Las redes lo crean, la realidad lo espachurra

La novela La mujer que se casó consigo misma, de Elisa Blázquez, presenta hoy su capítulo 6º

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Hasta que una noche... PINTEREST
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Entre tanto, sus devaneos con el hombre despistado marchaban sobre ruedas. Salieron varias veces, pasearon amartelados y cenaron en el mismo restaurante, entre flores y velas. Hasta que una noche…

AVENTURAS DE MI AMIGA LA DE LOS AMORES VIRTUALES

“A juzgar por el pasado, podemos deducir con seguridad que ninguna especie viviente transmitirá sin alteración su semejanza hasta una época futura lejana” (Charles Darwin. El origen de las especies).

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Hasta que una noche, aprovechando que el hijo de ella se había ido de excursión a la sierra, acabaron en el adosado besándose frenéticamente en el porche, espiados por varios pares de ojos cuyos dueños se relamían ante el sugestivo material, suficiente para cotillear una buena temporada. Es un barrio muy aislado y soso, y mi amiga, persona generosa. Un chisme para alcahuetear en las tardes invernales que las vecinas pasan jugando al tute en el Club Social es un detalle por su parte, una muestra de su buen talante y solidaridad, y también, no vamos a negarlo, una forma sibilina de demostrarle a su ex que tiene éxito con los hombres, porque seguro que a estas alturas, entre cantar las veinte de oros o las cuarenta de bastos, alguna correveidile ya le ha ido con el recado.

Pese a las expectativas y a que a ella le ardía la bisectriz, el encuentro no fue para tirar cohetes, aunque, vistas las circunstancias, tampoco se le podían poner demasiadas pegas. Resumiendo, que se consumió la noche, una vez franqueado el porche y llegados al dormitorio, entre arrumacos e intentonas más o menos concluyentes. Por la mañana, el galán emprendió la ruta de regreso. Varias horas más tarde aún no había dado señales, cosa extraña, puesto que el pueblo de él dista de la pretenciosa urbanización de mi amiga apenas cuarenta minutos:

La autora, vistiéndose de novia para casarse consigo misma.
La autora, vistiéndose de novia para casarse consigo misma.

-Se ha terminado, no quiere saber nada de mí, no le ha gustado mi cuerpo desnudo – pensó ella, volviendo a meterse en el papel de abandonada sin explicaciones.

Falsa alarma. Ha llamado. Se había extraviado en un cruce. Ha aparecido en Murcia. Dice mi amiga que no piensa ir a buscarlo.

Solo existen dos opciones: romper o regalarle un GPS.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora).

ANTERIORES CAPÍTULOS EN PROPRONEWS

Introducción.- La mujer que se casó consigo misma

Cap. 1º.- La mujer que se casó consigo misma (capítulo 1º)

Cap. 2º.- La primera en la frente (capítulo 2º)

Cap. 3º.- Abróchense los cinturones (capítulo 3º)

Cap. 4º.- Perdido en la noche (capítulo 4º)

Cap. 5º.- La cosa nostra (capítulo 5º)

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Una colaboradora muy especial