jueves, 20 junio, 2024
spot_img
InicioCreativitasExposición VirtualMartín Ballesteros, el gran maestro contemporáneo del surrealismo

Martín Ballesteros, el gran maestro contemporáneo del surrealismo

El reconocido pintor vasco-castellano es uno de los grandes pintores vivos del mundo

Es, indiscutiblemente, el gran maestro contemporáneo del surrealismo y uno de los pintores actuales, dentro y fuera de España, con mayores y mejores inspiración, creatividad, técnica y reconocimiento. Martín Ballesteros Esteban -Quintanamanvirgo (Burgos) 1944, residente en Getxo (Bizkaia) desde mediados los años 50 del siglo pasado-, sigue realizando, cuando acaba de cumplir 79 años en abril, una obra monumental, tanto por su calidad como por su prolificidad y por el gran formato de muchas de sus creaciones -algunas, tendentes al muralismo-, con una producción y una energía que muchos artistas más jóvenes quisieran para sí.

Pero si es grande como artista, no lo es menos como persona y como hombre, por su bonhomía, su solidaridad y su compromiso humano y social. Artista reconocido con los mayores premios que se conceden en España, con una vasta obra e incontables exposiciones dentro y fuera de nuestro país -algunas de ellas junto a otros grandes maestros como Antonio López o el recordado Gregorio Prieto-, Martín Ballesteros cultiva, sin embargo, de manera natural, la verdadera sencillez de los grandes. Invitamos a nuestros lectores y lectoras a adentrarse en la vida creativa y en la obra de este extraordinario artista, a través de esta gran exposición virtual que le dedicamos hoy -muy honrados- en PROPRONews.

Getxo, Bizkaia.-

Entren los lectores a esta exposición maravillosa donde, los que todavía no le conozcan, descubrirán a uno de los más grandes artistas españoles e internacionales de la actualidad, uno de los mejores del mundo. En PROPRONews hemos realizado en esta ocasión un trabajo excepcional, tanto por el tratamiento conceptual y técnico de este reportaje, como por el difícil proceso de selección de las obras que lo ilustran, dentro de la enorme variedad y número de cuadros de primerísima calidad que integran la producción de este soberbio y prolífico artista, por la complejidad del análisis de una obra tan varia, y por la labor de nuestros editores y diseñadores a la hora de dar forma a los textos y a las galerías gráficas. Ha sido un arduo trabajo de meses, cuyo resultado esperamos que esté al nivel del artista protagonista del mismo y de lo que nuestros lectores y lectoras merecen.

El pintor, en su estudio de Getxo, ante una de sus obras.
El pintor, en su estudio de Getxo, ante una de sus obras.

Podríamos haber realizado un breve reportaje, fiel pero menos costoso en tiempo, espacio y verdad, sobre este gran artista que es Martín Ballesteros Esteban, cuya calidad y prolificidad desbordaban los cauces normales de nuestra sección CREATIVITAS. Pero eso hubiese sido como salir del paso, si pretendíamos dar una visión de conjunto de lo realizado por este artista durante las últimas tres décadas, las más densas y fructíferas de su carrera. No hemos querido anteponer la comodidad al derecho de nuestras lectoras y lectores a conocer a este inmenso artista, la contemplación de cuyas obras va a constituir aquí, estamos convencidos de ellos, un verdadero revulsivo plástico y estético, desde luego, pero también moral, para todos los que entren en su arte.


A sus 79 años vive una etapa de prolífica y exitosa madurez creadora.


Con ello, además, abrimos una nueva modalidad -EXPOSICIÓN VIRTUAL- dentro de esta sección, en la que mostraremos la obra y la vida de artistas y creadores de primer nivel en el cénit de su vida y de su obra, cuya importancia requiera un tratamiento mayor y más profundo del habitual. Reportajes, trabajos y estudios críticos que posiblemente den lugar a una colección de libros de arte bajo el sello de PROPRONews.

Esplendor de una arquitectura. Óleo-lienzo. 146x195 cm.
Esplendor de una arquitectura. Óleo-lienzo. 146×195 cm.

BELLEZA Y ÉTICA

La obra de Martín Ballesteros Esteban, situada en la cumbre de la perfección temática y técnica, tiene, además, una enorme densidad ética, una dimensión que toca el corazón y llama a nuestra sensibilidad no solo al disfrute de lo que vemos, sino también a la interiorización de lo que eso que vemos nos dice, y que tiene que ver con el papel del ser humano en este mundo, llamados el hombre y la mujer a la belleza y a la alegría de vivir, sí, pero también a la solidaridad con los que sufren, a la paz, a la protección del patrimonio natural y monumental, al combate contra la soledad, y a la comprensión y la empatía hacia los más vulnerables.


Su obra ha sido expuesta en casi toda la geografía española y en países como Francia, Alemania, Estados Unidos o Taiwan.


Nos encontramos ante un artista mayor, y no lo digo, obviamente, por la edad, sino por la magnitud de su obra y el empeño de su vocación. Como a la mayoría de los verdaderos pintores de todos los tiempos -a excepción de casos contados como el de Vermeer, que casi todo lo que pintó fue en pequeño y mediano tamaño-, a Martín le atraen sobremanera los formatos grandes.


Su fulgurante surrealismo es una metáfora palpitante del mundo, con su belleza y sus contradicciones.


Su ambición plástica es insaciable, tanto en relación con la magnitud temática, física y técnica de sus obras, como por su afán totalizador de captar el mundo que ve, esa poderosa presencia de lo cercano y de lo lejano que se observa en su obra, y de interpretar eso que ve desde una perspectiva ética, prácticamente inédita en el arte contemporáneo español actual, aunque, desde luego, en sus obras se vislumbren matices que evocan a otros grandes maestros españoles o internacionales -el adanismo es incompatible con la creación artística y literaria-, como veremos luego, porque Martín se sabe no solo depositario de su propia originalidad, sino también de nuestro milenario acervo cultural, así como heredero y continuador de los grandes maestros de todos los tiempos.

En la entrega del 52º Premio Reina Sofía, con la reina ante una de sus obras.
En la entrega del 52º Premio Reina Sofía, con la reina ante una de sus obras.

IDEARIO PLÁSTICO

Su doble naturaleza castellana y vasca le dan la reciedumbre humana y la combinación de horizontes que se aprecian en su obra. Mantener estudios en Getxo, Bilbao, Valdenoceda (Burgos) y Pamplona -aunque ya apenas pisa este último- habla de la multiplicidad de sus raíces y de su empeño por conservar las distintas referencias que han determinado su mundo. Lleva desde los doce años viviendo en el País Vasco, pero nunca cortó los lazos con su Castilla natal y ambas procedencias dejan sutil impronta en muchas de sus obras.

La que encabeza este reportaje, Ícaro en Nueva York -que hemos escogido intencionadamente para abrirlo, entre otras cosas, porque Ícaro es hijo del arquitecto Dédalo y más adelante veremos el extraordinario papel que la arquitectura y la edificación humana tienen en la obra de Martín-, es toda una alegoría del ideario de este artista extraordinario, la metáfora de su relación estética y filosófica con el mundo natural y el mundo artificial que integran nuestro planeta, en el que el constructo humano se ha ido adueñando del espacio y del tiempo, y en el que, de pronto, el hilo mitológico de Ícaro viene al presente y se sitúa ante el sol de la gran ciudad por excelencia, Nueva York, donde tantas ambiciones, ilusiones, empeños y esfuerzos terminan viendo quemadas sus alas y cayendo al vacío.


Sus cuadros encierran un sobrecogedor alegato contra la guerra y la violencia del hombre.


Ícaro en Nueva York es, como toda la obra de Martín, un canto al ser humano, desde una perspectiva y una temática que glosan la fatuidad e inutilidad de su ambición por lograr lo imposible, y, a la vez, el reconocimiento de la empresa y del esfuerzo fecundo de los hombres tratando de alcanzarlo.

Martín es un creador con un historial de casi sesenta años de dedicación artística, que inicia con veintipocos años en la década de los sesenta del siglo pasado. Como todo artista total que se precie, en la tradición de tantos genios polivalentes que han tocado con maestría diferentes disciplinas, empezó practicando el dibujo y la pintura, pero también la fotografía o la decoración. Finalmente, en 1995 decidió centrar su trabajo exclusivamente en la pintura, dando impulso definitivo a una fecunda carrera llena de logros y de éxitos.

La T4. Óleo-lienzo. 100x180 cm.
La T4. Óleo-lienzo. 100×180 cm.

ESTILO Y UNIDAD

Desde esa fecha, de la que pronto se cumplirán treinta años, Martín Ballesteros ha consolidado una trayectoria que le ha situado en la primera línea de los grandes pintores actuales de España y del mundo. Su evolución como maestro de su arte ha avanzado hasta la plena madurez de un estilo propio e identificable, lo que confiere personalidad inequívoca a cada una de sus obras, de manera que ante cualquiera de ellas todo el mundo puede reconocer estar, sin dudarlo, ante “un martín ballesteros”.

La personalidad de un artista, cristalizada en un estilo diferenciado es, asimismo, un logro solo al alcance de los grandes, y él lo tiene, rotundo y poderoso. Los periodistas del arte, los estudiosos y los críticos a menudo observamos la extendida trampa de pintores que más que crear copian, “artistas” imitadores o plagiadores sin rebozo, que, en lugar de digerir el acervo pictórico secular o coetáneo de los genios de ayer y de hoy que contribuye a sublimar la originalidad de los más grandes, simplemente, incapaces de aportar nada nuevo o nada suyo, reproducen o imitan lo de los demás.


Su inclinación por los grandes formatos sigue la tradición de muchos de los grandes pintores de la historia.


El artista que se convierte en un maestro de su arte, en efecto, se caracteriza en primer lugar por el difícil logro de acuñar un estilo propio, y esto es algo evidente en Martín Ballesteros. Pero el estilo no es una cosa que caiga del cielo, sino que es fruto de la originalidad, la inspiración y el trabajo, y tal logro tiene dos condiciones previas sin las cuales es imposible lograrlo.

Exposición en Valdepeñas junto a otros maestros como Antonio López y Gregorio Prieto.
Exposición en Valdepeñas junto a otros maestros como Antonio López y Gregorio Prieto.

La primera es una imprescindible unidad de visión y de concepto, de modo que la producción artística del pintor no se convierta en un batiburrillo de confusas diversidades o ideas, sino en un caudal de coherencia y verdad.

