Vientres de alquiler, la nueva esclavitud de la mujer

La gestación subrogada es una clara explotación de mujeres empobrecidas y un tremendo dolor para el bebé

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La maternidad no es un proceso comercial ni los bebés son un producto para la compraventa.
La maternidad no es un proceso comercial ni los bebés son un producto para la compraventa.

La gestación subrogada en España es ilegal, pero con truco, dado que se permite la inscripción de estos menores en los registros civiles de los consulados españoles, lo que implica una legalización de facto. Hay empresas dedicadas a esto que hasta anuncian la forma de eludir la ilegalidad. En esta información se denuncia lo perverso de esta práctica explotadora de mujeres pobres y se entrevista a las responsables de la plataforma “Stop vientres de alquiler”.

Cáceres.-

Hace unas semanas, el director de “La hora de la 1” de TVE, pidió respeto tras las críticas recibidas por publicar una foto el día del padre, junto a su marido y sus dos hijos, obtenidos por gestación subrogada. Twitter echó humo, a favor, en contra, y con virulencia, como siempre. Entre todas las opiniones, una llamaba la atención. Decía: “Lo siguiente será pedir respeto por llevarse dinero a una cuenta B de Suiza; no sé para qué tenemos leyes si luego pedimos respeto para violarlas”


“Yo soy madre y no puedo entender que la maternidad y los bebés sean objeto de comercio”.


Y es que la llamada gestación subrogada, o vientres de alquiler, es ilegal en España, aunque se permite la inscripción de estos menores en los registros civiles de los consulados españoles, lo que implica una legalización de facto. Hay empresas que hasta anuncian la forma de eludir la ilegalidad.

-Es claramente una práctica de explotación reproductiva, aunque nos la venden como algo enternecedor -opina Ana Trejo Pulido-. Puede que lo sea para la pareja que compra el bebé y explota a la mujer, pero no para la madre que pone su cuerpo y su vida para gestar, ni para el bebé del que tiene que separarse de por vida.

Con ella, y con Inma Guillem y Teresa Domínguez, mantengo esta conversación, justo en un momento en el que el Tribunal de La Haya dirime sobre el asunto.

Ana Trejo Pulido, la impulsora de Stop vientres de alquiler.
Ana Trejo Pulido, la impulsora de Stop vientres de alquiler.

Ana es la impulsora de la plataforma “Stop Vientres de Alquiler”, un proyecto de divulgación feminista que tiene como objetivo crear conciencia social sobre la explotación reproductiva de las mujeres y el mercado de bebés que supone la subrogación. Es un proyecto que nace en 2017 y que gestiona junto a tres compañeras, Inma Guillem, Vanesa Rodríguez y Teresa Domínguez. La idea surge en 2017.


“Es un negocio con unos rasgos profundamente patriarcales, donde la mujer es utilizada como mero vehículo para alcanzar un fin”.


-En ese año, cuenta -Ana Trejo- se produce un boom en los medios de comunicación, con multitud de programas televisivos donde se presenta la práctica de la explotación reproductiva como algo deseable y ético; donde se cuenta solo la historia de las parejas que no pueden concebir hijos y que, gracias a la supuesta generosidad de una mujer, consiguen cumplir su deseo y ser felices.

FALSA APARIENCIA

Convencida de que la apariencia de alegría y felicidad que transmiten estos publirreportajes, escondía en realidad la triste situación de la madre y del bebé, “no era un relato tan bonito como nos querían contar”, Ana se dedicó a investigar y creó un blog donde iba recopilando artículos, entrevistas e investigaciones, que mostraba la perspectiva de la madre y de las criaturas, siguiendo la estela del manifiesto “No somos vasijas”, impulsado por filósofas como Alicia Miyares.

-Este proyecto surge del cabreo ante tantas mentiras. Yo soy madre y no puedo entender que la maternidad y los bebés sean objeto de comercio”.

Poco después comienza la actividad en redes sociales, a través de Facebook y Twitter, donde actualmente tienen más de 30.000 personas que siguen el proyecto.

-Se trata de contar la verdad de esta práctica, que no es otra cosa que una nueva violencia contra la mujer. Hemos sacado adelante un proyecto que ahora mismo es un referente contra esta nueva modalidad de esclavitud.

Stop Vientres de Alquiler lucha contra un negocio internacional que mueve más de 6.000 millones de euros al año, y que, en 2025, se calcula que rondará los 25.000 millones.


