El PP ha calculado mal los tiempos y sus intereses, y eso lo veremos esta noche. Esta vez no cabe descartar un claro vuelco a la izquierda, ante el peligro cierto de que la ultraderecha entre por primera vez en un gobierno en nuestro país, aunque sea autonómico. No hay que olvidar que el PSOE fue la fuerza más votada en Castilla y León en 2019, a una distancia del PP de más de 45.000 votos y seis escaños, y que Luis Tudanca es, con diferencia, el mejor candidato castellanoleonés en estas elecciones. Lo que ocurrió hace poco en Portugal puede ocurrir hoy de nuevo en esta región de España y, en vista de la creciente torpeza del PP, también en las próximas elecciones generales. El electorado socialdemócrata español, mayoritario sociológicamente, está deseando que el PSOE pueda gobernar sin el chantaje permanente de los populistas y los separatistas.
Hay personajes que están llamados históricamente a triunfar en el error, es decir, a ganar el campeonato de la falta de visión y la torpeza. Pablo Casado es uno de ellos. No hay más que mirarle, escuchar la pobreza de lo que dice, seguir su titubeante trayectoria, ver lo que hace, recordar su imagen en esta campaña, rodeado de ovejas, pacas de paja y pipas de vino -¡ay, cómo traiciona a veces el subconsciente!- y calibrar la calidad y el alcance del equipo que tiene alrededor, empezando por ese finísimo estratega que es Teodoro García Egea y terminando en esa lumbrera llamada Alberto Casero -Miguel Ángel Rodríguez, el gurú de Isabel Díaz Ayuso, vale por todos ellos y aún le sobra valía, sin ser un genio-, para concluir que algo no funciona en esas cabezas.
Hay personajes que están llamados históricamente a triunfar en el error y ganar el campeonato de la falta de visión y la torpeza. Pablo Casado es uno de ellos.
La constante advertencia del candidato del PP en Castilla y León y de la propia Génova sobre que lo que ocurra hoy en esa comunidad no afecta al liderazgo de Pablo Casado, es precisamente el diagnóstico de cuánto afectará ese resultado al futuro del “líder” del PP, prácticamente amortizado ya antes de haber llegado a nada importante. Lo ha tenido todo en su mano para cimentar un liderazgo con futuro y lo ha quemado todo él solito, por esa torpeza congénita que parece hacer estragos en él y en su genial equipo.
CERRAZÓN Y TORPEZA
Sin contar otros anteriores muy negativos, los pasos que ha ido dando Casado desde que Isabel Díaz Ayuso lograra una de las victorias más sonadas del PP -ganándole ella sola a toda la izquierda y no necesitando a Vox para gobernar-, son de una cerrazón y una torpeza de libro. Porque, en lugar de hacer suya la gran victoria de Ayuso, capitalizar las reiteradas mayorías absolutas de Núñez Feijóo en Galicia, rentabilizar la aceptable gestión de Moreno Bonilla en Andalucía y mantener la conveniencia de una legislatura completa en Castilla y León en coalición con Ciudadanos, prefirió dejarse llevar por unos celos infantiles que ponen de manifiesto su inferioridad e inmadurez y demolió la única posibilidad que tenía de llegar a la Moncloa.
Las recientes victorias socialdemócratas en Portugal y Alemania marcan un posible camino para 2023 en España.
Este domingo -salvo una improbabilísima mayoría absoluta del PP en estas elecciones de la autonomía de la derecha por antonomasia- cualquier otro resultado será nefasto para Casado. Mientras que, para su adversario principal, un Pedro Sánchez que nada se juega en los comicios de hoy, mantener o mejorar los resultados de 2019 será un éxito. Eso, si no se produce el portugués efecto Costa y Luis Tudanca no solo gana las elecciones, sino que pueda gobernar, incluso con el (lamentable) apoyo de Podemos. En ese caso, las opciones de Pedro Sánchez para 2023 se habrán multiplicado por mucho.

Frente al espectáculo de un Casado inane, cuyo broche de oro ha sido la extraordinaria genialidad del voto al revés de su escudero Casero -esperpento que viene a culminar apoteósicamente toda su estrategia ciega y obtusa- Pedro Sánchez, aún con el lastre del parasitismo de sus socios de gobierno y de las fueras separatistas que le apoyan, exhibe hoy importantes logros como la bendición de la UE, el acuerdo entre patronal y sindicatos, la reforma laboral aprobada, la subida del SMI, la actualización de las pensiones y su personal participación en la respuesta europea a la crisis de Ucrania. Y esta posibilidad de una España de nuevo socialdemócrata viene previamente avalada por el paulatino regreso de la vieja Europa a esa misma senda socialdemócrata, como se ha visto recientemente en Alemania y Portugal.
Si hoy el PSOE obtiene un buen resultado en Castilla y León, y Pedro Sánchez evita cometer más errores, podrá aspirar a emular el “efecto Costa” de Portugal. Los votantes socialdemócratas españoles estarían -estaríamos- encantados de tener un gobierno socialista, sin populistas ni nacionalistas. En cambio, a Pablo Casado solo un milagro hoy podría salvarle. Y eso no parece posible.
(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).
SOBRE EL AUTOR
José Mª Pagador y Rosa Puch, 100 años de periodismo
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