La segunda es una no menos necesaria unidad de temática -lo que no quiere decir ni mucho menos que el pintor tenga que repetirse- y unidad de técnica -en el encaje y la ejecución personales e inconfundibles de su obra-, de modo que el resultado, como en este caso, sea siempre “un martín ballesteros” y no otra cosa.

Todo ello está en el trabajo diario y en la obra de décadas de este artista, cuya originalidad, unidad y estilo le han convertido en uno de los grandes creadores del momento presente.

Reconversión-metamorfosis. Óleo-lienzo. 195x195 cm.
Reconversión-metamorfosis. Óleo-lienzo. 195×195 cm.

EL SER HUMANO

No siempre es así y, de hecho, hay casos de genios que dejan mucho que desear como personas, pero para ser un gran artista es muy importante también, en primer lugar, la calidad de la materia prima humana. Un ser humano solidario, grato a los demás, generoso y lleno de ganas de vivir, probablemente estará en mejor disposición para plasmar su arte con eficacia y brillantez que un egoísta huraño.

Ave solidaria, la faceta más humana del artista, con su esposa. MONTAJE PROPRONews
Ave solidaria, la faceta más humana del artista, con su esposa. MONTAJE PROPRONews

En Martín Ballesteros Esteban es menester detenerse, pues, en la ponderación de su naturaleza y su personalidad, porque es indudable que las cualidades humanas que en él son evidentes, tienen un efecto superlativo en la estética y la ética su obra, en la gran altura plástica y moral de lo que pinta.


Domina todas las temáticas y su ejecución conceptual y técnica es siempre magistral.


Su carácter solidario, por ejemplo, se manifiesta en muchas de sus obras, como esa serie dedicada al desastre que Putin ha causado en Ucrania, como veremos más adelante, y también en otras actuaciones suyas, como su aportación desinteresada, en apoyo de la Fundación Síndrome Down, al museo al aire libre de La Robleda de los Sueños, pintando el tronco de uno de los árboles de ese bosque alavés, con una obra que con toda intención tituló “Ave solidaria”. Un rasgo este de la solidaridad y la comprensión de lo humano que él transmite en muchas de sus pinturas.

Con Ana, su esposa en La Robleda de los Sueños, ante el árbol del artista.
Con Ana, su esposa en La Robleda de los Sueños, ante el árbol del artista.

Si Martín denuncia las injusticias del mundo y los excesos de los poderosos con su arte tantas veces crítico, su obra contiene también un gran mensaje de vida, y eso ilumina de manera extraordinaria muchas de ellas. Estamos ante uno de los artistas más vitalistas de nuestro tiempo -basta con ver sus enormes formatos, su variedad de temáticas, la energía que imprime a su trabajo, su manera gozosa de vivir, su abierta proyección social…-, y ese vitalismo le sale directo del pecho al cuadro de manera tan espontánea como verdadera y nada artificiosa. Esto puede observarse con toda claridad en la serie MESAS DE TRABAJO o en los RETRATOS que reproducimos más adelante, y también en obras que reflejan el alma y la vida de los vascos, como el cuadro dedicado a la gabarra con la que los aficionados del Athletic Club festejan los triunfos de su equipo, y que el lector puede encontrar en la galería titulada FIGURAS. Obras que cantan a la creatividad y la alegría de vivir.

Retrato de Ana, su esposa, y autorretrato, obras de juventud.
Retrato de Ana, su esposa, y autorretrato, obras de juventud.

Su familia forma parte primordial de ese mundo, su esposa, Ana, sus hijas, Sandra y Sonia, y sus nietos, Sara y Jorge, algunos de cuyos RETRATOS llenos de vivacidad y amor encontrarán los lectores en la correspondiente galería, además de los que se muestran aquí, como esos de su juventud de 1975, en los que el artista retrata a su joven esposa y se autorretrata él mismo, o el actual de su hija Sandra, cuyo gran formato puede apreciarse en contraste con la presencia del pintor; todo ese universo entrañable del núcleo familiar, pues, forma parte del cimiento humano sobre el que Martín levanta su identidad artística.

Sus nietos, ante el gran retrato de la niña.
Sus nietos, ante el gran retrato de la niña.

Pero hay otros cimientos emocionales que le sirven también de apoyo para la esforzada empresa de su compromiso con el mundo y con el tiempo que le ha tocado vivir: los colegas y los amigos de la frecuente convivencia. El grato universo de su entorno habitual, proveniente del clásico convivium romano y del bank-ete de raíz germánica -el significado, traducido al español de hoy, es el mismo-, donde la relación con los cofrades, la conversación y la alegría de juntarse son más importantes que la mera excusa de los manjares del menú, es otro ámbito social de nuestro artista en su vida fuera del estudio.

Martín delante del gran retrato de su hija Sandra.
Martín delante del gran retrato de su hija Sandra.

A pesar de la cantidad y la magnitud de su obra, que, por su laboriosidad, tamaño y número requiere una dedicación especialmente intensa, no pensemos que Martín es un ermitaño a la manera de otros artistas que apenas salen de su taller. No. Martín Ballesteros tiene tiempo no solo para su obra, sino también para ese otro universo personal y social, en el que ocupa el primer plano su familia, claro, pero en el que los amigos y los colegas son su enlace habitual con el mundo.

Martín, con la Asociación de Artistas Vascos, ingresando en la Orden del Camino de Santiago, y con amigos en carnaval. MONTAJE PROPRONews
Martín, con la Asociación de Artistas Vascos, ingresando en la Orden del Camino de Santiago, y con amigos en carnaval. MONTAJE PROPRONews

Martín pertenece a la nueva Asociación de Artistas Vascos, una entidad que sigue la estela de aquel mítico colectivo de artistas de Euskadi que, a finales de la primera década del siglo XX, se unieron para el fomento de las artes y la reivindicación de sus miembros.

Pero no toda su actividad social tiene que ver con el arte. Lo lúdico forma también parte importante de su vida, por ejemplo, su pertenencia al Club de la Boina, una agrupación muy vasca de amigos y cofrades fundada hace décadas, que tuvo su “sede” en el desaparecido restaurante “Currito” de Santurtzi (de la que forma parte, entre otros, el periodista Alfredo Amestoy), y que ahora se reúne los lunes, en el restaurante “El Abra” de Portugalete. O su vinculación con la Orden del Camino de Santiago, de la que fue investido caballero en 2018. O su disposición a divertirse, disfrazándose en carnavales.

Estos fundamentos de su condición humana -la familia, y los amigos, cofrades y colegas- y su pasión por su trabajo artístico, constituyen la tríada básica sobre la que Martín ha construido una identidad feliz como persona y como artista. Y eso no solo se nota en la armonía de su trayectoria familiar, social y artística, y desde luego en sus creaciones, sino que esas tres cosas, juntas, son algo imprescindible para que su vida y su trabajo creativo sean así. De modo que ese sustrato es, a la vez, tanto la mina de la que extrae inagotables inspiraciones certeras, como los frutos visibles de la misma, es decir, sus obras.

Todos estos matices, y otros que aquí no caben, componen el retrato cabal de un hombre y de un artista cuya dimensión no podemos circunscribir exclusivamente a su faceta como pintor, dado que esta no se entendería sin la luz que sobre ella proyecta su condición humana. Y esa mencionada armonía de su relación con su lugar, su hogar, su familia, sus colegas y sus amigos, y también con el mundo, impregna toda su obra y su trato sencillo y cercano con todos, un aspecto muy humano que, lamentablemente, no suele apreciarse en otros artistas, aun menos meritorios, reconocidamente huraños y pagados de sí mismos.

El artista, pintando la serie sobre Ucrania y la guerra de Putin.
El artista, pintando la serie sobre Ucrania y la guerra de Putin.

COSMOPOLITISMO

Como era de esperar, faceta importante en la persona y la obra de Martín Ballesteros es su gusto por el viaje y el cosmopolitismo que transpiran sus creaciones. No se quedan su creatividad y su temática únicamente en el horizonte cercano del País Vasco o de Castilla o de Galicia, ni siquiera en el de España, aunque esos horizontes los haya traído a sus cuadros reiteradamente. Sus pinturas también traspasan fronteras y suelen incorporar, asimismo, motivos y asuntos de otros mundos, cercanos o lejanos.

Su pasión por el paisaje urbano y la arquitectura -amor que ha encontrado tierra abonada en su familia, pues una de sus hijas es arquitecta- busca y encuentra temas y motivos en todo lugar inspirador, por lejos que se encuentre. Estos motivos arquitectónicos que el pintor localiza en sitios tan lejanos y diferentes como Berlín, Taipei (Taiwan) o Cupertino (EE.UU.) y convierte en obra de arte -entre otros numerosos-, dan fe de esa pasión universalista suya y de su capacidad para sublimar la estampa de una ciudad o de un edificio cualquiera, transformándolos en una propuesta estética de una originalidad sorprendente, una propuesta que transforma la realidad y la eleva a un plano de belleza surreal incomparable. Ejemplos de lo que decimos son su interpretación del célebre anillo de Apple en Cupertino (California) que los lectores pueden ver en una de las obras que reproducimos en la galería MESAS DE TRABAJO, o su reiterada atracción por el nuevo Museo de Arte de Taipei, incluido en la misma galería y en la titulada ARQUITECTURAS, donde estas estructuras constructivas se convierten, gracias a sus pinceles, en algo mágico y diferente del motivo que le sirvió de inspiración.

No es de extrañar, pues, que su otra haya traspasado fronteras, y además de en España, haya tenido siempre esa proyección y ese éxito en el ámbito internacional.

Detalle de su estudio en Getxo. El artista domina una amplia variedad de temáticas.
Detalle de su estudio en Getxo. El artista domina una amplia variedad de temáticas.

VARIEDAD DE TEMÁTICAS Y TÉCNICAS

La mayoría de los artistas se “especializan” en una determinada temática, y aunque puedan tocar ocasionalmente otras que se salgan de la suya habitual, la mayor parte de su producción se circunscribe a aquella que dominan. En el arte de la pintura ha habido y hay paisajistas, retratistas, pintores de naturalezas muertas, de marinas, de animales, de costumbres, de tema mitológico o de abstracciones… Pero raro es el pintor que se atreve con semejante variedad de temas a la vez, principalmente porque la mayoría son muy buenos en su especialidad, pero no suelen alcanzar ese nivel en las otras. Los buenos paisajistas no suelen ser buenos retratistas, y a la inversa; de modo que, normalmente, el artista que escoge una temática concreta para la mayor parte de su producción desvela involuntariamente su incapacidad para las demás.

