Fernando Simón, la cara de la profesionalidad y la tranquilidad de España frente al coronavirus

El alarmismo creado en torno a la epidemia no se corresponde ni de lejos con su dimensión ni con su letalidad

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Un gran profesional y unas didácticas y terapéuticas explicaciones. RTVE
Un gran profesional y unas didácticas y terapéuticas explicaciones. RTVE

Todos los países del mundo, en medio de una emergencia sanitaria como la actual, quisieran tener un sistema de control y de salud como el español y una cara visible del mismo frente a la amenaza como la de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, que se ha convertido por méritos propios en símbolo de la templanza y la profesionalidad de nuestros profesionales sanitarios y de la eficacia de nuestro Sistema de Salud frente al coronavirus, y en un importante elemento de tranquilidad para la población.

Fernando Simón Soria aparece cada día en las pantallas de televisión cuantas veces es necesario y lo hace dando explicaciones con una transparencia, una claridad, una ausencia de alarmismo y una infusión de tranquilidad tal, que se ha convertido en la tila comunicacional diaria para la (innecesariamente) alarmada población española. Este epidemiólogo profesional altamente dotado también para la comunicación, suele aparecer vestido sencillamente con camisa y jersey en tonos neutros, con una austera expresión corporal de su físico delgado y una gran eficacia didáctica en lo que dice, muy alejado de la parafernalia indumentaria de otras orondas autoridades médicas, que enseguida se enfundan el traje y sudan de inmediato ese exceso de grasa tan poco ejemplar en un dirigente sanitario. Y no quiero mencionar aquí a ningún consejero de Sanidad cuya imagen es lo menos saludable que se espera en quien promueve la salud. Por contra, Fernando Simón se muestra en televisión como recién salido de su despacho o su laboratorio y esperando volver a reincorporarse a su trabajo en cuanto termine su nueva aparición pública. Todo un ejemplo de bien hacer.


Los casos de infectados y muertos por coronavirus en España y en el mundo son apenas una gota de agua en el mar anual de enfermos y fallecidos por la gripe.


Y Fernando Simón está diciendo la realidad de lo que sucede con explicaciones incluso al alcance de los más legos en la materia. Y lo que sucede está muy lejos de constituir una causa de alarma como la que se está generando en nuestro país, e incluso de la que se está generando en el mundo, motivada, más que por la realidad de lo que sucede, por la visión y la interpretación de esa realidad que están dando ciertas autoridades políticas, económicas y empresariales y casi todos los medios de comunicación del mundo.

No sé si habrá oscuros intereses de unos y/o de otros por sabotear la economía del adversario, pero algo oscuro parece haber también en el hecho de que un fenómeno sanitario de unas dimensiones tan reducidas, a pesar de su extensión a cuentagotas por numerosos países como consecuencia de la actual globalidad turística y viajera del mundo, está causando importantes estragos en las Bolsas y en los sectores productivos de todo el planeta.

LA GRIPE SÍ QUE MATA

Porque los 83.000 casos de coronavirus detectados hasta ahora y las 2.900 muertes que ha causado en todos los países afectados, no tiene punto de comparación con los entre 3 y 5 millones de casos graves de gripe que se originan anualmente de media en el planeta, y que causan entre 300.000 y 650.000 muertes al año, sin que se hundan las bolsas ni se paralice la actividad económica e industrial de regiones y países enteros.

En España, donde la psicosis del coronavirus ya ha motivado la suspensión de importantes eventos, la acumulación masiva por la población de mascarillas que no sirven de nada a las personas sanas según fuentes médicas fiables, y la desaparición de la oferta íntegra de gel desinfectante de todos los puntos de venta, los infectados por coronavirus son 120, sin un solo fallecido, mientras que la gripe causó en 2019 casi 530.000 casos y 6.300 muertos en nuestro país.

A pesar de las alertas de la OMS, que hay que interpretar correctamente como lo que son, la situación mundial, y mucho menos en nuestro país, está muy lejos de constituir un peligro grave e inmediato para la mayoría de la población, lo que no quiere decir que no puedan producirse contagios puntuales dependiendo de las zonas y la exposición de origen. Pero lo cierto es que en casi tres meses desde que se detectó el primer caso de COVID-19 en China a primeros de diciembre pasado, tan solo se han infectado 83.000 personas en todo el mundo.

Hay que considerar, además, que las condiciones higiénicas públicas de cada país, la calidad y extensión del sistema de salud, la existencia de eficaces redes de alerta, y el número y la profesionalidad de su personal sanitario, determinan en gran medida el mayor o menor impacto de cualquier tipo de infección, y en esto España es un país puntero en el mundo, gracias, entre otras cosas, a su extraordinaria Sanidad Pública. Todo eso -higiene, gran sistema de salud, redes de alerta y extraordinarios profesionales- lo tenemos afortunadamente en nuestro país. Y además tenemos a este estupendo Fernando Simón Soria, sin duda, el mejor comunicador de la realidad del coronavirus ante la injustificada psicosis creada.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

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