El decano de los empresarios teatrales españoles propone una solución eficaz para poder abrir con el 100% del aforo

Alejandro Colubi promueve la implantación de ozono, rayos ultravioleta y toma colectiva de temperatura por termofotografía en cada local, para garantizar la seguridad sanitaria de todos los teatros y cines

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Alejandro Colubi, en su despacho del Teatro Marquina. J.M. PAGADOR
Alejandro Colubi, en su despacho del Teatro Marquina. J.M. PAGADOR

Las provincias que hoy pasan a la fase 2 de la desescalada sanitaria pueden abrir ya sus teatros y cines, pero para un aforo máximo del 30%. Sin embargo, si los teatros no pueden abrir al ciento por ciento de su capacidad, no serán rentables y, por tanto, no podrán abrir. Lo dice una de las personas que más sabe de esta cuestión en España, Alejandro Colubi García, el decano de los empresarios teatrales españoles. Pero, al tiempo que expone el problema, el señor Colubi brinda también una solución, que puede representar un revulsivo para un sector que agoniza. La solución que propone incluye la instalación de una combinación de tecnología para la desinfección de los locales y para la toma de temperatura colectiva de los espectadores, con una fórmula económica que permite amortizar cómodamente la inversión. Ahora, el sector y Sanidad tienen la palabra.

Madrid.-

Por edad -80 años pletóricos de salud y energía-, por experiencia empresarial, tanto en el ámbito de la empresa en general como en el del teatro, y por su prestigio personal y el reconocimiento general de todo el sector, Alejandro Colubi García (Cullera, 1940), es reconocido como el patriarca del sector teatral español. El éxito que ha acompañado siempre a sus múltiples actividades, sus aportaciones a la recuperación y rentabilidad del teatro, su don de gentes, su sentido de la solidaridad y su disposición permanente a ayudar a los demás, y la elegancia de su trato personal, le convierten en una persona respetada y escuchada en el ámbito cultural y teatral de nuestro país.


“No podemos abrir con un tercio o la mitad del aforo, sería ruinoso.”


Especialista en economía, finanzas y creación de empresas, profesor de márketing en la Escuela de Nuevas Profesiones, se convirtió también en empresario teatral en 1984, al adquirir el histórico Teatro Marquina de Madrid, que continúa rigiendo, junto con otros recintos, a la vez que preside, entre otras, la sociedad Klemark Espectáculos Teatrales S.A. Presidente de ADETMA (Asociación de Empresarios de Locales de Teatro de Madrid), su experiencia en solucionar colectivamente problemas del sector se remonta a décadas atrás, cuando, entre otras iniciativas, y dado el mal estado de los teatros madrileños a finales de los años 80 y principios de los 90, promovió un consorcio para la rehabilitación de los locales de la capital, una solución que contó con el apoyo de Adolfo Marsillach, entonces director del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música) y que permitió la modernización y puesta al día de todos los teatros de Madrid. Además, Alejandro Colubi consiguió que en las decisiones de los entes públicos culturales participase siempre un representante de ADETMA con voz y voto; que se pusiese en marcha la venta de entradas por control remoto, avance que modificó el modus operandi del sector; o que los teatros públicos se comprometiesen a no tomar iniciativas que pudiesen perjudicar a los privados, amén de iniciar los mecenazgos para el sector.

CONSORCIO PARA UN AFORO DEL 100%

Ahora, Alejandro Colubi pretende impulsar otro consorcio de todos los teatros y cines de España, para que dichos locales puedan dotarse de la tecnología necesaria para la seguridad sanitaria de los recintos, a fin de, con el visto bueno de Sanidad, poder abrir al 100 % del aforo. Para ello, el empresario ya ha mantenido conversaciones con empresas fabricantes de dicha tecnología y con dos importantes bancos, que están dispuestos a colaborar en el asunto. La instalación de aparatos de ozono y rayos ultravioleta para la desinfección de los locales, que garantizarían la ausencia de coronavirus, y de un sistema de toma colectiva de la temperatura corporal a los espectadores (de 32 en 32), con la devolución inmediata del importe de la entrada al sospechoso de fiebre, se financiaría de manera muy cómoda para los empresarios, con el importe de tres o cuatro entradas cada día, según el tamaño de los recintos.

El Empresario, en la puerta de uno de los teatros que gestiona su sociedad. J.M. PAGADOR
El Empresario, en la puerta de uno de los teatros que gestiona su sociedad. J.M. PAGADOR

“Primero y principal -dice el señor Colubi- no vamos a abrir los teatros si no es al 100%, porque lo otro es una ruina. Pero para poder abrir al 100% tenemos que garantizar la seguridad de los clientes, de los empleados, de los técnicos y de los artistas. Para ello necesitamos equiparnos con la mejor tecnología existente en el mercado para la desinfección de locales, tecnología que incluye el ozono, la radiación ultravioleta y la termofotografía. Me he estado informando al respecto y esta es la conclusión. El ozono es un potente desinfectante y oxidante y mata al virus. Además, elimina olores y tiene la virtud de que, cuando entra en contacto con los rayos ultravioletas, el pasa a ser oxígeno, se convierte en O2. Por su parte, los rayos ultravioletas matan directamente al virus y, sobre todo, matan al coronavirus. La suma de estos dos elementos es letal para los virus. Luego está la termofotografía, que no tiene nada que ver con la desinfección, sino que es un complemento para garantizar que ninguna de las personas que accedan a las salas tenga fiebre”.


