jueves, 11 agosto, 2022
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VI MAE, el abuso de la ilusión y el fraude de la confusión

La sexta edición de la Muestra Ibérica de las Artes Escénicas tampoco convenció

En la sexta edición de la Muestra Ibérica de las Artes Escénicas, recientemente celebrada en Cáceres, se ha visto de nuevo, como en las anteriores, la falta de orientación de los patrocinadores culturales que, junto a los organizadores, han reincidido alardeando de objetivos, tanto en prospectos como en ruedas de prensa. Desde su inicio, hace seis años, he informado y analizado la organización y espectáculos de esta controvertida “Muestra” que sigue sin convencer por su forma de vacío estructural, pero que los organizadores -Asociación de Gestores Culturales de Extremadura (AGCEX) y Centro de Artes Escénicas y de Música (CEMART)- han terminado consolidando como una pequeña Feria Teatral comercial a su conveniencia. Lo más positivo de la edición, los exitosos montajes de las compañías extremeñas El Avispero Producciones y Teatrapo.

Cáceres.-

Desde su inicio, hace seis años, he informado y analizado la organización y espectáculos de esta controvertida “Muestra” que sigue sin convencer por su forma de vacío estructural, pero que los organizadores –Asociación de Gestores Culturales de Extremadura (AGCEX) y Centro de Artes Escénicas y de Música (CEMART)– han terminado consolidando como una pequeña Feria Teatral comercial a su conveniencia (sospechosa de oportunismos y especulaciones en el embrollado mercado teatral y en lo competitivo entre las producciones de aquí y de otros lugares). Una “Muestra” que para este crítico teatral y otros artistas decepcionados de compañías extremeñas –participantes y no participantes-, agraviados por los oscuros criterios artísticos de selección de obras y el sistema de encuentro con los programadores de espectáculos, creemos que cada año ha estado contribuyendo al abuso de la ilusión y al fraude de la confusión.


En la Muestra destacaron los montajes extremeños “Prime. El cristal y la hiena” y “Mercachifles”.


En esta VI edición, se ha visto -igualmente que en las otras- la falta de orientación de los patrocinadores culturales que junto a los organizadores han reincidido alardeando de objetivos, tanto en prospectos como en ruedas de prensa. Dijeron que la Muestra sería una plataforma de exhibición de espectáculos y de reflexión y debate de conceptos relacionados con el sector de las artes escénicas, de favorecer acciones que ayudasen a la internacionalización de las artes escénicas extremeñas, de motivar la creación de nuevos públicos, de contribuir al desarrollo turístico de Extremadura. Todo un revoltijo de propósitos con los que engañosamente tratan de ilusionar a los creadores extremeños. Objetivos que luego no se cumplen. Lo único que responde a lo que en verdad hacen desde su confusión lo ha expresado públicamente la responsable de AGCEX, Carmen Trenado: “La finalidad de una feria es siempre comercializar, mostrar y vender”.

UN ATRACÓN

Y poco hay que decir ya –pues resulta cansino- sobre un evento inextricable, consentido por nuestros políticos culturales, sin un cuerpo de asesores solventes, que se ha perpetuado en el “más de lo mismo”, sin interés de debatir el modelo de Muestra extremeña que necesitamos (sugerido en mi crítica varias veces). Un modelo, que no sea esta “Muestra” convertida solo en caótica Feria, con un atracón de espectáculos representados en tres días (siete extremeños y once de fuera) donde no hay espacio para otras actividades trascendentes -foros de carácter participativo- que cuestionen los problemas y soluciones del teatro extremeño.

José Fernando Delgado, fundador de 'Teatrapo', en la conmemoración del 30º aniversario de la compañía.
José Fernando Delgado, fundador de ‘Teatrapo’, en la conmemoración del 30º aniversario de la compañía.

Un modelo que también incluya la parte de la Feria, pero que no sea “culturalmente gratuito en la línea de ese sinfín de Muestras, Ferias, Ciclos, “Festivales” de estación, en manos de dispuesta servidumbre de programadores oficiales o privados, que se pronuncian más por el escaparatismo teatral comercial que por ofrecer una selección de producciones de calidad que respondan a la realidad política, social, cultural del momento”. Y que en los eventos efectivos “deben tener el propósito de levantar el interés cultural para que los creadores y el público puedan debatir en actividades adjuntas”, paradigmas que asumo de Luis Molina López, el teatrista que más Festivales y Muestras organizó en el mundo (distinguido con un MAX y otros importantes premios por su trayectoria).


Carmen Trenado lo dijo: “La finalidad de una feria es siempre comercializar, mostrar y vender”.


De las representaciones que presencié hubo, como en otras ediciones, diferencias en la calidad. En las extremeñas sobresalieron Prime, el cristal y la hiena y Mercachifles.

PRIME. EL CRISTAL Y LA HIENA

Este espectáculo de la compañía pacense El Avispero Producciones, escrito con marcado carácter creacional por Simón Ferrero y con dirección escénica compartida a satisfacción con Isabel Martín, ha logrado la mejor función extremeña de la Muestra.

