Eugenio Muñoz Gallardo, el arte y la coherencia como forma de vida

Un gran pintor español que no ha hecho concesiones al mercado ni a las modas y cuya ética íntegra informa toda su estética

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Eugenio Muñoz Gallardo

Es un gran artista español, nacido en Extremadura, conocido en los círculos más atentos o mejor informados, pero desconocido para el gran público, a pesar de su dilatada carrera artística de más de cinco décadas. Hoy presentamos a nuestros lectores de España y del mundo a Eugenio Muñoz Gallardo, un gran pintor que ha sabido no solo elevar su arte a altas cotas estéticas, sino asentar su producción artística sobre un soporte ético fuera de lo común. Para poder pintar con entera libertad, ha desempeñado diversos y múltiples trabajos a lo largo de su vida. Hoy, jubilado de la actividad laboral, pero plenamente entregado a su arte, Eugenio Muñoz sigue dando, desde la humildad personal que le caracteriza, una lección de creatividad, sabiduría y equilibrio.

Tiene la cabeza decisiva y volcánica de los grandes artistas, la testa berroqueña del talento y el carácter que reconocemos al punto en tantos creadores. De ese fuerte y sensible material humano están hechos los cráneos de Antonio López, Eduardo Chillida o Pablo Picasso. Si se asoma uno al rostro de Eugenio Muñoz Gallardo, lo primero que va a ver es una voluntad rocosa que evoca la determinación de la creatividad, eso que enseguida captamos en la personalidad de los verdaderos artistas. Pero en la derivación del genio suele haber, como diría Borges, dos senderos que se bifurcan. Uno es el de los verdaderos, los silenciosos (que no callados), los sencillos, los que no hablan de su obra, sino que es su obra y su vida las que hablan por ellos. El otro es el de los artistas que se creen más de lo que son, que se dan importancia (lo cual es una tontería si no se tiene y una falta de mal gusto si se tiene), que hablan más que hacen y que más que obra generan parafernalia.


A caballo entre España y Portugal, país del que es un apasionado admirador, el artista desarrolla hoy su trabajo en plena madurez creadora.


Eugenio Muñoz Gallardo pertenece a la primera clase, y esto puedo asegurarlo no solo por su espléndida trayectoria de seis décadas de creación y numerosas exposiciones en España y Portugal, sino también porque le conozco desde que éramos adolescentes. Soy testigo presencial de su vinculación con la creación artística desde la infancia, proceso de maduración estética que ha ido parejo con una coherencia a prueba de bomba, de modo que el Eugenio (Ito, para los amigos) que yo conocí hace más de sesenta años y el de ahora sigue siendo el mismo ser humano. Se puede ser grande y no ser consciente de ello, y esto es lo que le pasa a Eugenio Muñoz, con quien ahora he tenido la fortuna de este feliz reencuentro, al cabo de varias décadas de vidas separadas, por esos avatares de la vida que nos llevan a cada cual por caminos diferentes. Pero no he dejado nunca de seguir su trayectoria como artista y su desarrollo como persona, a través noticias que me llegaban por diferentes vías. Y al cabo de tanto tiempo, al hablar de nuevo con él he reconocido la misma voz de siempre, la misma humildad personal, la misma actitud sabia y sencilla de los grandes. Él es un grande, como artista y como persona, pero nunca se lo ha creído. Por eso tenemos que decírselo los demás, y, aun así, seguirá sin creérselo hasta el final de sus días.

Yo le recuerdo en el yermo cultural de aquel Badajoz de los años finales de los 50 y principios de los 60, siempre pintando y siempre hablando de pintura y de pintores. A los amigos nos admiraban sus precoces y espléndidas abstracciones, que él nos mostraba con el recato de su natural modestia -Eugenio significa “bien nacido”-, pero con la satisfacción de estar haciendo lo que le gustaba. Y disfrutábamos con el trazo minucioso y los colores vivos de aquellas obras iniciales de su carrera, sin saber entonces que lo suyo no era una simple afición, sino una vocación de las de verdad.

Eugenio Muñoz GallardoUn amigo común y gran artista también, tristemente desaparecido en 2018 con solo 69 años de edad, Juan García, puso palabras en su día a lo que yo trato de decir hoy sobre él: “Eugenio Muñoz Gallardo es un extremeño repleto de silencios sabios, un hombre natural que desconoce la verborrea fatua de algunos artistas plásticos.

Expresionismo, surrealismo, abstracción son maneras de decir que se quedan hueras, vacías, cuando nos enfrentamos a la calidad y la variedad de una obra como la de este pintor, que, con gran imaginación, excelente dibujo y coloraciones sugerentes, sabe plantearse espacios plásticos de expresividad indudable.


Precoz dibujante y pintor, ha desarrollado en silencio una apreciable carrera que es objeto de admiración en ambos países.