El empresario ha consultado con bancos y entidades y la inversión se amortizaría con el importe de unas pocas entradas al día.


¿Y cómo se puede plantear este asunto? “Pues de forma muy parecida -contesta- a como hicimos con el Consorcio de Rehabilitación de Teatros hace treinta años. En este caso, primero sería exponérselo a Sanidad y que Sanidad aceptase que lo que le estamos planteando es correcto, porque eso da entonces seguridad”.

PROTOCOLO SANITARIO SEGURO

¿De qué forma actuarían? “Pues actuaríamos de la siguiente manera: pongamos el día 0, y después sería todos los días una repetición de ese protocolo. En el día 0, lo primero que haríamos es poner en marcha en cada local el ozono y, en paralelo, el ultravioleta, con lo cual quedaría esterilizado el recinto, tanto la sala, como los baños, los camerinos, las taquillas y todas las zonas susceptibles de que alguien esté o pase por ahí. Yo creo que con poner en marcha el sistema tres horas antes de la función o la proyección, sería más que seguro, porque con dos horas ya es suficiente, pero no me importa pasarnos un poquito en prevención, como garantía para los clientes y todo el personal”.

Alejandro Colubi tiene claro lo que hay que hacer. J.M. PAGADOR
Alejandro Colubi tiene claro lo que hay que hacer. J.M. PAGADOR

¿Y cómo actúa la termofotografía? “La termofotografía es un sistema de toma colectiva de temperatura que no tiene ningún problema ni riesgo. Una vez que hemos esterilizado todo el recinto, antes de que los espectadores vayan a empezar a entrar, se pone en marcha ese aparato de control de entrada, capaz de grabar la cara y la temperatura a un ritmo de 32 personas por segundo, sin ningún problema. Es tan eficaz y rápido, que no crearía ningún tapón ni demora en el acceso al local. Con lo cual, aquella persona cuya temperatura excediese de lo determinado por Sanidad, sería amable y discretamente sacada de la fila, se le devolvería el dinero o se le daría la opción de volver en otra fecha. Con estas tres medidas -ozono, ultravioleta y termofotografía-, todo estaría perfecto y la seguridad y la confianza para los espectadores y personal sería prácticamente total. Además, en el acceso a la sala pondríamos unas mesas en la que habría guantes, mascarillas y gel desinfectante”.

FINANCIACIÓN SENCILLA

¿Y cómo se financiaría la adquisición de esos equipos? “Vamos a suponer que la idea le gusta a Sanidad y que le da el visto bueno, por creerla factible como nosotros la vemos. En este caso entramos ya en la parte económica. Aparte de las ayudas de las que se ha hablado ya para teatros y similares, el costo de esas instalaciones y equipos no se tendrían que pagar al contado, como se hizo cuando pusimos en marcha el Consorcio de Rehabilitación de Teatros, que serviría ahora como modelo de actuación. Entonces todos los teatros de Madrid se modernizaron y pusieron al día, porque estaban hechos una pena. El dinero que había se fue distribuyendo en base a anualidades, según el montante de la inversión realizada en función del estado previo del teatro. Eso ya es un problema de organización administrativa.


Colubi es partidario de un acuerdo del sector sobre una propuesta que puede ser la solución para los recintos teatrales y similares.


Si con las ayudas públicas no se cubriese el coste de los equipos necesarios, yo ya he hablado con dos bancos importantes, que nos cubrirían parte, o la parte que no pudiera cubrir el Consorcio que habilitaríamos para esto. En ese caso, nos darían un mínimo de cinco años para amortizar, dinero que devolveríamos casi sin darnos cuenta. He hecho cálculos y creo que un teatro de 500 butacas amortizaría la inversión con el equivalente a entre 2 y 4 entradas al día, es decir, se podría amortizar con holgura. Para teatros con mayor capacidad, la amortización supondría de 4 a 6 o 7 entradas al día”.

¿Y cómo se garantizaría que esos equipos funcionan? “Primero iríamos físicamente a ver las fábricas, llevando con nosotros a técnicos solventes en materia de ozono y ultravioleta. Creo que este es el camino. Puede ser una solución estupenda, y más con el precedente de lo que conseguimos con el Consorcio de Rehabilitación de Teatros, cuyos resultados fueron fantásticos”.

UNA LARGA EXPERIENCIA EMPRESARIAL

Alejandro Colubi García empezó trabajando muy joven en su tierra valenciana, como director comercial, en la emisora de radio La voz de Alcira, coincidiendo con el nacimiento Cope.

Posteriormente se trasladó a Barcelona, como director de la compañía Unitransa, una importante empresa de transporte de viajeros por carretera con 52 sedes en España.

Una noche de función en el Teatro Marquina, poco antes de la pandemia. J.M. PAGADOR
Una noche de función en el Teatro Marquina, poco antes de la pandemia. J.M. PAGADOR

De vuelta a Madrid, donde reside en la actualidad, trabajó sucesivamente en Solthermic (Patente Nasa), en la financiera Fibérica, de la que fue director asociado, y en Proyecfin Internacional, compañía de comercio y proyectos internacionales, entre otras sociedades.

Ha sido también presidente nacional de las compañías de juegos autorizados.

Su experiencia como empresario teatral se remonta a 1984, cuando compra el Teatro Marquina de Madrid. Forma parte de varias sociedades que gestionan diversos teatros en nuestro país y preside la patronal madrileña del sector ADETMA desde 1988.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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