“Ya lo sabía”: Cimarro admite amaño en el concurso del Festival de Mérida 2016

El empresario teatral aporta involuntariamente la prueba que pone en solfa el procedimiento concursal desde hace seis ediciones

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Página de la revista en la que Cimarro declaró en el verano de 2016 que
Página de la revista en la que Cimarro declaró en el verano de 2016 que "ya lo sabía". NUESTRO TIEMPO

Por si faltaba alguna prueba del presunto amaño del concurso del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, concurso que empezó en 2016 y que este año va a adjudicar un nuevo contrato de más de 20 millones al mismo empresario de siempre aunque el nuevo concurso no se haya resuelto todavía a las fechas que estamos -visto lo visto, estamos seguros de ello-, hemos encontrado una que parece dejar las cosas claras. Se trata de una espontánea confesión pública que Jesús Cimarro -el beneficiario desde 2012 hasta hoy de tan pingüe negocio- hace en el verano de 2016, cuyas palabras, según opiniones expertas y nuestra propia apreciación, no dejan lugar a la duda. Ese “ya lo sabía” es la prueba del algodón del presunto tongo.

Mérida.-

En 2016 la explotación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida fue sacada por primera vez a concurso público por la Junta de Extremadura presidida por el socialista Guillermo Fernández Vara, que había ganado de nuevo las elecciones el año anterior tras el infausto mandato de José Antonio Monago Terraza, del PP. Se pretendía dar al procedimiento visos de legalidad y equidad facilitando la libre competencia, después de los cuatro años anteriores en los que Monago otorgó a dedo a Jesús Cimarro la concesión del Festival y los llamados premios Ceres de teatro, un negocio de unos 20 millones de euros en total.


La secuencia de acontecimientos entre septiembre de 2015, cuando Vara confirma a dedo a Cimarro, hasta febrero de 2016, en que se convoca concurso cuyo resultado dice Cimarro saber de antemano, es harto sospechosa.


La explotación del Festival para el cuatrienio 2016/2019 salió tardíamente a concurso de forma extraña (dada la proximidad de la fecha de inicio del Festival) el 23 de febrero de 2016, concurso que -¡bingo de nuevo!- ganaría el adjudicatario a dedo de las cuatro ediciones anteriores, el empresario teatral vasco-madrileño Jesús Cimarro. Pero antes y después de esa fecha se producen una serie de acontecimientos muy sospechosos al principio, y definitivamente iluminadores al final, en el verano de 2016, cuando Cimarro hace las inconcebibles declaraciones aludidas.

SOSPECHOSA SECUENCIA DE HECHOS

La sospechosa secuencia de acontecimientos previos es la siguiente:

1.- A primeros de julio de 2015, Guillermo Fernández Vara es investido presidente de la Junta de Extremadura y confirma personalmente a Cimarro al frente del Festival de ese año, algo lógico entonces, dada la premura de fecha de una edición ya en curso.

El Periódico Extremadura, 2 septiembre 2015. Vara ofrece a dedo el Festival a Cimarro.
El Periódico Extremadura, 2 septiembre 2015. Vara ofrece a dedo el Festival a Cimarro.

2.- El 1 de septiembre de 2015, Fernández Vara y Cimarro protagonizan una triunfalista rueda de prensa al estilo de las que daba Monago, para dar cuenta de los resultados del Festival de ese año, lanzando, como siempre, la falsedad de que el certamen tiene superávit, cuando la realidad es que la cantidad que se ingresa por taquilla es notablemente inferior al coste del evento, lo que se traduce año tras año en un déficit incuestionable. En esa fecha, Vara ya había hecho público que había ofrecido a Cimarro continuar explotando el Festival, como se recoge en todas las informaciones de entonces: El Festival de Teatro de Mérida atrajo a cerca de 94.000 espectadores.

3.- Entre septiembre de 2015 y enero de 2016, Cimarro, convencido de que tiene el Festival en el bolsillo sin más trámite, programa la edición de 2016 y contrata los espectáculos correspondientes, con el beneplácito de Vara, que le ha confirmado nuevamente a dedo al frente del Festival.

4.- Entre enero y febrero de 2016, alguien en la Junta de Extremadura -seguramente altos funcionarios de la Intervención o/y de la Abogacía General- advierten al presidente Vara que conceder a dedo un contrato millonario de esa naturaleza, como había hecho Monago en los cuatro años anteriores, sería prevaricación.

