El faro verde

La farmacia mantiene encendida su luz en esta tormenta sanitaria de la que también contribuye eficazmente a salvarnos

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La farmacia de mi calle, fotografiada desde la terraza de casa por la noche. J.M. PAGADOR
La farmacia de mi calle, fotografiada desde la terraza de casa por la noche. J.M. PAGADOR

La farmacia de nuestra calle, de nuestro barrio, de nuestro pueblo, las farmacias de España y del mundo, están realizando estos días un servicio esencial para la ciudadanía, un servicio que es habitual en estos establecimientos y estos profesionales, pero que en este tiempo de coronavirus se ha intensificado y humanizado al máximo. Con la ejemplar historia de la farmacia de mi calle, en PROPRONews queremos rendir homenaje a todos los farmacéuticos y farmacéuticas de España y del mundo. Gracias por todo.

Los españoles salimos todos los días a los balcones a aplaudir a los sanitarios que se ocupan en primera línea de la lucha contra la COVID-19. Médicos, enfermeros y enfermeras, celadores y sanitarios de todo tipo son la vanguardia directa de nuestra sociedad contra la pandemia. Pero existen otros profesionales -policías, transportistas, militares, agricultores, carteros…- que también están dando la batalla contra el virus, cada uno en su campo, y que prestan un servicio impagable a la sociedad. Entre estos colectivos destacan, sin lugar a duda, los farmacéuticos, unos profesionales que no solo dispensan medicamentos, sino que están siempre dispuestos a ayudar a sus clientes y pacientes, a aconsejar, a orientar en nuestras dolencias, a consolar a los que sufren, a ayudarnos a mantener la salud. Y este colectivo, tan esencial hoy en el combate contra la pandemia, se ha demostrado también que está más expuesto que otros -dada la naturaleza de su clientela- al virus. De hecho, desde el pasado domingo 29 de marzo, día en que falleció el primer profesional del ramo afectado por coronavirus, una farmacéutica de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), a fecha de hoy ya son ocho los farmacéuticos muertos por esta causa, cerca de 300 los infectados en cuarentena y 57 las farmacias cerradas, lo que prueba que también ellos están, con evidente riesgo, en la primera línea de la lucha contra la infección.

MI FARMACIA

Desde mi terraza puedo ver, en el otro extremo de la calle, la cruz verde siempre encendida de mi farmacia. Yo no soy el propietario, desde luego, pero es “mi farmacia”, porque es allí adonde acudo en busca de los medicamentos que necesito, o para tomarme la tensión, o para solicitar consejo para alguna dolencia pasajera, o para compartir alguna preocupación de salud mía o de familiares.


Cuidaos mucho, queridas farmacéuticas, por vosotras, por vuestras familias y porque os necesitamos más que nunca.


Mi farmacia es un faro encendido permanentemente, en la calma de los días saludables, cuando no ocurre nada especial, más allá de las dolencias o los achaques propios de la estación, o de la edad y el estado de cada cual, y, sobre todo, y ahora más que nunca, en medio de esta tormenta infecciosa que mantiene recluido al país y al mundo entero.

La ciudadanía está recluida casi al 100 % en casa, pero mis queridas y admiradas farmacéuticas no pueden hacerlo, porque tienen que estar disponibles en todo momento, aun asumiendo el riesgo que corren. La mía es una estupenda farmacia de Sevilla, en el barrio de Los Remedios. Las titulares son Amalia madre -84 años, aunque no los aparenta, y en activo todavía, cuando podría estar jubilada desde hace 20- y Amalia hija. La farmacia existía con anterioridad, pero ellas la compraron en 1988, cuando la joven Amalia estaba en 5º curso de carrera. Junto a ellas trabajan otra hija y hermana, Marta, y otras cuatro farmacéuticas adjuntas, María, Mónica, Ana y Elena, además de Lisseth, la encargada de la limpieza.

Amalia, titular, en el centro, con su hermana Marta, a su derecha, y Elena. Faltan otras 5 personas que integran el equipo.
Amalia, titular, en el centro, con su hermana Marta, a su derecha, y Elena. Faltan otras 5 personas que integran el equipo.

En total, ocho puestos de trabajo, con sus correspondientes cotizaciones y generación de riqueza, que ese es otro aspecto meritorio de esta ejemplar empresa familiar. Pero lo esencial de “mi farmacia” es la profesionalidad de su equipo, la cordialidad con que te reciben, la humanidad y simpatía con que te tratan -si hasta nos hacen a los clientes regalos en Navidad- y la preocupación y el cariño que muestran cuando tu salud flaquea.

UN MOTIVO DE ALEGRÍA

Para mí, ir a la farmacia es también un motivo de alegría, porque con mis farmacéuticas hablo, compartimos preocupaciones y vivencias, sabemos del estado de nuestras respectivas familias e incluso intercambiamos noticias de gozos y viajes.

“Mi farmacia” trabaja todos los días de la semana, incluidos sábados y domingos. Seguramente mis farmacéuticas padecerán algún tipo de estrés, porque su trabajo tiene sus complicaciones, la distribución no siempre llega puntual, y su farmacia siempre está muy concurrida, de modo que tienen pocos momentos de tranquilidad a lo largo de la jornada, pero puedo decir que ellas nunca pierden la sonrisa, ni jamás dan sensación de tener prisa cuando te atienden, ni ahorran explicaciones y consejos cuando tienen que ilustrarnos sobre un síntoma, un medicamento o un efecto secundario.

Abierta día y noche, laborables, domingos y festivos. J.M. PAGADOR
Abierta día y noche, laborables, domingos y festivos. J.M. PAGADOR

“Mi farmacia” está en primera fila en la lucha contra la COVID-19. Desde mi terraza la veo, mañana y noche, cuando salgo a tomar el sol o, por la tarde, a aplaudir a quienes están haciendo tanto por todos nosotros, aplauso que incluye a mis farmacéuticas. Cuando cae el sol, se enciende el faro verde que corona su fachada, esa cruz de luz que nos guía en nuestra lucha por la salud y contra las enfermedades.

Desde aquí, Amalia madre, Amalia hija, Marta, María, Mónica, Ana, Elena y Lisseth, y en vosotras a todos los farmacéuticos de España y del mundo, todos los que hacemos PROPRONews desde Madrid, Sevilla, Extremadura, Barcelona, Valencia, La Coruña, Amsterdam, Montevideo, Buenos Aires y tantos otros lugares de España y del planeta donde tenemos redactores y colaboradores, queremos daros las gracias más sentidas por vuestra extraordinaria labor, deciros que os queremos, y pediros que os cuidéis mucho, por vosotras, por vuestras familias y porque os necesitamos más que nunca. Besos.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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