El año que lo cambió todo

Volver a lo anterior, además de imposible, solo sería deseable para unos cuantos de esos cabrones “de negro”

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El año de las ciudades desiertas. PROPRONews
El año de las ciudades desiertas. PROPRONews

Lo inimaginable ocurrió hace ahora un año. Y lo que viene después de la catástrofe es un nuevo tiempo cuyas líneas están por definir, pero cuya pulsión de cambio y cuyo esfuerzo son tarea de todos. Hay muchas cosas nuevas que están AL CAER. Con este artículo de Juan Serna que recoge el análisis de lo sucedido en estos meses y de lo que nos espera a partir de ahora, iniciamos una nueva sección quincenal a cargo de este espléndido articulista, que siempre da en el clavo y que, además, lo hace con el desparpajo y la gracia que son marca de la casa. Para PROPRONews es un lujo seguir contando con un intelectual y un columnista como él.

Juan Serna Martín.
Juan Serna Martín.

Villanueva de la Serena, Extremadura.-

Apenas hace un año que empezó un tsunami inimaginable para los hombres de ciencia, los de letras e incluso para los que lo saben y controlan todo; me refiero, claro está, a los “hombres de negro”, esos que para las personas poco ilustradas no dejan de ser más que unos “hombres muy cabrones”.

Pues bien, a pesar de la magnitud de este seísmo convertido en pandemia de forma fulminante, cuya escala desconoce la gente principal y que conduce a este estercolero de sociedad que tenemos a una situación todavía más catastrófica, aún hay muchos que no acaban de caer del burro de que volver a lo anterior, además de imposible, solo sería deseable para unos cuantos de esos cabrones y, a lo mejor, para un diez o un veinte por ciento de esa sociedad podrida en la que unos viven privilegiadamente y se reparten los bienes de este mundo (paraísos fiscales incluidos) y los otros viven cada día con mayor dificultad o sobreviven a todo tipo de calamidades.


A la hora de repartir las vacunas nos encontramos con que los cabrones no se ponen de acuerdo.


A medida que la pandemia iba arrasando con todo, hubo un momento en que parecía que las cosas iban a cambiar radicalmente. Políticos, científicos, técnicos, escritores y gran parte de los medios de comunicación modificaron su discurso con frases como “o nos salvamos todos o aquí no se salva nadie”, “ahora habrá que reformarlo todo”… Sin embargo, a la hora de repartir las vacunas nos encontramos con que los cabrones no se ponen de acuerdo. En el imperio de la civilización que se suponía que era la Unión Europea, andan casi a hostias entre ellos para ver quién las vende y quién puede comprarlas, sin acordarse siquiera de aquello de “o nos salvamos todos…” de antes. ¡Y no olvidemos que una parte importante de ellas se financiaron con dinero público!

NECIOS DE LA ESTADÍSTICA

Algunos necios de la estadística siguen con sus especulaciones sobre el crecimiento y la recuperación, dándole vueltas a unas décimas del producto interior bruto y a otras zarandajas que no sirven para nada. Los del automóvil continúan creyéndose que el vehículo eléctrico será la salvación del sector, sin querer ver que no habrá electricidad ni perras para poder comprarlo, y, lo que es más grave, sin querer ver que volver a una minería a cielo abierto -que actualmente, con la tecnología moderna, sería devastadora para muchos territorios- no es más que otra quimera que no advierten los que no quieren caer del burro. Aunque más tremendo todavía es que no quieran darse cuenta de que los sistemas de movilidad de mercancías y personas van a cambiar tanto que todas esas previsiones de las grandes escuelas de negocios -incluidas las de algunos Premios Nobel sobre los nuevos tipos de consumo- se van a ir al carajo.

Entonces, ¿cómo salimos de este avispero?


Recuperar a esos sectores de la izquierda tradicional, con el gazpacho que hay entre ellos, no es tarea fácil.


Apelar a valores como la justicia, la solidaridad, etc. cada día suena más a cachondeo. Los que siempre vieron a la izquierda y al comunismo tras estos valores siguen erre que erre, se apropian ahora de la libertad y la meten en ese saco al que llaman “comunismo o libertad”, tal y como lo va pregonando esa presidenta madrileña analfabeta, dispuesta a llevarse por delante a VOX, Cs, al propio PP y a toda esa izquierda fragmentada cuyo espectáculo es bastante triste (recuperar a esos sectores de la izquierda tradicional, con el gazpacho que hay entre ellos, no es tarea fácil).

El triste espectáculo de una izquierda fragmentada.
El triste espectáculo de una izquierda fragmentada.

HACIA UNA NUEVA CIVILIZACIÓN

En cualquier caso, parece que vamos hacia una nueva civilización en la que lo que queda de los viejos discursos “izquierdosos” y del bipartidismo derecha/izquierda tiene que dejar paso a los nuevos movimientos sociales y a lo que debe surgir necesariamente de esta crisis sanitaria, económica y ecológica inconcebible hasta hace un año. Tras dos guerras mundiales llenas de sufrimiento y horror en menos de un siglo, hay que poner la esperanza en que los poderes que nos han gobernado hasta ahora -y los reductos de ellos que aún ocupan las principales instituciones de los países civilizados- den paso a otras gentes con ideas y agallas para afrontar esta nueva etapa del proceso histórico que está a punto de comenzar. Y para que eso suceda solo hace falta una cosa: que los ciudadanos que va a sufrir este tsunami -y que serán muchos millones- participen cada día en las reformas que hay que hacer y salgan a la calle cuando haga falta, para que esos cambios se produzcan si es que se quiere vivir dignamente.

(Juan Serna Martín, exconsejero de la Junta de Extremadura, es un destacado intelectual y activista medioambiental, escritor y columnista).

SOBRE EL AUTOR

Juan Serna, un intelectual de la ruralidad y el ecologismo

El último fruto de Juan Serna

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