¿Pablo Casado (o Aznar, o Rajoy) lo haría mejor?

Los homólogos internacionales del jefe de la oposición en España, los Bolsonaro, Johnson, Trump, han empezado a luchar contra la pandemia más tarde y mal que el Gobierno español, y con resultados mucho peores. ¿Y qué decir de la crisis del Prestige, de la complicidad con la invasión de Irak, o del 11-M?

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¿De verdad él lo haría mejor? RTVE
¿De verdad él lo haría mejor? RTVE

La oposición de derechas está aprovechando esta crisis, que requiere la colaboración estrecha de todos -ahí está el ejemplo admirable de la oposición portuguesa cerrando filas con su gobierno-, para fustigar al gobierno socialista de todas las formas posibles. Según las derechas españolas y sus voceros mediáticos, Pedro Sánchez lo está haciendo fatal. Y la pregunta que surge es: ¿Pablo Casado lo haría mejor? ¿Lo están haciendo mejor los homólogos internacionales de las derechas españolas, los Trump, Bolsonaro o Johnson? ¿Lo hicieron mejor Aznar y Rajoy en la crisis del Prestige; o cuando metieron a España, sin consenso alguno y contra la opinión mayoritaria, en la guerra de Irak; o cuando los atentados de Atocha, avisados por el CNI desde meses antes, anticipando incluso la identidad del jefe del comando terrorista que, finalmente, cometió los atentados (El CNI avisó cuatro meses antes de que el jefe del 11-M planeaba atentar en España)?

Con la boca chica dijo Pablo Casado, a remolque y con demasiadas reticencias, que apoyaba al Gobierno de España en su lucha contra la crisis sanitaria y económica causada por el coronavirus. Al pregonado apoyo total del principio sucedió enseguida una artera estrategia- sibilinamente coordinada con las Comunidades gobernadas por el PP- para seguir haciendo electoralismo con la pandemia. Los aliados autonómicos de Pablo Casado, los Feijóo, Moreno y Ayuso, entre otros, parecieron conjurarse para hacer ver su “gran capacidad de gestión” frente a los “múltiples fallos del Gobierno de izquierdas”. Lo que empezó siendo una cuestión de patriotismo y lealtad, no con el Gobierno, sino con la ciudadanía, ha ido convirtiéndose con el paso de los días en un rifirrafe derechista para ver quién de ellos es más agresivo o más capaz de dejar en ridículo a Pedro Sánchez.


Los “hilitos de plastilina” del desastre del Prestige, la mayor catástrofe ambiental que han sufrido las costas españolas, dan una idea de la capacidad del PP ante una emergencia.


El proclamado anuncio de la presidenta de Madrid de que había fletado precozmente dos aviones cargados de material sanitario listos para volar a España, mientras denunciaba que Pedro Sánchez no era capaz de acopiar unas simples mascarillas, pretendiendo imponer el contraste entre la “buena gestión de la derecha” frente a la “pésima gestión de la izquierda”, ha derivado en el ridículo de que de tales aviones no volvió a saberse nada durante días (La oposición pide a Ayuso que “dé la cara” por los dos aviones con material sanitario).

Unos hilitos de plastilina, dijo Rajoy. RTVE
Unos hilitos de plastilina, dijo Rajoy. RTVE

El Gobierno socialista de Pedro Sánchez, aun teniendo que hacer equilibrios muy difíciles con sus socios podemitas, y estando bajo la enorme presión de las innumerables tensiones que tiene que padecer -inéditas en otros países y de las que informamos con anterioridad (El Gobierno español se enfrenta a más dificultades que ningún otro en el mundo)-, ha entrado en una fase de razonable estrategia frente a la crisis. Y, en cambio, nadie puede asegurar que un gobierno del PP lo haría mejor, sino, posiblemente, todo lo contrario. A la vista está lo que hacen en sus respectivos países los homólogos internacionales de Pablo Casado, esos grandes gestores de la pandemia llamados Bolsonaro, Boris Johnson o Donald Trump; o lo que el propio PP hizo en la crisis del Prestige cuando gobernaba; o la forma en que Aznar nos metió de cabeza en la guerra de Irak. ¿Recuerdan los lectores lo que dijo Rajoy sobre aquellos “hilitos de plastilina” que salían del petrolero hundido, mientras acusaba al líder de la oposición, Zapatero, de “machacar al Gobierno”, en una crisis que causó el mayor desastre medioambiental de la historia de España, con 80.000 toneladas de crudo contaminando nuestras costas? (Mariano Rajoy en 2002 sobre el Prestige “salen unos pequeños hilitos con aspecto de plastilina”). ¿O recuerdan lo que nos pasó, después de que España se convirtiera, por decisión personal de Aznar, en un aliado principal de Bush para invadir Irak?