En su paleta destacan los colores de la carne sensual, los blancos luna y la clorofila de los densos verdes, que nos trasladan a la templanza entre el amarillo caliente y el azul frío. Todo un deleite psíquico”.

VOCACIÓN PRECOZ

Eugenio Muñoz tuvo claro desde niño que sería pintor, pero consciente de las dificultades para ganarte la vida de ese modo si te resistes a los dictados del mercado del arte, para preservar su libertad creativa optó por buscarse un medio de vida paralelo, que asegurase el pan de su casa y le permitiese pintar lo que le diera la gana. Por eso su obra es auténtica y sincera, ajena a la comercialidad de otros “creadores”, y por eso ha podido evolucionar en su arte sin apartarse de la honradez de su pura inspiración, jamás torcida ni por lo dinerario, ni por las veleidades de las modas, ni por la imposición de los mercaderes.

Eugenio Muñoz GallardoEugenio Muñoz nació en Villanueva de la Serena en 1946, pero se trasladó a Badajoz con su familia diez años después. Vivió de niño, como yo, en el casco antiguo de la ciudad, y en el entorno de la plaza de San Andrés -que oficialmente se llama de Cervantes, pero que tiene en su centro un monumento a Francisco de Zurbarán-, fue donde nos conocimos y coincidimos en el gusto por la lectura, la pintura y el dibujo. En una plaza así, con Cervantes y Zurbarán sobrevolando nuestra imaginación, era natural que algunos niños saliésemos, ya que no santos, al menos escritores y pintores con el tiempo. Eugenio era un niño amante de los silencios. Con 12 o 13 años, “y pocas ganas de hacer otra cosa que no fuera dibujar pintar o leer -recuerda-, aprendí a disfrutar de la soledad y compartirla con Blasco Ibáñez, Calderón, Cervantes y otros autores clásicos y modernos de la biblioteca familiar. Por esa época descubro también a Papini, Sartre, Camús, y a poetas como Baudelaire, León Felipe y un largo etcétera”.

Las lecturas, la observación de la evolución del arte en el mundo, aquel interés por los ismos de ciertos adolescentes como él, en un país tan oscuro y yermo como la España de los años 50 y 60, su talento autodidacta y su decisión de pintar a toda costa, moldean muy pronto su personalidad curiosa e introspectiva. “También por esa época -explica-descubro el Fauvismo, el Cubismo, el Expresionismo y los manifiestos del Surrealismo”, corrientes artísticas que él escribe con mayúscula, porque en ellas se inscriben muchos de sus maestros.


Artista autodidacta, se considera discípulo de Kandinsky y Fulcanelli.


Pero, consciente, como decimos, de que pintar lo que él pintaba en aquella época no daba para comer, y a fin de salvaguardar su independencia como artista, empezó a trabajar muy joven “como representante de comercio, oficinista, empleado de grandes almacenes, funcionario de Telégrafos y, al final, empleado de banca, donde terminó mi vida laboral”, sentencia. Pero sin dejar de compaginar todo eso “con mi trabajo como pintor y dibujante, la realización de exposiciones y de otras actividades relacionadas con el Arte”.

LA MUJER DE SU VIDA

Eugenio tuvo la suerte, además, de encontrar a la primera a la mujer de su vida, y a la edad de 28 años se casó con la que hoy sigue siendo su esposa, compañera, y cómplice y apoyo de su arte. De ella, y de la familia que ha formado con ella, habla con palabras sencillas que traslucen un amor a prueba de bomba. Y, como no podía ser de otra manera con estos padres, los hijos han salido también artistas. “Desde 1974 estoy casado con Fernanda Monzú, tres años más joven que yo, modista especializada en trajes de novia y madrina. Tenemos dos hijos, Fernando (https://www.bubok.es/autores/nandomonzu) (https://es.linkedin.com/in/fernandomunozmonzu), que se hizo maestro, pero trabaja en el ámbito de las ONGs y las organizaciones juveniles y de ocio, y es escritor, con dos novelas autopublicadas, numerosos ensayos y artículos, y algún premio literario; y Raúl, graduado en Biblioteconomía y Documentación, que trabaja y ha trabajado en ámbitos nunca relacionados con sus estudios (https://www.facebook.com/clubconciertos/posts/bien-pues-ya-tenemos-designado-al-jurado-no-a-un-segurata-sino-al-miembro-del-cl/614324932472942/). Vive la música moderna y siempre forma parte de algún grupo de rock”. Raúl es padre “de una preciosa niña”, como dice su abuelo, encantado con su primera nieta.

PORTUGAL

La sabiduría de Eugenio se manifiesta también por haber hecho, en relación con Portugal, lo contrario que una mayoría de españoles, que, en aquella época, y muchos todavía hoy, se creen superiores o desprecian a los portugueses. Los españoles sensibles y cultos no pueden ignorar a un vecino tan civilizado, delicado y bello como Portugal, y muchos también lo hemos hecho nuestro y disfrutamos de él siempre que podemos. Eugenio lo hace con más frecuencia, porque su segunda residencia, desde hace ya catorce años, la tiene en Portugal, un país perfecto para personas y artistas como él, amantes de la belleza, el silencio, las buenas formas y el civismo.

