El “maestro” del relato pierde el suyo

Iván Redondo vuelve a quedar desacreditado por sus lastimeras contradicciones e invenciones para justificar su caída

2013
Tanto se lo creyó que se le acabó hasta el relato.
Tanto se lo creyó que se le acabó hasta el relato.

El mundo político y mediático, especialmente el relacionado con los grandes partidos españoles -primero atacó despiadadamente al PSOE y después traicionó al PP que le había tenido antes a sueldo durante años- no está teniendo piedad con Iván Redondo, que en horas veinticuatro ha pasado de ser el político más poderoso de España después del presidente a no ser nadie. Su defenestración es celebrada por tantas víctimas como dejó en el camino, con sus abusos, arbitrariedades y represalias. Y lo peor para él es que, habiéndose proclamado como un “maestro del relato”, ni siquiera ha sido capaz de armar uno propio convincente y veraz sobre su humillante e inesperada caída.

Madrid.-

Uno de los cuentos que nos ha contado Iván Redondo desde que empezó a medrar a la sombra del PP de Extremadura, hasta convertirse en el “primer ministro regional” de José Antonio Monago -una de las víctimas de sus delirios- es que lo más importante de la acción política es el relato y la escenografía, es decir, la manera de presentar y contar, o de disfrazar, la realidad de lo que sucede. Relatos y tramoyas de toda laya nos ha servido Redondo desde hace ya una década, incluidos los últimos años de su relación con Pedro Sánchez. Relatos y puestas en escena en los que le ha fallado muchas veces la premisa inicial –“ganaremos las elecciones”, “podrás gobernar sin ataduras”, etc.- o el final imprevisto, precisamente porque la realidad es muy difícil de camuflar y, por mucho relato que inventes y bambalinas que pongas, si un edificio se cae, si se produce un tsunami, si quedas embarazada o si te echan del trabajo, esas son cosas que no se pueden ocultar ni enmascarar.


No hay piedad para el “gurú” en el mundo político y mediático español, y la verdad es que se lo ha ganado a pulso.


A él acaban de echarle del trabajo por la puerta de atrás, y sin siquiera una palabra de reconocimiento ni agradecimiento del que hasta ahora ha sido su jefe. Y es ahí donde Iván Redondo ha empezado a perder el relato de su caída. Porque lo que ha querido enmascarar como una salida por voluntad propia se le ha vuelto de inmediato en contra, ante lo aplastante de las evidencias que demuestran que ha sido defenestrado sin compasión, como hemos publicado últimamente en este periódico: Decir que se ha ido él, la mentira final de Iván Redondo y Por qué a Iván Redondo se le ha caído el pelo definitivamente y como recoge el resto de la prensa bien informada.

RELATO LASTIMERO Y LASTIMOSO

Desde el entorno de Iván Redondo, es decir, desde él mismo, se ha querido contrarrestar lastimera y lastimosamente la nefasta imagen de su vergonzante salida, diciendo no solo que se ha ido él por voluntad propia y que no había pedido ninguna cartera ministerial, sino que incluso había rechazado por tres veces –“ay, Pedro, tú me negarás tres veces antes que cante el gallo”- el supuesto ofrecimiento del presidente de hacerle ministro. Todo eso, según fuentes fidedignas consultadas por este periódico, es otra invención del “gurú”, que ahora, defenestrado y confundido, ni siquiera es capaz de armar un relato propio coherente y digno, o mínimamente convincente, para explicar lo sucedido.


Primero atacó despiadadamente al PSOE y después traicionó al PP. ¿Quién va a querer contratarle ahora?