UN PP SIN CREDIBILIDAD

El PP no tiene acreditado hasta el momento a ningún dirigente o gobernante que esté a la altura de los acontecimientos, ni siquiera en situaciones menos apocalípticas que las actuales, más bien al contrario. Baste ver la reacción del gobierno de Aznar, después de meter a la fuerza a nuestro país en la guerra de Irak y tras los consiguientes atentados de Atocha -que no solo no supo prevenir, pese a los avisos de la inteligencia española, desde meses antes, de que se preparaba un gran atentado de posible autoría islamista-, llegando incluso a mentir descaradamente echándole la culpa a ETA. O la reciente actuación de este mismo Aznar abandonando Madrid y marchándose a su mansión de Marbella con su mujer, lo que prueba su sentido del patriotismo y su carácter solidario, hasta el punto de haber merecido la reprobación incluso del New York Times (Aznar, en el ojo de «The New York Times» por huir a Marbella en plena cuarentena).


Aznar metió a España en la guerra de Irak sin ningún consenso con el Parlamento ni con la ciudadanía y desoyó los avisos del CNI de un probable atentado islamista, que al final ocurrió.


Estos son los líderes del neoliberalismo más radical que no quieren Estado cuando les conviene, pero que cuando se ven en medio de una crisis como esta, todo son peticiones y exigencias para que el Estado lo solucione todo, incluso el abandono de esas residencias privadas -cuyo control depende de las Comunidades Autónomas que el PP gobierna- donde han muerto los ancianos como moscas, cuestión de la que la derecha no ha dicho ni pío ni realizado autocrítica alguna.

ESTAR A LA ALTURA

Seguramente el actual Gobierno español no está a la altura del problema que enfrentamos y, sin embargo, ahí está, luchando denodadamente y como mejor entiende que debe hacerlo. No hay duda de que Pedro Sánchez minusvaloró el peligro de la pandemia al principio, retrasó mucho las decisiones necesarias para combatirla, autorizó actos masivos que no tendrían que haberse celebrado, y ha cometido numerosos errores que han dificultado el combate contra la enfermedad en una primera fase. Pero, ¿qué gobernante del mundo no los ha cometido? ¿Qué gobierno en el mundo está a la altura de esta crisis, salvo las raras excepciones de China, Taiwan, Corea del Sur o Singapur, entre otros pocos? Y la pregunta es, ¿Pablo Casado o Santiago Abascal (o antes Aznar o Rajoy) lo harían mejor, o dificultarían todavía más la solución, habida cuenta de su tendencia a defender lo privado en detrimento de lo público; a no consensuar nada ni con la oposición ni con la ciudadanía; y a no dar importancia a un probable desastre (Prestige, atentado consecuencia de la invasión de Irak) hasta que este se consuma?

Con este bizarro estilo metió Aznar a España en la guerra de Irak. RTVE
Con este bizarro estilo metió Aznar a España en la guerra de Irak. RTVE

El problema es que nuestro país carece de verdaderos líderes políticos capaces de enfrentar situaciones extremas, y de esto no salvo a ninguno de los que hoy conocemos. Pero, díganme, ¿qué país los tiene? Quitando a la Alemania de Merkel; al Portugal de Costa, de Rebelo de Sousa, de Mario Centeno, de Antonio Guterres; y pocos países más, ¿dónde están esos dirigentes, esos gobernantes de altura, que siempre son excepciones en la historia?

Atocha. El CNI avisó meses antes a Aznar de un probable atentado islamista. RTVE
Atocha. El CNI avisó meses antes a Aznar de un probable atentado islamista. RTVE

Los que gobiernan lo hacen porque han reunido el suficiente número de apoyos, es decir, porque la ciudadanía les ha votado, a ellos y a quienes les sostienen. Por tanto, es labor de toda la ciudadanía pensar y depurar de tal manera su voto, que únicamente puedan gobernar líderes capaces, honrados y preparados. El populismo, la falta de formación y preparación, la corrupción y la insolidaridad de ciertos líderes políticos que llegan al poder, solo se corrigen -en sus desastrosos efectos sobre la sociedad- retirándoles el voto. El ciudadano, el votante, es, pues, tan responsable como el votado. Ténganlo, pues, en cuenta para la próxima vez, que probablemente no tardará demasiado en llegar.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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