5.- El 23 de febrero de 2016 se sustancia la convocatoria del concurso para la explotación del Festival de Mérida, realizada a toda prisa, para pasmo de Cimarro (eso no era lo que Vara le había dicho cuando le confirmó a dedo), y publicada en el Diario Oficial de Extremadura el 26 del mismo mes: Patronato del Festival de Teatro Clásico. ANUNCIO de 23 de febrero de 2016 por el que se hace pública la convocatoria, por procedimiento abierto y tramitación ordinaria, para la contratación de la “Dirección, organización, programación, realización artística y técnica, gestión, ejecución y liquidación de todas las actividades a realizar para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida”. Expte.: 1/2016.

6.- En febrero de 2016, y ante la sorpresiva convocatoria del concurso, Cimarro hace pública su contrariedad declarando públicamente, según fuentes que recoge la prensa nacional en aquel momento, que no sabe si se presentará o no al concurso: El Festival de Mérida busca director.

7.- En febrero de 2016, al mismo tiempo que Cimarro dice que no sabe si se presentará, Fernández Vara -como si supiese más que Cimarro del propio Cimarro, o ya hubiese hablado con él del asunto- asegura públicamente que el empresario sí se presentará, como se puede ver en el enlace anterior.

El Diario. "Ojalá lo gane Cimarro", dijo Vara en febrero de 2016.
El Diario. «Ojalá lo gane Cimarro», dijo Vara en febrero de 2016.

8.- A finales de febrero de 2016, según recoge toda la prensa, el presidente Vara dice públicamente que “ojalá lo gane él”, refiriéndose a Cimarro y al Festival: El Festival de Mérida sale a concurso, al que optará Jesús Cimarro “y ojalá lo gane”, según Vara. Dicha declaración, inadmisible en un dirigente político, que debe mantener una exquisita neutralidad ante los diversos contendientes de un concurso público, y cuya declaración puede parecer una indicación destinada a los funcionarios que han de resolver el concurso, hubiese sido mucho más escandalosa si en lugar de tratarse de un concurso de naturaleza cultural, hubiese sido, por ejemplo, de obra pública. ¿Imagina alguien que un ministro o un presidente autonómico dijera “ojalá gane Florentino” el concurso de construcción que acaba de convocar? Pero parece que en materia de cultura, pese al elevado importe del contrato en dinero público, estas son cosas que cuelan sin crítica y ante la pasividad de los medios.


“Ya lo sabía. El presidente actual de la Junta de Extremadura —el socialista Fernández Vara, que entonces era el líder de la oposición— me dijo que si ganaba las elecciones, él quería que yo siguiera al frente de la dirección del Festival” (J. Cimarro).


9.- Hasta el 14 de marzo de 2016, según las bases del repentino concurso, se da de plazo para que los candidatos presenten sus ofertas, con fecha de resolución fijada para el 18 del mismo mes: Patronato del Festival de Teatro Clásico. ANUNCIO de 23 de febrero de 2016 por el que se hace pública la convocatoria, por procedimiento abierto y tramitación ordinaria, para la contratación de la “Dirección, organización, programación, realización artística y técnica, gestión, ejecución y liquidación de todas las actividades a realizar para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida”. Expte.: 1/2016.

10.- A pesar de la falta de tiempo material, al concurso de 2016 se presentan, además de Cimarro, otros dos aspirantes de alto nivel empresarial y artístico: la UTE integrada por EULEN S.A. y Plural Multimedia y Ocio S.L.; y la UTE formada por CLECE S.A. y Marcus Teatral S.L.

11.- El 28 de marzo de 2016, la Mesa de Contratación del concurso emite un acta proponiendo -¡bingo!- a Jesús Cimarro para la explotación del Festival 2016/2017. La diferencia entre Pentación y el segundo clasificado, la UTE CLECE-Marcus, que parece que puede ganar el concurso pero que al final pierde “por la mínima”, es de tan solo 2,67 puntos sobre 100. Del rigor con que se lleva el procedimiento dan idea los errores del acta que se pueden observar en la galería adjunta, donde se atribuyen a las citadas UTEs datos económicos intercambiados.

