del gerente, permitió que las cuentas se equilibraran. Eso era lo que él decía.

INFORMACIÓN AL PRESIDENTE Y A LA MINISTRA

¿Y no era verdad?

El hecho es que las compañías se me quejaban y denunciaban que no habían cobrado. Ante esta situación, informé de nuevo a la consejera y también al presidente, señor Fernández Vara. A los dos. Me dijeron que no me preocupara, que todo se solucionaría. No sé cómo lo solucionaron. Esto era el día a día. Así que, previendo las dificultades que podría tener para la siguiente programación, la de 2009, me entrevisté con la entonces ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en su calidad de copresidenta, junto con el señor Fernández Vara, del Patronato del Festival.


“La oficina de producción, liderada por Chusa Martín, fue ninguneada en todo momento. Un verdadero despropósito.”


¿Y qué solución le dio ella?

Yo le informé detalladamente de la situación y ella me dijo que sus compañeros del PSOE sabrían cómo arreglarlo todo. Pero la cosa seguía igual. Todos los días mandaba yo informes por correo electrónico al director general, informándole de la catastrófica situación económica del Festival y de las irregularidades que se cometían, impidiendo realizar mi labor de una forma normal y digna. Todo era un desastre.

“LOS TRAPOS SUCIOS, EN CASA”

¿No tomó medidas el señor Alonso de la Torre?

Siempre me prometía que se haría una auditoria especial para aclararlo todo. Pero, que yo sepa, nunca se hizo. “Los trapos sucios se lavan en casa”, me decía el director general con arrogancia y firmeza. Y bien que los lavaban. Yo, evidentemente, por mi responsabilidad como director artístico, tenía que seguir adelante, convocando a actores, directores y compañías para realizar la programación del 2009.


“Quise saludar a la nueva consejera, Manuela Holgado, para informarle de la situación, pero nunca me recibió.”


¿Y no comentaba usted estas dificultades con el gerente, que, al fin y al cabo, era el encargado directo de que aquello funcionase desde el punto de vista administrativo y económico?

A partir de ese momento yo dejé de hablar con el gerente. Ante esta situación me encontré solo. Pero mejor solo que mal acompañado. La situación era inaguantable. Y a pesar de todo, solito como estaba, saqué adelante aquella edición con unos espectáculos que todo el mundo recuerda: Medea, con Blanca Portillo y Tomás Pandur; Las Troyanas, con Gloria Muñoz y Mario Gas; Edipo Rey, con Ernesto Alterio y Jorge Lavelli; Tito Andrónico, con Javier Gutiérrez y Andrés Lima; o Lisístrata, con Paco León y Jerome Savary. Compañías griegas, rumanas, canadienses, portuguesas, italianas, colaboradores excepcionales de prestigio internacional, figuras emblemáticas del teatro nacional acudieron a ver qué estaba pasando en Mérida. Todos querían participar. Pero la oficina del Festival era un infierno. Un infierno. En aquellos días, el gerente contrató a una chica muy mona como coordinadora, pero que no tenía ni idea de aquello. Los administrativos se quejaban del trato despótico del gerente.

¿Y nadie intervino para parar esa deriva?

La oficina de producción, liderada por Chusa Martín, fue ninguneada en todo momento. Un verdadero despropósito. Por mi parte, decidí no saber nada del tema y sacar la edición de aquel año de la mejor manera posible, pues esa era mi responsabilidad como director artístico.

Y en la edición de 2009 volvieron a repetirse los problemas.

Al finalizar la segunda edición, de nuevo las compañías no podían cobrar. Algunas de ellas denunciaron y se celebraron juicios, teniendo el Festival que pagar las costas de todos ellos. Y el director general de Promoción Cultural, el señor Alonso de la Torre, como si nada, como si todo fuese perfecto.

NUEVA CONSEJERA Y NI CASO

¿Y qué hizo usted?

Lo único que podía hacer como responsable de la Dirección Artística, dado que ya había comunicado lo que ocurría a todos los responsables. Así que tiré hacia delante preparando la tercera edición. En febrero del 2009, la consejera de Cultura, Leonor Flores, cayó enferma y la sustituyó Manuela Holgado, que también está imputada. Quise saludar a la nueva consejera, para informarle de la situación, pero ni puto caso. Nunca me recibió. Antonio Pacheco, su jefe de gabinete, con quien hasta entonces me unía una buena relación, desde ese momento dejó de atenderme. Así que quedé solo de nuevo.


