La infamia de los ongi etorri a los etarras

Es una ignominia y un insulto a las víctimas esos recibimientos públicos a condenados por tantos y tan graves crímenes

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El espíritu de Gesto por la Paz sigue vivo en Euskadi en quienes rechazan los 'ongi etorri'. RTVE
El espíritu de Gesto por la Paz sigue vivo en Euskadi en quienes rechazan los 'ongi etorri'. RTVE

En el escenario actual concurren circunstancias en las que me siento obligado a volver a manifestarme de nuevo, como participante que fui desde el principio de Gesto por la Paz, y poner en evidencia que no acepto que se reciba y trate como héroes a criminales no arrepentidos, o que tengan ventajas grupos como Bildu, que apenas disimulan con guante de seda el puño de hierro con el que esperan conseguir, entre otras cosas inaceptables, que Navarra deje de ser el Viejo Reino. Los ongi etorri a los terroristas son una vergüenza para el pueblo vasco, una ignominia contra la ciudadanía y un insulto a las víctimas de ETA.

Xavier Moreno Lara
Xavier Moreno Lara

Euskadi.-

En estas mismas páginas de PROPRONews comenté hace tiempo la parte que, como simple ciudadano, pude asumir en aquella reiterada denuncia de los crímenes de ETA que se llamó Gesto por la Paz. No dejaba de ser un acto arriesgado, pues quienes nos reuníamos para testificar nuestro rechazo del nuevo crimen no estábamos solos. Teníamos en frente a quienes no ahorraban muecas amenazadoras: ponían de relieve su rechazo de nuestro Gesto y encomiaban la apuesta de ETA, empeñada en convertir la violencia en un camino de futuro para nuestro pueblo. Eso es lo que no aceptábamos los reunidos por Gesto, que todo el pueblo vasco latiera en una sola línea, la del aplauso a los asesinos.


Teníamos en frente a quienes no ahorraban muecas amenazadoras, poniendo de relieve su rechazo de nuestro Gesto por la Paz y encomiando la apuesta de ETA.


Viví aquellas experiencias en Bilbao, en la escalinata del Hotel Carlton, y en Vitoria, a la altura de Correos. No como periodista que buscase profundizar en lo que podía significar aquel anti diálogo, sino como ser humano que, ante la locura desatada por el terrorismo, se sentía obligado a marcar dónde estaba su verdad. En mi caso era una forma de dejar de ser un ciudadano irrelevante y atreverme a llevar una vela en aquel entierro, una señal de rechazo activo. Consciente de que, al hacerlo, insisto en ello, me estaban rodeando quienes aplaudían el crimen cuya repulsa nos había convocado, y avisaban, muy a las claras que aquello iba a seguir y nos atropellaría.

Homenaje en Oñate a uno de los secuestradores de José Antonio Ortega Lara tras su puesta en libertad.
Homenaje en Oñate a uno de los secuestradores de José Antonio Ortega Lara tras su puesta en libertad.

VEINTE AÑOS DESPUÉS

Han pasado más de veinte años desde los hechos que estoy recordando. Se puso fin a la furia destructiva de ETA y Euskadi tiene muy poco que ver con aquellas Provincias Vascongadas que definían geográficamente nuestra tierra cuando comencé mi bachillerato en un internado de Durango, al final de los 70. Aunque conserva las Diputaciones como clave de su Administración territorial, el País Vasco, ahora Euskadi, es una entidad política que dentro de España adquiere la relevancia correspondiente a su significado y prosperidad. Relevancia que se vuelve decisiva cuando los Partidos que aspiran a gobernar Y necesitan sus votos en el Congreso. Esta circunstancia ha llevado al Euskadi a ser la balanza donde se pesan los acuerdos fuertes de la política nacional. Sean de una o de otra tendencia, los Partidos nacionales han necesitado, reiteradamente, que el PNV vote a su favor.


Sean de una o de otra tendencia, los Partidos nacionales han necesitado, reiteradamente, que el PNV vote a su favor.


Que sea para conseguir ventajas en el Estatuto o la liberación de cargas económicas me parece que es lo propio del juego político. Pero en el escenario actual concurren circunstancias en las que me siento obligado a volver a manifestarme de nuevo como participante de Gesto por la Paz y poner evidencia que no acepto que se reciba y trate como héroes a criminales no arrepentidos, o que tengan ventajas grupos como Bildu, que apenas disimula con guante de seda el puño de hierro con el que esperan conseguir, entre otras cosas inaceptables, que Navarra deje de ser el Viejo Reino.