“Se intenta legitimar la idea de que las parejas gays tienen derecho a tener sus propios hijos biológicos, a costa de la explotación reproductiva de mujeres”.


-Este dinero -dice Ana- es el producto de la venta de bebés recién nacidos de mujeres jóvenes y vulnerables económicamente, pero también social y psicológicamente, mujeres que no tienen más opciones que ofrecerse como madres de alquiler para dar a luz bebés de diseño para parejas ricas. Da igual que las madres sean indias, ucranianas o estadounidenses, siempre son más pobres que los que pagan por el bebé…, parejas homo o heterosexuales, o personas solas. La clave es un negocio con unos rasgos profundamente patriarcales, donde la mujer es utilizada como mero vehículo para alcanzar un fin, donde se instrumentaliza el cuerpo y la capacidad reproductiva de las mujeres. Un negocio sexista, clasista y racista. El signo extremo del capitalismo neoliberal, la comercialización de la vida humana.

GRAN NEGOCIO

-Ese dinero -sigue diciendo Ana- lo mueven quienes están detrás del negocio; las clínicas de fertilidad son las que se quedan con mayores ganancias, el 60 por ciento. El Instituto Valenciano de Infertilidad es uno de los grandes actores a nivel internacional. También participan de la tarta los bufetes de abogados que presionan a los gobiernos para que legalicen la práctica y que, además, asesoran a las parejas y los lobbies de las familias. En España ejercen una gran presión asociaciones como son “Son nuestros hijos” y a nivel internacional ONGs como Men Having Babies, que asesoran a las parejas y presionan a los gobiernos, intentando expandir y legitimar la idea de que las parejas gays tienen derecho a tener sus propios hijos biológicos, a costa de la explotación reproductiva de mujeres. Hay que añadir a esto, las agencias intermediarias y empresas aseguradoras, porque en EEUU todo esto se sostiene con los seguros de salud privados.

Inma Guillem
Inma Guillem

Interviene Inma Guillem:

-En España no es legal alquilar a una mujer para que dé a luz a tu hijo. Es nulo de pleno derecho, así está recogido en el ordenamiento jurídico, pero, en realidad esta ley solo protege a las mujeres españolas. La práctica de los vientres de alquiler lleva muchos años realizándose en España a través de diversas triquiñuelas. Algunas parejas iban al extranjero, donde compraban una criatura. Utilizaban el material genético del padre y pagaban a una mujer para que les gestara el bebé. Al volver a España, y para evitar problemas, aseguraban que la criatura era producto de una cana al aire del marido, tenían la renuncia de la madre a la patria potestad y la esposa adoptaba al bebé. Todo esto empezó a descubrirse cuando parejas de gays quisieron también comprar a sus hijos y filiarlos en España, pero ¡claro! en este caso lo de la cana al aire resultaba poco creíble. Cierto sector del colectivo gay acusó al Tribunal Constitucional (TC) de agravio comparativo respecto a las parejas heterosexuales y presionaron repetidamente al TC para que les dejara filiar a esas hijas e hijos que compraban en el extranjero, incluso llegando a acusar al TC de homófobo. Al principio, el TC rechazó sus propuestas, alegando que el hecho que los padres fueran homosexuales no tenía nada que ver, sino el origen del nacimiento del bebé. La presión se hizo muy fuerte a través de asociaciones como “Son Nuestros Hijos”, que en su origen fue una asociación de familias gays. Con la ayuda de Pedro Zerolo y Beatriz Gimeno, consiguieron que se aprobara una instrucción, la Instrucción de 5 de octubre de 2010, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, sobre régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación por sustitución. A través de esta instrucción, y alegando velar por el bien superior del menor, se permite en este país filiar como propios, niñas y niños comprados a mujeres vulnerables. Y esta es la situación actual: te vas a Ucrania o a Méjico y te traes un bebé, lo filias y listo.

POR LA ABOLICIÓN

-Hay un entramado legal para que se acate una normativa general para todos los países -continúa Teresa-. El Tribunal de La Haya está trabajando para definir un protocolo internacional que unifique las normas de diferentes países. Desde 2015 está trabajando en la filiación, que es lo que quieren los lobbies.

En el año 2018 la Relatora de La Haya reconoció que esta práctica es en realidad una compraventa de niños y va contra sus derechos. El Parlamento Europeo la condenó como contraria a la dignidad humana de la mujer.