12.- Finalmente, el 16 de mayo de 2016, a solo un mes del comienzo del Festival, se hace pública la adjudicación y formalización del contrato a Jesús Cimarro: PATRONATO DEL FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO. ANUNCIO de 16 de mayo de 2016 por el que se hace pública la formalización de la contratación de la “Dirección, organización, programación, realización artística y técnica, gestión, ejecución y liquidación de todas las actividades a realizar para la celebración del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida”. Expte.: 1/2016. A esas alturas no daba tiempo de organizar nada si el concurso hubiese sido imparcial y partido de cero, pero, claro, Cimarro ya lo tenía organizado todo y contratados los espectáculos desde finales del año anterior, porque “él ya sabía” que se le iba a dar el concurso, como declaró ese verano.

CUANDO DA TIEMPO Y CUANDO NO DA TIEMPO

Adviértase que en 2016, se adjudica el contrato a Cimarro a solo un mes del inicio del Festival, después de haber sido convocado el concurso a solo tres meses de la apertura. Adviértase también que, en este 2021, el concurso -después de múltiples y sospechosas maniobras del gerente del Consorcio, Pedro Banco Vivas, en favor de Cimarro, maniobras que han sido tumbadas reiteradamente por la Comisión Jurídica de Extremadura- está actualmente en fase de presentación de ofertas a día de hoy, 5 de marzo, fase que acaba el día 9, después de lo cual vendrá la evaluación de las mismas -otros 15 o 20 días-, más un nuevo plazo para la presentación de recursos, más el tiempo de emisión del posible fallo por la Comisión Jurídica de Extremadura, lo que nos coloca de nuevo en fechas del inicio del Festival de este año.

Es decir, en 2016 y en 2021 ha dado tiempo para convocar o reactivar el concurso a solo tres meses del inicio previsto del Festival, pero en 2019, cuando los competidores de Cimarro ganaron sus recursos por las irregularidades del concurso que favorecían claramente al “empresario de siempre”, en septiembre de dicho año, según el Consorcio y la Junta de Extremadura, ya no daba tiempo de volver al concurso para adjudicar la edición de 2020, por lo que, a falta de diez meses se le volvió a dar a dedo a Cimarro con la excusa de preservar el bien público de que el Festival se celebrase y no fuese cancelado por esta causa, cuando en 2016 y en la actualidad, faltando mucho menos tiempo, no se ha invocado dicha causa. La incongruencia -por calificar piadosamente lo que sucede- es colosal. En todo el desarrollo de este asunto algo huele a podrido y cada día que pasa huele peor.

Fernández Vara mostró públicamente sus preferencias por Cimarro antes del concurso. JUNTAEX
Fernández Vara mostró públicamente sus preferencias por Cimarro antes del concurso. JUNTAEX

“YA LO SABÍA”

Y así, llegamos a la prueba definitiva del presunto amaño del concurso del Festival de 2016, una prueba que inexplicablemente facilita el propio Jesús Cimarro y que hemos conseguido localizar cuatro años después.

En su número 692 del verano de 2016 (julio-septiembre), la revista Nuestro Tiempo, perteneciente a la Universidad de Navarra, realiza una entrevista a Jesús Cimarro firmada por Borja Centenera, con fotografías de Jero Morales y del Festival de Mérida: Jesús Cimarro: «El teatro debe generar controversia». En un momento de la entrevista, el periodista pregunta al empresario:

-“¿Cómo le sentó la noticia de su renovación como director del Festival de Teatro Clásico de Mérida?”

La respuesta inmediata de Cimarro, sin pensárselo dos veces, es tremenda:

-“Ya lo sabía”.

Téngase en cuenta que la entrevista se le hace cuando Cimarro ya tiene en el bolsillo el concurso del cuatrienio 2016-2019 y cuando se ha consumado el Festival de 2016. Nuestra pregunta es: ¿cómo podía saber de antemano el señor Cimarro que sería él el que ganaría un concurso de resultado incierto, más incierto aún dada la gran solvencia de sus dos competidores? ¿Esta respuesta es acaso un lapsus linguae del empresario en un momento de euforia, algo que dice sin pensar, por presumir?

La respuesta la dan las palabras que a continuación pronuncia el empresario, recogidas en dicha entrevista:

-“Ya lo sabía, porque el presidente actual de la Junta de Extremadura —el socialista Fernández Vara, que entonces era el líder de la oposición— me dijo que si ganaba las elecciones él quería que yo siguiera al frente de la dirección del Festival. Se da la paradoja de que a mí me contrató un Gobierno de un signo político, ha habido un cambio en esa Comunidad y me han mantenido. Se dan pocos casos en estos momentos, cuando tendría que ser la vía normal. Porque la cultura no debe tener signos partidistas y necesita que los que nos dedicamos a la gestión cultural seamos profesionales. Deberíamos estar por encima de eso. Que si lo hacemos bien nos premien manteniéndonos, y si lo hacemos mal nos echen. Y con más razón en lo público: ¿por qué vas a mantener a alguien que no hace bien las cosas? No tendría sentido”.

