Los caprichos millonarios de Monago rozan lo punible (1)

El expresidente extremeño, que vuelve a presentarse a las elecciones, dilapidó durante su mandato ingentes cantidades de dinero público mientras cerraba o recortaba servicios esenciales en Extremadura

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Con su entonces esposa y con Javier Gurruchaga en la gala Ceres, la búsqueda de notoriedad a toda costa pero pagando los extremeños. JUNTAEX
Con su entonces esposa y con Javier Gurruchaga en la gala Ceres, la búsqueda de notoriedad a toda costa pero pagando los extremeños. JUNTAEX

Ahora que llegan las elecciones autonómicas en Extremadura es hora de hacer pública la investigación que hemos realizado durante los últimos años, acerca de los despilfarros millonarios que realizó José Antonio Monago cuando era presidente de la Junta de Extremadura a costa del dinero público, al mismo tiempo que cerraba servicios básicos esenciales en la comunidad autónoma. Él se negó en todo momento a facilitarnos los datos correspondientes, pero con paciencia y perseverancia hemos podido reconstruir y documentar los excesos de aquellos cuatro años de despilfarro de Monago al frente del gobierno autonómico, verdaderos caprichos sin justificación alguna, cuya única explicación son los delirios de grandeza, la salvaje prodigalidad con el dinero de los contribuyentes y la delatora munificencia del político, alimentados también por su entonces “gurú” Iván Redondo.

Esta información y las que seguirán en días próximos deberían haberse publicado mucho antes si el entonces presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago Terraza, nos hubiese facilitado los datos que le solicitamos en su día y que nos denegó sistemáticamente durante todo su mandato. Hemos tenido que esperar nada menos que siete años –solicitamos dichos datos por primera vez en 2012 y lo hicimos reiteradamente después, tanto de manera personal como a través de abogado, sin que obtuviéramos respuesta alguna- para reunir la documentación necesaria, facilitada, en unos casos, por la actual Junta de Extremadura presidida por Guillermo Fernández Vara, y, en otros, conseguida a través de otras fuentes y vías. La coincidencia de la publicación de estas informaciones con la celebración de las nuevas elecciones autonómicas a las que vuelve a concurrir el señor Monago –con pocas esperanzas de éxito, por cierto- es solo atribuible a él.


Hemos calculado como poco un malgasto de alrededor de diez millones de euros solo entre los premios Ceres, el cambio de nombre de la Junta por Gobierno de Extremadura y la distribución arbitraria de la publicidad institucional autonómica.


De todos modos, es oportuno que los electores extremeños descubran o recuerden hasta qué punto la gestión de Monago se basó en el despilfarro y el malgasto del dinero público –sin contar el permanente y vergonzante show, rayano muchas veces con el ridículo, en que convirtió su mandato-, sin ningún logro o avance digno de mención a pesar del alto coste de su negativa gestión, y actúen en consecuencia el próximo domingo ante las urnas. Los periodistas estamos obligados también a facilitar elementos de juicio sobre unos y otros políticos cuando llegan las elecciones, y más cuando se trata de asuntos que conciernen al dinero público.

Entre los diversos dispendios injustificados y los brindis al sol a costa del dinero de todos los extremeños que jalonaron el mandato de Monago al frente de la Junta de Extremadura, hay, al menos, tres despilfarros mayúsculos que destacan sobre todo lo demás: los llamados Premios Ceres de Teatro; la imposición del cambio de nombre de la Junta de Extremadura por Gobierno de Extremadura; y la arbitraria distribución y el malgasto de la publicidad institucional, favoreciendo a los medios que le bailaban el agua, en perjuicio de otros con mayor tirada y difusión, a los que se castigaba por sus críticas.

Proclamó la austeridad pero mintió desde el minuto uno. JUNTAEX
Proclamó la austeridad pero mintió desde el minuto uno. JUNTAEX

DIEZ MILLONES DE EUROS

Decimos que estos despilfarros, tasados en unos diez millones de euros como poco (alrededor de 1.700 millones de las antiguas pesetas) según nuestros cálculos, rozan el límite de lo punible, sin que con ello acusemos al señor Monago de haber cometido ningún delito tipificado en el Código Penal, como la malversación de caudales públicos o la administración desleal, no sea que nos amenace con una querella como las que anunció –sin que luego interpusiera ninguna- cuando se le descubrió el sabroso pastel de sus viajes a Tenerife a costa del Senado –otra cosa es la evidente infracción moral y ética de tal comportamiento-, pero conscientes de que estas conductas merecen castigo al menos en las urnas, un castigo que, por cierto, ya recibió el señor Monago como primer plazo en las anteriores elecciones autonómicas, que perdió clamorosamente, y cuyo saldo en contra puede terminar de quedar amortizado, al menos en la esfera de lo político y lo ético, en el segundo plazo de las del próximo domingo, porque lo que él hizo con el dinero de todos los ciudadanos, y que detallaremos en días próximos, merece más de un correctivo, sobre todo porque los extremeños deben garantizarse que un político tan malgastador no vuelva a gobernar.

