Las 14 razones por las que el Festival de Teatro de Mérida 2020 no debería celebrarse

Los intereses privados del adjudicatario a dedo, Jesús Cimarro, no pueden prevalecer sobre los de la región y la salud de todos

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Con 480 muertos por el virus, Extremadura no está este año para festejos. JUNTAEX
Con 480 muertos por el virus, Extremadura no está este año para festejos. JUNTAEX

La connivencia entre Jesús Cimarro, adjudicatario a dedo del Festival de Teatro Clásico de Mérida 2020 por decisión del Patronato del que es máximo responsable el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, factótum decisivo, junto con el gerente, del Patronato del Festival, complicidad que se desprende de la coincidencia en el tiempo y en el contenido de recientes declaraciones públicas de ambos en favor de que se celebre el Festival aún bajo mínimos, hacen pensar que ya está tomada la decisión de celebrar el evento a toda costa, primando los intereses de un particular, como el actual adjudicatario a dedo, sobre los intereses generales de la región extremeña, su economía, la defensa del dinero público y la salud de todos.

A primero de abril pasado, el adjudicatario a dedo del Festival de Teatro Clásico de Mérida 2020, Jesús Cimarro, hacía unas reveladoras declaraciones públicas, en las que decía que no contemplaba otra opción que mantener las fechas del evento para los meses de julio y agosto (El Festival de Mérida no contempla aplazarse por el Covid-19 y alerta: “Si en julio no hay normalidad, esto se hunde”). El productor madrileño no descartaba incluso una reducción del programa, que, junto con la reducción del número de espectadores a que obliga la normativa de la crisis sanitaria, dejaría un minifestival para un minipúblico, pero, eso sí, con el macropresupuesto fijado, que oscila entre los 3 y los 4 millones de euros de dinero público.


Contra la adjudicación a dedo del Festival 2020 se ha presentado una demanda en un Juzgado de Mérida.


Dejando un lapso de tiempo prudencial, para que los no avisados pasasen por alto la “coincidencia”, el alcalde de Mérida y miembro destacado del Patronato del Festival, Antonio Rodríguez Osuna, a finales del mismo mes de abril pidió públicamente a la Junta de Extremadura que autorizase la celebración el Festival, “aunque sea con limitación de aforo” (Osuna pide a la Junta que se celebre el Festival de Teatro Clásico “aunque sea con limitaciones de aforo”), con argumentos que coinciden al milímetro con los de Cimarro. Una petición temeraria, teniendo en cuenta el peligro de contagio y rebrotes de la actual pandemia.

Para nosotros, según fuentes fidedignas consultadas, no hay duda de que la decisión está tomada en el ámbito del Patronato (otra cosa es que el presidente Fernández Vara caiga en la trampa de la autorización), tanto por la coincidencia en tiempo y forma de las declaraciones de Cimarro y Rodríguez Osuna, como por otros indicios elocuentes. Uno de estos indicios son las declaraciones del showman Pablo Carbonell (que suele hacer espectáculos con Cimarro), confirmando su actuación en Mérida, (Pablo Carbonell confirma su papel de Plauto en el Festival de Mérida). Otro indicio evidente es la actual campaña publicitaria del ayuntamiento de Mérida con el contradictorio eslogan “Quédate en casa… que Mérida te espera”, e inserciones en medios que precisamente dan noticias relativas al Festival, como es el caso del enlace de más arriba.

Pero tanto las oscuras circunstancias anteriores del proceso de adjudicación, como las irregularidades del concurso que condujeron a su anulación, como las posteriores implicaciones legales del caso, como, sobre todo, la emergencia sanitaria que vive el país y el riesgo cierto de repunte de contagios si se celebran eventos masivos, desaconsejan que el Festival se celebre este año. Estas son las 14 razones que existen para cancelarlo.

