Entre la globalización y la ruralidad

Jimy sigue atento a mis disertaciones sobre lo que hará el nuevo gobierno ante la España vaciada

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Cristina Narbona, el Estado en la cabeza. RTVE
Cristina Narbona, el Estado en la cabeza. RTVE

Mi gato apenas tiene 13 años y ya tiene su columna en PROPRONews. Yo tengo algunos más y aún no sé por qué dejé mis cuatro años urbanos, entre Sevilla y Madrid, para vivir en una tierra que está como los cojones de los galgos: atrás. En mi soliloquio con el Jimy me pregunto si esta elección no sería porque echaba de menos el ritmo pausado de la vida, los personajes castizos de los pueblos con frases antiguas que son sentencias, los paisajes que van de la sierra al llano, del secarral a las cuencas y las vegas del Tajo y el Guadiana…

En fin, todo esto y más comparto con el Jimy cuando se sube a mi regazo en demanda de caricias. En el fondo todo bicho viviente demanda caricias, sea de ciudad o de pueblo. Unos se comunican con amigos o conocidos y otros, con animales que te escuchan como si te entendieran. Es el caso de mi gato que, una vez comido, sigue atento a mis disertaciones sobre la globalización y sobre lo que hará el nuevo gobierno ante la España vaciada.


Todo bicho viviente demanda caricias, sea de ciudad o de pueblo.


Cae en mis manos un documento que se titula nada menos que “Estrategia Nacional ante el reto demográfico, de lucha contra la despoblación, de conectividad y de apoyo a la población joven”. Lo comento con Cristina Narbona, una de esas mujeres a las que le cabe el Estado en la cabeza y conoce bien las políticas que hoy se necesitan. No sabemos lo que puede salir de esos papeles; sin embargo, parece ser que hay cambios que no pueden esperar. El asunto ambiental y climático está tan podrido que corre el riesgo de estallar. La cuestión ahora es ver si Pedro y Pablo, con todas las hordas franquistas dando por culo, podrán hacer realidad unas políticas que necesitan, además, del apoyo de la parte más civilizada, y esperamos que pragmática, del catalanismo insurrecto.

ARRIMADAS EN LIQUIDACIÓN

Le digo al Jimy que si la catalana de Jerez, o sea, la Arrimadas, que está en liquidación por derribo, se hubiera arrimado a Pedro como tabla de salvación, ¿no habría prestado un gran servicio a este país convulso, y, no digamos, a su partido? Pero eso exige pensar y rectificar, y eso es pedir demasiado. Los olmos no dan peras. Mi gato me mira escéptico como diciendo: «Muchacho, eso es como el bolero de “lo que pudo haber sido y no fue”».


La gente de a pie es bastante más sensata que los políticos que nos han traído estos tiempos modernos.


Así que ahora hay que hacer el cesto con los mimbres que hay. El frente republicano variopinto tendrá que hacer de tripas corazón y marcar rápido unos cuantos goles para que el partido coja otro color y toda la chusma que vaticina el apocalipsis político siga enzarzada en su frente trifachito. La izquierda, mientras tanto, deberá hacer una pausa en sus reyertas y ponerse a trabajar en serio en lo que muchos esperamos de ella.

La letra de ese documento que les he citado pinta bien. Ahora solo falta que se articule un entramado político-administrativo rápido, que permita poner en marcha la batería de medidas que se necesitan para que lo escrito no se quede en buenas intenciones. Y una sugerencia más a los nuevos gobernantes: busquen formas imaginativas y reales de consultar a la ciudadanía, y de participación de la sociedad civil organizada para que el gobierno no sea el de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como.

El autor, con Jimy, su gato
El autor, con Jimy, su gato

El Jimy salta de mi regazo sin decir una palabra de lo que pasará con la Extremadura vaciada. Él quiere comida blanda y rosquillas duras tres veces al día, y un rato en el brasero, con caricias de vez en cuando. Lo que tenga que venir ya se verá en este país imprevisible donde, hasta aquí, derecha e izquierda se enzarzan entre ellos mismos y nos llevan de elección en elección, dejando claro que la gente de a pie es bastante más sensata que los políticos que nos han traído estos tiempos modernos.

La nota de esperanza es que parece que el año nuevo va a empezar con buen pie. Que no se tuerza.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista)

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

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