“La edición de 2010 fue un fracaso artístico, porque fueron la consejera, el director general y el gerente quienes, desde su “criterio artístico” decidieron qué se representaba y qué no.”


¿Cómo consigue poner en marcha la edición de 2010 con esos antecedentes y en esas circunstancias?

Antes de presentar la programación de 2010, en marzo, el Patronato me comunicó que, debido a la crisis económica, el festival tenía que celebrarse solo durante un mes. Preparo la programación. Contacto con uno de los directores más importantes de ese momento, Warlikoski, para traer un espectáculo maravilloso, con textos de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Pero, nada. Me dijeron que en polaco, no. Se sustituye por un concierto de María Dolores Pradera. Me niego. Consulto con el Ministerio de Cultura, con el director general de INAEM y me comunica que la Pradera es muy importante y que deje que sus compañeros del PSOE decidan, que están muy preparados. Incluso recibo advertencias por parte de otro ahora imputado, el director general Alonso de la Torre, que me dice que me ande con cuidado. Me preparan una entrevista para el HOY, donde confieso que “nadie me quiere en mi tierra”, y donde me expreso en contradicciones tan evidentes, en una larga entrevista de la que me avergüenzo. Estaba realmente asustado.

¿Asustado, por qué?

Por la situación y por lo que ocurría. En una reunión que tuve con el gerente, con la presencia de una diputada del PSOE y de otro empleado del Festival, presenté la programación. Al día siguiente se filtró la programación incompleta y tanto la consejera como todo el PSOE se me echaron encima, responsabilizándome de dicha filtración. ¿Cómo iba a filtrar la programación de una edición con la que no estaba de acuerdo? Aquello fue el agua que colmó el vaso. Era acoso y derribo contra mí.

Pero la edición de 2010 se hizo a pesar de todo.

Sí, pero fue un fracaso artístico, porque fueron la consejera, el director general y el gerente quienes, desde su “criterio artístico” decidieron qué se representaba y qué no. Hubo, eso sí, un espectáculo de gran éxito de público, Lisístrata, con Paco León dirigido por Jerome Savary.

DESPEDIDA Y DEPRESIÓN

¿Volvió a hablar del asunto con el presidente de la Junta?

Al finalizar la edición de 2010 le solicité una entrevista al presidente Fernández Vara, para volver a comentarle lo que ocurría. Tardó un mes en concedérmela. Le entregué un informe de 37 páginas. Después me cogí las vacaciones que me correspondían. La depresión me fulminó. En octubre se celebró la reunión del Patronato donde se me despedía. Asistí. Me dieron la palabra y solo pronuncié una palabra, “gracias”.


“Aquello me causó una gran depresión. Durante los siguientes tres años tuve que asistir a la consulta de un siquiatra, para que me ayudara a salir del bache.”


Por lo que dice, llegó usted a enfermar mentalmente.

Sí, todo aquello me causó una gran depresión. Durante los siguientes tres años tuve que asistir a la consulta de un siquiatra, para que me ayudara a salir del bache. Y salí. Nunca más he vuelto a ver a los ahora imputados ni al señor Fernández Vara, ni a saber nada de ellos ni de nadie relacionados con el Festival. Pero no olvidaré, siendo como soy un hombre progresista no afiliado a ningún partido, las putadas, las coacciones, las advertencias y el acoso que parecí por parte de unos hombres y mujeres que se llaman socialistas. No puedo entenderlo. Estaba asustado como un niño. Jamás me sentí tan humillado, tan maltratado. Parece mentira que me comportara como un pardillo, pero así fue. Pero ya me lo he perdonado. En aquel viaje por el desierto me acompañaron María, mi mujer, mis hijos, mis amigos, Carlos Tristancho, Mario Gas, Marcos Ordóñez. En los años siguientes monté Los Persas en el Teatro Español y seguí con nuevas producciones, La última batalla, La isla de los esclavos y Diálogo del Amargo. Esto me salvó. También en esos años recibí seis regalos maravillosos, seis preciosos nietos. ¿Se puede pedir más?

(NOTA: Hemos solicitado al presidente de la Junta de Extremadura, D. Guillermo Fernández Vara, la realización de una entrevista para comentar estos hechos y para que pueda dar la versión que estime oportuna sobre asuntos tan graves ocurridos bajo su mandato, pero, la respuesta hasta ahora ha sido el silencio. No obstante, estamos abiertos a cualquier aportación o posible rectificación por parte de él o de las personas mencionadas en esta información).

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, 100 años de periodismo

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