Son muy pocos, pues, los pintores que se atreven con todas, y mucho menos en grandes formatos, esos tamaños que son tan indiscretos para el defecto, el error o la impostura. Martín Ballesteros Esteban es uno de esos raros pintores que, como Antonio López o Eduardo Naranjo -por citar a otros dos maestros vivos-, se atreven con el paisaje urbano y el natural, además de con el retrato, con la naturaleza muerta o viva, y que aciertan en todo lo que hacen, incluso, por supuesto, en los grandes formatos.

En las galerías sucesivas que integran esta exposición virtual, los lectores y lectoras encontrarán de todo eso y con resultados magistrales, a la altura de la mejor pintura de todos los tiempos, y, lo que aún es más difícil, con el sello personal de Martín Ballesteros Esteban, con esa originalidad suya que permite reconocerlo por su estilo.

De igual modo, y también como solo los grandes pueden hacerlo, este artista domina la variedad de las técnicas pictóricas, el óleo, los lápices acuarelables, el grafito, el carbón…, y todo ello sobre la base de un dibujo perfecto, lo cual confiere a sus obras el sello inequívoco de su personalísima identidad artística. El resultado es, sobre un exacto dibujo, un dominio extraordinario de la composición y del color, con una coherencia de gamas -desde las más frías a las más cálidas- y de matices, y más en esos tamaños enormes, que dejan al espectador con la boca abierta.

Martín Ballesteros es un maestro, porque su inspiración y ejecución son genuinas y porque domina todas las temáticas y técnicas, lo que le permite crear obras de una perfección inigualable. El resultado es la belleza, pero no solo eso, sino una belleza crítica y solidaria que, aun transmitiendo un mensaje humano, social o crítico, no pierde un ápice de hermosura. Puede decirse que la pintura de Martín está impregnada de una evidente poesía, que eleva lo cotidiano e incluso lo imperfecto, o lo degradado, a la dignidad de la expresión artística, una dimensión de su arte que se observa con claridad en las obras que recogen, por ejemplo, el pasado industrial de Bilbao o la decadencia de ciertos monumentos del entorno de Getxo, restos de un ayer burgués venido a menos o transformado por la dinámica de la evolución social del País Vasco, de España y del mundo. Y eso impregna también sus cuadros con una emocionante nostalgia, que no es melancolía -ese sentimiento frustrante- sino resurrección y futuro.

Pero aun conteniendo su producción esa poesía y esos mensajes que mencionamos, no es la suya una obra de afán o contenido literario -defecto en el que caen otros artistas plásticos, que intentan decir con sus cuadros lo que necesitaría todo un tratado sociológico-, sino estrictamente visual y estético. De modo que el resultado final de todo ello es ese banquete de belleza y de emoción que se da el espectador que contempla su obra, y que es el logro mayor de todo artista que se precie.

Él se tiene por pintor surrealista -y lo es, desde luego, con méritos sobrados-, pero es también un formidable hiperrealista y hasta un artista abstracto, pues a veces pinta temas que, aun reproduciendo una realidad concreta tamizada por su peculiar mirada, el resultado está más cerca de la abstracción, de la idea, que del universo concreto y reconocible a simple vista. Ejemplos evidentes de esto son dos de sus obras de la serie CIUDAD DE LA CULTURA DE SANTIAGO, o su original interpretación del anillo de Cupertino que hemos mencionado.

Martín es un artista con una amplia formación y experiencia.
Martín es un artista con una amplia formación y experiencia.

GRAN FORMACIÓN

Se palpa en toda su producción su completa formación como artista, el poso cultural que hay debajo de sus obras, donde el observador avisado podrá encontrar guiños significativos a Zurbarán, como cuando reproduce objetos cotidianos con esa devoción suya por las pequeñas cosas, o a Canaletto y a Turner, cuando nos introduce en la Venecia que Martín, después de tantas versiones de la ciudad, es capaz de reinventar, cuando todo parecía estar ya pintado sobre esta urbe y no quedaba resquicio alguno para la novedad o la originalidad.

Hay otra faceta de este artista genial que ilustra también acerca de su condición humana y de cómo esto determina buena parte de su obra: su compasión, su capacidad para apiadarse de lo herido, lo arruinado, lo abandonado, lo vencido, y que se proyecta tanto sobre las cosas como sobre los seres humanos. Al fin y al cabo, las cosas no son más que extensiones, en el tiempo y el mundo físico, del hombre y de la mujer. Esta compasión se manifiesta en muchas de sus obras, como en esos edificios ruinosos o en esa barca varada y desguazada por los elementos, que pueden verse en las galerías que publicamos más adelante. Pero también en esos seres heridos de soledad que pinta en un andén o en un vagón de metro.

En la entrega del Premio Reina Sofía, con la emérita.
En la entrega del Premio Reina Sofía, con la emérita.

UNA CARRERA DE ÉXITOS

A pesar de la cima artística de su trabajo y del éxito de su meritoria carrera como pintor, Martín Ballesteros Esteban mantiene una actitud de modestia que raramente hemos encontrado en artistas incluso de menor nivel, artistas numerosos con los que nos hemos relacionado a lo largo del tiempo. Esa humildad se observa en su porte y en su conversación. Si cuando me he encontrado con él ha hablado de sí mismo porque yo le he preguntado, nunca ha dicho una palabra presuntuosa ni ha enumerado ninguno de sus méritos. Su presencia es la de un trabajador, como la ha sido la de los grandes artistas del Renacimiento, cuando, por su estampa, era difícil distinguir a Rafael o a Leonardo de un cantero o un albañil. Porque Martín es una persona desprovista de toda vanagloria, cuya imagen es la verdadera que transmite su persona, con la sencillez y la sinceridad de un pescador o un minero.

Sin embargo, aunque no lo diga, él es uno de los grandes pintores de la actualidad en el mundo, con una trayectoria solo a la altura de las grandes figuras del arte. La obra de Martín Ballesteros, en efecto, ha sido expuesta en numerosas galerías y ferias de arte españolas e internacionales, así como en centros de arte y museos del mundo, y forma parte de importantes colecciones públicas y privadas nacionales y extranjeras.

Recibiendo la Medalla de Honor del XIII Premio BMW de Pintura, de manos de la infanta Cristina. 1998
Recibiendo la Medalla de Honor del XIII Premio BMW de Pintura, de manos de la infanta Cristina. 1998

Igualmente, ha obtenido muchos de los más destacados galardones que se conceden en nuestro país, como el primer premio de pintura “Imagínate Euskadi”-Banco Central Hispano (1996); primer premio en la Exposición de Otoño de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla (1997); premio de pintura Ejército del Aire en tres ocasiones (1997, 1998 y 1999); primer premio de la Agrupación Mutua de Barcelona (1998); primer premio LIX Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas (1998); Medalla de Plata Certamen Nacional de Arte Caja de Guadalajara, que ganará dos veces (1998 y 2000); o la Medalla de Honor Premio BMW de pintura, que ganó también tres veces (1998, 1999 y 2000), entre otros muchos.

Sus exposiciones, en las mejores galerías, centros de arte y museos de España y del mundo, son muy numerosas, cerca de un centenar, en las que ha consolidado un éxito que abarca desde España y Francia hasta Taiwan, pasando por Alemania o Estados Unidos. Ahora mismo, cuando escribo estas líneas, un reconocido crítico de arte japonés acaba de llegar a su estudio para conocer de primera mano la obra de este artista.

Las creaciones de Martín Ballesteros son adquiridas y admiradas dentro y fuera de España, y el pintor vive el momento dulce de su espléndida madurez como persona -no se le notan los años- y como artista, un momento este de su existencia que representa la culminación no solo de una carrera y una vida, sino también el punto de partida de todo lo que está por venir para él, tanto en el ámbito vital como en el artístico. Porque Martín no solo es el pintor consolidado y exitoso que ahora conocemos, sino también la promesa juvenil de todo lo nuevo que se le pasa por la cabeza, de todo lo que ambiciona pintar en su armonioso futuro, como si estuviese siempre empezando, con esa pasión y esa energía indesmayable que constituyen su identidad.

Nuestros lectores y lectoras podrán disfrutar a continuación de una pequeña muestra de la obra de Martín Ballesteros en la serie de espléndidas galerías que presentamos aquí, y que constituyen el cuerpo de esta exposición virtual.

UCRANIA

Goya es un ejemplo de artista comprometido con la realidad de su tiempo y con la denuncia de las atrocidades de la guerra, que plasmó en no pocas obras, tanto óleos como dibujos y grabados. Martín Ballesteros pertenece a esa clase de creadores que son capaces de embellecer la tragedia humana, presentándonos la denuncia de la atrocidad con la dignidad y el respeto que se les debe a las víctimas, pero con la fascinación del arte verdadero. Su serie de obras de gran formato sobre los crímenes de la invasión rusa de Ucrania es apabullante, tanto por el mensaje que transmite como por la impecable ejecución del retrato de la mayor tragedia de nuestro tiempo, un retrato del que, sin embargo, está ausente, a propósito, la figura humana -le hubiera sido fácil sembrar de cadáveres esos escenarios sobrecogedores-, para que en esos espacios de destrucción y muerte el espectador pueda ubicar la vida, las vidas, las personas, los nombres, los seres que los poblaban antes de que llegaran los bárbaros de Putin, e imaginar el drama de esas ausencias, tan evocadoras de nosotros mismos. Por eso no hay rostros en esos cuadros, que nos sirven de espejo a todos y evidencian nuestra fragilidad y la de nuestro entorno, tan engañosamente seguro.

En esta serie, las dimensiones de las obras -como tantas veces en su producción- son grandes, empezando por ese políptico de cinco piezas de casi tres metros de ancho en conjunto, que nos muestra edificios bombardeados y destruidos, cuyos cimientos se hunden en un mar imaginario de lágrimas, como si las construcciones quisieran ocultarse bajo la superficie del agua donde yacen amasijos de armas destruidas. Esta obra formidable tiene una asombrosa carga premonitoria, pues la pintó Martín Ballesteros al principio de la guerra, mucho antes de la destrucción de la presa ucraniana de Nova Kajovka, cuyas aguas, como en el cuadro, arrasaron ciudades enteras y mataron a numerosas personas.

La presencia-ausencia del agresor -hubiera sido fácil pintar soldados despiadados tipo Wagner o chechenos- es visible también en las huellas de los tanques que atropellan el entorno ambiental y urbano agredido. No hace falta más para evidenciar su crueldad.

