“Lo de Afganistán lo sabíamos y lo de Líbano, también: un polvorín a punto de estallar”

Patricia Sierra, la cooperante extremeña que emplea sus vacaciones en ayudar en los campos de refugiados del mundo

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La cooperante, en Líbano, un país devastado.
La cooperante, en Líbano, un país devastado.

Apenas acababa de regresar a España, dormido un par de noches en la confortable cama de la casa de sus padres, por primera vez en un mes, en su colchón y entre sábanas planchadas y oliendo a suavizante, y ya estaba organizando en Cáceres, su ciudad de residencia, la entrega de fruta, verduras y otros productos que reparte su ONG, Sonrisas en Acción, junto a La Concordia comunidad de regantes, entre las familias más vulnerables. Es Patricia Sierra, la admirable cooperante que, desde hace cinco años, emplea sus vacaciones de maestra en ir a echar una mano a los campamentos de refugiados.

Cáceres, Extremadura.-

En más de siete campamentos ha estado trabajando este verano. En el Líbano, frontera con Siria. Y vuelve más desesperanzada que nunca. La situación de esos millones de personas que huyen de la guerra en tierra de nadie, es cada vez más triste y cruel. Solo su profunda solidaridad y su fe en el ser humano la mantiene.


Este verano han repartido más de 16 toneladas de alimentos en casi una decena de campamentos.


Su periplo empezó al mismo tiempo que el verano, en el Líbano, donde según un proyecto amparado por la Diputación de Cáceres y algunos propios de la ONG de Patricia, Sonrisas en acción, se han repartido cajas de comida no perecedera, que previamente se había pactado, según necesidades, con la ONG local con la que colabora Sonrisas, su contraparte URDA.

Con mujeres de uno de los campos. Ellas son las que más aguantan.
Con mujeres de uno de los campos. Ellas son las que más aguantan.

En total han repartido más de 16 toneladas de alimentos: “Aceite, por ejemplo, muy importante allí, atún sin opción de compra para las personas refugiadas, leche para bebés, legumbres… en casi una decena de campamentos”.

“La situación de Líbano es catastrófica -cuenta Patricia-, ya que está inmersa en la mayor crisis económica y de Estado de su historia. Con una devaluación de la moneda del 400 por 100. Han cambiado varias veces de gobierno en un año, ahora están bajo uno provisional y la situación es tan extrema, que desde el 1 de agosto no hay luz”. Patricia, interrumpe su narración, abre unos ojos como platos y repite en voz más alta, ¡¡NO HAY LUZ EN EL PAÍS!! s una situación caótica -continúa-, no llega el petróleo, no hay gasolina ni gasóleo, se forman colas kilométricas en las gasolineras, y tienen que ser controladas por el ejército, porque hay tumultos y hasta se sacan pistolas. No se pueden rellenar los transformadores de los edificios ya que muchos de ellos van a gasoil … ascensores, aires acondicionados, nada funciona… para hacernos una idea.

Este verano han llevado más de 16 toneladas de ayuda.
Este verano han llevado más de 16 toneladas de ayuda.

CARESTÍA Y NULO PODER ADQUISITIVO

Un médico cobra unos 190 euros al mes, un director de banco 200, y una azafata de vuelo 70, es decir una persona de a pie puede cobrar unos 50 euros mensuales, y por poner algún ejemplo comparativo el litro de leche cuesta 3 euros, el kilo de carne normalita 100 euros, una docena de huevos 6, el paracetamol 11… La gente no tiene poder adquisitivo ni para lo más básico”.

No solo hay un problema con las personas refugiadas que están en la frontera, “que son muchas, porque ellos son los que acogieron más sirios, también palestinos, por estar limítrofes, sino que se les suma la situación que padece su país. Entonces, si su situación es horrible, imaginad la de los campos de refugiados, lo más dantesco que he visto nunca, sobre todo en la zona de Arsal, en el norte, donde, por cierto, irrumpieron los talibán en 2014. En estos campos hay actualmente restricción de agua para las personas refugiadas, 30 litros de agua potable por mes y familia, remata con angustia.”

Ayuda material y calor humano.
Ayuda material y calor humano.

…Y ahora soy yo la que espanta los ojos y repito ¿30 LITROS DE AGUA POTABLE?, ¿POR MES?, ¿POR FAMILIA? Patricia asiente bajito y musita conmovida, “sí sí”, y a mí se me revuelven las tripas cuando pienso en mi ducha mañanera feliz y relajada.

