Un gallo de campo en pepitoria

Cómo lograr un plato incomparable y cómo hacer lo mismo con el mundo

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Gallo

Esta tarea que inicio ahora mismo con el gallo y su despiece es el mejor pretexto que tengo para retomar con mis amigos y lectores una actividad pausada durante un mes a causa de mis problemas de salud (Tres días para un cáncer inesperado) y que voy superando bien. Hoy es el primer día que vuelvo, por tanto, a una normalidad (qué poco me gusta esta palabra y cuánto se está abusando de ella) en la que es obligado ver el ritmo al que van los acontecimientos y cómo nos desbordan, desde las cosas más importantes que suceden en cualquier parte del mundo hasta los conflictos y las broncas cotidianas de una clase política a la que le pasa como al galgo Lucas, que en la mitad de la carrera se paraba a mear.

Juan Serna Martín
Juan Serna Martín

Villanueva de la Serena, Extremadura.-

Digamos que las cosas hay que hacerlas bien desde el principio. Un gallo grande, de huesos duros y carne roja y ejercitada hay que trocearlo bien, sin miedo a que se deshaga.

A una pandemia larga y prolongada hay que atacarla por todos los frentes. No valen concesiones al pragmatismo, ya que, por querer salvar algo, podemos joderlo todo.

Una situación de riesgo, como la del cambio climático que nos rodea, exige que nos dejemos de zarandajas y palabrería, y que acometamos los grandes retos globales antes de que las decisiones tengan que tomarse a golpe de catástrofe.


Les estoy hablando de una revolución pacífica e inteligente que hay que empezar sin excusas ni pausas.


Son varios los autores a los que leo cada día y que me ayudan a tomar el pulso a los acontecimientos. Naredo es mi referencia principal para ver cómo evoluciona la economía bajo su prisma filosófico y científico, ese que le acompaña siempre. Asimismo, suelo leer, aunque sus enfoques sean muy distintos, a Joaquín Estefanía y a Soledad Gallego-Díaz por la lucidez de sus análisis. A Enric Juliana, siempre bien informado, y a un nutrido grupo de columnistas más. La última columna de Lluís Bassets sobre la situación mundial me pareció aterradora. Y la revista CTXT y algunos periódicos digitales aportan análisis extraordinarios. En conclusión, y pese a que haya elementos que presagian cambios importantes en el mundo, también sobran muestras para el pesimismo preocupante.

gallo en platoCAMBIAR COSAS DE RAÍZ

Para que un gallo como el que acabo de cocinar resulte un plato único e incomparable hay que cambiar muchas cosas de raíz, desde el modo de producirlo, el espacio que necesita, la alimentación, etc., hasta la forma de cocinarlo y los elementos que se utilizan en ese proceso.


En el mundo hay espacio suficiente para producir con más artesanía, respetando los ciclos de todo lo viviente.


Para salir de la situación límite a la que hemos llegado, hacen falta cambios de tal calibre que, en cierto modo, estos supondrían una transformación radical de todo lo que, hasta ahora, hemos venido haciendo, tanto en la naturaleza, la industria, el consumo, etc., como en la forma de relacionarse de los diversos pueblos, países, bloques geopolíticos… Sé que les estoy hablando de una revolución pacífica e inteligente que hay que empezar sin excusas ni pausas. El propio instinto de supervivencia debería conducirnos progresivamente hacia ella. Únicamente hacen falta personas, dirigentes y un entramado social que, en esta sociedad de la globalización, vayan cogidos de la mano hacia la consecución de ese gran objetivo: hacer un mundo en el que desaparezcan la contaminación y el agotamiento de los recursos, además de todas las amenazas que acompañan a este gran estercolero en el que hemos convertido al planeta.

Macrogranja avícola, un modelo de producción pernicioso.
Macrogranja avícola, un modelo de producción pernicioso.

CONTRA UNA PRODUCCIÓN DESQUICIADA

Seguir produciendo pollos de la forma desquiciada en que lo hace la avicultura moderna puede ayudar a paliar un poco el hambre del mundo. Sin embargo, no es la cantidad de alimentos el principal problema de la humanidad -como quieren hacernos creer-, sino la forma de producirlos, que es la que nos puede llevar a un desastre sin precedentes.

Y no olvidemos una cosa: en el mundo hay espacio suficiente para producir con más artesanía, respetando los ciclos de todo lo viviente. No hacerlo YA puede llevarnos a que la próxima pandemia venga, por ejemplo, de la peste aviar, tal y como anuncian algunos científicos, esos a los que se les hace siempre caso cuando ya es demasiado tarde.

Sirva el ejemplo de este gallo de campo con el que tanto he disfrutado hoy para ilustrar un mensaje que, aunque conocido por todos, no acaban de entender quienes están prisioneros de un modo de producir cada día más suicida y cuya máquina industrial imparable se resiste a unos cambios que sería posible poner en marcha gradualmente si la sensatez, la racionalidad y la inteligencia se impusieran a todas las amenazas que nos rodean.

Y este ejemplo puede extenderse a todo el sector alimentario en general si se escucha a quienes defienden y desarrollan sistemas alimentarios alternativos, con el consiguiente aumento de empleo que, además, este modelo generaría.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista).

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

El último fruto de Juan Serna

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