sábado, 13 abril, 2024
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Mi adiós, tras medio siglo ejerciendo el fascinante arte de la crítica teatral

Momento actual de la crítica teatral en España y en Extremadura

Celebro haber podido dedicar medio siglo al arte de la crítica teatral, integrándolo con mis diversas actividades de formación y organización teatral. A lo largo de mi trayectoria, también he experimentado desafíos comparables a los de mis colegas, aunque, en su mayoría, los medios para los cuales he escrito han respetado mis trabajos. Las mayores complicaciones surgieron en mis interacciones con instituciones culturales y sus líderes. Y ahora, cuando cumplo 82 años, creo llegado el momento de mi retirada de la primera fila, para dedicarme a mis obras.

La legitimidad para expresar opiniones es un derecho inherente a todo ser racional, ya que la capacidad de formular juicios es una característica natural de la razón. La mente opera de manera analítica, ya que el análisis es una función intrínseca al conocimiento. La capacidad de establecer reflexiones en relación consigo mismo y con el mundo es distintiva de la conciencia humana. Estos son los fundamentos esenciales que respaldan el ejercicio del derecho humano a pensar, siendo funciones críticas indispensables que han permitido el surgimiento de diversas civilizaciones a lo largo de la historia y el desarrollo de variadas progresiones culturales.

La crítica implica la evaluación de referencias consideradas válidas y establecidas mediante un consenso universal. Como un componente esencial en el enfrentamiento intelectual, el progreso político, el desarrollo social y el proceso de transformación, la crítica se revela como una necesidad constante en todos los ámbitos. Esto incluye, por supuesto, el ámbito teatral.

Conversando con Ana Belén en el peristilo del Teatro Romano de Mérida.
Conversando con Ana Belén en el peristilo del Teatro Romano de Mérida.

En mi perspectiva, en el ámbito teatral, la crítica no debería limitarse a ser simplemente la labor de individuos que asisten a las representaciones y luego expresan sus preferencias o desagrados por escrito. Más bien, considero que su relevancia radica en la medida en que ese ejercicio pueda integrarse en un diálogo más amplio con la sociedad en su conjunto. Es decir, en la medida que aquel maestro de la crítica José Monleón escribió: “la crítica teatral forma parte de lo que es la crítica general sin la cual no se puede marchar, sin la cual no se pueden depurar las instituciones, no se puede analizar porque mengano es dueño de una buena parte de la renta nacional, mientras otros no comen. Porque todo ese elemento de la crítica política, de la crítica social, contiene en su interior una crítica del teatro, ya que el teatro es también un hecho social”.

Conversando con El Brujo en el Peristilo del Teatro Romano de Mérida.
Conversando con El Brujo en el Peristilo del Teatro Romano de Mérida.

CRÍTICA Y DESAFÍO

En España hemos tenido casos como Leopoldo Alas «Clarín» o Ramón Pérez de Ayala que hicieron una crítica teatral desafiando toda la estructura económica e ideológica que sostenía y mantenía el teatro y que es a la vez una excelente literatura. Ellos habían luchado contra esos planteamientos expresando una voluntad crítica de transformación teatral en función de unos supuestos ideológicos culturales y que significaban también una transformación de la sociedad española. Aunque estos son solo ejemplos breves, no profundizaré en el recorrido histórico de la crítica y sus críticos, a pesar de la valiosa contribución que podrían ofrecer los más destacados exponentes de épocas pasadas al tema. Mi enfoque se centra en la exploración de la situación actual, abriendo así una ventana propicia para la reflexión. Este interés ha sido motivado por un artículo que comparto de mi colega crítico, Carlos Gil Zamora, director del Periódico Internacional de las Artes Escénicas ARTEZ-BLAI.

En su artículo, el veterano Gil Zamora sostiene que en estos momentos, en distintos lugares del país, se evidencia la renuncia de algunos medios de comunicación a las críticas teatrales. Este cambio repercute, en primera instancia, en el individuo que daba vida a tan trascendental función. A su vez, deja una huella indeleble en la esencia misma del medio al desconectarse de una parte de sus posibles seguidores. Sin embargo, la justificación esgrimida por estos medios se basa en la falta de una presencia suficiente de una clientela, lectores o consumidores que respalden la continuidad de dicha sección.

En realidad, no hay medios de comunicación, como la prensa, la radio o la televisión convencional, que adopten una política teatral específica. Lamentablemente, en los medios todo lo relacionado con la cultura parece regirse por una suerte de azar y, desde hace décadas, se encuentra estrechamente vinculado a intereses económicos. Los anuncios publicitarios que ponen las instituciones o empresas condicionan la crítica en estos medios, ya sean tradicionales o digitales, y esto se mantiene de manera constante en el tiempo, sin importar la audiencia que puedan tener.

