El “tocomocho” del matrimonio ministerial

La pareja dirigente de Podemos elimina la limitación de sueldos y cobra entre los dos 175.000 euros

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Menudo negocio. RTVE
Menudo negocio. RTVE

Habían prometido -y eran dos de las bases éticas de su ideario- la limitación de salarios a tres veces el SMI, y la limitación de mandatos a un máximo de 12 años. Pero eso ya es pasado. A falta de que “los inscritos y las inscritas” cumplan el trámite previsto y ratifiquen la decisión ya tomada por el matrimonio -como ratificaron el casoplón de Galapagar, la dirigencia matrimonial y tantas otras contradicciones de la pareja ministerial-, Pablo Iglesias e Irene Montero dejan de tener cualquier limitación a sus ingresos y seguirán cobrando entre los dos más de 14.500 euros al mes, es decir, la friolera de 175.000 euros al año, un verdadero “tocomocho” perpetrado contra la credulidad de sus votantes. Y, además, ahora podrán hacerlo sin tope de fecha ni limitación de años.

En ningún otro país del mundo hay un vicepresidente del gobierno y una ministra que sean pareja o matrimonio, y, además, por designación de la segunda por el primero. En España nunca había ocurrido una cosa así, ni siquiera cuando gobernaba lo peor de “la casta”, ni en ningún otro país de Europa ha sucedido ni creemos que sería posible semejante dislate. Es más, es indudable que si Felipe González hubiese nombrado ministra a Carmen Romero, Aznar a Botella, Zapatero a Sonsoles, Rajoy a Viri o Sánchez a Begoña, la hoy pareja ministerial de Podemos hubiese puesto el grito en el cielo. Ya lo puso Pablo Iglesias, con mucho menos motivo, por cierto, cuando dijo aquello de que el único mérito de Ana Botella para ser alcaldesa de Madrid era el de ser “la esposa de”. O las críticas que suscitó el nombramiento de la mujer de Pedro Sánchez cuando fue contratada por el Instituto de Empresa. ¿Y los méritos de su mujer para ser ministra, cuáles son? Incluso, ¿cuáles son sus propios méritos para ser vicepresidente del Gobierno de España?


La intención de eliminar también el tope máximo de 12 años en los cargos es otra prueba de la mutación en “casta” de Pablo Iglesias e Irene Montero.


Ahora, la pareja que abominaba de “la casta”, que decía que nunca “se apartarían de la gente”, los que prometían que “nunca se irían de su pisito de Vallecas”, tiene ya su mansión en un sitio exclusivo de la sierra de Madrid, son ministros los dos, cobran un pastón mensual, mantienen la duplicidad de cargos como ministros y diputados, han aparcado sus veleidades republicanas aunque intenten hacer creer que no y, encima, se han cargado de un plumazo los límites éticos que ellos mismos habían impuesto a los cargos de su “partida”. Claro que entonces era fácil cobrar como máximo el equivalente al triple del salario mínimo, cuando ese máximo no se había disparado al pastón que perciben ahora.

EN FUNCIÓN “DE LA RESPONSABILIDAD”

Para justificar el “tocomocho”, Irene Montero ha dicho que a partir de ahora ya no rige el tope anterior y que los cargos y cargas de Podemos devolverán al partido o partida, o destinarán a causas sociales, “un porcentaje de su salario”, porcentaje que será menor cuanto mayor sea la responsabilidad del cargo o carga, o sea, que los que menos pagarán serán los que más ganen. Estupendo. Y, claro, como el negocio está saliendo a pedir de boca y el futuro y la futura -eso creen ellos- se anuncia prometedor para los tales, ¿cómo mantener la trampa de la limitación de mandatos y tirar piedras al propio tejado ahora que todo parece ir tan bien para ellos? De eso nada. “Ahora que podemos ser vicepresidentes y vicepresidentas y ministros y ministras quién sabe por qué larga temporada o temporado, sería del género tonto o tonta que nos pusiésemos un tope de años o añas para seguir poniendo la mano y la mana”. Y van a borrar de un plumazo la limitación de mandatos también, traicionando todo lo que habían dicho al respecto e ignorando sus propias críticas a los gobernantes que pasaban más de dos mandatos, 8 años, en la poltrona. Pablo e Irene -como los antiguos reyes griegos- quieren ahora no tener límite de tiempo. Los 12 años que se habían fijado como techo ahora les parecen pocos.

Para justificar la abismal contradicción y el fraude ético de su conducta y hacer creer a sus incondicionales e incondicionalas que sigue siendo el mismo de siempre, Pablo Iglesias, al mismo tiempo que se quita el tope de pasta y tiempo -ganar todo lo posible el mayor tiempo posible parece ser ahora su divisa-, ha rescatado su muy viejo proyecto –“sueño” lo llama él-, de convertir España “en una república plurinacional y solidaria”.

Así es. Así son. Irene y Pablo, en lo demás, parecen ministros de patio de colegio, mientras Monedero calla y los demás bajan la cabeza o el cabezo, y los que no, ya no están porque han sido expulsados  o marginados del partido, como ese Ramón Espinar que acaba de decir que los principios de Pablo Iglesias son “de quita y pon.

Él, el republicano plurinacional, se aviene a aplaudir al rey, a acompañar respetuosamente a la reina, a ponerse traje e incluso corbata en los actos oficiales, olvidando todo lo que había predicado y exhibido hasta ahora también en esto.

Ella, Irene, en declaraciones efectuadas esta semana a los medios, ha difundido con mucho énfasis que su departamento lleva a cabo actualmente una exposición y un mural en el hall del ministerio, como platos fuertes de su política feminista, a la espera de la promulgación de la nueva ley que endurezca las penas a los agresores sexuales. Y punto. Las políticas sociales efectivas del ala podemita del Gobierno siguen estando por ver. Que se lo pregunten, si no, a los agricultores, a los dependientes, a los parados y a tantos otros colectivos.

Además, Pablo ha conseguido -¡eso sí que era un sueño suyo!- entrar en la comisión que controla al CNI. Ya lo avisó la primera vez, detallando todo lo que quería, cuando anunció el “asalto a los cielos”. Pues con el tiempo también lo ha logrado, el tío. Tiene que estar contento, desde luego. No debe de haber nada más gratificante para él, siendo ya propietario de una mansión, ganando pasta por un tubo, con la mujer colocada en el mismo consejo, o conseja, de ministras y ministros, y con un horizonte sin limitación de mandatos o mandatas, que jugar también a los espías. ¡Y todavía sigue habiendo gente a la que todo esto le parece bien!

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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