Iván Redondo, o cómo “darla con queso”

Al “gurú” le ha traicionado el subconsciente con la pantomima del respetable Idiázabal y ha vuelto a perder el relato

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Su especialidad, 'darla con queso', ha quedado hoy definitivamente confirmada.
Su especialidad, 'darla con queso', ha quedado hoy definitivamente confirmada.

La pantomima a la que se ha prestado Iván Redondo, con su nombramiento como miembro de honor de la Cofradía del queso Idiazábal -entidad y manjar muy respetables, por cierto- pone de manifiesto, una vez más, su frivolidad, su tendencia a los escenarios pintorescos cuanto más deteriorada está su imagen y su empeño en dar a entender que siempre está por encima, aun en el peor momento de su trayectoria. Pero esta vez, al “gurú” le ha fallado el subconsciente con esta historia de queso. Y, además, ha quedado en evidencia por esta nueva arbitrariedad y abuso, como es “promocionar” con dinero público un queso de su tierra, haciendo competencia desleal a los demás quesos de España.

Ordizia, Guipúzcoa.-

“Darla con queso” es utilizar triquiñuelas para engañar a alguien. El origen de la expresión es muy antigua y se refiere a los bodegueros que, para dar salida a vinos malos, los daban a catar acompañados de queso manchego, cuyo intenso olor tapaba el mal aroma del caldo. Darla con queso es, pues, engañar a los demás para hacer colar la propia mercancía averiada, algo en lo que Iván Redondo es un maestro, que tantas veces ha mentido, en su curriculum, en su desempeño profesional y en su “arte” de seducir a incautos, como a José Antonio Monago y Pedro Sánchez -aunque este se ha dado cuenta no sé si a tiempo-, a los que se las ha dado con queso durante años.


Como todo en la vida de Redondo es un plagio, también copió a Miguel Ángel Revilla en esto de regalar manjares de su tierra, solo que él no era un cargo electo.


Está visto que el queso, en una de esas piruetas admirables del destino para poner a cada uno en su lugar, esperaba a Iván Redondo a la vuelta del camino. Y, precisamente, cuando ha sido defenestrado de la más importante torre de poder a la que escaló y escalará en su vida. Y aun en estas circunstancias, en las que le ha fallado estrepitosamente el subconsciente como le falló cuando dijo lo de “tirarse por un barranco” -dado que su vinculación honorífica con el queso sintetiza definitivamente su catadura-, nuevamente ha pecado de falta de perspicacia, él que tanto presume de dominar el relato. Lamentablemente para él, su relato hoy es la visualización de su técnica de “darla con queso”.


El exdirector de gabinete de Sánchez obsequiaba arbitrariamente desde Moncloa con quesos Idiazábal a costa del dinero de los españoles.


Otra vez ha querido “dárnosla con queso” a los ciudadanos, no solo con esta escenificación ridícula de su soberbia -en realidad, su complejo de inferioridad- sino, lo que es peor, con sus mentirosas declaraciones. Porque hoy ha vuelto a repetir ante las cámaras que todavía le hacen caso, que nadie le ha echado de Moncloa, que se ha ido él porque es así de chulo -perdiendo además, no solo un pingüe salario y prebendas y honores varios, sino también la jugosa ocasión de los 140.000 millones de euros que vienen de Europa y que él había empezado a barajar con algunos empresarios-; que no va a volver a la política, “al menos de momento” se ha atrevido a decir el tío; que está “al servicio del presidente” -hombre, claro, y al servicio de cualquier bobo que te compre lo que les das con queso-; y que su relación con Pedro Sánchez es “sagrada”, tal como lo era la de Bigote Arrocet con la Campos.

Se preguntarán los lectores ¿cuál ha sido el mérito de Ivancito para que la Cofradía del Idiazábal le nombre cofrade de honor? ¿Acaso porque ha escrito una tesis doctoral sobre ese manjar para adornar su excelso currículum? ¿Tal vez porque tiene un restaurante en el que lo promociona? Pues, no. Su único mérito, además de venir “de familia de pastores” -en palabras de la propia Cofradía, lo que también explica que haya apacentado rebaños mediáticos-, es que “cuando estaba en el Gobierno su regalo estrella era el queso Idiazábal” y se “lo queremos agradecer”.

Iván, hoy, con el queso y el pelo más largo, ahora que su amigo Iglesias se lo ha cortado.
Iván, hoy, con el queso y el pelo más largo, ahora que su amigo Iglesias se lo ha cortado.

Y en esto, también plagiaba Ivancito -como en tantas de “sus” frases, ideas, puestas en escena y estrategias copiadas de los demás- a alguien, concretamente al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que acostumbra a regalar anchoas de Santoña y sobaos pasiegos a quienes visita o le visitan. Con la diferencia de que Revilla es un cargo electo con un presupuesto para gastos de representación y Redondo era un empleado sin él. De modo que Ivancito -que ahora, al contrario que su amiguito Pablo Iglesias, que se lo ha cortado, se ha dejado largo el pelo de verdad que tiene en los alrededores de su cabeza, porque el falso de arriba es imposible, salvo que se ponga extensiones- ha estado regalando quesos guipuzcoanos Idiazábal, simplemente porque él es guipuzcoano, a troche y moche, a costa del dinero de todos los españoles, y haciendo competencia desleal desde Moncloa al resto de denominaciones de origen queseras de España, que, al ver el espectáculo de su entronización cofrade, le habrán nombrado otras cosas.


Redondo ha hecho competencia desleal desde Moncloa al resto de las denominaciones de origen queseras de España.


He aquí, pues, cómo la vida pone a cada cual en el lugar que merece y le adjudica la simbología que le corresponde. El tiempo es así y no deja escapar a nadie de su propia naturaleza. Iván Redondo ha cerrado, con el queso Idiazábal, el círculo de su genio. La victoria del relato es suya. A ver qué nuevo cliente se le resiste ahora que tiene toda la competencia y la autoridad para dársela con queso. Y de Idiazábal, nada menos.

Esta reaparición frívola antecede a la solemne –El 13 de octubre reaparecerá el humillado Iván Redondo– que Ivancito hará con motivo del lanzamiento del libro que sobre él ha escrito el colega Toni Bolaño, momento -13 de octubre-, en el que se esperan verdaderas “declaraciones de calado” del “gurú” y anuncios de sus “nuevos proyectos profesionales y/o políticos”, un evento y un testimonio que nos tiene en ascuas a los millones de españoles y españolas que tanto le admiramos.

(NOTA DE LA DIRECCIÓN: en los siguientes enlaces, nuestros lectores y lectoras pueden hacer un seguimiento de la delirante trayectoria de Iván Redondo reseñada muchas veces en exclusiva por este periódico desde su fundación, y de los análisis y pronósticos que hicimos tempranamente sobre el “gurú” y su deriva, que se han visto plenamente confirmados por los acontecimientos. Nos asombra que tantos dirigentes políticos, analistas y periodistas no supiesen verlo desde el principio, cuando era algo evidente como la luz del día, y nos congratula haber sido de utilidad en este asunto para que ciertos políticos abrieran por fin los ojos y, sobre todo, para nuestros lectores y para la sociedad).

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José María Pagador Otero

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