Eugenio Muñoz Gallardo“Soy un enamorado de Portugal, de su gente y sus paisajes -afirma-. Desde 2006 tengo mi segunda residencia en Sesimbra, a unos 30 kilómetros al sur de Lisboa. Pero desde hace más de cuarenta años he pasado la mayoría de mis vacaciones en Portugal. Puedo decir que he recorrido y vivido todo el Algarve, desde Villarreal hasta Sagres, no solo por la costa, sino también visitando pueblos increíbles del interior. Igualmente, he recorrido y vivido la costa desde Sagres hasta Sintra, pasando por Sines, Setúbal, Almada, Cascais, etc”.

Sus palabras expresan su profunda estima y admiración por los portugueses. “En Sesimbra -añade- tenemos dos vecinos extraordinarios, José y Dalia; lo único que me desagrada de ellos es que me hablan siempre en español y así no tengo forma de aprender portugués. José me ha organizado varias de las exposiciones que he realizado en Portugal; además, es poeta y un gran amante de su país y, en especial, de Lisboa. Es un lujo pasear con él por Alfama, por el Chiado o por cualquier otro barrio lisboeta, y no sé quién disfruta más, si él contándome las historias y leyendas de cada casa y cada piedra, o yo escuchándolas”.

Eugenio Muñoz GallardoY con esta templanza del ánimo que siempre ha caracterizado a Eugenio Muñoz y con su buen ojo para distinguir el grano de la paja, el artista sigue creando y disfrutando, a caballo entre España y Portugal, entre Extremadura y Estremadura, feliz de haber hecho siempre lo que quiso y seguir haciéndolo.

AUTODIDACTA Y MAESTRO DE LA PINTURA

Eugenio Muñoz Gallardo (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1946), es un artista autodidacta que ha logrado convertirse en un maestro por sus propios méritos, “un autodidacta discípulo de Kandinsky y Fulcanelli” como él mismo se define.

Inicia hace décadas su actividad como pintor y dibujante en Barcelona, realizando su primera exposición importante en la Galería Taller de Picasso, donde le adquirió un cuadro la Diputación Provincial para su Museo.

Eugenio Muñoz GallardoDurante su trayectoria artística ha participado en más de cincuenta exposiciones, entre colectivas e individuales, destacando las realizadas en salas de pueblos y ciudades de Extremadura, como Fregenal de la Sierra, Mérida, Don Benito, Villanueva de la Serena, Los Santos de Maimona, Ribera del Fresno, Almendralejo, etc.

Ha expuesto en galerías de arte y salas de exposiciones como Biblio-Art, Acuarela, Caja Postal, BBVA, Caja Badajoz, Nuevos Caminos, Nouveau, Colegio de Arquitectos, etc., todas ellas de Badajoz.

También ha realizado exposiciones en la Galería D`Alaro, de Sitges, y en la Torres Begué y el Museo Postal de Madrid, siempre con notable éxito.

Igualmente, son numerosas sus exposiciones en Portugal, donde ha mostrado su obra en la Galería Costarte, de Costa de Caparica, la Galería Municipal de Portalegre, la Biblioteca de Sesimbra, la Galería de Setubal, Galería Centro Hospitalar Santa María de Lisboa, etc.

Eugenio Muñoz GallardoDurante los años ochenta y noventa del siglo pasado, realizó decorados, carteles y figurines para varias obras teatrales del Centro Dramático de Badajoz.

Igualmente ha diseñado y dibujado portadas e ilustraciones para libros de editoriales como La mano en el cajón, de Barcelona, Esquina Viva, de Badajoz, y Bubok, de Madrid.

Entre otras actividades, ha sido director del aula de Cultura, y la Sala de Exposiciones de CPA, en Badajoz, y director de la Galería Nouveau, también en Badajoz.

Ha participado en la creación del Colectivo Cobalto y de la Asociación de Artistas Plásticos de Badajoz y provincia, formando parte de su directiva. Y es miembro fundador de las bienales para artistas noveles San Francisco, de Badajoz.

Obras suyas figuran en colecciones particulares, instituciones y museos como el de Bellas Artes de Barcelona, el Museo Postal, de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Badajoz, la Institución Cultural Pedro de Valencia, etc.

Se han ocupado de su obra y han escrito sobre ella, artistas críticos, periodistas, escritores y poetas cómo Juan Quintana, Manuel Pacheco, Francesç Galí, José María Pagador, Juan García Sánchez, Antonio Zoido, Luis Cantero, Fernando León, José Carlos Duque García, Fernando Muñoz y otros numerosos.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

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