El presidente Vara y el Festival de Mérida están en un embrollo de difícil salida

La Comisión Jurídica de Extremadura vuelve a fallar a favor de la UTE de SEDA e insta al gerente del Patronato del Festival a admitirla en el concurso por el nuevo contrato cuatrienal a pocos meses del inicio del evento

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El asunto afecta ya a su crédito personal como presidente de la Junta y máximo responsable del Festival. RTVE
El asunto afecta ya a su crédito personal como presidente de la Junta y máximo responsable del Festival. RTVE

El presidente de la Junta de Extremadura y el Patronato del Festival de Mérida están metidos en un lío de difícil salida, tras la Resolución de la Comisión Jurídica de Extremadura, de fecha de ayer mismo, día 8, por la que este órgano acepta de pleno el recurso de la UTE de SEDA que había sido nuevamente excluida por el gerente del patronato Pedro Blanco Vivas del concurso para el nuevo cuatrienio del Festival (2021-2024 por importe de 20 millones de euros, taquilla incluida). Ahora, Pedro Blanco tiene que invitar de nuevo a dicha UTE a concurrir frente a Pentación -el concurso estaba presuntamente “orientado” en favor de Jesús Cimarro-, por lo que el procedimiento concursal se pone de nuevo en marcha. El problema es que ya no hay plazo, porque si en septiembre de 2019 se invocó la falta de tiempo para preservar “el interés público” en el Festival de 2020 que iba a celebrarse nueve meses después y volver a darlo a dedo a Cimarro, ahora, que solo quedan cuatro meses, qué van a alegar para justificar otra posible nueva arbitrariedad.

Mérida.-

En su resolución de fecha 4 de febrero, pero que el Patronato no ha colgado en la Plataforma de Contratación hasta ayer, es decir, cuatro días después, la Comisión Jurídica de Extremadura -que ya suspendió cautelarmente el 14 de enero la resolución del gerente del Patronato que eliminaba a la última empresa competidora con Pentación (como consta en este enlace), de modo que dejaba a Jesús Cimarro como virtual ganador sin necesidad de formalizar la última fase del concurso (ver nuestra información de ayer: “Cimarro tiene ultimada la programación del Festival de Mérida 2021 sin haber ganado el concurso”), ha estimado por completo el recurso de la UTE integrada por tres prestigiosas empresas teatrales españolas y liderada por SEDA (Servicios Especializados de Distribución Artística, S.L.), y ha vuelto a anular la resolución de Pedro Blanco que la dejaba fuera, e insta al Patronato a invitar de nuevo al concurso a dicha UTE.


Pedro Blanco, el gerente del Patronato, se empecinó reiteradamente en negar la solvencia económica de la UTE, cosa que ahora echa por tierra la Comisión Jurídica.


El asunto viene de lejos. En el nuevo concurso para el cuatrienio 2021-2024, cuyo importe puede rebasar los 20 millones de euros incluyendo la taquilla -una enorme cantidad de dinero público que requiere la máxima equidad y transparencia de sus gestores públicos-, la Mesa de Contratación había acreditado desde el principio la solvencia económica de la UTE de SEDA de manera inequívoca para competir por el contrato, a pesar de lo cual, Pedro Blanco terminó eliminando nuevamente a dicha UTE de la competición, como ya hiciera el año anterior (ver nuestra información de 28 de agosto de 2020 El gerente se carga de un plumazo al último competidor que quedaba frente a Cimarro).

El autor del embrollo, Pedro Blanco, a la derecha, con el sempiterno Cimarro. JUNTAEX
El autor del embrollo, Pedro Blanco, a la derecha, con el sempiterno Cimarro. JUNTAEX

Desde entonces se sucedieron nuevos recursos por parte de la UTE perjudicada, nuevos pronunciamientos a favor de ella de la Mesa de Contratación del concurso, y nuevas resoluciones de Pedro Blanco insistiendo en eliminar a todo competidor y mantener como único optante al contrato a Jesús Cimarro. Y ayer, finalmente falló la Comisión Jurídica de Extremadura nuevamente a favor de la UTE de SEDA por enésima vez (este gerente no escarmienta), en una extensa resolución de 14 folios que no deja lugar a la duda.

La Comisión Jurídica de Extremadura acepta en todos sus extremos el recurso de la UTE, entiende “injustificada la exclusión acordada” por el gerente, considera “adecuadamente acreditada la solvencia económica” de la UTE, estima “el motivo de los recursos”, anula la arbitraria resolución del gerente del Patronato y considera admitida a la UTE “en la licitación convocada”, como se puede ver en este enlace.

UN LÍO DE AÚPA PARA LA JUNTA

Lo ocurrido ahora ya ocurrió en 2019, cuando El 12 de septiembre de ese año, la Comisión Jurídica de Extremadura dio la razón a las empresas recurrentes entonces, anuló el concurso para el cuatrienio 2020-2023 a causa de sus múltiples e inexplicables deficiencias e instó al Consorcio a convocar uno nuevo desde el principio (Sigue el escándalo: el Consorcio del Festival de Mérida tiene que convocar un nuevo concurso y el director-gerente debe dimitir).


El gerente del Patronato debería dimitir o ser cesado de inmediato por el presidente Fernández Vara.