1.- LA SALUD de las personas está por encima de todo y no parece que este verano haya desaparecido el peligro de contagio en un evento como el Festival de Mérida, aunque se respetasen las normas de reducción de aforo y de distancia entre espectadores, sin contar las compañías, los operarios y empleados, los técnicos, etc. Nadie puede garantizar un Festival al ciento por ciento seguro en el plano sanitario, y esto lo sabe perfectamente un técnico en salud pública tan cualificado como Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta y máximo responsable del Festival, que es médico forense y fue director general de Salud Pública de Extremadura -el mismo cargo de Yolanda Fuentes en Madrid, que ha dimitido por la decisión de la presidenta madrileña de acelerar la desescalada- y consejero de Sanidad del gobierno autonómico, antes de ser presidente. La responsabilidad en este caso no solo es política e institucional, sino que también puede tener consecuencias judiciales y penales si se produjeran contagios en el ámbito del Festival.

Inserción publicitaria del Ayuntamiento de Mérida en medios que demuestra que la decisión está tomada.
Inserción publicitaria del Ayuntamiento de Mérida en medios que demuestra que la decisión está tomada.

2.- LOS PRECEDENTES de los principales festivales de España y del mundo, que han sido cancelados por los respectivos organizadores y autoridades responsables, aconsejan cancelar también Mérida. En España se han cancelado ya festivales tan importantes como el BBK Music Legends (Bilbao, 5 y 6 junio), Jardins Pedralbes (Barcelona, 11 junio al 10 julio), Brisa Festival (Málaga, 19 y 20 junio), Fan Futura Fest (Murcia, 21 a 26 julio), La Mar de Músicas (Cartagena, 17 a 25 julio), o Castell de Peralada (Girona, 2 julio a 15 agosto), entre otros numerosos.

En otros países se han cancelado, por ejemplo el Rock in Rio (Lisboa, 20 a 28 junio), los Festivales de Edimburgo (de los más importantes del mundo, con una afluencia de cuatro millones de espectadores en centenares de representaciones y conciertos que reúnen a 25.000 artistas, y dejan centenares de millones de libras en la ciudad durante el mes de agosto), o el Festival de Teatro de Aviñón (el más importante del mundo en la especialidad de artes escénicas, que estaba programado del 3 al 26 de julio).

La prudencia y la salvaguardia de la salud pública han prevalecido en estos casos por encima de cualquier otro tipo de interés, como debería suceder en Mérida.

3.- LA EJEMPLARIDAD, porque si se autoriza el Festival de Mérida, la Junta no tendría fuerza moral para cancelar en la región otros eventos veraniegos masivos potencialmente peligrosos por el riesgo de contagio, como el Stone&Music y otros.

4.- LA IDONEIDAD de la ocasión, con la justificación de la pandemia, para que Fernández Vara dé marcha atrás en la adjudicación a dedo de la edición de 2020 a Cimarro, espere a la resolución (limpia) de la convocatoria del nuevo concurso y corrija la vergonzante deriva del procedimiento administrativo de adjudicación, tras la escandalosa suspensión de la Mesa de Contratación (Continúa el escándalo: suspensión fulminante de la Mesa de Contratación del Festival de Mérida), y la no menos escandalosa anulación del concurso por la Comisión Jurídica de Extremadura (La Comisión Jurídica tumba el concurso del Festival de Mérida 2020-2023), entre otras circunstancias negativas para la buena imagen del Festival, de la Junta y de él mismo.