A destacar también el símbolo de ese antiguo pero brillante coche rojo abandonado en medio de la vía de salida de la urbe bombardeada, signo de placeres anteriores y luego de sangre derramada, pero también de esperanza y escapatoria hacia una vida mejor. El conjunto de esta serie temática se completa con los primeros elementos en tres dimensiones para la instalación sobre el asunto que tiene en marcha el artista. Se trata de pequeñas esculturas en madera policromada que representan edificios bombardeados y destruidos que emergen en medio de un mar de escombros.

MESAS DE TRABAJO

En esta serie, Martín vuelve a hacer verdadera magia. Inscrita en la larga tradición de los magistrales trampantojos de grandes maestros de todos los tiempos -Borrell del Caso, Harnett, Salvador Dalí…-, en los que el tema de la obra puede desdoblarse en diferentes planos y escenas que componen el todo de la unidad temática, Ballesteros capta la vista próxima de la propia mesa de trabajo del artista y el lienzo del paisaje que se entiende que está pintando detrás en ese momento. La mesa de trabajo es la base, el pretexto para componer maravillas en las que lo cercano y lo lejano forman un todo donde confluyen, o desde el que parten, las diferentes perspectivas y puntos de vista que atrapan al espectador. La ilusión es tan real, que el que mira siente la tentación de alargar los dedos para tocar el tubo de óleo abierto, acariciar el pincel del segundo plano, poner de pie o colgar la lámpara caída que recorre la escena del tablero de trabajo, o pasar la mano por los espacios visibles entre la mesa y el caballete y entre este y la pared posterior del estudio, para comprobar, admirado, que todo es una fantástica ilusión de tridimensionalidad y de atmósfera que solo un gran maestro es capaz de crear.

Su maestría le permite interconectar planos imposibles, en un alarde pictórico que sobrepasa visualmente incluso el ámbito de las tres dimensiones, como si el tiempo hiciese el milagro cuántico de traer a la mesa de trabajo la góndola que se escapa del lienzo posterior, o llevar la ola, que ha nacido desde la propia ubicación del espectador, a romper en la misma mesa, inundándola, antes de incorporarse a su ámbito natural acuático del tema posterior.

Los grandes formatos desvelan la veracidad de estas obras, en las que tamañas dimensiones no admiten errores ni engaños. La ejecución es límpida y perfecta, como corresponde a una mano magistral. La sensación de atmósfera es tan real, que los objetos pintados parecen cobrar vida propia y salir del cuadro, y el espectador llega a sentir que, de alguna manera, penetra en esos espacios que Martín ha creado.

En esta, como en todas las demás series, se ve la sólida formación del artista, su gran cultura, su desbordante creatividad e imaginación, su capacidad técnica, su dominio enorme del dibujo, la factura impecable y perfecta de sus obras, y su valentía y amor a su trabajo, al enfrentarse a esos enormes formatos con los que muy pocos pintores se atreven.

HOMENAJES

Aunque esta otra colección de cuadros puede incluirse en la anterior serie, dado que las mesas de trabajo, esta vez de los diferentes artistas retratados, aparecen también en todos los casos, la hemos inscrito, sin embargo, bajo el epígrafe de Homenajes, por la unidad temática del elogio plástico que Martín Ballesteros dedica a artistas a los que admira, que son una referencia para él o con algunos de los cuales ha tenido relación.

Todos ellos son pintores reconocidos, con la excepción del escritor Miguel de Unamuno quien, sin embargo, también hizo sus pinitos en el dibujo y la pintura, e incluso teorizó sobre el arte pictórico y su dimensión e influencia en el universo literario.

En esta colección de soberbios retratos, vuelve a aparecer la atmósfera volumétrica contenida en cada obra, de modo que los diversos elementos del tema se suceden espacialmente, incluso dando una sensación de tiempo capturado (¿la cuarta dimensión?), un logro que solo está al alcance, como digo, de los grandes maestros, y del que Las Meninas de Velázquez es el paradigma.

Martín es pintor consciente y social y, como tal, se siente parte de esa cofradía de seres que, desde la noche de los tiempos, han convertido la obra pictórica en su vida, y esa fraternidad humana, histórica y plástica -de la que nace esta serie- impregna estos retratos magníficos, en una expresión inigualable de solidaridad estética y de admiración personal, lo cual dota a estos Homenajes de una delicadeza de mano y de alma que pocas veces podemos apreciar en pinturas análogas.

RETRATOS

Que Martín Ballesteros es un consumado retratista ha quedado probado con sus HOMENAJES, donde, sobre la fidelidad fisonómica del retratado, sabe penetrar en su psicología, en su alma, para lograr un resultado que va más allá de la mera reproducción de formas y facciones reconocibles. Además de eso, es capaz de crear una atmósfera en torno al modelo, incluso vistiéndolo de forma inesperada, y encajando su figura en un universo personal al que no dudamos en reconocer que aquel pertenece, aunque nunca hayamos estado allí.

El retrato es uno de los géneros más difíciles de la pintura. Cualquier pintor mediano puede reproducir paisajes, naturalezas muertas u otras temáticas similares sin demasiados inconvenientes técnicos ni desafíos finales; pero el retrato únicamente está al alcance de los más grandes, no solo porque exige una delicada perfección en el encaje y en el dibujo, en la captación del físico y del espíritu del modelo, sino porque la aplicación del color y la creación de la atmósfera que determinan la personalidad de este no admiten titubeos ni errores. Cuántas veces hemos visto retratos realizados por pintores de una cierta reputación que, sin embargo, más parecían caricaturas.

No ocurre eso con los retratos de Martín. Después de la galería anterior, con sus retratos de gran tamaño, en esta -que también los incluye- nos fijamos en el detalle que logra plasmar su virtuosa mano. Es una serie que también contiene retratos de pequeño y mediano formato, realizados, en su mayoría, sobre papel, con la técnica de los lápices polícromos acuarelables. La extraordinaria ejecución empieza a observarse desde el soberbio retrato titulado “Lobo de mar” (un grafito que nos recuerda los mejores dibujos de Durero), continúa con el precioso ejercicio plástico que le dedica al poeta Gerardo Diego y con los tres autorretratos en los que Martín satiriza sobre el forzado aislamiento de la pandemia de coronavirus, sigue con los siguientes maravillosos retratos numerados del 6 al 8, y concluye con otras obras al óleo, varias de ellas de gran formato.

En la serie de los polícromos acuarelables se observa de nuevo la maestría en la ejecución de estas obras, dotadas de una gran exactitud, limpieza y transparencia, aprovechando las posibilidades de esta técnica que, en una sola aplicación, combina la pulcritud del dibujo con la suavidad de la acuarela, logrando un resultado óptimo en esta combinación mixta seco/húmedo, alcanzando los delicados matices de la acuarela genuina.

Asimismo, estos retratos ilustran -como casi toda la obra del autor- acerca del carácter, el entorno y el universo vital de Martín Ballesteros, ese mundo suyo tan vasco (sin perder su aire castellano), tan íntimo y a la vez tan extrovertido, lleno casi siempre de buen humor, de amigos y de relaciones interpersonales gratas y recíprocas, que él termina sublimando en esos paisajes y en esos retratos maravillosos, que en realidad son un homenaje a la vida, un canto de felicidad, plasmado también en los hermosos retratos de sus familiares más cercanos.

FIGURAS

Aunque parezca contradictorio, en realidad el retrato y la figura humana, en la pintura, son dos temáticas diferentes y diferenciadas. El retrato se refiere a una persona o personas identificadas e identificables en concreto, ha de reproducir fielmente el físico y, a ser posible, el alma del retratado y, por supuesto, el entorno doméstico, personal u oficial del sujeto o del personaje. Los clásicos retratos burgueses -los de los maestros holandeses e italianos son el paradigma- y los de personajes de la nobleza y la realeza son un ejemplo de esto. La figura humana, en cambio, trae al universo pictórico a personas anónimas, a las que se inserta en paisajes, realidades o ámbitos que no les pertenecen como individuos, sino que son compartidos socialmente.

En galerías anteriores hemos visto la maestría de Martín Ballesteros como retratista. En esta breve serie de cuatro obras con figuras humanas anónimas, observamos la también magistral capacidad del artista de poner a los seres humanos en entornos sociales no por no personales menos significativos. Tienen estos cuatro cuadros una rotunda perfección y una gran capacidad de evocación, en la línea de otros grandes maestros hiperrealistas mundiales, como Edward Hopper o, más claramente, Richard Estes.

Desde la escena primera, desenfadada y luminosa de dos chicas charlando en la acera, pasando por la soledad apabullante que destilan esas dos instantáneas del metro bilbaíno, hasta la explosión de alegría y vitalidad del cuadro titulado “La gabarra” -ese símbolo flotante de los triunfos del Athletic de Bilbao- con el nuevo estadio de San Mamés de fondo, en estas cuatro obras descubrimos la capacidad y el virtuosismo del pintor al plasmar imágenes sociales llenas de vida que, de pronto, quedan atrapadas por su arte, para siempre, en una bellísima cápsula plástica del tiempo, con una enorme capacidad de evocación de presente y de futuro, y con una evidente alusión a las soledades que genera el mundo urbano.

ARQUITECTURAS

La pasión de Martín Ballesteros Esteban por la arquitectura y por los temas arquitectónicos es evidente, y se manifiesta frecuentemente en muchas de sus obras. Frente a la emoción que derrocha el artista en las temáticas que tienen que ver con el ser humano -retratos y figuras, sobre todo, pero también objetos y utensilios profesionales o domésticos-, en sus obras de tema arquitectónico descubrimos su conexión con la racionalidad, con el artificio colosal que son las ciudades y los edificios, y con la dimensión estética y plástica de esos constructos que el ser humano es capaz de idear y levantar en todas partes.

Pero, una vez interpretados y recreados por él, esos constructos que parten de ideas de terceros -de los príncipes, los empresarios, los urbanistas, los arquitectos y los constructores que los levantaron-, adquieren una nueva dimensión, en la que vuelve a manifestarse esa emoción que Martín transmite en toda su obra, porque vuelve a salir a la luz la dimensión humana que encierra toda obra ejecutada por el hombre, de modo que, por su mano, el motivo deja de ser de la autoría de otros, para convertirse en obra propia, original y personal. ¿O acaso no es original la Venecia que pintó William Turner, por mucho que podamos reconocer también en ella la Venecia de los arquitectos renacentistas que le dieron esa fisonomía universalmente reconocible?

Ese es el gran mérito de la pintura “arquitectónica” de Martín Ballesteros, que se inscribe en la centenaria tradición de artistas plásticos atraídos por las obras tridimensionales de otros, hasta el punto de reinterpretarlas y convertirlas en un logro estético distinto.

