Los estragos del acojonavirus, un monstruo mediático

Hay una evidente desproporción entre la dimensión real de la amenaza y la histeria que ha generado

3095
Hotel de cuarentena chino que se derrumbó atrapando a sus ocupantes y matando a algunos que quizás habrían sobrevivido al virus. RTVE
Hotel de cuarentena chino que se derrumbó atrapando a sus ocupantes y matando a algunos que quizás habrían sobrevivido al virus. RTVE

El acojonavirus -y perdónenme los lectores la licencia, un tanto vulgar- está causando estragos en todo el mundo. No hablo del coronavirus en sí, cuyas cifras de contagiados y fallecidos en España y en el mundo después de más de tres meses de epidemia, son incomparablemente menores que los del tabaco o los de la gripe anual, sino de la histeria que se ha apoderado de tantos, incluidos políticos y responsables sociales, y que la mayoría de los medios transmiten a diario como si de una interminable y nefasta maratón de casos se tratase, cuando no es así. El acojonavirus, un monstruo mediático artificial, no solo está alterando sin necesidad la vida de millones de personas, sino que pone en riesgo la economía del mundo, castiga indirectamente a los países y ciudadanos más débiles, y “justifica” restricciones desproporcionadas de libertades y deambulación, no sé si de buena fe, o por ver hasta qué punto “los poderes” pueden manipular, controlar y someter a la población con cualquier excusa.

El tabaco mata en España cada año a más de 52.000 personas y deja incapacitadas y con graves lesiones pulmonares y cardíacas a otras varias decenas de millares. El tabaco mata cada año en el mundo a más de 8 millones de personas y deja hechos polvo a otros cuantos millones más. Eso sí que es una epidemia acojonante. Pero, ¿han visto ustedes una “campaña” semejante a la que ha desatado el puñetero acojonavirus por parte de los medios y de los gobiernos?


Tabaquismo: 52.000 muertos anuales. Gripe común: 6.300 muertos anuales. Tráfico: 1.098 muertos anuales. Coronavirus: 35 muertos en tres meses.


La gripe común de 2017/2018 contagió en España a cerca de 800.000 personas, causó 52.000 casos graves que necesitaron hospitalización y mató a 15.000 afectados. Un año “bueno” de gripe, como 2019, causa la friolera de 6.300 muertes. La gripe común causa cada año entre 3 y 5 millones de casos graves y mata a entre 300.000 y 650.000 personas en el mundo. Y, por no ir más lejos, los accidentes de tráfico matan en España a entre 1.000 y 2.000 personas cada año y dejan millares de heridos, cifras que en el mundo ascienden a 1,3 millones de muertos. Pero de esto -el tabaquismo, la gripe o los accidentes de circulación- ni los medios, ni los responsables políticos y sociales hablan como están hablando estos días del acojonavirus, ni crean el alarmismo que están generando.

La realidad del coronavirus a fecha de hoy, después de tres meses exactos desde la detección de los primeros casos en Wuhan, es la siguiente, según datos fidedignos de la Organización Mundial de la Salud: 114.462 contagiados en 112 países, de los cuales, 80.754 corresponden a China (país que ya ha empezado a contener la epidemia). Los muertos totales hasta ahora por esta causa en todo el mundo ascienden 3.809, de los cuales, 3.136 son en China. En España, a 10 de marzo hay 1.649 contagiados y 35 muertos, casi todos ellos personas de más de 80 años y con graves patologías previas.

Innecesarias colas en los supermercados. RTVE
Innecesarias colas en los supermercados. RTVE

Pero, además, más de la mitad de los contagiados en el mundo, exactamente 62.469, es decir, el 54,6% de los casos, se han recuperado ya -la mayoría de ellos, en China-, lo que prueba que la enfermedad es perfectamente reversible y que su capacidad de contagio, siendo elevada, no es incontrolable ni está descontrolada, sino todo lo contrario, y hay signos evidentes de que empieza a remitir en el mundo, sobre todo en China, lo que además se verá favorecido por el inminente cambio de estación y el aumento de las temperaturas.