“Líbano recrudece así, con su crisis, una situación que ya viene de lejos, su rechazo a acoger refugiados, no quieren a los sirios, y además lo expresan abiertamente, y ahora los culpabilizan, ¡que, ojo! No es culpa suya, sino de la mala gestión de los gobiernos.”

OLLA A PRESIÓN

Y con Líbano como una olla a presión a punto de estallar, Patricia mantiene relación directa con sus compañeras de Grecia, donde, si la situación era mala, ahora es peor: “El gobierno ha retirado muchas ayudas y esto deriva en miles de personas que quedan en situación de calle, ya que se acaban las ayudas para alquiler”.

Y en medio de este infierno, estalla la crisis afgana, que asegura rotunda Patricia: “Los cooperantes ya lo sabíamos hace mucho tiempo, y somos muchas las ongs que lo han denunciado. Lo veíamos venir, por los miles de chicos hazara, de la etnia chií, que han huido, porque los suníes los quieren matar, ya que tienen este enfrentamiento desde siempre. En Grecia y en Serbia hay muchos chicos huidos, que eran reclutados para la guerra y no querían. Las mujeres siguen sufriendo, ahora lo vemos, pero ellas apenas han podido quitarse el burka”.

Especial atención a las niñas y niños.
Especial atención a las niñas y niños.

“EEUU formó a los talibán para que lucharan contra la URSS -sigue diciendo Patricia-. ¿Qué ocurrió? Pues que ganaron y los rusos se fueron. Luego, el atentado de las torres gemelas. EEUU ha formado a los talibán y ahora son enemigos, porque funcionan así, o estás conmigo o contra mí, tanto unos como otros. Ha habido una inversión que es lo que cuenta EEUU, pero no es real; el ejército afgano ha pasado hambre, lo sé de primera mano, se puede preguntar a la población que vive allí, el blanqueo, la publicidad, todo es mentira, no hay más que ver cómo se ha producido la estampida. A los cooperantes, esto nos parece un teatro, eso sí, dantesco. Las mujeres tienen un papel doblemente duro, ellas siempre se tienen que esforzar más, ser más valientes, y no es un tema de ser musulmán o no, es un tema de extremismo islámico; y no es solo eso, también las diferentes etnias y es este desconocimiento lo que está llevando a una islamofobia en Europa. Esto es un Islam instaurado por Arabia Saudí que está financiando esta guerra entre otros países, igual que los chinos, otro tema por aclarar, que empezará a salir pronto a la luz. Se están llevando los minerales y las piedras semipreciosas que tiene Afganistán. China ya ha manifestado que los talibán son sus amigos, siempre que no se metan en su mercado. Y muy importante, Afganistán tiene el yacimiento más grande del mundo de litio y eso también interesa a China”.

Patricia emplea en esto sus vacaciones.
Patricia emplea en esto sus vacaciones.

UN PROBLEMA MUY COMPLEJO

“Es un problema muy complejo…, el fundamentalismo islámico, las etnias, hay muchas en Afganistán, lo rico que es el país en minerales, cobre, las piedras preciosas, el litio y aparte el opio, que, según la oficina de drogas y crimen de la ONU, se comprueba que Afganistán tiene el 80 por ciento de siembra de amapolas de opio mundial. Es decir, ellos están distribuyendo el opio y EEUU ¿qué ha hecho respecto a esto durante los veinte años que lleva allí? Es más, muchas son las personas que piensan que la CIA se ha beneficiado de ello. En los campos de amapolas hay una especie de impuesto instaurado, un tributo casi medieval, que los agricultores tienen que pagar a los talibán, con un coste del diez por ciento. Todo eso, más la imposición de la occidentalización, es Afganistán. Es, y ha sido un caos, ahora lo vemos y nos golpea, pero lo olvidaremos de aquí a dos meses, es así hace tiempo y no hay perspectivas de solución. Es complejo, hay muchos intereses. Lo de Afganistán lo veíamos venir los cooperantes que hemos trabajado en la zona. Lo de Líbano es una olla a presión y puede estallar igualmente, en cualquier momento”.