En este sentido, podemos decir que Martín Ballesteros es un arquitecto que, en lugar de orientar su actividad por el camino de la edificación, la llevó por la senda del “retrato de edificios y ciudades”, que eso es lo que son sus grandes cuadros de tema arquitectónico y urbano, en los que, además de expresar la estética y el ideario de los arquitectos que levantaron esas construcciones que él “retrata” -igual que reproduce fielmente la anatomía y los rasgos de los personajes de sus retratos-, es capaz de transmitir el mensaje implícito en esos diseños, el secreto que hay en ellos -de la misma manera que sus retratos de personas traslucen también el carácter y el alma del retratado-, pero llevándolos, unos y otros, a una dimensión que se eleva sobre la realidad, hacia evocadores planos surreales e hiperreales, logrando un resultado plástico de primer orden, que da otro sentido estético y expresivo al motivo original.

Creo que estos son aspectos que muy pocos pintores de paisaje urbano y de tema arquitectónico consiguen, y Martín Ballesteros, como Antonio López o Richard Estes, entre otros grandes maestros, es en eso uno de los mejores. La obra de esta galería titulada “Gran Hermano” (en la que una cápsula del London Eye simula ser el ojo que todo lo ve elevado sobre la ciudad de Londres, metáfora plástica, tal vez, de la vigilancia política, fiscal, económica y virtual a la que estamos sometidos hoy los seres humanos) no tiene nada que envidiar a las del Madrid aéreo del maestro de Tomelloso. Como tampoco tiene nada que envidiar la obra “Reflejos”, de la galería FIGURAS, al mejor Richard Estes, el gran maestro norteamericano del hiperrealismo. E incluso, remontándonos más atrás, el monumental cuadro titulado “Fábrica de reflejos”, de esta misma galería -que recrea la cúpula de las Galerías Lafayette de Berlín, obra de Jean Nouvel-, sintetiza también las mejores cúpulas del gran Andrea Pozzo del siglo XVII, de modo que, por la mano de Martín Ballesteros, el pasado y el presente futurista de la mejor arquitectura se dan la mano en obras novedosas que, además, tienen el mérito de evocar también la tradición de manera completamente original.

Otro aspecto a resaltar de este gusto de Martín por esta temática es el de su capacidad para idealizar el motivo arquitectónico, hasta el punto de colocarlo en la frontera de la abstracción. En ocasiones, las obras de Martín Ballesteros se elevan sobre el puro concepto espacial del edificio que interpreta con sus pinceles, sublimándolo hasta convertirlo en pensamiento, en idea, como puede verse en las obras tituladas “A vista de pájaro”, de la galería sobre la Ciudad de la Cultura de Santiago, magistrales cuadros “abstractos”, precursores de ciertas obras de otros reconocidos artistas en esa línea, como Joël Mestre.

Pero el mundo urbano o arquitectónico que Martín recrea en sus cuadros encierra también una dimensión fantástica -ese sustrato surrealista que lleva al espectador a un punto de vista completamente inesperado- y, a la vez, de una placentera cotidianeidad, tan humana y evocadora, a pesar de todo, de un mundo habitable y de una convivencia feliz.

Martín Ballesteros es un pintor de su entorno, pero también del mundo. Su obra abarca siempre, según el tema, lo cercano o lo lejano. Motivos próximos a él, como los inspiradores espacios del metro bilbaíno de Norman Foster -arquitecto admirado, entre otros, cuyas obras le sirven de inspiración y con el que, por cierto, vuelve a reencontrarse en la lejanía de Cupertino que antes hemos mencionado-, o las pasarelas de Calatrava sobre la ría, o la mítica grúa Karola del antiguo puerto bilbaíno -la única superviviente de su especie en ese lugar, cuya leyenda tiene un entrañable origen femenino-, o la decadencia burguesa de las galerías de Punta Begoña de Getxo, vecinas de su casa, que él recreó en su estado de decrepitud antes de su recuperación, conviven en su obra, como se ve en esta galería, con otros tan distantes como el nuevo Museo de Arte de Taipei (Taiwan), país donde el artista ya ha expuesto su obra en varias ocasiones -un proyecto del estupendo equipo del estudio de arquitectura OODA, de Oporto (Portugal)-.

Ese cosmopolitismo suyo al que ya nos hemos referido le permite hacer estas crónicas plásticas de las viejas y las nuevas propuestas arquitectónicas de su tierra y del mundo, crónicas pictóricas que además tienen una función también de relato social, como se ve en el hecho de que la extraordinaria recuperación ambiental, arquitectónica, social y ciudadana de la antes degradada Ría de Bilbao, tiene tan bello reflejo, de su ayer y de su hoy, en la obra de Martín. Por cierto, que una simbólica obra suya sobre este tema, la titulada “Reconversión-metamorfosis”, un óleo sobre lienzo de casi dos por dos metros, fue distinguida por el Senado en el certamen nacional de pintura celebrado en 2003 con motivo del 25º aniversario de la Constitución Española.

CIUDAD DE LA CULTURA DE SANTIAGO

La serie de grandes obras bajo el título común de Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela es, a la vez, otra incursión de Martín Ballesteros en la pintura de tema arquitectónico, a la usanza de grandes maestros eternos -Canaletto es un ejemplo bien conocido, entre otros numerosos-, y un alegato estético contra la megalomanía faraónica de ciertos políticos, que pretenden visibilizar su legado en obras desmesuradas y muchas veces innecesarias, que en no pocas ocasiones quedan sin terminar, por exceso de exageración y falta de fondos.

Estos cuadros de grandes dimensiones, con sus dramáticos cielos encendidos, transmiten la inquietud desaprobatoria y, a la vez, tan bella, del artista, que llega al cénit con la monumental obra de dos por dos metros que mostramos en sexto lugar de esta galería -de la cual el magnífico grafito previo es un ensayo-, una maravillosa abstracción argéntea que evidencia la maestría y la mirada arquitectónica, escultórica y sintética del autor, y de la que parece haber bebido para algunas de sus obras el citado Joël Mestre.

ECOLOGISMO

Martín Ballesteros es artista, es pintor, pero antes que eso es hombre y ciudadano consciente, y esa sensibilidad humana y social -solidario y ciudadano de lo cercano y de lo lejano, ciudadano de su mundo y del mundo- se derrama en sus obras en todo momento. Es decir, sin esa particular condición humana suya, su obra artística no sería la que es ni como es. Y eso, además del estilo reconocible, de la técnica depurada y del logro plástico de toda su obra, les da a sus cuadros un palpable nexo con los demás seres humanos y con el universo, nexo a través del cual logra conectar con toda facilidad y naturalidad con el espectador que los contempla. Y esto es un raro prodigio del hecho artístico presente en muy pocos creadores y que en Martín es algo innato y natural. De modo que esos signos de identidad de su obra y de su persona tan reconocibles, logran además un milagro de comunicación que no es frecuente en otros artistas. Gracias a ese milagro, el espectador no solo vibra con la contemplación de los cuadros de este artista, sino que, además, a través de ellos se conecta de algún modo, misteriosamente, con su alma y con el espíritu del mundo, que Martín insufla a todo lo que hace, un mundo que él canta y defiende en su obra.

Martín tiene la sensibilidad abierta a todo lo que existe o sucede. Si los desastres puntuales -como la guerra de Putin contra Ucrania, cuya sobrecogedora y certera interpretación plástica hemos visto más arriba- requieren su atención en el momento de ocurrir, hay otras catástrofes progresivas y duraderas en el tiempo -cambio climático, destrucción del medio natural, contaminación de los mares, deterioro del patrimonio monumental, abusos humanos, guerras sucesivas en todas partes-, males todos ellos que se agravan con el devenir y que también concitan la atención de este artista. A ambas facetas del horror -la de ahora y la de siempre- dedica también su constante atención, de modo que en su producción artística encontramos con frecuencia bellos pero duros alegatos contra todo eso que la humanidad y su hábitat están -estamos- sufriendo.

Es curiosa la inclinación de Martín por el tema del agua, por el tema marino y submarino. Su atención consciente hacia el elemento básico sin el cual no es posible la vida, da idea asimismo de hasta qué punto está al tanto del asunto. El agua y los paisajes de agua están en muchos de sus cuadros, unas veces como tema central y otras, como elemento de otros temas, como hemos visto en la galería MESAS DE TRABAJO.

Su fascinación por el mar es evidente, pero no a la manera de los marinistas usuales, pintores de estampas decorativas, sino de un modo profundo y consciente de la importancia de este medio para la vida. Por eso acostumbra a sumergirse en los fondos marinos que plasma en sus cuadros, como se puede ver en esta galería, a simbolizar la dependencia que tiene la civilización humana del agua, y a anticipar la catástrofe de lo que puede acabar sumergido, como tantas veces ha ocurrido en la historia, desde el mito de la Atlántida hasta el desastre de Fukushima.

En algunas obras de esta galería vemos, pues, edificios naufragados, catedrales sumergidas, imágenes que evocan la caducidad de toda obra humana, el prometido final de las civilizaciones. Pero Martín introduce también elementos plásticos cargados de esperanza y de poesía, que nos tocan incluso el sentido del oído. Es el caso de la obra titulada “La catedral sumergida”, pintada con motivo del octavo centenario de la de Burgos, su tierra natal. Toma para este tema el título del conocido preludio para piano de Claude Debussy, de modo que, mirando este cuadro tan bello y lleno de delicadeza, en ese ambiente submarino ideal donde la luz tamizada y móvil deforma la estampa rígida del monumento, hasta convertirlo en una pétrea y blanda alga arquitectónica que se balancea por impulso del agua, si nos abstraemos podremos escuchar las campanas que el compositor francés llevó al piano, con esos sones evocados por el cuadro de Martín que, en este caso, alcanza una dimensión también musical, llevando al cénit el surrealismo que caracteriza su producción.

Los ecosistemas naturales amenazados por la acción humana, el progresivo deterioro del medio ambiente, la imparable producción de desechos contaminantes, las amenazas que afectan al patrimonio monumental y artístico de la humanidad, y la amenaza de la tiranía y la guerra que todo lo destruye, todo eso late en muchas de las obras de Martín Ballesteros, de lo cual son prueba los cuadros que componen esta breve galería que publicamos bajo el epígrafe de ECOLOGISMO. Martín, no hay duda, es también un ecologista. Su compromiso con el bello artificio de la arquitectura intacta deja paso aquí a su compromiso con la naturaleza, pero también con la arquitectura amenazada o herida.