Teresa Domínguez
Teresa Domínguez

-El cuerpo, si se utiliza como una materia prima, implica explotación de las funciones reproductivas de las madres y mercantilización de sus hijos -sigue Teresa-. Pero el grupo de La Haya no ha consultado a ningún grupo feminista y no considera la opción abolicionista, que es lo que pretende la Coalición Internacional por la Abolición de la Maternidad Subrogada, grupo al que pertenecemos. Este grupo ha escrito a cada uno de los estados miembros de La Haya para que dejen de trabajar como lo están haciendo ahora y contemplen la abolición, que es la manera de luchar contra la trata y el tráfico de menores.


“La práctica de los vientres de alquiler lleva muchos años realizándose en España a través de diversas triquiñuelas.”


La carta, firmada por casi 300 organizaciones de más 50 países, se ha hecho llegar a los expertos.

-Han estado reunidos, pero no sabemos si nos han tenido en cuenta. Y es importante, porque esto es un tema de derechos humanos y no de derechos privados.

La situación es la siguiente, aclara Ana:

-Apenas once países en el mundo permiten la gestación subrogada comercial, es decir, a cambio de dinero. Poco más de catorce países regulan la explotación altruista, que en realidad es una tapadera que facilita el mercado internacional. Ucrania es el denominado útero de Europa. Algunos países han echado marcha atrás con la modalidad comercial y han restringido la subrogación a extranjeros, por ejemplo, India, Tailandia o México desde 2015. Sin embargo, las mafias se llevan a las mujeres a los países limítrofes o se realiza la práctica en la clandestinidad. Es toda una gran hipocresía a nivel mundial. Las parejas ricas compran bebés a mujeres pobres o vulnerables en países donde es legal la subrogación y regresan a los suyos, donde generalmente se prohíbe la subrogación comercial, y exigen que los Estados, atendiendo al interés superior del menor, acepten la filiación que borra a la madre que ha parido al bebé, pero el único interés que prima aquí, es el de los compradores y la industria.

FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA

En Portugal, que aprobó una regulación altruista, su Tribunal Constitucional ha anulado la ley de gestación subrogada, porque considera inconstitucional que no incluya un período de arrepentimiento para la gestante después del nacimiento del bebé.

-Como los países europeos, en general, prohíben la subrogación, las parejas acuden a otros mercados, a países con una feminización de la pobreza tremenda. Caso curioso es EEUU, paradigma de riqueza, pero donde existen grandes desigualdades. Se calcula que entre el 20 y el 50 por ciento de las mujeres sustitutas, son esposas de militares. Mujeres muy jóvenes, de familias con bajos ingresos, que tienen hijos y se prestan a esto para ayudar a la economía familiar y para quedarse en casa a cuidar a sus propios hijos. Mientras, en España, las clínicas de fertilidad captan a mujeres jóvenes para la “donación” de óvulos en Universidades, donde buscan chicas jóvenes e instruidas; en EEUU las clínicas y agencias se anuncian en revistas destinadas a militares para captar a estas mujeres, que en un 40 por ciento son desempleadas y reciben ayudas sociales. Esto sucede en un país que no tiene ratificada la convención de derechos del niño y que permite la pena de muerte, o sea no es ejemplo de un modelo ético. Es muy curioso que este negocio no surja de la demanda, sino de la oferta; no hay mujeres exigiendo su regulación. No se reclama en las calles poder parir para las élites y convertirnos en criadoras para las personas ricas, esto surge de un nicho de negocio.

¿GESTACIÓN ALTRUISTA?

Inma hace un inciso para hablar de la llamada gestación altruista:

-Podemos pensar… si tu hermana quiere parirte un bebe qué generosa es, pero, y tú ¿eres generoso? ¿Quieres hacerla pasar por un proceso de fecundación, con riesgo invasivo, y luego un embarazo en el que va a sentir los latido y patadas de su bebé, luego el parto… ¿Y tú vas a ser tan miserable, y lo siento por la palabra, que le vas a quitar al recién nacido? ¡Pobrecita pareja que no puede tener un bebé! ¿Y no te da pena la mujer mejicana que hace eso para comer o dar estudios a su hijo? Por otra parte, se apela al altruismo, pero el altruista es siempre la parte débil, la mujer. No se les exige altruismo ni a las clínicas de fertilidad, que cobran un dineral, ni al despacho de abogados que arregla el papeleo, ni a la agencia que coordina. Nadie es altruista, solo la mujer que pone su cuerpo.