Conversando con Belén Rueda y Magui Mira en el Teatro Romano de Mérida después de su espectáculo Salomé.
Conversando con Belén Rueda y Magui Mira en el Teatro Romano de Mérida después de su espectáculo Salomé.

PROLIFERACIÓN DE AFICIONADOS

Otra cuestión es la proliferación de aficionados, blogs y autodenominados críticos que plantea un desafío. Sus escritos, en muchos casos, no van más allá de replicar los materiales promocionales, aunque a veces incluyen algún toque personal. Este fenómeno parece haberse convertido en una especie de plaga, con estos “críticos” solicitando invitaciones indiscriminadamente. Además, resulta preocupante observar que en los documentos de presentación de producciones, se equipara el valor de un comentario superficial en redes sociales o la opinión desinformada de un blog, con la crítica fundamentada de alguien con años de experiencia, respaldada por argumentos sólidos y análisis detallado de los elementos artísticos.

En resumen, la decadencia de la crítica en los medios de comunicación ha adquirido proporciones epidémicas. Se ha desvanecido la valoración por las opiniones fundamentadas y todo se ha transformado en una amalgama de juicios y elogios publicitarios velados. Gil Zamora cree que esta situación encuentra su raíz en la ausencia de un marco ético sólido en los ámbitos del periodismo y las artes escénicas. Con contundencia, expresa: «No hay paciencia ni objetivos más allá de la venta, de los números, del porcentaje de ocupación o del número de likes que reciben tus escritos. Algunos pensamos que va a ser difícil acabar con esta infección porque no se han investigado las posibles vacunas”.

Conversando con Juan Margallo en el Teatro López de Ayala de Badajoz.
Conversando con Juan Margallo en el Teatro López de Ayala de Badajoz.

NO HAY CRÍTICOS PROFESIONALES

En Extremadura se puede decir que actualmente no hay críticos teatrales profesionales. Hace algunos años, personas del ámbito teatral como Diana Carmen Cortés y Leandro Pozas ejercieron la crítica con cierta calidad y compromiso, pero parece que salieron afectados de los periódicos donde publicaban. ¿La razón? En esa región, la falta de reconocimiento y la ignorancia cultural hacia este difícil género literario son lamentables. En nuestros medios de comunicación, la crítica teatral no parece considerarse necesaria, lo que refleja una desconsideración hacia el crítico teatral. Es un hecho que estos críticos extremeños, en ocasiones, enfrentaron hostigamientos, con actitudes autosuficientes, por parte de algunos actores, directores, autores o políticos culturales que no toleraban críticas adversas, a pesar de ser críticas competentes, de las que enriquecen el debate teatral.

Lamentablemente, en muchos momentos, la crítica teatral parece ejercer más influencia sobre la vanidad y ciertos intereses de quienes participan en el teatro, o quienes gestionan la política teatral, que en el propio espectador que asiste a las funciones. Además, habíamos visto también las veces que se habían cercenado sus críticas por las necesidades que imponían los periódicos a hacer un extracto muy concreto de sus análisis. Necesidades que hemos advertido con sonrojo, pues no eran otras que las de dar cobertura en la misma página a determinadas reseñas o entrevistas de reporteros que hablaban sobre el mismo espectáculo y ocupaban más de las tres cuartas partes de la página. Esto se traducía en informaciones frívolas con titulares elogiosos y fotografías sensacionalistas, creando una desproporción y contradicción evidente con la crítica apenas perceptible que expresaba opiniones completamente opuestas.

Mi primera crítica en 1974.
Mi primera crítica en 1974.

CRÍTICA, FORMACIÓN Y ORGANIZACIÓN

En mi caso, celebro haber podido dedicar medio siglo al arte de la crítica teatral, integrándolo con mis diversas actividades de formación y organización teatral. A lo largo de mi trayectoria, también he experimentado desafíos comparables a los de mis colegas, aunque, en su mayoría, los medios para los cuales he escrito han respetado mis trabajos. Las mayores complicaciones surgieron en mis interacciones con instituciones culturales y sus líderes. Rememoro una etapa a principios de este siglo, cuando escribí mis artículos y críticas teatrales en dos modestos semanario, “DIARIO DE BADAJOZ” y “AQUÍ” (ambos dirigidos por Juan A. Méndez del Soto). En aquel momento, eran los únicos medios que tocaban el tambor de la crítica teatral de manera significativa y valiente. Mis críticas, caracterizadas por su atrevimiento, dureza e ironía, desvelaron la mediocridad y los intereses cuestionables del ámbito cultural. Fue en este contexto que enfrenté desafíos considerables por parte de algunos políticos culturales del Ayuntamiento pacense –del alcalde Miguel Celdrán– y sus colaboradores oportunistas de siempre y de turno. A pesar de estos obstáculos, mantuve mi compromiso con la honestidad de mi labor teatral, aportando una perspectiva valiosa al panorama cultural extremeño.