La obra sobrecogedora titulada “Almacén de residuos” es una doble denuncia de la contaminación física y química que el hombre genera, y de la cruel y asfixiante polución política de toda tiranía. El artista ha escogido como depósito para ese vertedero infernal cuyos detritus caen en cascada interminable desde el techo de esa construcción, nada menos que uno de esos megalómanos coliseos que las dictaduras levantan en todas partes para la celebración de sus locos excesos, muchos de ellos ya en ruinas como los grandes espacios hitlerianos o estalinistas de concentración de masas, despóticas construcciones tan parecidas en su concepción y estética, el germen de cuya degradación y decadencia estaba ya en sus planos y cimientos.

Esa degradación la interpreta Martín Ballesteros en esta obra de doble manera, escogiendo para continente uno de esos insultantes coliseos -da igual si de una o de otra ideología- y llenando de inmundicia ese interior descomunal en el que antes se vitoreaba al tirano de turno, de modo que tanto lo de fuera como lo de dentro no es más que basura visible sin posibilidad de redención.

Algunos, como este, son temas chocantes, de complicada concepción y difícil ejecución, pero que Martín resuelve con su habitual maestría, difíciles temas que en otros artistas menos dotados rozarían la frontera de lo caricaturesco o de lo kitsch.

Es el mismo arriesgado desafío que Martín vuelve a ganar, planteado esta vez por el tema de la obra titulada “Coincidencias”. No hay duda de que cuando se quemó Notre Dame de París -uno de los símbolos arquitectónicos de la Cristiandad- y poco después se registró un incendio en la explanada de las mezquitas de Jerusalén, junto a la de Al Aqsa -uno de los templos más importantes del Islam- después de que se produjeran fuertes enfrentamientos entre fuerzas israelíes y ciudadanos palestinos, en la cabeza del artista surgió la idea de aunar ambos incendios en una sola imagen plástica, como crítica de la dejadez en que muchas veces se encuentra el patrimonio monumental y de la intolerancia entre pueblos que en vez de entenderse están permanentemente en guerra. Dos incendios separados por miles de kilómetros, cuya unión en un cuadro invoca la necesidad de entendimiento entre religiones -causantes tantas veces, directa o indirectamente, de no pocos males de la humanidad a lo largo de la historia-, entre países y entre personas.

Lo singular de esta obra, como en la anterior que hemos comentado, no solo es la idea, sino también la dificultad de su ejecución conceptual y su complicada realización técnica, problemas que Martín resuelve con la maestría del artista que es capaz de contar toda una historia en un solo flash plástico que atrapa esta calamidad en que tantas veces se convierte el mundo. En la rara coincidencia de ambos incendios, en un icono de la Cristiandad y en uno del Islam, nunca habríamos reparado ni habríamos percibido lo que tienen de lección conjunta de no ser por este artista.

La extraordinaria factura de todas estas audaces obras, tan arriesgadas de ejecutar por su difícil temática, se aprecia en el atrevimiento de sus grandes formatos de dos metros de anchura, tamaños en los que, repetimos, es imposible esconder el fallo o el error. Y de todas estas dificultades, donde otros fracasarían, sale airoso Martín Ballesteros.

GRANDES FORMATOS

Tenemos que insistir en lo admirable de la inclinación de este pintor por los grandes formatos y en el espléndido resultado que logra siempre.

Ya vimos en la galería inicial de este reportaje, la dedicada a Ucrania (con obras que se acercan incluso a los tres metros de anchura), la capacidad de Martín Ballesteros para enfrentar esas dimensiones pictóricas rayanas en el muralismo, con las que pocos artistas se atreven, primero por la dificultad de encajar, dibujar, resolver y aplicar color veraz en semejantes tamaños, y, segundo, por el enorme coste, esfuerzo y dedicación que eso requiere.

No se arredra, sin embargo, este artista ante esos retos descomunales, por el contrario, se ve que disfruta afrontándolos con notable frecuencia, prácticamente en todas sus temáticas. En las obras de tema arquitectónico y de paisaje urbano Martín se despacha a sus anchas con esos derroches de inspiración, perfección plástica y ejecución magistral. En esta nueva galería, donde podemos ver en detalle un tríptico descomunal que alcanza en su totalidad los seis metros de base, hay buenas pruebas de ello. Pero no es la única obra de esas características que aquí puede verse.

En todas estas grandes obras late el amor de Martín Ballesteros por su tierra de adopción. Estos trípticos y dípticos son un canto a Bilbao, a toda la Ría del Nervión y a las localidades de sus riberas, como el Getxo de su hogar; un recordatorio de un pasado de trabajo, industrias y contaminación, que ya no volverá, y un canto a su presente luminoso y renovado, que ha convertido a esta tierra, con Bilbao a la cabeza, en una de las más atractivas de Europa.

El tríptico que mostramos en primer lugar, titulado “Puente y Karola”, sintetiza ese pasado (la grúa Karola) y ese presente y futuro (los puentes futuristas que atraviesan hoy la ría en numerosos puntos), en un alarde de imaginación, técnica y belleza. Se trata de una enorme obra de casi seis metros de anchura por más de metro y medio de alto. En medio de ese gran abrazo arquitectónico que podemos contemplar en este tríptico, entre la simetría de los dos puentes se levanta esa grúa que es ya símbolo y mito del pasado portuario e industrial del viejo Bilbao, y que fue salvada del desguace por su carga alegórica y poética.

Elemento central, con la grúa Karola, del gran tríptico de seis metros de base.
Elemento central, con la grúa Karola, del gran tríptico de seis metros de base.

Todo es arquitectura, construcción y solidez en el tema de este tríptico, pero en él hay, sobre todo, una visible carga de encanto y de ternura, sintetizada en esa grúa que, de pronto, contra todo pronóstico, se convierte en un bellísimo elemento de la obra pictórica, como una especie de esbelta garza rescatada para siempre, protegida por las armaduras de los viaductos que la guardan. Esta grúa, la única que sobrevivió a la escabechina que acabó con el denso bosque de tantas como se alzaban en los muelles de ambas orillas, es un homenaje a los trabajadores y las trabajadoras que tanto contribuyeron con su sacrificio a la prosperidad del País Vasco durante generaciones.

Pero la Karola, que estuvo activa hasta el cierre del astillero a finales de los años 80 del siglo pasado, se salvó porque su leyenda la había convertido en un icono de la ría y de la ciudad. Hay varias versiones de esa leyenda, unas más escuetas y otras más detalladas, que incluyen aspectos realmente sorprendentes, y que vamos a contar aquí tal y como a nosotros nos fue contada hace mucho tiempo, porque esa historia dota de mayor sentido a su salvación y al tríptico de Martín Ballesteros.

Carola se llamaba una hermosa joven de Deusto que todos los días cruzaba la ría para ir a trabajar y para volver del trabajo. Cada vez que Carola aparecía por el puerto camino de su trabajo, se detenía toda actividad y el astillero se paralizaba mientras los trabajadores y operarios la miraban pasar, admirados de su belleza. Según se cuenta, los empleados del astillero esperaban su llegada a la mañana y a la tarde, y hacían sonar las sirenas de la factoría al ritmo de los pasos de la mujer. La cosa llegó a tal punto, que un responsable le ofreció a la chica pagarle otro medio de transporte, con tal de que dejase de atravesar la ría y el puerto por allí, pero ella se negó. Semejante opción era un atentado contra su dignidad, de modo que continuó haciendo su camino diario sin desviarse. En su recuerdo y homenaje, esa grúa -situada junto al Museo Marítimo de Bilbao y a un paso de San Mamés, en lo que antaño fueron los Astilleros Euskalduna- fue bautizada con su nombre.

En esta galería de los grandes formatos, pueden admirarse otras obras descomunales del pintor que encierran, también, ese homenaje del artista y del hombre al pasado y al presente de esa zona, con una evocadora referencia también al Astillero Euskalduna, en Bilbao, y a la Punta Begoña de Getxo-Algorta.

NUEVOS PROYECTOS

Martín Ballesteros Esteban no descansa en su actividad artística, porque eso le da la vida y porque eso es su vida, además de su proyección en todas las facetas humanas que hemos destacado antes.

Le esperan ahora nuevas exposiciones y proyectos, en ese camino suyo siempre ascendente que parece inaudito en alguien con semejante trayectoria, con tanta obra realizada, con tantos premios y reconocimientos, y con tantos años vividos, siempre con la emoción y la ilusión de seguir pintando cada vez más y mejor, a pesar de que ya es un maestro consumado, como si fuese un joven artista que empieza, con el mismo empuje y energía. Si en vez de pintor Martín fuese montañero, los catorce ochomiles se le habrían quedado pequeños hace tiempo.

PREMIOS Y DISTINCIONES

Martín Ballesteros Esteban, pintor, dibujante, fotógrafo, proyectista, decorador, nació el 1 de Abril de 1944, en Quintanamanvirgo, Burgos, y reside en Getxo (Bizkaia).

A lo largo de su dilatada carrera ha recibido, entre otros, los siguientes premios y distinciones:

1969.- * Concursos Nacionales Fotografía. Museo Español de Arte Contemporáneo -”INVASION” Fundación Fray Bernardino de Sahagún (León).
1979.- * 1º Certamen de Pintura de Gallarta (Bizkaia) Mención de Honor. ”CABALLOS EN LA CALIZA” 81×100 CM. O/l.
1984.- * Artista invitado. Centre Internacional D’Art Contemporain C.I.A.C. París.
1996.- * Imagínate Euskadi. Banco Central Hispano. 1º Premio “COLORES EN LA RIA”- 89×116 cm. – O/tf.
* II Concurso Nacional de Pintura Vinos de la Mancha. Alcázar San Juan (Ciudad Real)
1º Premio “MESA DE LA MANCHA”. 120×180 cm. O/tf.
* XI Premio BMW. Medalla de Honor “LA MESA DE TAMARA”. 195×195 cm. O/l.

Con varios miembros de la familia real, ante su obra ganadora en una entrega de Premios BMW de pintura.
Con varios miembros de la familia real, ante su obra ganadora en una entrega de Premios BMW de pintura.

