lunes, 28 noviembre, 2022
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La monja Berenice y el milagro diario de alimentar, educar y ayudar a centenares de mozambiqueños de todas las edades carentes de todo

Comedor, centro de salud, escuela, formación de adultos, asistencia a mayores, promoción de la mujer, son algunas de las actividades de la misión de Nacala

Amanece y, bajo la mosquitera que protege mi cama, oigo el cántico de las Hermanas Pilarinas en la capilla. Me vuelvo a dormir. Un par de horas más tarde me despierta el bullicio de los niños de la escuelita, cantando también su lección. Comienza un nuevo día en el Centro de Salud que las Hermanas de la Obra de Jesús y María tienen en Nacala, Mozambique, y queda mucho trabajo por delante: darles desayuno, tentempié y comida a los 40 niños desnutridos que atienden diariamente, escolarización a los 200 de entre 3 y 6 años, alfabetización para personas mayores, atención sanitaria en la consulta, control externo a niños de la zona, clases y comida a los y las colaboradoras del centro, asistencia de comida también, y ropa a medio centenar de ancianos… y lo que vaya surgiendo, que es variado y no poco.

Nacala, Mozambique.-

Amanece, bajo la mosquitera de la cama, oigo el cántico de las Hermanas Pilarinas en la capilla, me vuelvo a dormir, un par de horas más tarde me despierta el bullicio de los niños de la escuelita, cantando también su lección.


La hermana Berenice, una colombiana a la que yo, atea, entregaría la presidencia de cualquier país en la confianza de que lo arreglaría en dos legislaturas, es la artífice de todo.


Comienza un nuevo día en el Centro de Salud, que las Hermanas de la Obra de Jesús y María tienen en Nacala y queda mucho trabajo por delante; darles desayuno, tentempié y comida a los 40 niños desnutridos que atienden diariamente, escolarización a los 200 de entre 3 y 6 años, alfabetización para personas mayores, atención sanitaria en la consulta, control externo a niños de la zona, clases y comida a los y las colaboradoras del centro, asistencia de comida también, y ropa a medio centenar de ancianos… y lo que vaya surgiendo, que es variado y no poco.

Muchas madres reciben un apoyo sustancial para sus vidas. ELISA BLÁZQUEZ
Muchas madres reciben un apoyo sustancial para sus vidas. ELISA BLÁZQUEZ

La hermana Berenice, una colombiana a la que yo, atea, entregaría sin dudar la presidencia de cualquier país, en la confianza de que lo arreglaría en dos legislaturas, es la artífice de todo esto. Junto a ella, en un conjunto más coordinado y eficiente que el equipo español de natación sincronizada, están Leonor, colombiana también, la hermana Francisca española, y la mozambiqueña Custodia. Todas trabajan sin cesar desde que se levantan hasta que se acuestan.


Berenice me habla mientras recoge los cartones-ficha de las casi trescientas madres que hoy acuden con sus hijos, porque es día de revisión sanitaria.


La superiora llegó a Nacala hace 30 años, cuando era un simple poblado. Hoy es una ciudad de 300.000 habitantes, con uno de los puertos más importantes del país, pero las necesidades siguen siendo el mayor problema. Mozambique es uno de los diez países más pobres del mundo y Nacala y su zona, al norte, lo son más aún. La ciudad, frente al mar, está enclavada en un lugar muy bello, que debería ser próspero, pero… ¿por qué no lo es?

Las niñas son las más vulnerables y las que reciben una ayuda fundamental en el centro. ELISA BLÁZQUEZ
Las niñas son las más vulnerables y las que reciben una ayuda fundamental en el centro. ELISA BLÁZQUEZ

Berenice: «Yo amo mucho este país, confiesa Berenice de entrada, y había mejorado mucho en los últimos años, pero con la guerra de Cabo Delgado (provincia limítrofe) y las deudas ocultas, está sufriendo un retroceso. Con el dinero de esas deudas se hubieran construido escuelas, hospitales, centros de salud, que tanta falta hacen, pero unos poquitos se lo comieron todo, y aunque la situación empeora, nadie lo reconoce, ni siquiera se menciona la guerra. Y lo que me duele es que el gobierno no hace nada, el pueblo está sufriendo y solo se preocupa de mandar soldados, no trabaja por evitar el sufrimiento, se limita a decir, tenemos tantos desplazados, para recibir un dinero, y me pregunto ¿ese dinero va a quién verdaderamente lo necesita?» Y ella sola se contesta: «Es muito duvidoso…» Y suspira, «Ay dios mío no sé si decir esto, me traerá problemas».