En mi trayectoria de 50 años, en los que he escrito incontables críticas, artículos y entrevistas, no necesito volver a leer los comentarios con mi firma para darme cuenta que no abundan los elogiosos. En un contexto donde el panegírico de los espectáculos abunda en las columnas de nuestros periódicos diarios (incluso con autoproclamaciones descaradas en publicaciones financiadas con dinero público), calificando como éxitos a todos los montajes organizados por ellos mismos, se podría pensar que un crítico especializado adoptara, parte por afán de contradicción, parte por ansia de notoriedad, la venerable figura del santón severo enjuiciando éxitos y fracasos de acuerdo con los cánones que segrega desde su olimpo estético.

Sin embargo, para aquellos que entendemos que tal actitud pontificante es tan sólo una artimaña consciente, destinada a otorgar una apariencia cultural a lo que en realidad es un criterio decrépito y vacilante del tipo «me gusta, no me gusta», el interés reside no en desarrollar cualquier proceso dialéctico simplista que emita una respuesta final etiquetando algo como «bueno» o «malo» en lo estético, seguido de su juicio moral de «bien» o «mal», sino en analizar el propio entramado a niveles políticos, sociológicos, estéticos y comunicativos del proceso del espectáculo.

De ese análisis, que pueda llevarse a cabo o no, pueden pender muchos intereses que tienen que ver con el trabajo creativo de todos los participantes en la obra dramática, con la asistencia del público a las representaciones y con las instituciones que contratan o promocionan la actividad teatral. Por ello, una crítica profesional en nuestra región, es decir, respaldada por formación y conocimiento, resulta siempre esencial como guía orientadora.

Mi primera crítica en 1974.
Mi primera crítica en 1974.

UN CÁLIDO FESTEJO Y UNA PAUSADA DESPEDIDA DESPUÉS DE MEDIO SIGLO

En estos momentos que celebro mi MEDIO SIGLO entregado al arte de la crítica de teatro, un aniversario significativo que marca un extenso período de viaje teatral por el mundo y especialmente por Extremadura, quiero comunicar también que he tomado la decisión de bajar el telón –aunque no del todo- a mi labor de crítico teatral en los espacios mediáticos para los cuales he estado escribiendo. De ahora en adelante, me centraré exclusivamente en realizar críticas para las obras que se representen en los Festivales y Muestras de Extremadura. Este cambio, responde a diversas razones que tienen que ver con mi edad y tiempo disponible.

A mis 82 primaveras (que cumplo hoy 28 de marzo), he llegado a un punto en el que reconozco que enfrento ciertos inconvenientes para asistir a las representaciones. La conducción nocturna se ha vuelto complicada para mí al tener que viajar de noche a los lugares donde se representan los espectáculos. Además, tengo un problema de sordera que ha ido aumentando en este tiempo que dificulta mi labor, ya que resulta incómodo tener que solicitar constantemente permisos para que me acomoden en las primeras filas de butacas.

En razón de lo expuesto, no aceptaré las invitaciones a las funciones que me hacen llegar para llevar a cabo las críticas. Este año, solo realizaré algunas debido a compromisos ya contraídos. No obstante, mi responsabilidad con el teatro permanecerá en casos excepcionales, ya sea para elogiar un espectáculo insólito o denunciar posibles estafas teatrales.

Pero mi decisión, máximamente, se fundamenta en dedicar prioritariamente mi tiempo a la creación de varios libros relacionados con el teatro en Extremadura, con el objetivo de documentar y compartir mi experiencia acumulada a lo largo de tantos años.

Agradezco sinceramente la comprensión de aquellos que me siguen y el generoso apoyo que muchos me han brindado. Confío en seguir contando con su respaldo en esta nueva etapa teatral dedicada a la investigación y la escritura, donde muchas de las creaciones extremeñas y sus talentosos artistas brillarán en las páginas de mis obras.

Seminario sobre la Crítica Contemporánea en el que fui profesor.
Seminario sobre la Crítica Contemporánea en el que fui profesor.

(José Manuel Villafaina Muñoz es licenciado en Arte Dramático, actor, director, autor, profesor y crítico teatral, con una trayectoria profesional de más de 50 años).

SOBRE EL AUTOR

José Manuel Villafaina, un profesional integral del teatro, nuevo colaborador de PROPRONews

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