 1997.- * XLVI Exposición de Otoño. Real Academia de BB.AA. de Santa Isabel de Hungría-Cía. Sevillana de Electricidad. Sevilla. 1º Premio “MESA DE TRABAJO II”. 114×146 cm. O/l.
* VII Concurso Internacional Fundación Barceló. Palma de Mallorca. Diploma de Honor “GUGGENHEIM-REVESTIMIENTO Y ESTRUCTURA”. 97×162 cm. O/l.
* LVIII Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas (Ciudad Real).
Premio Adquisición. “GUGGENHEIM-REVESTIMIENTO Y ESTRUCTURA”.
* Premio de Pintura Ejército del Aire 1997. Premio Adquisición .”SALTARON A TIEMPO”. 120×180 cm. O/tf.
1998.- * Clavel de Plata. La Venencia.
* IV Premio de la Agrupación Mutua de la Industria y el Comercio. Barcelona.
1º Premio. “ENTRE BOFILL Y GEHRI”. 195×130 cm. O/l.
* LIX Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas (Ciudad Real). 1ª Medalla “ENTRE FOSTER Y GEHRI”. 195×146 cm. O/l.
* Premio de Pintura Ejército del Aire 1998. Madrid. Mención Especial. “OPERACIÓN DE CARGA AL ATARDECER”. 146×195 cm. O/l.
* XIII Premio de Pintura BMW . Madrid. Medalla de Honor .”ESPLENDOR DE UNA ARQUITECTURA”. 195×162 cm. O/l.
* XXVI Certamen Nacional de Arte Caja de Guadalajara. Medalla de Plata. ARQUITECTURA INTERIOR–PASA TICKETS”. 97×195 cm. O/l.
* VIII Concurso de Pintura Fundación Barceló.Palma de Mallorca. Diploma. “PAISAJE EN PROCESO DE TRANSFORMACION”. 162×114 cm. O/tf.
* XX Salón de Otoño de Pintura. Plasencia. Mención de Honor. “BOFILL Y GEHRI”. 180×120 cm. O/tf.
1999.- * XXXV Premio de Pintura del Ejército. Madrid. 1º Premio “A PROPÓSITO DE UN MUSEO-MAQUETA Y ZONA DE INFLUENCIA”. 195×146 cm. O/l.
* Premio de Pintura Ejército del Aire. Madrid. Mención de Honor/Premio Adquisición. ”ICARO POR LA PAZ”. 195×146 cm. O/l.
* XIV Premio de Pintura BMW. Madrid. Medalla de honor . “CONO SUPERIOR: LA LUZ”. 195×195 cm. O/l.
* LX Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas. (Ciudad Real). Premio Adquisición. “ATOCHA, MADRID. 114×146 cm. O/l.
* XXVII Certamen Nacional de Arte Caja Guadalajara. Medalla de Plata. ”PUENTE Y PALACIO”. 130X195 cm. O/l.
2000.- * X Concurso Internacional de Pintura. Fundación Barceló. Palma de Mallorca.
Diploma. “PLANETARIO “. 100×100 cm. O/tf.
* LXI Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas. (Ciudad Real). Premio Adquisición. “ LA LOSA, OVIEDO “. 114×146. O/tf.
* XXVIII Certamen Nacional de Arte Caja Guadalajara. 2º premio. “ PUENTE EN CONSTRUCCION”. 130×195. O/l.
* Premio de Pintura Fundación Focus Abengoa. Sevilla. Premio Adquisición. ”CONO INFERIOR/FÁBRICA DE REFLEJOS. 195×195 cm. O/l.
* XV Premio de Pintura BMW. Madrid. Medalla de Honor. “EISENMAN EN SANTIAGO”. 195×195 cm. O/l.

La infanta Elena le entrega la Medalla de Honor del XI Premio BMW. 1996.
La infanta Elena le entrega la Medalla de Honor del XI Premio BMW. 1996.

2001.- * LXII Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas. (Ciudad Real). Premio Adquisición. ”OASIS INTERIOR-ATOCHA”. 146×114 cm. O/l.
2002.- * LXIII Exposición Nacional de Artes Plásticas. Valdepeñas. (Ciudad Real).
Premio Adquisición. ”EN EL METRO”. 114×146 cm. O/l.
2003.- * Premio de Pintura Caja Castilla La Mancha. Toledo. Premio Adquisición. “SOLEDADES”. 146×195 cm. O/l.
* Premio de Pintura Focus Abengoa. Premio Adquisición. “EISENMAN: DESCOMPOSICIÓN GEOMÉTRICA”. 195×195 cm. O/l.
* Premio de Pintura del Senado. XXV Aniversario de la Constitución. Finalista. “RECONVERSIÓN/METAMORFOSIS“. 195X195 cm. O/l. o/l
2004-2008.- No participa en concursos.
2009.- * II Premio Jesús Bárcenas de Pintura. Valdepeñas. (Ciudad Real). Premio Adquisición. “MALETA EN LA T4”.
* Seleccionado LXX Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas.
* Seleccionado XIII Certamen Internacional de Pintura de Alcázar de San Juan
2010.
* III Premio Jesús Bárcenas de Pintura-. (Ciudad Real). Premio Adquisición. “IZOSAKI VERSUS CALATRAVA”.
2011.- * Seleccionado IV Premio Jesús Bárcenas de Pintura. Valdepeñas
2012-2014.- No participa en concursos.
2015.- MUSEO Europeo De Arte Moderno. 8º Concurso Pintura y Escultura Figurativa. Selección del Jurado.

La reina Sofía le entrega la Medalla de Honor del XV Premio BMW de Pintura. 2000.
La reina Sofía le entrega la Medalla de Honor del XV Premio BMW de Pintura. 2000.

EXPOSICIONES

Desde 1996 hasta 2012 ha expuesto sus obras, entre otras, en las siguientes Salas de Exposiciones y Museos, en varias ocasiones:
-Museo San Telmo-Artistas Vascos-S.Sebastián.
-Museo Municipal Alcázar de San Juan. Ciudad Real.
-Real Academia de San Fernando. Madrid.
-Sala de Exposiciones ICAM. Madrid.
-Sala de Exposiciones Juana Francés. Alicante.
-Museo de Arte Moderno. Artistas Vascos. Sala Millares. Madrid.
-Fundación Barceló. Palma de Mallorca.
-Jardines del Palacio de Buenavista. Madrid.
-Cuartel General del Ejército del Aire. Madrid.
-Bay Sala. Galería de arte. Bilbao.
-Haurie. Galería de arte. Sevilla.
-Espalter. Galería de arte. Majadahonda. Madrid.
-Tavira. Galería de arte. Bilbao.
-Museo Provincial de Lugo.
-Caja San Fernando. Sevilla.
-Museo Gregorio Prieto. Valdepeñas. C. Real
-Sala de Exposiciones Caja Madrid. Madrid.
-Museo BB.AA. Santa Isabel de Hungría. Sevilla.
-Escuela de Artes y Oficios. Córdoba.
-Puchol. Galería de arte. Valencia.

Con su obra, en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona.
Con su obra, en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona.

-Sala Amarica. Galería de arte. Vitoria
-Sala de arte Caja Guadalajara. Guadalajara.
-Centro Cultural Isabel de Farnesio. Aranjuez.
-Caja de Extremadura. Plasencia.
-Casa Colón. Huelva.
-Alfama. Galeria de arte. Madrid.
-Sala Maremagnum. Barcelona.
-Centro Cultural Cecilio Muñoz Fillol. Valdepeñas
-Ángeles Penche. Galería de arte. Madrid.
-Museo Municipal de Valdepeñas. C.Real
-Palacio Yandurt. Banco de Santander. Sevilla.
-Detursa. Galería de arte. Madrid.
-Bancaixa. Centro Cultural. Valencia.
-Casa del Cordón. Centro Cultural. Burgos.
-Llucía Homs. Galería de arte. Barcelona.
-Balboa 13. Galería de arte. Madrid.
-Galería Sala de arte. Becerril de la Sierra. Madrid.
-Foz. Galería de arte. Sitges. Barcelona.
-Arte Galería. Bilbao.

El pintor, en una de sus numerosas exposiciones.
El pintor, en una de sus numerosas exposiciones.

-Mun. Galería de arte. Madrid.
-Crucero Hospital Real. Centro de arte. Granada.
-XII Bienal del Deporte. Centro Cultural de la Villa de Madrid.
-Mapfre Vida Fundación Cultura. Sala de Exposiciones. Madrid.
-Casa Gelabert. Centro Cultural. Palma de Mallorca.
-Louis Aronow. Art Gallery. Sausalito (California).
-Libra Antiques-Exposición Artistas Realistas. Barcelona.
-Centro de Arte Santa Mónica Expos. Artistas Realistas. Barcelona.
-Aula Cultura La Venencia. Santander.
-Dasto. Galería de arte. Oviedo.
-Pedro Flores. Galería de arte. Murcia.
-Paloma 18. Galería de arte. Burgos.
-Museo Municipal de Albacete.
-Ohnsmann Gallery. Rellingen. Alemania.
-Galerie Die Bilderfabrik. Sietgen. Alemania.
-Santiago Casar. Galería de arte. Santander.
-Dassin Gallery. Los Ángeles. California.
-Sala de Exposiciones CCM. Cuenca.
-Centro Operativo CCM. Albacete.
-Escuela de arte. Toledo.
-Fundación Focus Abengoa. Sevilla.
-Museo Provincial de Jaén.
-Mapfre. Fundación Cultural. Sevilla.
-Caja Rural de Sevilla. Sevilla.
-Palacio de la Merced. Diputación de Córdoba. Córdoba.
-Museo de la Ciudad. Madrid.
-Casa de Vacas. Madrid.
-Complejo Cultural San Francisco. Cáceres.
-Artis. Galería de arte. Salamanca.
-Alameda. Galería de arte. Vigo.
-Ra del Rey. Galería de arte. Madrid.
-Laberinto. Galería de arte. Granada.
-A. B. Antoni Botey. Galería de arte. Granollers. Barcelona.
-Detursa. Galería de arte. Madrid.

Martín Ballesteros ha expuesto su obra por toda España y en países de Europa, Asia y América.
Martín Ballesteros ha expuesto su obra por toda España y en países de Europa, Asia y América.

-Sala de Exposiciones. Caja Castilla La Mancha. Cuenca.
-Claustro Palacio Don Pedro I. Caja La Mancha. Torrijos.
-Bisel. Galería de arte. Cartagena.
-Sala de Exposiciones del I. Colegio de Abogados del Señorío de Bizkaia. Bilbao.
-Museo López Villaseñor-Ciudad Real. 2010.
-100 x 100 Acuarela. Burgos Siglo de Oro. Burgos. 2010.
-Fernán Gómez Arte Contemporáneo. Art Madrid .2011. Madrid.
-Homenaje a J.M. Rozas. Galería Akros – Bilbao. 2012.
-Fernán Gómez Arte Contemporáneo. Art Madrid. 2012. Madrid.
-L.Victoria de Lecea. Salón de Arte Contemporáneo. Biarritz
-Sala Municipal de Arte. Baracaldo.
-Arte+Industria. Colectivo Burdiña. Baracaldo. 2013.
-Casa Torr. Asociación Artística Vizcaína. Bilbao.2014.
-Galería Bay Sala. Bilbao. 2014.
-Galería Bay Sala. Colectiva arte y ciclismo. 2014.
-Ángeles Penche. Paisaje Urbano. 2014.
-Kelti Art Center. Taipei, Taiwan. 2015.
-Bellavita Art Gallery. Taipei. Taiwan.
-X-Power Art Gallery. Taipei. Taiwan.
-Art Revolution. Taipei. 2015.
-Art-BCN.