Como testigo de la Historia, me alegra ver hoy convocatorias que, al oponerse a la exaltación que los Ongi Etorri, han heredado el espíritu de Gesto por la Paz y dan testimonio de la dignidad de un país que, al escribir su historia, tendrá de verla cruzada de rayas y manchas rojas.

Es poco conocida la queja que manifestó Sabino Arana cuando, en carta a uno de sus amigos, lamentaba que el País Vasco no hubiera tenido una historia relevante. Estaba equivocado… o mentía, porque no quería que los vascos identificasen como propias esas páginas protagonizadas por ellos que forman parte significativa de la Historia de España. No creo que esos héroes del asesinato en sus más crueles formas piensen que Sabino Arana les premiaría por haber llenado -con crímenes mayúsculos- el vacío de Historia que él lamentaba. Por otro lado, dar la espalda a la Historia vivida por un pueblo es renunciar a los aportes que ella hace como Maestra de la Vida, Luz de la Verdad, Testigo de los Tiempos.

¿Creerán que Sabino Arana les premiaría? RTVE
¿Creerán que Sabino Arana les premiaría? RTVE

¿RIESGOS DE UN MATRIARCADO?

En el receso de unos Cursos para el Doctorado que se impartían en la Universidad de Deusto, escuché la que hasta ahora me ha parecido más profunda reflexión antropológica sobre el matriarcalismo, que afloraba como comentario de un último crimen que acabábamos de lamentar. El Profesor nos invitó a discutir si el matriarcado podía ser una razón subyacente de la extensión y pervivencia del terrorismo en el País Vasco. Si recojo hoy esa línea de esclarecimiento no es porque pueda ser incluía o no en esta eclosión que hoy vive el encomio del papel de la mujer sino porque esa referencia antropológica no deja de ser significativa. En cuanto que la vasca no ha dejado de ser una sociedad en la que perviven rasgos ancestrales, como los que recoge la novela de Villoslada Amaya o los vascos en el siglo octavo.


Yo no vi curas, que entonces aún se usaba sotana, participando en las convocatorias de Gesto por la Paz.


Uno de ellos, el correspondiente a que ella decide sobre el dinero de la casa, se puso en evidencia cuando algunas empresas dejaron de pagar a sus empleados con un sobre que llevaba el jornal del mes y optaron por hacerlo mediante transferencia bancaria. Quienes hasta entonces habían entregado el sobre a la amachu, retirando discretamente la cantidad que se autoasignaban, se vieron obligados a inventar subidas inesperadas, que ellos iban a perder para siempre…

En ese sobre maldito que exigió y repartió tan profusamente, ETA no tuvo que hacer ocultaciones. Si no en casa expresamente, sí se generalizó en la calle, durante los años de plomo una expresión que no disimula un cierto apoyo a lo sucedido: aquel “algo habrá hecho” que tendía un tupido velo cuyo valor era la generalización por colas de mercado o corros de vecindad de una duda que, como dice el proverbio latino, siempre favorece al presunto reo.

Sobre todo, si, dada la estrecha relación del matriarcalismo con los garantes de la fe religiosa, los guardianes de esta se han ido manifestando de manera poco disimulada como comprensivos del terrorismo, a la hora de vender a sus fieles que son un pueblo elegido. Yo no vi curas, que entonces aún se usaba sotana, participando en las convocatorias de Gesto por la Paz. Tampoco sé si participan hoy en los Ongi Etorri. En cualquier caso, el análisis del horizonte religioso en relación con el nacionalismo vasco reclama un tratamiento diferenciado.

Aunque, para no dejarlo totalmente de lado, uno se siente tentado de recordar la imagen que usó Arzallus como líder del PNV, cuando dijo de los terroristas que sacudían el árbol y ellos recogían del suelo las nueces caídas.

(Xavier Moreno Lara es periodista, escritor y filósofo).

SOBRE EL AUTOR

El prestigioso periodista, filósofo y escritor Xavier Moreno Lara, nuevo colaborador de nuestro periódico

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