Desesperado, pero todavía listo Pablo

La renuncia del líder de Podemos a entrar en el Gobierno es sospechosa de toda sospecha y contraviene lo determinado por sus bases. ¿Para qué ha sometido a consulta una decisión que ahora no respeta?

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Es listo, pero se le ve mucho el plumero. RTVE
Es listo, pero se le ve mucho el plumero. RTVE

Que Pablo Iglesias es un hombre desesperado que ve cómo se ha abierto el suelo bajo sus pies es algo que todos los observadores y los ciudadanos de este país saben ya. Su momento político ha terminado. Al tiempo que Podemos se desmorona, que sus franquicias desaparecen o no obedecen a la dirección, y que Errejón y Teresa Rodríguez inician un movimiento que seguramente desembocará en un nuevo partido fracturante de la formación morada a nivel nacional, Iglesias se ofrece como víctima para salvar “un gobierno de coalición progresista”. Pero el planteamiento es falso desde el origen y Pedro Sánchez lo sabe.

¿Para qué ha molestado Pablo Iglesias a sus bases con una consulta sobre la impertinencia de los vetos de Pedro Sánchez a su persona, cuando ha hecho todo lo contrario de lo que esas bases han dictaminado, es decir, que no se admiten vetos y mucho menos el que afecta a su líder? No hay duda de que antes de dicha consulta tenía ya pensaba esta jugada inmolatoria, como un gesto de impostada magnanimidad y sacrificio por su parte. Pablo juega a estos ajedreces politiqueros a los que tan aficionado es también su otrora admirado y amigo, y ahora enemigo irreconciliable, al parecer, Iván Redondo. Pablo e Iván, dos pavos con el plumero siempre al aire en realidad, creen que la política es un trasunto de las series de televisión -El Ala Oeste de la Casa Blanca, Juego de Tronos, etc.- a las que tan aficionados son los dos.


Asegurarse el control indirecto en el Consejo de Ministros a través de Irene Montero o de otros incondicionales era la opción que le quedaba.


Pablo sabe que su tiempo político ha terminado. No hace falta que le recordemos a los lectores la enorme cantidad de síntomas existentes de que el proyecto Podemos, y, sobre todo, el suyo personal, se ha hundido del todo, a falta solo de que otras elecciones certifiquen definitivamente su residualidad. Pero Pablo tiene contraído un compromiso consigo mismo, de orgullo y prepotencia, un compromiso con su inconmensurable ego, y -no lo olvidemos- un compromiso hipotecario de 540.000 euros, al que no podrán hacer frente si él y su pareja se quedan sin escaños. Y por todo eso, mejor hacerse pasar ahora por generosa víctima que renuncia a todo, pero colocando a su mujer en el Consejo de Ministros y, si no a ella, a alguien de los suyos que garantice de alguna forma la continuidad de ambos en el “negocio” político. Lo peor de Pablo Iglesias es que siempre se le ve el plumero, y ahora más que nunca.

CONTROL INDIRECTO DEL EJECUTIVO

Vista la resistencia de Pedro Sánchez y de todo el PSOE a que él entrara en el Consejo de Ministros -una vicepresidencia y no sé cuántos ministerios había pedido, el tío-, y vista la posibilidad de una nueva convocatoria de elecciones sin duda desastrosa para Podemos, Pablo Iglesias, que será lo que sea, pero tonto, no, ha optado por la pantomima de su escena sacrificial, a cambio de asegurar su personal futuro y el de su mujer. Con ello, además, seguirá teniendo control -y más directo que indirecto por las personas interpuestas de los suyos en el Gobierno- del ejecutivo y podrá apretar cuando quiera el lazo que ha intentado poner al cuello del presidente en funciones desde hace años, con un sorpasso que se ha vuelto clamorosamente contra él.


Si Pedro Sánchez cae en la trampa, además de él la principal perjudicada será España.


Falta por ver si Pedro Sánchez será tan ingenuo que se tragará la bola. Da igual Iglesias que cualquier otro correligionario suyo. Tener a ministros podemitas es un peligro no solo para el Gobierno y para el presidente, sino, sobre todo, para Pedro Sánchez líder, que ahora debe de estar arrepintiéndose de su órdago -Pablo, no, otros morados sí-, creyendo que Iglesias no recularía.

Pero Pablo Iglesias, que está en una situación política, social y emocional de acoso y derribo de su tinglado, ha sido lo suficientemente listo para recoger el guante y decir “vale, yo me retiro, pero ahora vas a meter en el Gobierno a quienes yo te diga”. Y así está el asunto. Si Pedro Sánchez acepta se habrá pegado un tiro en su pie, en el del PSOE y, lo peor de todo, en el de España.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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