LA CAMPAÑA MEDIÁTICA DEL ACOJONAVIRUS

Pese a todo ello, las radios, las televisiones y los periódicos abren y mantienen diariamente programas interminables con el acojonavirus como monotema, dando a cada rato la nueva cifra de un muerto o un contagiado más allí o aquí, sin matizar ni comparar con otras patologías o causas masivas de muerte como las que hemos expuesto más arriba, de modo que la gente está dejando de salir de casa, está acaparando toda clase de productos y se está echando a temblar como si esto fuese el fin del mundo, mientras el planeta se paraliza, las bolsas se hunden y los sectores productivos dejan de funcionar.

El resultado de esta histeria provocada no se sí por irresponsabilidad o a propósito, es que el ciudadano particular ve alterada absolutamente su vida -bien porque cae en la trampa y se deja acojonar (y perdonen de nuevo la vulgaridad, pero es que es una situación increíble), bien porque otros toman medidas exageradas que desbaratan su día a día- y, lo que es peor, con la (falsa) psicosis de que una maldición ha caído sobre el mundo.


Más de la mitad de los contagiados en el mundo, 62.469, es decir, el 54,6%, se ha recuperado ya, según la OMS.


Y la realidad es muy diferente y, además, hace notar contradicciones incalificables. Si la eclosión de este nuevo coronavirus es capaz de doblar el brazo a las avanzadísimas ciencia médica, industria farmacéutica, investigación científica y tecnología biomédica puntas como las que tienen los países más desarrollados del mundo, incluida España, será por una falta absoluta de previsión de sus autoridades y dirigentes. Si los lectores comparan lo relativamente poco que el mundo gasta en estos asuntos vitales y lo que dilapida cada año en armamento, observarán la enorme desproporción entre existe entre una cosa y otra.

Desde PROPRONews animamos a nuestros lectores a que sigan haciendo su vida normal, en la seguridad de que a ninguno de ellos va a pasarle nada. Este periodista, que desde que empezó el acojonavirus, y a pesar del alarmismo creado desde el principio, ha estado en Cádiz, en Sevilla -en otra planta de cuyo domicilio tiene de vecina a una numerosa familia china-, ha realizado dos vuelos de larga distancia a los Emiratos, ha navegado durante una semana por el Golfo Pérsico y el de Omán a bordo de un barco atestado de chinos, ha visitado grandes ciudades como Abu Dhabi, Dubai o Muscat, ha realizado cuatro viajes en AVE a Madrid con el tren lleno, ha pasado dos semanas en la capital en fechas diferentes, donde ha asistido a un masivo estreno teatral y a la no menos masiva exposición de Rembrandt en el Thyssen, entre otras actividades con mucha gente alrededor, quiere predicar con el ejemplo.

El autor, en el mirador del piso 124 del Burj Khalifa de Dubai, en plena crisis del coronavirus. PROPRONews
El autor, en el mirador del piso 124 del Burj Khalifa de Dubai, en plena crisis del coronavirus. PROPRONews

Es cierto que cualquiera puede contagiarse de algo en cualquier momento y que el final de cada uno puede sobrevenir a cualquier hora y lugar. Incluso es verdad que el remedio puede ser peor que la enfermedad, como ese hotel de China lleno de enfermos en cuarentena de una de las imágenes que ilustra esta Carta, que se derrumbó matando a varios de ellos que posiblemente habrían sobrevivido al virus. Pues precisamente por eso es absurdo hipotecar la vida al miedo y dejarse amedrentar no por un virus (todo el respeto y la prevención del mundo para el coronavirus, cuyo protocolo de alerta yo sigo a diario) sino por un acojonavirus, es decir, el monstruo mediático que unos y otros han creado.

Así que, por favor, señores periodistas y señores políticos, sean razonables, no exageren, no pierdan los nervios y la cabeza solo por conseguir unos cuantos clientes más, y no sucumban a la tentación de cancelar las Fallas, porque entonces tendrán que cancelar la Semana Santa en todo el país, la Feria de Abril, los Sanfermines y hasta la final de esta insólita Copa del Rey entre dos equipos vascos. Y eso sí que no.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

OTRAS INFORMACIONES

Fernando Simón, la cara de la profesionalidad y la tranquilidad de España frente al coronavirus

Psicosis mundial de mascarillas

Sobrevivir entre Trump, Jamenei y el coronavirus