Trabajando en su estudio de Getxo, uno de los cuatro estudios que tiene.
Trabajando en su estudio de Getxo, uno de los cuatro estudios que tiene.

BIBLIOGRAFIA

Entre la numerosa bibliografía de o sobre Martín Ballesteros Esteban, tanto en libros y catálogos como en publicaciones periódicas de España y de otros países, entresacamos la siguiente:
* Catálogo Concursos Nacionales 1969.
* La pintura de la posguerra. Juan de Aróstegui Barbier.
* Diccionario de pintores Vascos. Mario Ángel Marrodán.
* Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX. Forum Artis S.A.
* Saülo Mercader. Fernando Ponce.
* Martín Ballesteros Correo del Arte.
* Diccionario de Artistas Contemporáneos de Madrid.
* Martín Ballesteros. Volcanes. José María Arenaza.
* Martín Ballesteros. Síntesis y expresividad. Fernando Ponce. Arte guía.
* Martín Ballesteros. Paisajes de Interior. Felicidad Sánchez Pacheco.
* Artistas Vascos. Editorial Bilbo. José María Arenaza.
* Discográfica Flamenca. De Blanco y Oro. Antequera Record. 1995.
* Martin Ballesteros, Biblioteca Artium (varias entradas).
* Martin Ballesteros Euskomedia Fundazioa Auñamendi Entziklopedia – Bernardo Estomes.
* Artistas burgaleses: Una Propuesta. Caja Burgos. 2003.
* Diccionario de la Cultura en Burgos 2001. Fernando Ortega Barriuso.
* Martín Ballesteros. Aita. Catálogo Nacional de Arte.
* Martín Ballesteros. Arquitecturas. José María Arenaza.
* Martín Ballesteros. Texto sobre los escritores en el arte. Leopoldo Rodríguez Alcalde.
* Martín Ballesteros. La imaginación también llamada Realismo Mágico. Antonio Martínez Cerezo.
* Directorio de pintores Españoles, segunda mitad siglo XX. Antonio Martínez Cerezo. Época. Madrid 1997.
* Martín Ballesteros. Joaquín Castro Veraza.
* Elucidiario de Antonio López García. Editorial Calima Santander. Antonio Martínez Cerezo.

Vista parcial de su estudio de Valdenoceda.
Vista parcial de su estudio de Valdenoceda.

* Seis noches con Manolete.
* El tiento. Editorial Calima. Antonio Martínez Cerezo.
* Revista Conseio Abierto. Portada nº 15. 1997.
* De blanco y Oro. Antonio Martínez Cerezo. La Venencia. Santander.
* El Santander. Portada nº42. 1997.
* Martín Ballesteros. La soledad desolada. Antonio Martínez Cerezo.
* Martín Ballesteros. Espacios Urbanos. Mario Antolín Paz.
* Ezkerraldea Plastika. Diputación foral de Bizkaia.
* Diccionario de Artistas Españoles. Antonio Martínez Cerezo.
* Martín Ballesteros. Arquitectura hacia el tercer milenio. José Pérez Guerra. José María Arenaza y Joaquín Vaquero Turcios.
* Martín Ballesteros. La frontera urbana. Amancio Gutiérrez.
* Martín Ballesteros. Arte: testimonio de su tiempo. Javier Urquijo.
* Martín Ballesteros. En honor de Don Quijote: Suite Dalí. José María Arenaza Urrutia.
* Martín Ballesteros. Suite Quijote Dalí. Federico Zubillaga.
* Diccionario Galería Artistas-Gal Art-Metrópolis. 1999.
* Martin Ballesteros, un intérprete de la realidad-Catálogo F. Sancho-Sabio.es ABC Madrid.14.11.2003, pág. 68. Hemeroteca ABC.
* Libro de encuentos. Carmelo Ballesteros.
* Diccionario El Arte Español del Siglo XX. Madrid. 2001.
* Francisco Calvo Serraller. Enciclopedia del Arte Español del Siglo XX. Vol. 1.1991.
* Revista Guadalimar nº 144, pág. 43. 1998.
* Boletín informativo nº 147. Noviembre 2005. I. Colegio de Abogados del Señorío de Bizkaia.
* Colección Focus Abengoa. Pintura y Obra Gráfica. A. Pérez Sánchez y Fernando Martín Martín. 2005.
* Museo de Valdepeñas. Colección de Arte Contemporáneo. Historia de una Exposición para la Historia. Juan Manuel Bonet. 2007.
* Diccionario de la Cultura en Burgos 2012. Fernando Ortega Barriuso.
* 100 x 100 Acuarela. Burgos. Siglo de Oro. Tino Barriuso. Caja Círculo Burgos. 2010.
* Metrópolis Plástica Urbana 2003-2012. Ángel Asensio Miranda. Sestao, Bizkaia.
* Agenda Contemporánea-Libro de Artistas. Maximiliano Tonelli. 2015.

Una de sus obras colosales, en el estudio.
Una de sus obras colosales, en el estudio.

OBRA EN COLECCIONES

La obra de Martín Ballesteros está representada, entre otras muchas, en las siguientes colecciones:
* Banco Central Hispano.
* Banco de Madrid.
* Mancomunidad de Colegios Profesionales de Pamplona.
* Consejo Regulador «Vinos de la Mancha». Alcázar de San Juan. Ciudad Real.
* Filarte. Valdepeñas.
* Teatro Cine Parque. Valdepeñas. Ciudad Real.
* Agrupación Mutua de la Industria y el Comercio. Barcelona.
* Fundación Compañía Sevillana de Electricidad. Sevilla.
* Museo Municipal de Valdepeñas. Ciudad Real.
* Mutua de Accidentes la Fraternidad. Madrid.
* Cuartel General del Aire. Madrid.
* Cuartel General del Ejército. Madrid.
* Museo de Arte Contemporáneo. Salamanca.
* Monserrat Gudiol. Barcelona.
* Consorcio de Transportes. Bilbao.
* Metro Bilbao.
* Palacio de Música y Congresos «Euskalduna». Bilbao.
* Electricidad Bárcenas. Valdepeñas.
* Caja de Guadalajara.
* Fundación Focus Abengoa. Sevilla.
* Banco de Sabadell.
* Caja Rural de Ciudad Real.
* Caja Burgos.
* Caja Castilla La Mancha. Toledo.
* Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales. Burgos.
* Ilustre Colegio de Abogados del Señorío de Vizcaya.
* Miguel Espel y Victoria de Lecea.
* Jesús Bárcenas. Valdepeñas. Ciudad Real.
* Lupaval. Valdepeñas.
* Gráficas Carrascosa. Valdepeñas.

Detalles de su estudio en Valdenoceda (Burgos)
Detalles de su estudio en Valdenoceda (Burgos)

(José María Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son AbeceImagindario (fotolibro, Fundación Caja de Badajoz), Lencero, el hombre que no se encontró a sí mismo (biografía, Fundación Caja Badajoz), y Susana Leroy (novela, Fundación José Manuel Lara/Grupo Planeta).

SOBRE EL AUTOR

José María Pagador Otero

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

OTROS REPORTAJES E INFORMACIONES

Atmósfera, espacio y luz en la pintura de Ángel Rando

José Antonio Ramírez Lozano, la creatividad, la versatilidad y la fecundidad del genio

Chema Escribano, medio siglo de sobresaliente creación

“Ahora”, una obra maestra

Francisco Pedraja, la desaparición de un gran artista y un gran hombre

Crucibulum Hispalense, la última genialidad de David López Panea

BRUTnature, las fascinantes “naturalezas suspendidas” de Alfonso Doncel

No_maps / Sin planes, o el ermitaño que habita dentro de uno mismo

Julita de la Cruz, la transparencia

Isaías “El Chapas”, la delicada metáfora estética de Alfonso Doncel

“El secreto de la vida”. Éxito de Alfonso Doncel en la Fundación Osborne

Adrián Pagador, mención de honor de escultura digital en el CC Digital Human Contest (EE.UU., Taiwán)

Cincómonos estrena hoy “Saverio el cruel” en Barcelona

2020, teatro a pesar de la Covid y de todo lo demás

Infierno y paraíso (en el centenario de Manuel Pacheco)

África, 4 años, la pintora más joven del mundo

Francesç Naval, para no quedarnos “huérfanos de paisaje”

Escribir, con E de Ellas

190 autoras imprescindibles

“El Charco de los Perros”, otra muestra de pintura genuina de David López Panea

Últimos días para ver al gran maestro holandés en el Thyssen

“Fahrenheit 2650”, el desafío del libro indestructible

Eugenio Muñoz Gallardo, el arte y la coherencia como forma de vida

Isabel Padilla Soto, directora de fotografía en Nueva York

Madrid, infierno, purgatorio, paraíso

JAM Montoya, la cima estética de un iconoclasta osado y genial

Fuli García, el descubrimiento de un gran artista

Gregorio González Perlado, uno de los grandes poetas españoles de hoy

Antonio Eiras, uno de los mejores ilustradores y aerografistas del mundo

Las maravillosas instalaciones de Fernando Pagador

“Campo de sal”, otra lección plástica y ética de Fernando Pagador Otero

Otra lección de paisaje de David López Panea

“Al borde del mundo”, el magisterio de un artista inmenso

El habitante de una ‘Mérida incierta’

“Comité de Instrucción Visual”, la idiosincrasia imperial británica al desnudo

Dolores Tomás: la pasión rusa

Rodrigo Tavera Mendoza: “Yo quiero a los animales”

S.O.S.TENIBLE. La esperada exposición de Fernando Pagador en la Comunidad Valenciana

Isaías “El Chapas”, la delicada metáfora estética de Alfonso Doncel

“El secreto de la vida”. Éxito de Alfonso Doncel en la Fundación Osborne

Mujeres maduras: encanto, solidaridad, valentía

El encanto de la mujer madura

López Panea, paisajista esencial

David López Panea

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas Noticias