Dudas, certezas y esperanzas sobre el cambio ambiental

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Esto no puede continuar así. RTVE
Esto no puede continuar así. RTVE

Que el 80% de la electricidad que se genera en el mundo siga proviniendo de combustibles fósiles es para echarse a llorar. Y esto es precisamente lo que nos hace entender que Rana Adib nos tenga que explicar que “necesitamos una reducción drástica de la demanda energética y necesitamos prohibir los combustibles fósiles”. Las dudas, las certezas y las esperanzas sobre el cambio climático persisten.

Juan Serna Martín.
Juan Serna Martín.

Villanueva de la Serena, Extremadura.-

En el capítulo de nuestras dudas tenemos unas alforjas en las que caben demasiadas cosas. Si pensamos en las informaciones que nos dicen que la humanidad sigue enganchada al gas, al petróleo y al carbón ―a pesar del triunfalismo con que nos cuentan, a veces, el crecimiento de las energías renovables y que, además, nos demuestran con datos―, seguimos anclados en un escepticismo del que no logramos librarnos de ningún modo. Que el 80% de la electricidad que se genera siga proviniendo de combustibles fósiles es para echarse a llorar. Y esto es precisamente lo que nos hace entender que Rana Adib, a través de una videoconferencia, nos tenga que explicar que “necesitamos una reducción drástica de la demanda energética y necesitamos prohibir los combustibles fósiles”.

En el de nuestras certezas, tenemos la expansión evidente de la energía solar y la eólica, a pesar de que algunos datos ―por ejemplo, que solo cinco de los miembros del G-20 tenían ciertos objetivos destinados a aumentar la cuota de renovables con vistas al 2020―, lleven también a Rana Adib a recordarnos los problemas que se han generado con los planes de recuperación para salir de la crisis económica ocasionada por la pandemia: “(…) en los paquetes de recuperación, los combustibles fósiles han recibido seis veces más apoyo que las renovables”. Sin embargo, el sector eléctrico en España sigue ocupando un lugar destacado gracias a la energía eólica, pero también, y cada vez más, a la solar fotovoltaica. El pasado año, el 28% de toda la electricidad generada en España provino de esas dos fuentes (el 63% lo fue en Dinamarca). Si a eso le añadimos la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que prohíbe las explotaciones nuevas de combustibles fósiles, tenemos una declaración clara para que los inversores no entren en los proyectos de petróleo, gas y carbón. De todas formas, también hay otros muchos datos acerca de las renovables algo más alentadores.


En 2020, el 28% de la electricidad generada en España provino de la energía eólica y de la solar fotovoltaica, frente al 63% de Dinamarca.


Entre las dudas y las certezas hay una reflexión de fondo que nos lleva a algunos a mantener una cierta esperanza de que las cosas tendrán que cambiar necesariamente. A la incertidumbre de la pandemia del coronavirus, que no sabemos cómo evolucionará, hay que unir otras posibles pandemias sobre las que hablan ya los expertos. El hecho de que los países pobres apenas hayan sido apoyados por los países desarrollados crea otra sombra de duda que está latente: estamos ante una situación en la que o nos salvamos colectivamente o estaremos todos amenazados. Y esto que nos recuerdan la ciencia y los organismos internacionales constantemente es la base que nos permite pensar en que, al final, las reformas sanitarias y ambientales tendrán que ser asumidas cuanto antes o, de lo contrario, las amenazas que tenemos delante nos crearán nuevos problemas y la opinión pública no podrá desentenderse de esta situación. Los países con más recursos y los organismos internacionales tendrán que urgir dichas reformas y buscar los medios materiales para afrontar la situación con el apremio que se requiere.

En conclusión, serán inevitables una serie de transformaciones profundas, además de aceptar y hacerse a la idea de que las cosas, en adelante, van a ser muy distintas. Deberemos modificar nuestro modo de producir y consumir y, con ello, toda nuestra forma de vida.

El instinto de conservación y el sentido común son los que tienen que encaminarnos a ello.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista).

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

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