lunes, 22 julio, 2024
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Llamadme envidiosa, ¡Claro que sí!…

…¿Qué sencilla periodista de provincias no sentiría envidia ante los éxitos de Sonsoles Ónega?

Sonsoles Ónega tiene lo que muchas hubiéramos querido, un papá que te eche una mano en este mundo periodístico de profesionales mal pagados, donde hay becarios de 50 años, medias jornadas que son jornadas y media o Belenes Esteban a las que la gente llama periodistas. Añade un programa en prime time, en el que por cierto se han pasado con el tema Daniel Sancho (envidia cero ahí), y un flequillo estupendo y repeinado. Y encima van y le dan el “Planeta”.

La periodista, con su perro Killer
La periodista, con su perro Killer

Sonsoles Ónega tiene lo que muchas hubiéramos querido, un papá que te eche una mano en este mundo de profesionales mal pagados, donde hay becarios de 50 años, medias jornadas que son jornadas y media o Belenes Esteban a las que la gente llama periodistas. Añade un programa en prime time, en el que, por cierto, se han pasado con el tema Daniel Sancho (envidia cero ahí), y un flequillo estupendo y repeinado, aunque tenga criaturas adolescentes en casa. Todo eso cuando muchas de mis colegas, y yo misma, hemos penado por esas tediosas ruedas de prensa, recién salidas de la ducha, con el pelo mojado y sin una mijita de rímel en las pestañas por falta de tiempo para atusarnos un poco. Hasta aquí ya me daba a mí que esta mujer es sobrehumana, pero por si me parecía asombrosa su suerte y su capacidad de trabajo, ahora viene su empresa y le regala un millón de euros en forma de advenimiento del Premio Planeta, que como bien ha dicho Bob Pop: “Es un plus a la trabajadora del año”, ya que, como casi todos sabemos, el Grupo Planeta que convoca este premio, el mejor dotado de España y casi del universo, es el accionista mayoritario de Atresmedia, y Sonsoles es la presentadora estrella de Antena 3. ¿Blanco y en botella?

O TAL O TONGO

Ya es casualidad sospechosa que realizándose la convocatoria bajo plica anónima, se alce con el codiciado galardón un personaje famoso en la mayoría de las ocasiones. O las personas famosas de este país son unas intelectuales fantásticas que sacan tiempo de debajo de las piedras para escribir novelones de 600 páginas, o es tongo. Y el cante que acaban de dar este año se les ha quedado más chico que la vergüenza, (perdonad si no me dejo guiar por su brújula moral).


Gana lo comercial, y cuanto más famoso o famosa sea el bendecido por la fortuna, más ventas garantizadas.


Bonita manera de desprestigiar un galardón tan apetitoso, y de desilusionar y ningunear a esos concursantes que a lo máximo que podrán aspirar es a colarse como finalistas. Gana lo comercial, y cuanto más famoso o famosa sea el bendecido por la fortuna, más ventas garantizadas. Y así, la vergüenza, al igual que la calidad literaria se han quedado por el camino. Se ve que los tiempos cambian y ya no pueden permitirse el lujo de tener integridad.

En 1998 lo ganó Carmen Posadas, dejando al premio con menos credibilidad que una aparición mariana.

DESPROPÓSITOS

Comienzo con Carmen, que por cierto estaba en el jurado de este año, esta lista de ilustres despropósitos:

Camilo José Cela, que lo ganó con La Cruz de San Andrés, fue denunciado por plagio por María del Carmen Formoso, que curiosamente había presentado su obra al Planeta, (inciso, de aquí saco yo la paranoica teoría de que los miembros de estos jurados de postín aprovechan, además de la pasta que ganan, las ideas de los ingenuos participantes, mil y pico este año, aspirantes, inocentes, que confían en tener alguna oportunidad).

Dos de nuestros mejores escritores, Miguel Delibes y Ernesto Sábato renunciaron a presentarse alegando que les habían ofrecido ganar la edición de 1994.

Otro resultado muy polémico es el más recientemente concedido a Carmen Mola. Fue siguiendo la onda planetaria que pretende equilibrar el reparto entre ambos sexos. Hubiera estado genial que una desconocida Carmen Mola se le hubiera llevado, pero no es el caso, ya que la tal Carmen Mola era el seudónimo de tres señores como tres castillos, una tríada varonil que utilizó seis manos y un seudónimo chusco para gastar una broma que no nos hizo ni pizca de gracia a las lectoras que sabemos que a lo largo de la historia han sido ellas, las escritoras, las que han tenido que buscarse un alias masculino para poder editar sus obras, canceladas ya de antemano por el solo hecho de estar escritas por mujeres.

Y ya para terminar, y por lo que se refiere a Sonsoles, afirmo que puede que esto que digo sea nada más que envidia pura y dura; de la mala, añado, que yo no creo que exista eso de la envidia buena, y quizá me lo tenga que tragar al año que viene cuando le den el Nobel de literatura.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

SOBRE LA AUTORA

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Llamadme vaga…
Llamadme lo que os dé la gana…
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