Confidencias con mi gato

Hay algunos pensadores que dicen que hay otro capitalismo más civilizado

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Jimy, el gato, en el regazo del autor.
Jimy, el gato, en el regazo del autor.

No sé si mi gato me huele, pero desde que doblo la esquina de la calle Pozo ya me está esperando. Tampoco sé si se alegra de verme o es solamente que está esperando el desayuno. El asunto es que vengo yo sobrecogido por tantos interrogantes sobre el capitalismo, las nuevas tecnologías, la globalización, el hundimiento progresivo de las clases medias (las otras llevan hundidas toda la vida), y el enigma catalán, que cuando veo que lleva una hora esperándome con esa fidelidad gatuna, no sé bien si es afecto o es el hambre la que motiva esa espera tenaz de cada día.

Juan Serna Martín.
Juan Serna Martín.

El asunto es que tras su comida y mis pastillas tengo que escribir un artículo que se me resiste, porque cada día escribir es más difícil; quiero decir escribir sin decir muchas chorradas, porque el papel o la página digital aguantan lo que les eches, pero chorrada que digas hoy queda escrita para la eternidad.

Hubo un tiempo en el que el análisis del capitalismo para los marxistas era coser y cantar. Y el gran capitalismo monopolista y financiero acabaría creando las condiciones objetivas para la revolución. Pero luego vinieron Lenin y Stalin e hicieron un pan como unas hostias, con una revolución que mató a más gente que el nazismo de Alemania. Desde entonces los marxistas y anarquistas estamos más perdidos que el barco del arroz. El capitalismo ha copiado cosas del socialismo y planifica a su aire; concentración gigante de los capitales; paraísos fiscales; esclavitud en el trabajo del tercer mundo (y del segundo y el primero); armas, drogas, prostitución… y en ese plan.


Para qué queremos hacinar a tanta gente en esos hornos crematorios de Madrid, Barcelona etc., que cada día se parecen más a granjas de gallinas ponedoras o de pollos de engorde.


Ahora va ya por la Quinta Revolución Industrial, y aquí sí que no nos comemos una rosca.

Hay algunos pensadores que dicen que hay otro capitalismo más civilizado, que quiere pagar más impuestos, hacer donaciones, repartir el trabajo y luchar contra la contaminación y en defensa del clima. Y es cierto que hay algunos prebostes que dan muestra de ello, pero ¡joder!, han aparecido otros en la escena, como un tal Trump (gorila rojo que creíamos ya extinguido), otra pieza llamada Bolsonaro, pirómano que quiere quemar la Amazonía entera, y un tal Johnson, tonto del culo al que han votado muchos ingleses de esa misma cofradía, que le están poniendo las cosas muy difíciles a los del capitalismo de rostro humano.

VUELVE EL JIMY

En estas cavilaciones ando, sin apenas haber escrito unas letras, cuando viene el Jimy de nuevo a mis pies y ronronea al lado del brasero. Él ya ha dado cuenta de su desayuno, pero yo no sé cómo hay que decirle al capital (al civilizado, por supuesto), que esto de la España Vacía (y Extremadura y Teruel, etc.), es un sin sentido. Que para qué queremos hacinar a tanta gente en esos hornos crematorios de Madrid, Barcelona etc., que cada día se parecen más a granjas de gallinas ponedoras, o de pollos de engorde, teniendo unos pueblos y ciudades, con unos recursos naturales y unos paisajes tan lindos, que nos esperan con los brazos abiertos.

Atascado con el artículo, me acuerdo de aquel verso de “la nacencia” de Chamizo, en el que se preguntaba “si las burras tienen pensamiento”. Miro al Jimy de frente, para ver si se da cuenta de mi atasco, y sigo escribiendo. Algo saldrá para que gente tan principal, que nos está haciendo una revolución tecnológica de tantos megatones, se dé cuenta de que tener tantos pueblos y espacios vacíos es un despilfarro, y tener a tantos emigrantes como si fueran conejos enjaulados no puede ser bueno para la salud, para la economía y para el futuro.

Bueno, consideren este panfleto un borrador, a cuenta del artículo que acabaré escribiendo sobre el capitalismo inteligente y civilizado, para que frene un poco a los primates, pirómanos y tontos del culo, antes de que nos dejen el planeta en un estado en el que ya ni la pobre Greta tenga fuerzas y cabreos suficientes para salvarlo.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista)

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

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