5.- LA DEMANDA JUDICIAL presentada por una de las empresas licitantes, con el apoyo de las demás que quedaron fuera, contra la adjudicación a dedo del Festival de 2020 a Cimarro, aconseja también la cancelación. Hasta ahora, el bufete de abogados que ha elaborado la demanda, de la que dimos información en exclusiva ayer (Demanda contra el Patronato del Festival de Mérida por la adjudicación a dedo a Cimarro de la edición de 2020), ha ganado cada vez que ha actuado contra el procedimiento, consiguiendo de la Comisión Jurídica de Extremadura la suspensión de la Mesa de Contratación y la anulación del concurso, por las numerosas irregularidades del mismo y su presunta parcialidad en favor de Cimarro, por lo que es muy probable que vuelva a tener éxito, y esta vez, además, en un órgano mucho más independiente como el Juzgado Contencioso-Administrativo nº 1 de Mérida. Según fuentes jurídicas solventes, si los demandantes ganasen, habría que indemnizarles. En ese caso, solicitaríamos que respondieran con sus medios económicos y bienes particulares los cargos políticos y funcionarios causantes.


El concurso para la adjudicación del nuevo contrato, sospechoso de parcialidad en favor de Cimarro, estaba lleno de irregularidades y fue anulado por la Comisión Jurídica.


6.- EL DESPILFARRO de dinero público en el Festival de Mérida, a beneficio de un particular como Jesús Cimarro (Cimarro se forra con el Festival de Mérida), sería este año mucho mayor, dada la escasísima taquilla prevista. Teniendo en cuenta que, en una edición normal, y a pesar de la “abultada” asistencia de público que Cimarro publicita cada año, las pérdidas anuales son de alrededor de un millón de euros, que es la diferencia entre el coste total en dinero público y lo recaudado en taquilla (Escandalosa manipulación de las cuentas del Festival de Teatro de Mérida), en 2020, con una asistencia infinitamente menor por la obligada reducción del aforo y, sobre todo, porque el riesgo de contagio puede disuadir a los posibles espectadores, de celebrarse este año el Festival las pérdidas ascenderían a la práctica totalidad del presupuesto público, cifrado en más de 3 millones de euros. El interés económico de Cimarro no puede prevalecer sobre el de Extremadura.

7.- EL IMPROBABLE TURISMO también desaconseja tamaño gasto. Cimarro y la Junta han defendido siempre el Festival como un atractivo turístico que llena los hoteles y bares de Mérida y de otras localidades extremeñas, pero la pandemia va a disuadir a una mayoría de turistas de visitar Extremadura para asistir a un Festival disminuido y con el consiguiente riesgo de contagio.

8.- EL RIESGO DE CONTAGIO en Extremadura, precisamente, es un factor a tener en cuenta a la hora de autorizar eventos masivos. Con una tasa de mortalidad por coronavirus de 45 fallecidos por 100.000 habitantes, Extremadura se ha situado por encima de ocho comunidades autónomas, como Cantabria (35), Asturias (29), Comunidad Valenciana (26), Galicia (22), Baleares (18), Andalucía (16), Murcia (9) y Canarias (7), sin contar Ceuta y Melilla, con tasas menores aún.

Por lo que respecta a Mérida, en su Área Sanitaria, a día de hoy domingo, hay 237 enfermos de Covid-19 confirmados, se han producido 29 fallecimientos y sigue habiendo 15 enfermos hospitalizados, 6 de ellos en la UCI.

9.- EL LUTO y el duelo social por las 480 muertes que ha causado hasta hoy la Covid-19 en Extremadura no casan con el empeño de ciertos empresarios y dirigentes en celebrar a toda costa determinados eventos. Es inaudito que Cimarro y el alcalde de Mérida insistan en celebrar el Festival de Teatro Clásico, cuando ayer mismo se han enterrado 5 víctimas de la pandemia y hoy domingo se han producido 3 nuevas muertes por esta causa.


La Junta de Extremadura debe proteger a todo el sector teatral y del espectáculo en esta crisis, en lugar de favorecer a un empresario madrileño con un presupuesto de más de 3 millones de euros.


10.- LA SOLIDARIDAD con los enfermos extremeños de coronavirus y con los sanitarios de la región debería determinar que los fondos públicos y la atención de los dirigentes políticos se aplicasen a lo esencial. Hay que considerar que nada menos que 455 profesionales del Servicio Extremeño de Salud se han contagiado hasta hoy, y que 69 de ellos continúan enfermos.