Simón Ferrero, un artista teatral todoterreno.
Simón Ferrero, un artista teatral todoterreno.

Ferrero, es un artista teatral todoterreno, que conozco, desde hace un par de décadas, por la destacada labor que ha realizado -como autor, actor, director, productor, profesor, presentador de galas teatrales…- en su apasionante periplo progresivo y talentoso de la creación teatral. Mayormente, sus trabajos teatrales los desempeñó como actor en varias compañías, máxime en Suripanta Teatro (la compañía extremeña más veterana) y en algunas conocidas del Festival del Teatro Romano de Mérida, donde logró éxitos. Pero Ferrero como autor teatral también ha destacado en los últimos años (su pieza “@Lone”, sobre los peligros de las redes sociales en boga, muy bien escrita y actuada por él, fue aplaudida en el 41º Festival Internacional de Teatro y Danza Contemporáneos de Badajoz).


Ha sido un atracón de 18 espectáculos en 3 días, sin espacio para otras actividades trascendentes.


Prime. El cristal y la hiena, es un thriller teatral de tema actual cuyo asunto trata las incidencias de cinco jóvenes veinteañeros especialmente seleccionados en una oferta de empleo de una fábrica de paquetería online. Un trabajo intensivo de sólo una semana de duración (en el que sólo hay que colocar en los paquetes las pegatinas y los destinatarios), donde los jóvenes han de permanecer encerrados con el jefe -de una empresa llamada CRISTAL PRIME- hasta concluir la tarea. Los jóvenes aceptan el trabajo, interesados por su considerable remuneración, animados por el jefe –personaje falsario y manipulador-, que les hace creer que la empresa monta cadenas de producción por toda Europa. Pero será la convivencia de cada día, semejada a la del espíritu del Gran Hermano televisivo (con el ojo ominoso del jefe/hiena que todo lo ve, según el concepto “orwelliano”) la que descubre de todos ellos ciertas desconfianzas, miedos y flaquezas, que hacen transitar la obra por la vía del suspense.

'Prime. El cristal y la hiena'.
‘Prime. El cristal y la hiena’.

El logrado texto, con buena dosis de enjundia, además de plantear un debate moral y social de las expectativas laborales, aborda diversos temas severos de las vidas personales de sus protagonistas. Utilizando el recurso del “flash-back”, estos personajes interpretan hechos sobre homofobia, suicidio por acoso en redes, abuso sexual o de salud mental, sometidos a un delirante juego de intrigas desde el comienzo, con rupturas en la acción que van de sorpresa en sorpresa conformando un gran enredo (sobre todo porque se invierten los roles de manipulado-manipulador y al final de la trama se llega a cometer un crimen y un pacto de silencio como “prueba de honor”), en el que se revelan y ocultan deseos, mezquindades, engaños, venganzas y verdades respectivas de cada caso. Y que convierten a esos personajes –tanto a los jóvenes como al jefe- en víctimas y depredadores por igual, sin encontrar una salida, como bestias del sistema enjauladas en un mundo de cristal.

La puesta en escena, del tándem Ferrero/Martín, aprovecha al máximo las posibilidades expresivas del texto, consiguiendo una arquitectura de montaje muy coherente y afortunado en escenas de desbordante vitalidad. Logra una función intensamente teatral -efectiva en su conjunto, en su valoración global- donde destaca la dirección de unos actores que conforman un incitante juego teatral de situaciones exasperantes y agresivas y de rompimientos estéticos, con una exhibición de dinamismo ingenioso a ritmo de drama duro, que impregna la atmósfera claustrofóbica del austero lugar enrejado (diseño escenográfico de El Molino, con luminotecnia de Javi Mata y música y sonorización de Alicia Sánchez/Kai Salander/Esteban Gómez, apoyando perfectamente la estética y resonancia del drama).

'Prime. El cristal y la hiena'.
‘Prime. El cristal y la hiena’.

En la interpretación, saltó a la vista la total entrega y calidad de un trabajo de equipo compuesto por cinco actores jóvenes –Alba Cayuela, Miguel Pérez Polo, Esther Lapié, Daniel Lázaro y María Raserón-, egresados de la ESAD extremeña (según me confirmó con delectación su director Alonso de la Torre) y un actor veterano –José A. Lucía-, de los que sería injusto hacer distinciones, ya que cada uno contribuyó con solemne frescura, dando dimensión a sus posibilidades dentro de las caracterizaciones y desdoblamientos que realizaron. El vital elenco joven alcanzó un sobresaliente nivel, todos compusieron bien sus tipos y llenaron de organicidad sus roles. Lucía (el jefe/hiena), por su parte, volvió a mostrar su talento artístico metido en los entresijos de un personaje patológico que se reviste de la fatalidad que brota de una frustración pasada, de un trastorno mental lentamente crecido dentro, que borda –habilidoso, siniestro y doliente- integrado en los variados y sorprendentes registros del ritmo interno de las escenas.

'Mercachifles' se representó en la Plaza Mayor de Cáceres.
‘Mercachifles’ se representó en la Plaza Mayor de Cáceres.