En Líbano un litro de leche cuesta 3 euros, un kilo de carne normalita 100 euros, una docena de huevos 6, el paracetamol 11…


Intentando hacer autocrítica y mejorar la forma de ayudar este año, dice Patricia: “Tuvimos una reunión con mujeres sirias viudas de guerra, para escuchar sus necesidades, dignificarlas. Nos contaron sus casos, historias de vida tremendas, de películas de terror y me quedé mal porque no sabíamos de qué manera podíamos ayudarlas, entonces mandé un SOS a la Plataforma de Personas Refugiadas de Cáceres, y en una semana conseguimos 3.000 euros, quedamos con ellas y volvimos a reunirnos y no te puedes imaginar sus caras y nos preguntaban por qué, si no las conocíamos, por qué nos ayudan desde Cáceres, se preguntaban. No es fácil explicar lo que supuso para ellas, que tantas personas, tan lejos de allí, se impliquen. No podemos solucionar el problema, ninguna ONG puede, pero sí se pueden mejorar sus condiciones de vida, paliar esa hambre, esa tristeza, esa angustia. Sí, vale, a veces los técnicos se pierden en la burocracia, pero hay algo más que eso y es la esperanza, el acompañamiento y con esto, las ongs pequeñas ponemos parches, sí, porque la solución es cuestión de voluntad política y de momento no la hay, pero, mientras, lo que hacemos es ofrecer calma, dar esperanza, ayudar en la angustia”.

“Estoy cansada de esa gente que dice “llévatelos a tu casa” -añade Patricia-, no conocen la situación, hacen mucho daño, solo me gustaría que quisieran de verdad saber algo, no quedarse en los bulos, porque debemos pensar que de esto no estamos libres nadie, puede pasarnos a cualquiera, cae uno caemos todos dentro de este globalismo capitalista. Desconocemos su vida, detrás de una persona que pide acogida hay una historia terrible, prostitución de chicos y de chicas, persecución, compra de órganos: En Grecia conocí a una señora que vendió el riñón de su hijo por 3.000 euros. Existe la prostitución con turistas, por eso no debemos quedarnos en el dar, hay que empezar por el respetar”.


“En los “campos de refugiados” no se les refugia de nada, solo son tiendas de lona o plástico, espacios restringidos en los que se les dicta el dónde, el cuándo y el cómo”.


Y yo vuelvo, mientras escucho a Patricia, que ahora es una máquina de soltar y soltar todo el sufrimiento de estas personas, a pensar en mi ducha mañanera, en mi comida diaria, en mis cañas y mis risas con las amigas …

Repartiendo alimentos en Cáceres, con la Comunidad de Regantes La Concordia.
Repartiendo alimentos en Cáceres, con la Comunidad de Regantes La Concordia.

RECICLAR EL DOLOR

Y le pregunto ¿Cómo reciclas todo ese dolor, toda esa falta de humanidad, para luego plantarte sonriente y eficaz ante los niños de tu clase?

“Los cooperantes -responde- tenemos que tener formación técnica y humana, la solidaridad está muy bien, pero, para trabajar en estas zonas, no solo sirve la buena voluntad. Muchos de nosotros tenemos ayuda psicológica, porque se ven cosas dantescas, y, sobre todo, tener presente que no vamos a salvar a nadie. La idea del blanco salvador, de lo caritativo, hay que desecharla. Somos pragmáticos, sabemos que vamos a proyectos, somos conscientes de la realidad. Pero, a veces, como Mafalda, me quiero bajar del mundo. Estoy en contacto directo a diario con ellos y ellas, me llegan videos de una crudeza tremenda y esa sensibilidad se desborda, porque estamos atados de pies o manos.

Y no solo el nivel asistencial es importante. Hay que empoderar, denunciar las situaciones, enseñarles a gestionarse. Llevan muchos años en campos de refugiados, van a seguir y tienen que crear estrategias y para eso también hay que ayudar, formar en herramientas para hacer habitable los campos. No vale la resignación. Hay que proporcionar estrategias y recursos… Y las mujeres…, es un milagro cómo responden …macetas, jardines. En Líbano, cuando entras en sus tiendas de plástico, con sus macetas y jardineras de flores de colores, ves que las quieren decorar, hacer hogar de esas cuatro endebles paredes, incluso consiguen sacar adelante huertos de tomates donde parece imposible. Quieren evolucionar.

La situación, la desesperanza, los está deshumanizando. No es solo dolor, es que los están privando de su propio ser. A las mujeres, por ser mujeres; a los niños y niñas, de su infancia, porque allí no existen los juguetes, crecen con una tristeza innata. A las personas refugiadas se les elimina la identidad de personas, son refugiados o refugiadas. ¿DE QUÉ?, vuelve a levantar la voz Patricia, deberían llamarse campos de NO refugiados, porque no se les refugia de nada, solo son tiendas de lona o plástico, espacios restringidos en los que se les dicta el dónde, el cuándo y el cómo, y lo que es peor, en condiciones infrahumanas.

Se les está arrebatando lo más importante, la libertad, pero la libertad auténtica, la de verdad, su esencia, el verdadero valor como seres humanos”.

Y Occidente calla, callamos.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

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