Es de justicia, pues, que la Junta suspenda la edición del Festival a la espera de la resolución judicial que, de ser favorable a los demandantes, podría dar lugar a indemnizaciones.

11.- EL INTERÉS PÚBLICO determina, en estos meses cruciales para vencer a la pandemia, que el interés privado -y más el de un empresario teatral que bastante dinero ha obtenido ya de Extremadura- quede sometido a los criterios de prevención sanitaria, prudencia y economía que la situación requiere.

12.- UN FESTIVAL traído por los pelos en esta situación de emergencia, con actores, compañías y producciones de la órbita habitual de Cimarro, como el citado Carbonell, este año además sin tiempo para las producciones y los ensayos, daría lugar a una programación de peor calidad aún que los anteriores y solo se justificaría por el interés económico del adjudicatario que, no lo olvidemos, para la edición de 2020 ha sido designado a dedo, sin ningún procedimiento legal que garantice la concurrencia de otras empresas.

13.- LA SITUACIÓN AGÓNICA del sector teatral y del espectáculo en Extremadura, puesto de relieve con el manifiesto que la artista Pilar Boyero y otros cien firmantes han remitido a los principales dirigentes extremeños, entre ellos, el presidente de la Junta, a consecuencia de la suspensión de toda la actividad de la que dependen estos profesionales, exige que los recursos disponibles se dediquen a todo el sector y no solo a una actividad concreta y exclusiva. El presupuesto del Festival de Mérida para 2020 debería aplicarse, en todo o en parte, a satisfacer las demandas del sector en general, que, entre otras cosas, ha pedido que se les abone el 50 % de los contratos por las actuaciones que han sido suspendidas. Desoír estas reivindicaciones y mantener el Festival de Mérida, que solo beneficia a Cimarro y a las compañías y a los artistas de fuera de Extremadura (a las extremeñas les paga la mitad o menos que a las otras), sería una discriminación y un agravio para el sector teatral extremeño.

14.- LA PRIORIDAD SANITARIA, que, en todo caso, aconseja que los recursos disponibles (tres millones de euros para un festival de teatro en esta ocasión es demasiado dinero), en vez de quemarlos en pólvora del rey, se destinen no solo a combatir la actual pandemia, sino a dotar a Extremadura de los medios necesarios para prevenir situaciones futuras, dadas las carencias que la actual crisis ha puesto de manifiesto.

Jesús Cimarro, principal beneficiario del Festival y adjudicatario a dedo este año. PENTACIÓN
Jesús Cimarro, principal beneficiario del Festival y adjudicatario a dedo este año. PENTACIÓN

RESPONSABILIDADES

Todas ellas son razones de peso para que las considere el presidente de la Junta de Extremadura y máximo responsable del Festival, sin dejarse influir por el interés económico de Cimarro ni por la actitud miope y cortoplacista del alcalde de Mérida. El señor Fernández Vara debe tener en cuenta que es posible que la empresa que ha demandado al Consorcio por la adjudicación a dedo a Cimarro de la edición de 2020, gane en los tribunales, como ya ganó con anterioridad en la Comisión Jurídica de Extremadura logrando la suspensión de la Mesa de Contratación y, luego, la anulación completa del concurso de adjudicación. Si eso sucediese, fuentes jurídicas solventes señalan que la demandante tendría derecho a ser indemnizada, sin contar el desprestigio, para la institución y para su presidente, de una sentencia desfavorable, que corroboraría formalmente la convicción de todo el sector teatral español y extremeño sobre el trato de favor de la Junta de Extremadura a Jesús Cimarro.

De todo ello, responsabilidad sanitaria, judicial, civil e incluso penal, en el caso de que la actividad teatral en el teatro romano causase contagios, deben ser muy conscientes el presidente y todos los demás que participan en estas decisiones.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

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José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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