DÍA DE REVISIÓN DE NIÑOS

Berenice me cuenta, mientras recoge los cartones de las casi trescientas madres que hoy acuden con sus hijos, porque es día de revisión.

En el cartón-ficha se apunta la evolución del niño o niña y cuando alcanza el peso normal, se le da el alta, acompañado de lo que ellas llaman un «mercadito», harina, fríjoles, cacahuetes. Además, se instruye a las madres, mediante charlas periódicas, en las medidas de higiene y cuidados necesarios para, una vez superada la fase más grave, considerarlos recuperados y que así sigan.

La mayoría de estos niños vienen del mato, la zona rural mozambiqueña, o de los barrios periféricos y más pobres de Nacala.

Numerosos niños reciben alimento, atención médica y educación en la misión de Nacala. ELISA BLÁZQUEZ
Numerosos niños reciben alimento, atención médica y educación en la misión de Nacala. ELISA BLÁZQUEZ

B.- «Muchas madres, la mayoría, son musulmanas, niñas que se casan muy pequeñas y no saben cómo cuidar un bebé; a veces se quedan embarazadas y ni saben qué es eso».

Otro grupo, de unos 40 pequeños, necesitan cuidados especiales, llegan temprano, se les da una «papinha» nutritiva, se les asea, luego juegan o duermen, a media mañana un zumo, y tras la comida, vuelta a casa con alguna propina para las madres. Del centro nadie se va con las manos vacías.

Los niños entran que no se tienen de pie y pasan después a la «escolinha» que da gusto verlos.

A todos los trabajadores de por aquí se les ayuda en los estudios e incluso muchos llegan a hacer carreras superiores.

En la mirada de las madres mozambiqueñas hay tristeza, las mujeres ya lo decía una feminista, Flora Tristán, en el siglo XIX, siempre están peor.

B.- Aquí sobre todo, porque son conscientes de su sumisión, actúan según lo que diga el patrón (marido). Me rebela mucho esa actitud , pero es que ellas dependen de él, porque si no obedecen, pueden quedarse sin marido y la vida aquí en Mozambique es difícil así, tienen que tener un hombre para sentirse protegidas, aunque ese hombre tenga otras cuantas mujeres».

El comedor de los niños. ELISA BLÁZQUEZ
El comedor de los niños. ELISA BLÁZQUEZ

VITAL ALFABETIZACIÓN

Berenice insiste que la alfabetización es vital.

En el centro también se imparte enseñanza.

B.- 80 personas acuden aquí y yo intento abrirles los ojos, les digo ustedes valen mucho, no necesitan un hombre, la mejora de la sociedad depende de ustedes, y la educación es el motor. -Y lo aclara con un ejemplo reciente-, les entregamos un proyecto de engorde de pollos a diez mujeres, las cinco que estaban alfabetizadas lo han sacado adelante, las otras lo arruinaron.»

ELISA.- Y todo esto ¿cómo se financia?

B.- Pues gracias a las ayudas de corazones generosos, con España a la cabeza…, amigos, conocidos, gente que nos visita y conoce de cerca la situación y se compromete…

E.- ¿Y el gobierno mozambiqueño?

B.- Nada de nada, algunos particulares donan algo, pero nunca desde las instituciones, y es que 8 sacos de arroz pueden irse solo en el reparto de un día. Pero Dios es providente -dice sonriendo esperanzada-, a veces estamos diciendo ¿qué vamos a hacer la próxima semana? No tenemos nada para poner en los «saquinhos» y entonces aparece algo inesperado y así vamos sobrellevando el día a día.

Al anochecer, y tras la frenética actividad de una jornada cualquiera, en el patio ya vacío, queda una mujer. Acaba de llegar de un poblado lejano, no tiene nada, espera ayuda. De alguna forma se enteró de que en Nacala hay un oasis de amor.

MISIÓN DE NACALA

Número de cuenta bancaria, por si alguien quiere echar una mano, en la seguridad de que será bien aprovechada:
Banco: Millennium BIM Banco Internacional de Mozambique.
Sede: Av. 25 setembro, 1800, Caixa Postal 865 Maputo.
N/C : 87000853
Código SWFT: BIMOMZMXXXX
IBAM: MZ59000100000008700085357

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

SOBRE LA AUTORA

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