"Ya lo sabía".
«Ya lo sabía».

Es decir, la cosa estaba hecha desde la promesa que le hizo Vara y el concurso -en el que las dos UTEs competidoras actuaron como comparsas involuntarias de la presunta farsa, admitidas ambas para darle un matiz de autenticidad al sospechoso procedimiento-, sobraba, porque Cimarro dice dos cosas claves que reafirman que la decisión en su favor estaba tomada antes del concurso: la promesa que le hizo Vara y que su renovación fue “un premio por hacerlo bien”.

INTERPRETACIÓN UNÁNIME

La cosa es tan tremenda, la torpeza de Cimarro tan inexplicable, su prepotencia tan asombrosa, que incluso llegamos a dudar sobre la correcta interpretación de sus palabras, no dando crédito a que alguien en su sano juicio responda de ese modo a una pregunta tan específica sobre un asunto tan delicado. Téngase en cuenta que en 2016 Cimarro venía de explotar, por concesión a dedo, las cuatro galas Ceres y los cuatro anteriores Festivales de Mérida de la etapa de Monago (cerca de 20 millones de dinero público en total), por lo que cabía una respuesta del tipo: “estoy muy contento de haber ganado un concurso tan difícil, en competencia con primeros espadas del sector”, o esta otra: “esto demuestra que las cosas se han hecho bien y que mi oferta ha sido la mejor y he ganado limpiamente”, por poner dos ejemplos. Es lo que diría cualquier empresario en su sano juicio. Pero no, él responde ese “ya lo sabía” tan burdo, que, ya digo, nos hizo dudar de que decía lo que estaba diciendo.


Como si fuese una adjudicación en la que el concurso es una simple tapadera, Cimarro dijo: “Que si lo hacemos bien nos premien manteniéndonos, y si lo hacemos mal nos echen”.


Y pese a que sus palabras no dejaban lugar a la duda con ese “ya lo sabía” tan tajante, un “ya lo sabía” que es anterior y por encima de todo concurso y que no tiene más interpretación que una, hemos querido, sin embargo, consultar el asunto con seis relevantes y experimentados profesionales, dos abogados, un periodista, un gestor cultural, un empresario teatral y un director teatral. Y la interpretación de los mismos, plenamente coincidente con la nuestra, es unánime:

-“Ya lo sabía” significa que el concurso debía de estar amañado, pues no hay otra forma de saber previamente lo que va a pasar en un procedimiento concursal cuyo resultado, si aquel es limpio, siempre es dudoso a priori”.

Es más, algunos de nuestros consultados utilizan en sus respuestas expresiones mucho más duras de las consignadas aquí.

VARA, CIMARRO Y BLANCO CALLAN

Para contrastar esta información y ofrecer a los concernidos la posibilidad de explicarse, el día 25 de febrero pasado, hace exactamente ocho días, remitimos por correo electrónico un cuestionario al señor Cimarro, al presidente de la Junta de Extremadura, señor Vara, y al director-gerente del Patronato, señor Blanco, preguntando sobre si hubo amaño del concurso del Festival el año 2016 como se trasluce de las palabras del primero, en qué consistió dicho amaño si es que lo hubo, y qué explicación dan al “ya lo sabía” del empresario.

Después de esperar más de una semana, y ante el persistente silencio de los tres, hemos decidido publicar finalmente esta información. No obstante, estamos abiertos a considerar cualquier rectificación, en el caso de que en la misma se haya deslizado algún error, o equivocación, o desacierto en la interpretación de las palabras del señor Cimarro. Si ese “ya lo sabía” no significa lo que todos creemos que significa, nos gustaría que don Jesús Cimarro y los representantes institucionales aludidos lo explicasen, no a nosotros, sino a la opinión pública y, sobre todo, a los extremeños, cuyo dinero público está en juego en estos concursos en los que, hasta ahora, solo ha habido un beneficiario, Jesús Cimarro, en los últimos diez años, sin otra competencia.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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