Pero, en lugar de hacer eso, y alegando la “preservación del bien público”, el Patronato y su gerente obviaron realizar una nueva convocatoria y con la argucia de que no había tiempo para un nuevo procedimiento concursal, con los posibles recursos posteriores si alguna de las partes no estuviese de acuerdo con el resultado, lo que hubiese llevado a la suspensión del Festival por problema de fechas, dieron a dedo a Jesús Cimarro el Festival de 2020. Dicha adjudicación a dedo ha sido objeto de una demanda de la empresa SEDA que está actualmente pendiente de sentencia y que, en caso de prosperar, podría incluir una cuantiosa indemnización para la perjudicada.

El problema es que esos argumentos sitúan ahora a la Junta de Extremadura, al presidente Fernández Vara, al Patronato y a su gerente -que si no dimite de una vez debe ser cesado ya- en un callejón sin salida. El embrollo es monumental, porque todas las opciones que se tienen son negativas de una u otra forma:

1º.- Si el patronato hace caso a la Comisión Jurídica de Extremadura, tendría que poner en marcha de nuevo el procedimiento concursal para que las dos empresas admitidas -la UTE de SEDA y Pentación- presenten sus ofertas, cuyo plazo es de un mes. Es decir, nos meteríamos ya, como mínimo, en fechas de mediados de marzo.

2º.- Pero si en septiembre de 2019 dijo la Junta que no había tiempo para volver al procedimiento concursal faltando nueve meses para la edición del Festival de 2020 y dio a dedo el contrato de dicho año a Cimarro, ¿puede ahora contradecirse y poner en marcha de nuevo el concurso, faltando apenas cuatro meses si el Festival de 2021 empezase, como es lo habitual, en junio?


El presidente de la Junta de Extremadura queda en una situación muy desairada, pero tampoco puede darle por segundo año consecutivo el Festival a dedo a Cimarro.


3º.- Si incurriese en esta contradicción -a la que por otra parte está obligada según lo resuelto por la Comisión Jurídica de Extremadura- la fase final del concurso, que dura un mes, nos llevaría como decimos a mediados de marzo. Luego vendría el fallo del concurso, que tardaría otros días más, con lo que estaríamos casi en abril.

4º.- Pero si cualquiera de las dos empresas finalistas no estuviese de acuerdo con la resolución del concurso, aún tendrían otros 15 días para recurrir, con lo que llegaríamos a finales de abril, más el tiempo que requiriese la decisión de la Comisión Jurídica de Extremadura o del órgano competente para dictaminar sobre el posible recurso, con la posible medida cautelar de suspensión del Festival hasta tener una resolución justa. Es decir, con todos estos plazos llegaríamos a junio y el Festival sería ya inviable.

5º.- Salvo que la Junta de Extremadura -invocando por segunda vez consecutiva “el interés público”, que si corre peligro no es porque una empresa honrada recurra una decisión suya manifiestamente injusta, sino por la arbitrariedad y la ineficacia, por no decir algo peor, del Patronato y de su gerente- vuelva a cortar de nuevo por lo sano y decida volver a dar a dedo a Cimarro el Festival de 2021, lo cual sería un escándalo y un descrédito que rayaría en lo incalificable.

Este es el callejón sin salida que tiene entre la espada y la pared al presidente de la Junta Guillermo Fernández Vara que, o bien ordena de nuevo el dedazo -con todas sus consecuencias, sociales, mediáticas y jurídicas, con otra nueva demanda de la empresa perjudicada-, o bien acepta continuar con el concurso en unas fechas tan avanzadas que hacen prácticamente inviable la edición de 2021. Claro que, convencido de que la nueva edición la va a explotar él, Jesús Cimarro, como señalan empresas extremeñas y españolas del sector teatral, ya tiene ultimada la programación para este año, según hemos publicado ayer: “Cimarro tiene ultimada la programación del Festival de Mérida 2021 sin haber ganado el concurso”.

Ante todos estos desafueros, el presidente de la Junta, además de cesar al gerente del Patronato y encomendar esa función a alguien más eficiente y menos presuntamente parcial, aún tiene una salida para salvar la cara: devolver el Festival al sector público, como corresponde a un político socialista (las privatizaciones, y en esta Cimarro ya se ha llevado de Extremadura en torno a 10 millones de euros en estos nueve años, deberían ser cosa del PP). Esa salida sería desprivatizar el Festival, nombrar un director extremeño del mismo, honrado y experto, y crear un órgano restringido de control económico, para que no vuelvan a repetirse los excesos de los años previos a 2012 bajo su propio mandato.

(NOTA.- Nos hubiese gustado contrastar la presente información con D. Jesús Cimarro y Pentación, con el Patronato del Festival y con D. Pedro Blanco Vivas, pero ni siquiera lo hemos intentado, teniendo en cuenta que nunca han respondido anteriormente a cuestiones o preguntas planteadas para nuestras informaciones sobre estos asuntos -formuladas telefónicamente o por correo electrónico- y dado que no podemos perder el tiempo ni someter la oportunidad de nuestras noticias al arbitrio de cuando quieran responder -nunca lo han hecho- o no. Por tanto, si los aludidos encuentran algún error, omisión o apreciación incorrecta en la presente información, pueden solicitar su rectificación en nuestro correo, propronews.web@gmail.com).

 (José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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