Es posible que alguna vez al presidente se le pasase por la cabeza la idea de hacer ministro a Redondo. Ya Monago lo había elevado al rango de consejero, aunque nunca le nombrase como tal. Incluso es posible -como hemos podido saber de fuente socialista fidedigna- que alguna vez Pedro Sánchez comentase con su “gurú” la posibilidad de nombrarle ministro. Pero donde la realidad se aparta por completo del lastimero relato del asesor es en un detalle esencial. De ser ministro sin ser vicepresidente, el “gurú” hubiese pasado a formar parte de una tropa más o menos igualitaria de veintidós, algo inaceptable para un genio como él. Pero es que ser vicepresidente tampoco era de recibo, dado que hubiese sido uno más entre cuatro, algo igualmente inaceptable para alguien que se creía el Rey Sol. Es decir, puede que Sánchez le ofreciese un puesto en el Gobierno y que él lo rechazase, pero no porque no quisiera tener protagonismo gubernamental sino porque aspiraba a mucho más: ministro de la Presidencia y vicepresidente primero. Y como vio que eso era imposible -Pedro Sánchez ya venía escarmentado de él, después de los fracasos de la repetición electoral de 2019, el murcianazo y el ayusazo, entre otras sonoras pifias del “gurú”- optó por permanecer en su guarida del Gabinete de Presidencia, en la que era “primus inter pares” y desde la cual podía controlar a su gusto, dentro y fuera del ámbito monclovita, la evolución de las cosas en su propio interés. l cándido creyó que ahí tenía asegurado un refugio influyente mientras Sánchez retuviera el poder, para seguir haciendo creer que él manejaba los hilos de Moncloa y del país, y, con ese altavoz, seguir labrándose un “prestigio” nacional e internacional como el infalible gurú político que cree ser.

FALLA EL RELATO

Por todo eso le falla el relato que pretende montar ahora para hacer creer que estaba cansado el mismo hombre que hace mes y medio decía que iba a “llegar hasta el final” con y por Pedro Sánchez, y que estaba dispuesto a “tirarse por un barranco” por él. Y eso es trágico para alguien que precisamente ha hecho del relato, es decir, de la manipulación, la ensoñación, la prepotencia y la mentira, la razón de ser de su carrera profesional y política.


Su carrera profesional está plagada de cadáveres y víctimas, y su futuro es dudoso.


Hoy son innumerables los afectados que se alegran del batacazo político, profesional y laboral de un pretendido “gurú” que queda muy tocado para emprender tarea alguna de asesoramiento a ningún político que se precie, al menos en España. Son numerosos los cadáveres que Iván Redondo había dejado por el camino, por su forma abusiva, prepotente y despiadada de ejercer el poder que creyó que iba a tener para siempre, una forma de actuar que el actual director de ABC, Julián Quirós, que había sufrido al “gurú” cuando era director de HOY de Extremadura en la época en que Redondo era la mano derecha de Monago, denunció en su día en un demoledor artículo, sobre lo cual este periódico publicó la correspondiente información en su momento: Iván Redondo, desenmascarado por el nuevo director de ABC. Un artículo que merece la pena volver releer: Los enredos de Iván el Terrible.

Los dos son aficionados a las mismas cosas, como modificar sus cabelleras.
Los dos son aficionados a las mismas cosas, como modificar sus cabelleras.

DIFÍCIL FUTURO

Difícil se le pone el futuro profesional y laboral a Iván Redondo tras el sonoro fracaso de su delirante aventura como “gurú máximo” de España. ¿Quién va a querer contratarle ahora? Como se le ha puesto negro a otro cofrade de lo mismo como es Pablo Iglesias. El exvicepresidente anda también buscando un trabajo que es posible que encuentre en alguna cándida televisión que se atreva a arriesgarse a un nuevo fracaso con él. Si lo logra, ahí puede tener Iván Redondo una salida a la altura de sus capacidades, contratado por su amigo y colega el exvicepresidente, para hacer profecías y dictar magisterio en ese posible programa de Iglesias, dado, además, que ya hicieron muy buenas migas en aquel programa acojonante titulado La Tuerka. Además, les unen otras muchas cosas, como, por ejemplo, su afición compartida por modificar sus cabelleras, el uno cortándose la coleta y aligerándose el cráneo y el otro, poniéndose trasplantes y ocultando su alopecia.

El nuevo espacio televisivo con estas dos estrellas políticas y mediáticas de tan bien armadas cabelleras bien podría titularse Donde comen dos, aquel programa que hacía El Langui en 2019, o Dos en uno, el histórico espacio de Miguel de los Santos en TVE, e incluso Al filo de lo imposible, otro recordado título de la televisión pública.

Que los futuros televidentes de ambos genios los disfruten con salud y que los empresarios que los contraten se aten los machos. Mientras, son muchos los españoles y españoles que respiran -respiramos- por haberse quitado de en medio a dos personajes tan atrabiliarios y tóxicos, que tanto han perjudicado a nuestra democracia y cuyo relato final, en uno y otro caso, es la confirmación de su estomagante genialidad.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, 100 años de periodismo

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