“Esta es la situación actual: te vas a Ucrania o a Méjico y te traes un bebé, lo filias y listo”.


-Y es que -se lamenta Ana- Hemos pasado de sacralizar la maternidad a banalizar los vínculos materno-fetales que se desarrollan durante el embarazo. La maternidad no es algo sagrado, pero tampoco es desechable, y los vínculos entre el bebé y su madre no solo se producen a nivel celular sino también de apego afectivo y eso no puede ser banalizado. Tanto es así que las agencias intermediarias reconocen el apego, pero lo suprimen, obligando a las mujeres a enterrar y negar ese vínculo que se desarrolla de forma natural. Pero, aunque las mujeres vivan sus embarazos disociadas, tratando de poner distancia, repitiéndose que el bebé que gestan no es suyo, el bebé sí va a desarrollar ese apego por la única madre que reconoce, porque la naturaleza así lo tiene previsto. Cuando el bebé nace y es entregado, lo que siente es como si su madre hubiera muerto, y para la madre es como parir un bebé muerto. Emocional y físicamente supone un impacto grave sobre la salud de la mujer y de la criatura. Las investigaciones muestran que la separación temprana del recién nacido de su madre aumenta sus niveles de cortisol y se producen fallas epigenéticas que hace que estos niños, de adultos, tengan peor manejo del estrés y otras patologías. El dolor de ese niño o niña, que no sabe de deseos, ni de contratos, ni de egoísmo de adultos, que solo sabe del olor de su madre, que reconoce su voz, es incalculable, esto es lo más terrible. A las mujeres las adiestran para que supriman esos sentimientos, a los bebés no se les puede adiestrar. Hay que entender que, aunque una mujer diga que quiere parir para terceros, puede ser a nivel individual, pero los derechos son colectivos y no pueden vulnerar la dignidad de las personas. Y las mujeres no parimos algo, parimos a alguien y comprar a alguien seria como admitir la esclavitud, es explotación.

Explotación reproductivaBANALIZACIÓN DEL PROCESO

Y a toda esta banalización del proceso, añade Teresa, se suma un nuevo fenómeno grave, que se llama subrogación social:

-Parejas que eligen no llevar a cabo un embarazo, pero se sienten con derecho a tener un hijo usando el cuerpo de otra mujer sin siquiera tener razones médicas. Así surge una modalidad de mujeres que contratan a otra mujer simplemente por no alterar su vida laboral o no querer ver su cuerpo sometido a cambios tan drásticos como implica un embarazo y un parto. Es una concepción capitalista y neoliberal, y en torno a esto surgen empresas que incentivan la subrogación social, que apoyan la congelación de gametos y que otorgan ayudas muy generosas. Google, Facebook conceden incentivos por maternidad subrogada y compensaciones ventajosas a mujeres con talento para que se queden en el trabajo y le encarguen el hijo a otra mujer que se ocupe de sus necesidades biológicas de parir sin faltar al trabajo, sin poner peligro su carrera, para evitar la brecha salarial, que es lo que venden.

Los defensores de la explotación reproductiva hablan de su derecho a tener un hijo, a la autonomía reproductiva, pero según Ana, “no existe el derecho a tener un hijo, porque un hijo no es un bien o un servicio que el Estado te pueda proveer; es un ser humano, sujeto de derechos. Con respecto a la autonomía reproductiva, ésta implica que tengas libertad para gestionar sin coacción tu capacidad reproductiva, pero no implica explotar a una tercera persona para alcanzar cumplir el deseo legítimo de paternidad o maternidad. Y hay otras formas, como la adopción. Incluso podrían ser aceptables nuevos modelos de familia, por ejemplo, una pareja de hombres que junto a una mujer decidieran tener los tres un hijo o hija del que la madre no se desvincule y que participe en su crianza. Pero no, lo que sucede con la explotación reproductiva es que la madre desaparece de la biografía del recién nacido y se adquiere un niño o niña con la propia carga genética y sobre el que se tienen todos los derechos parentales. Nos quieren convencer de que los vientres de alquiler son una forma moderna de tener hijos. No cuentan la verdad, que los vientres de alquiler, aparte de generar gran dolor y sustentarse en la desigualdad sexual y de clase, perpetúan el modelo tradicional de familia conservadora, dos progenitores y una criatura que les pertenece en exclusividad, al precio que sea”.

(Elisa Blázquez Zarcero es periodista y escritora. Su último libro publicado es la novela La mujer que se casó consigo misma. Diputación de Badajoz).

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