Cáceres y la dignidad de un alcalde

Ni dos minerales siniestros, el litio y el cesio, ni sus especuladores y corifeos van a humillarle

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Luis Salaya, alcalde socialista de Cáceres. AYUNTAMIENTO DE CÁCERES
Luis Salaya, alcalde socialista de Cáceres. AYUNTAMIENTO DE CÁCERES

En Extremadura no resulta fácil oponerse al coro de necios que se suman, cual rebaño, a un proyecto en cuanto alguna multinacional, y los socios que previamente ha reclutado, nos dicen los millones de inversión (paleo de millones) y los miles de puestos de trabajo que van a crear, aparte de la letanía que ya nos han contado tantas veces de que ese es el futuro. Pero la ciudad de Cáceres y su ayuntamiento, de forma casi unánime, se están oponiendo con firmeza a una mina pegada a la ciudad que supondría su ruina medioambiental y económica. Al frente de ese rechazo destaca la figura del alcalde cacereño, Luis Salaya, con su anuncio público de que dimitirá si la Junta de Extremadura aprueba el proyecto.

Villanueva de la Serena, Extremadura.-

He escrito un par de artículos y algunos comentarios oponiéndome al proyecto de la mina en la Sierra de la Mosca, pegado al costado de la ciudad de Cáceres. Antes y después lo han hecho otras muchas personas desde distintas especialidades y con mucha más autoridad que yo. Y supongo que lo harán otras muchas si persisten en él sus promotores que, como algunos malos quesos, están hechos de las peores leches. Sin embargo, el tema que me empuja a este nuevo artículo que me pide PROPRONews es la actitud del alcalde de una de las más bellas ciudades que tenemos los extremeños y, al parecer, toda la humanidad.

En Extremadura no resulta fácil oponerse al coro de necios que se suman, cual rebaño, a un proyecto en cuanto alguna multinacional, y los socios que previamente ha reclutado, nos dicen los millones de inversión (paleo de millones) y los miles de puestos de trabajo que van a crear, aparte de la letanía que ya nos han contado tantas veces de que ese es el futuro.


Le recuerdo al presidente Fernández Vara que para llevar a cabo este proyecto nunca se debe forzar la legalidad.


Si a esto se le añaden los intereses de la alta política de EE. UU. y la Unión Europea en su pugna con China por el litio y el cesio, dos minerales estratégicos, y las presiones que estas potencias son capaces de hacer sobre la clase política ―desde Madrid a Villar de Rena―, no me negarán que hay que tener los contrafuertes muy bien puestos para que un alcalde salga diciendo que dimite antes de aliarse con un engendro de tal calibre para Cáceres, a pesar de las ambigüedades de su propio partido, el mismo del que Guerra decía que “el que se mueve no sale en la foto”.

El rechazo de la ciudad es prácticamente unánime. PLATAFORMA SALVEMOS LA MONTAÑA
El rechazo de la ciudad es prácticamente unánime. PLATAFORMA SALVEMOS LA MONTAÑA

Aprovechar una crisis como la que tenemos delante para hacer promesas espectaculares sobre la creación de empleo y las inversiones brutales que se van a realizar es lo que suelen hacer las multinacionales sin escrúpulo alguno a las que una ciudad como Cáceres les importa un carajo. Que a ello se una gran parte de la clase política, en una tierra que ha sido engañada tantas veces… ya es algo más triste. Pero que no haya una universidad capaz de analizar un problema de esta envergadura y de decir claramente lo que piensa de él es todavía más triste. Los medios de comunicación brujulean debido a la publicidad que les pueda caer. Y la opinión pública se desconcierta con estos vaivenes y se divide ante las promesas de empleo que se están haciendo y que se harán de aquí en adelante. Hay demasiadas entidades e instituciones profesionales en Extremadura incapaces de hablar en cuanto hay dinero por medio, incluso si lo que está en juego es una ciudad como Cáceres, a la que cualquier región culta y sensible defendería por encima de todo.


Hay demasiadas entidades e instituciones en Extremadura incapaces de hablar en cuanto hay dinero por medio, incluso si lo que está en juego es una ciudad como Cáceres, a la que cualquier región culta y sensible defendería por encima de todo.


Por todo ello me parece extraordinario y esperanzador que un hombre como Luis Salaya tenga la lucidez y la valentía de afirmar sin ambigüedad que si los distintos poderes forzaran la aprobación de este proyecto presentaría su dimisión inmediatamente.

Un joven político que antepone la defensa de la ciudad a sus propios intereses. AYUNTAMIENTO DE CÁCERES
Un joven político que antepone la defensa de la ciudad a sus propios intereses. AYUNTAMIENTO DE CÁCERES

Este es el hecho que quiero resaltar en este artículo, en el que expreso mi gratitud y alegría por la firmeza del alcalde de Cáceres y en el que aprovecho, además, para recordarle al presidente Guillermo Fernández Vara que para llevar a cabo este proyecto no se debe nunca forzar la legalidad, que una decisión de este tipo sobre Cáceres es algo más que un proyecto legal y que espero que prevalezca el sentido común de modo que no se tome una decisión de la que tengan que arrepentirse finalmente todos los que en su día la tomaron. Espero que el presidente extremeño ―al que he defendido en algunas ocasiones y criticado en otras― esté a la altura que le corresponde y no permita un atropello de este tipo para Cáceres y Extremadura.

Concluyo diciendo que a la firmeza y al coraje del alcalde, la ciudad de Cáceres e incluso Extremadura entera deberían corresponder con el mismo tesón con el que él da este paso al frente, sabedor de las consecuencias que esa actitud puede reportarle.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista).

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

El último fruto de Juan Serna

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