El tema del malgasto o la dilapidación de los caudales públicos es una de las peores acciones –la peor, es, claro está, robarlos y quedárselos para uno mismo o para sus fines o intereses particulares- que puede cometer un político. Lo es en época de vacas gordas, porque el dinero público hay que administrarlo con enorme prudencia y moderación incluso si se dispone de mucho. Pero lo es muchísimo más en época de crisis, cuando los recursos, precisamente por ser más escasos, deben encauzarse prioritariamente hacia la prestación y la mejora de los servicios básicos y la atención a los sectores más necesitados. Juristas de reconocido prestigio dejan bien claro estos extremos.

Gala Ceres (o GOBEX) en el Teatro Romano, o la apoteosis de Monago a costa del dinero de los extremeños. JUNTAEX
Gala Ceres (o GOBEX) en el Teatro Romano, o la apoteosis de Monago a costa del dinero de los extremeños. JUNTAEX

Por citar solo un ejemplo, vamos a entresacar unos breves párrafos muy clarificadores del artículo titulado Despilfarro de fondos públicos y nuevo delito de malversación de caudales, publicado el 19 de mayo de 2017 en la Revista de Ciencia Penal y Criminología, del que es autora la prestigiosa jurista Nieves Sanz Mulas, doctora en Derecho Penal y profesora titular del Área de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca.

“NO SOLO NO DILAPIDAR, SINO GASTAR ADECUADAMENTE”

Dice la autora:

“…en el sector público lo principal es que se haga un uso razonable del patrimonio conforme con el objetivo presupuestado y aprobado. Al gestor público no se le pide sólo que no dilapide los recursos, sino que los gaste adecuadamente.”

2012, petición de las cuentas del despilfarro a través de nuestro abogado, que Monago siempre se negó a facilitar. PROPRONews
2012, petición de las cuentas del despilfarro a través de nuestro abogado, que Monago siempre se negó a facilitar. PROPRONews

Y añade más adelante:

“…no dependiendo la especial gravedad de la conducta (…) exclusivamente de la cuantía económica (…) desviada, sino que habrá de conjugarse con el daño o entorpecimiento provocado al servicio público, que a su vez y precisamente por ello, deberá evaluarse conforme a baremos ajenos al perjuicio económico (ej. retrasos en la prestación del servicio, formación de listas de espera, etc.,). No se trata, en todo caso, de un simple retraso de la actividad habitual de la Administración, sino de un quebranto apreciable y verificable del servicio público, hasta el punto de que éste se preste con dificultad, o no pueda ni siquiera llegar a prestarse totalmente, o en la forma que debía de hacerse, debido a la disminución del patrimonio público que se administra deslealmente”.

Es muy duro este juicio en términos generales y, desde luego, nosotros no estamos atribuyendo aquí al señor Monago una conducta delictiva –aunque sí punible en lo político y lo social, a tenor de los recortes que aplicó a servicios esenciales que detallamos al final de esta información-, porque de tener o haber tenido la base probatoria suficiente, como ciudadano extremeño que pagaba sus impuestos en Extremadura, hubiésemos interpuesto contra él en su momento una querella por presunta malversación de caudales públicos. Pero la gravedad de los hechos que comentamos aquí y que ampliaremos y detallaremos en los próximos días, viene determinada no solo porque el señor Monago quemó literalmente millones de euros del presupuesto autonómico, sino que, además, lo hizo en plena crisis económica, cuando los recursos menguaban al tiempo que crecían las necesidades. Es decir, Monago quemó en torno a diez millones de euros en los premios Ceres, en el cambio de nombre de Junta de Extremadura por Gobierno de Extremadura –él quería ser a toda costa presidente de un gobierno, aunque fuese un gobiernito; ahí es nada lo que, ante los ingenuos, luce poner en el tarjetón Excmo. Sr. José Antonio Monago Terraza – PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE EXTREMADURA-, y en la utilización torticera y arbitraria de la publicidad institucional, para animar panegíricos, comprar voluntades, callar bocas, atacar o favorecer a los medios y castigar a los críticos.

Iván Redondo, gurú de Monago entonces, fotografiado en la Presidencia del Gobierno de Extremadura. JUNTAEX
Iván Redondo, gurú de Monago entonces, fotografiado en la Presidencia del Gobierno de Extremadura. JUNTAEX

Entretanto, mientras quemaba al menos 10 millones de euros en estos fuegos de artificio, concebidos a mayor gloria de su excelentísima persona, el señor Monago recortó entre un 10 y más de un 20% el presupuesto autonómico, cerró guardias nocturnas en centros de salud, cerró numerosas Urgencias Rurales, no cubrió bajas médicas, quitó ambulancias, canceló líneas de autobuses escolares de modo que el transporte escolar dejó de ser gratuito para muchos niños necesitados, redujo las ayudas a la dependencia, recortó drásticamente en educación, redujo en un 30% las unidades de apoyo, redujo el número de profesores, recortó las ayudas para libros de texto, redujo las ayudas para comedores escolares, redujo los sueldos de los funcionarios, desatendió las zonas rurales y las periferias urbanas, etc. etc. Todo un ejemplo de mala política y de banal, absurdo e inútil autobombo que, al final, termina destruyendo a su promotor.

(PRÓXIMO CAPÍTULO: Los caprichos millonarios de Monago rozan lo punible (2). PREMIOS CERES: NUMEROSAS IRREGULARIDADES Y TRES MILLONES DE EUROS QUEMADOS EN CUATRO NOCHES).

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Su último libro publicado es la novela El Viaje del Tiburón – Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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