La ciudad es para mí, no para los coches

Rocío Clemente, arquitecta experta en urbanismo inclusivo, propugna una ciudad más humana

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Los coches lo han invadido todo y ha llegado el momento de decir basta. J.M. PAGADOR
Los coches lo han invadido todo y ha llegado el momento de decir basta. J.M. PAGADOR

Experta en Urbanismo Inclusivo, la arquitecta Rocío Clemente cree que el modelo de ciudad en el que vivimos no responde a las necesidades ni al estilo de vida actual. Ni las ciudades ni las viviendas están diseñadas pensando en su dimensión humana y en la funcionalidad de ciertas necesidades y tareas domésticas que los hombres siguen realizando de forma minoritaria. Seguramente eso se debe a que solo el 28 % de los arquitectos son mujeres. Pero eso va a cambiar pronto, porque las estudiantes de arquitectura superan ya en número a sus compañeros varones. De estos y de otros temas de interés hemos charlado con esta profesional que acaba de hacerse cargo de la Oficina de Desarrollo Urbano y de Ciudad Histórica, de Cáceres.

Cáceres.-

Siempre que me he cambiado de casa, y han sido muchas veces, he soltado una maldición al llegar a la cocina. Jamás he encontrado lógico el sitio destinado a la lavadora, lo que invariablemente me llevaba a exclamar indignada: “esto lo ha diseñado un arquitecto que no ha lavado sus calzoncillos en la vida”.

Rocío es una experta en urbanismo inclusivo. ELISA BLÁZQUEZ
Rocío es una experta en urbanismo inclusivo. ELISA BLÁZQUEZ

Un estudio publicado por el Architects’council of Europa apunta a que puedo tener algo de razón. En España, el 72% de los profesionales de la arquitectura son hombres, frente al 28% de mujeres. Pero hay indicios claros de cambio. La AMAE, Asociación de Mujeres Arquitectas de España reconoce que en la actualidad hay más mujeres que hombres estudiando la carrera, lo que en poco tiempo se traducirá en una mayor presencia femenina y en algo que se viene planteando últimamente, el urbanismo inclusivo, es decir bueno para toda la sociedad, no para unos cuantos privilegiados.


La ciudad va expulsando a todo aquel que no es productivo.


Rocío Clemente, estudió arquitectura en Sevilla, ha trabajado como autónoma, unas veces asociada con compañeras y otras por su cuenta, principalmente en urbanismo, aunque también en edificación, sobre todo en cooperativa de viviendas y casi siempre vinculada a Extremadura. A partir de la crisis del 2008 empezó a especializarse en urbanismo inclusivo. Desde hace unas semanas dirige la Oficina de Desarrollo Urbano y de Ciudad Histórica, una plaza que convocó el ayuntamiento de Cáceres, a la que llega con un montón de las preciosas ideas para mejorar la vida en la ciudad.

¿Qué puede hacer el peatón? ELISA BLÁZQUEZ
¿Qué puede hacer el peatón? ELISA BLÁZQUEZ

CIUDAD PARA TODOS

Me siento con Rocío Clemente, en una cafetería, en una de las mesas que nos permite la pandemia. Mi perro está impertinente, pero a ella no parece molestarle porque su idea es que la ciudad es para todos y él también tiene cabida. Hablamos de ese urbanismo inclusivo por el que empezó a interesarse en el grupo de movilidad del Centro Nacional de Educación Ambiental CNEAM. En principio estaban buscando solución a los problemas de movilidad de la infancia, cuenta Rocío:

-Los niños, en las ciudades, se mueven poco y casi siempre en coche, las puertas de los colegios donde los padres se apelotonan para aparcar, son los espacios donde más polución y más peligro de accidentes existe. Viéndolo, y a partir de eso, empezamos a constatar que juegan cada vez menos en la calle, y que las poblaciones en lugar de ser el sitio donde te desarrollas y creces, es el lugar donde tienes que protegerte porque son un peligro, fundamentalmente por los coches. A partir de ahí fuimos pensando en todas las personas que se han quedado excluidas en las ciudades, tal y como están estructuradas actualmente, y surge la idea del urbanismo inclusivo, o lo que es lo mismo urbanismo para las personas.


En las ciudades, los niños se mueven poco y casi siempre en coche.


La ciudad forma un ecosistema con sus habitantes, da y recibe en equilibrio. Cada cultura, cada sociedad, deja su huella en las ciudades que ha ido creando. No es lo mismo una localidad islámica que una mediterránea, un pueblo andaluz, que otro de Islandia, pero además la ciudad condiciona a sus habitantes, añade Rocío:

-Lo que intentamos es que, frente a un urbanismo que ha dado prioridad a la rentabilidad económica y a los vehículos, se recupere la idea de que las personas sean el centro de la decisión en la forma de hacer ciudad.