MERCACHIFLES

Mercachifles, teatro de calle de la compañía Teatrapo (de Villanueva de la Serena), fue otro de los mejores espectáculos extremeños participantes en la Muestra. La representación, con mucho humor ingenioso y buena recepción del público, tuvo lugar en la Plaza Mayor de Cáceres.

Teatrapo es una de las primeras compañías profesionales de Extremadura, con 35 espectáculos montados –la mayoría excelentes-, siendo también la organizadora durante muchos años del Festival de Teatro de Calle de Extremadura. Fundada en 1991 por José Fernando Delgado (actor, dramaturgo, director, profesor, productor…), hace pocos días, ha celebrado sus 30 años de remembranza teatral con un emotivo acto en el Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena. En el mismo, se proyectó un video -que resumía la impresionante labor realizada en esas tres décadas- y se representó una versión actualizada de Vagabundos, el espectáculo más laureado de su repertorio, interpretado esta vez por los dos actores que forman el elenco de Mercachifles.

Francis J. Quirós y Chema Pizarro en 'Mercachifles'.
Francis J. Quirós y Chema Pizarro en ‘Mercachifles’.

Conozco la trayectoria de Teatrapo y de Delgado (desde que se inició en un curso de la pacense Cátedra de Teatro “Torres Naharro” en el primer lustro de los 80). Trayectoria siempre destacada en distintos géneros teatrales, siendo el humorístico su mayor exponente. Pero, máxime, por el compromiso de hacer un teatro sobre lo que sucede en el mundo “en continua defensa de los valores solidarios, la igualdad de género, la multiculturalidad, la no violencia, la sostenibilidad y el medio ambiente” (según expresó Delgado en el acto de la efeméride). Doy fe de ello.

Su última producción, Mercachifles, es un espectáculo de creación colectiva (a partir de una idea de Chema Pizarro), concebido tanto para la calle como para salas teatrales. El libreto, tramado con cierto ingenio, trata las andanzas de dos personajes cómicos, Genaro de Sales y Justo Price, rememorando a los pícaros comerciantes que recorren las calles de los pueblos hasta llegar a sus plazas, donde instalan el puesto decididos -con su mucha labia y desparpajo- a vender la mercancía. Uno y otro en su actuación, acompañados de un músico, tratan de hacer creer al público que en la vida gracias a ellos pueden tenerlo todo, conseguirlo todo, comprarlo todo, de que la sociedad puede ser perfecta y los sueños de cada uno pueden hacerse realidad con un producto guardado en “la caja del Señor Chifly”, que ofrecen y ponen en subasta. Un producto que resulta ser una estafa (al descubrirse en la escena final que la “famosa” caja solo contiene humo).

Una escena de 'Mercachifles'.
Una escena de ‘Mercachifles’.

Los dos personajes que encarnan, a lo largo de la obra, varios tipos de vendedores -el afilador, el chatarrero, el vendedor de helados, de seguros, de enciclopedias, ambulantes, telefónicos, banqueros, etc.- logran escenas muy creativas, poniendo en tela de juicio las prácticas y el comportamiento de algunos de estos individuos farsantes en todas sus facetas, pero buscando la parte mágica, desconcertante y divertida de las situaciones más cotidianas y reconocibles. Todo desde una visión irónica y grotesca, criticando el modelo de consumo de la sociedad actual.

La puesta en escena de Miguel Muñoz (Premio MAX 2020 al Mejor Espectáculo de Teatro de Calle), que ha utilizado –como en su anterior dirección de Al otro lado– el método de la creación colectiva, discurriendo la parte dramatúrgica e innovando en lo físico, en el movimiento, en el espacio y el ritmo como ejes de la acción dramática, consigue eficazmente un ágil y armónico juego escénico de los dos actores y el músico, en torno de un singular tinglado –que muestra los productos de venta- montado sobre un automóvil (diseñado por Miguel A. Castro). Un juego de humor clownesco, entre lo chispeante, lo absurdo y las ideas críticas, buscando desde el principio la conexión y la complicidad con el espectador, situando una relación directa con él, que fue lo que convirtió el espectáculo en una delicia para todo tipo de público.

Francis J. Quirós (Genaro de Sales) y Chema Pizarro (Justo Price) son actores especialistas del humor –bien conocidos por la compañía- que han venido como anillo al dedo al montaje de Muñoz. Los dos, muy compenetrados también con el músico Juanlu Berzosax (que hace de Chifly y sabe hablar perfectamente con los instrumentos que toca y la expresión gestual), se lucen en una bien construida vía de acciones, desdoblándose en los muchos personajes embaucadores, dotados de un espíritu juguetón y libre, que aprovechan al máximo desplegando con talento y oficio su abanico de recursos expresivos y exactos trasmitidos de los clowns.

Y esto es lo mejor que dio de sí esta VI Muestra Ibérica de las Artes Escénicas celebrada en Cáceres.

(Imágenes cedidas por las compañías).

(José Manuel Villafaina Muñoz es licenciado en Arte Dramático, actor, director, autor, profesor y crítico teatral, con una trayectoria profesional de más de 50 años).

SOBRE EL AUTOR

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