Trabajo productivo-Trabajo reproductivoDe ahí deriva lo que yo apuntaba. Si en las casas el lugar de los electrodomésticos los decidía un hombre que no ha fregado un plato nunca, las ciudades las han creado hombres, que además responden a unas características concretas, caucásico de mediana edad y con poder adquisitivo, y que por tanto las diseña desde su perspectiva.

-Ellos analizan sus necesidades -dice Rocío- y las soluciones son las suyas, cómo van al trabajo ellos y cómo van los obreros, así se inicia el modelo actual, que responde al de las ciudades industriales. En aquel momento, muchas personas se desplazan a vivir a las ciudades y el problema era cómo alojar a los obreros y cómo se desplazaban al trabajo. Y todo se soluciona con el vehículo. Los coches empiezan a acaparar los espacios. Las dimensiones de las calles se plantean para esa función y se van perdiendo lugares para la infancia o para el paseo de las personas mayores. Por decirlo de alguna manera, la ciudad va expulsando a todo aquel que no es productivo. Hay una división entre lo productivo y lo reproductivo, y en el siglo XX se da valor a lo productivo, pero no a los cuidados, que se relegan a una posición residual.

PRESENCIA DE LAS MUJERES

Se generan así unos problemas que hasta que las mujeres no empezamos a tener presencia en la sociedad no se hacen visibles.

-Y yo me encuentro ahora -añade Rocío- con que muchos hombres exclaman ¡pero es que yo también tengo esos problemas!, yo tengo que llevar los niños al colegio, cuidar a mis padres… Claro, cuando empiezan ellos también hacerse cargo de esas tareas que siempre ha ejercido la mujer, es cuando se dan cuenta de los errores. Porque esto no es un problema de las mujeres por su sexo, sino por las tareas que se les han adjudicado a lo largo de los siglos.


Frente a un urbanismo que ha dado prioridad a la rentabilidad económica y a los vehículos, las personas deben ser el centro de la decisión.


Así las cosas, las ciudades se han deshumanizado.

-La chavalería no tiene donde jugar, sus lugares se limitan a algún corralito. Los mayores, lo mismo. Se les hacen parques con sus máquinas de gimnasia, pero no se mezclan con otros estratos sociales. Por ejemplo, los mayores que van a residencias fuera de la ciudad, ¿no es mejor que estén dentro y puedan salir a pasear, a tomar un café en un bar, y así puedan relacionarse las distintas generaciones en lugar de mantenerse lejos y aislados? O los jóvenes, a los que se manda a las afueras para que no molesten con el ruido nocturno del botellón. Es necesario buscar la manera de reconducir esa situación, hay que generar espacios y dejar que la gente los use. Lo demás es una pérdida enorme. Con ese encasillamiento, la ciudad pierde lo interesante, la socialización. Está pasando en países donde el Estado lo proporciona todo. La gente tiende a aislarse porque no necesita a nadie y, al final, se crea un grave problema de soledad.

Una avenida de Dubai. La ciudad se hace inhumana. J.M. PAGADOR
Una avenida de Dubai. La ciudad se hace inhumana. J.M. PAGADOR

UN DIFÍCIL DÍA A DÍA

Y cuando las mujeres empezamos a incorporarnos profesionalmente a disciplinas que tienen que ver con la ciudad, empezamos a plantearnos que la ciudad no resuelve nuestras necesidades. Ya no es solo el uso productivo. Se empieza a comprobar que la ciudad hace difícil el día a día.

-Yo no voy ida y vuelta al trabajo como un antiguo obrero. Ya voy al trabajo y además llevo al niño al cole, compro la fruta y a lo mejor me acerco a ver a mis padres, una dinámica que implica muchas paradas que no soluciona el uso del coche, ya que el aparcamiento es otro de los problemas de las ciudades. Lo que se busca es hacer las preguntas adecuadas para diseñar las ciudades con esas respuestas y estamos en un buen momento porque la mayoría de las ciudades no van a crecer, no aumenta la población, es tiempo de reestructurar y el urbanismo con perspectiva de género reclama una revisión de la ciudad, de las necesidades de toda la población. Una ciudad donde se vuelva a recuperar el espacio y en la que las personas primen por encima de los vehículos.


Es tiempo de reestructurar la ciudad y el urbanismo con perspectiva de género reclama una revisión de la misma según las necesidades de toda la población.


Rocío es un torbellino de ideas.

 -La zonificación -sigue diciendo- es mala para las relaciones. Las típicas casas adosadas y aisladas lo que hacen es desnutrirnos y que la sociedad funcione peor. Lo que buscamos es que, para establecer esas relaciones de comunidad, que es lo que nos enriquece como sociedad, necesitamos espacios públicos y una ciudad rica en usos, donde esté todo interrelacionado.

Pongo cara de escepticismo y Rocío me convence.

-Y es factible, básicamente se trata de reformar, quitando la prioridad a los coches y dándosela al peatón, el espacio ya existe, pero si hay una avenida ancha lo que hace el coche es ir a 60 en lugar de a treinta y con más posibilidades de atropello. Creemos que tenemos derecho a ir con el coche hasta la puerta de casa y aparcar allí gratis, y no apreciamos que nos estamos quitando el espacio. Hay que apostar por el transporte público y olvidar esa costumbre de que una familia tenga dos o tres coches. Pero las transformaciones hay que hacerlas hablando primero, porque el cambio de hábitos que se propone es altamente beneficioso. Pero hay que explicarlo. Cuando se habla de perspectiva de género es porque hasta ahora han sido las mujeres las que han ocupado el espacio dedicado a los cuidados. Pero cuando se plantea esta reforma estamos pensado en las necesidades de la infancia, de los mayores. Son cambios que van más lejos y son buenos para toda la sociedad.

¿Cómo paso por aquí? ELISA BLÁZQUEZ
¿Cómo paso por aquí? ELISA BLÁZQUEZ

A pesar de todo, Rocío es optimista.

-Es un buen momento, porque no hay expectativas de crecimiento importante y estas medidas, además, no requieren grandes inversiones, se trata más bien de un cambio de hábitos… Por ejemplo, Pontevedra, en cuatro años ha cambiado el centro, han hecho parkings alrededor y aparcamientos limitados y el resto peatonal. En principio, un sector puso grito en el cielo y ahora reciben premios internacionales y se considera un lugar privilegiado para vivir.

NUEVOS ESTILOS DE VIDA

 Una buena planificación es la base para conseguir una ciudad amable, pero surgen nuevos estilos de vida.

-Y hay que evitar que sean un peligro. La popularización del turismo y la consiguiente gentrificación son una amenaza real en las grandes ciudades. La intensidad es lo malo. Nada es malo en sí. Un uso bueno del turismo deja de serlo cuando se convierte en intenso y lo acapara todo. Lo que hay que hacer es compatibilizar. El turismo masivo encarece los servicios y molesta a los residentes. Las ciudades deberían tener un límite, porque se agotan sus recursos y tampoco es malo reconocer que no se pueda crecer siempre. La rentabilidad económica de la ciudad no debe estar por encima de todo. Es necesario encontrar el equilibrio y eso es posible, y también, en los pueblos.

Invierte las prioridadesY todo eso hay que hacerlo no solo con las ciudades, sino también con las viviendas.

-Las viviendas se hicieron pensando en un tipo de familia. Ahora ese tipo es mucho más amplio, pero sigue ese estilo de un dormitorio principal para los padres y no para los hijos que lo usan más. Hasta la casa, que era el único sitio que teníamos las mujeres ,la planificaron hombres. Zona de lavado, por ejemplo, no tiene sentido que la lavadora esté en la cocina y el tendedero al lado tragándose los vapores, en lugar de en la zona del baño. Tampoco que en un bloque cada persona tenga una lavadora, lo suyo es una zona de lavandería común, mucho más eficiente y ecológica.

Entramos en otra de las patas del urbanismo inclusivo, el urbanismo con perspectiva de género.

-Un tema específico de las mujeres es la seguridad, que nos limita y nos hace buscar zonas de luz, aunque eso suponga dar un rodeo importante para llegar a nuestro destino. A las niñas, los padres van a recogerlas por la noche los fines de semana si se vive en las afueras y sobre todo si en el camino hay puentes. Y es así porque se ha dado prioridad a los coches y debería ser el coche el que tuviese que dar el rodeo.

La arquitecta, en la ciudad histórica de Cáceres. ELISA BLÁZQUEZ
La arquitecta, en la ciudad histórica de Cáceres. ELISA BLÁZQUEZ

Podría seguir hablando horas y horas con Rocío, sus propuestas son sensatas, profundas y asequibles. Una vida mejor en una ciudad más amable es la idea central, una ciudad como esa que se dibuja en los carteles electorales y que, ella lo afirma, no es tan difícil de conseguir.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

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