Una España vacía… de políticos eficaces

Equilibrios en el filo de la navaja como los que hoy vemos hacer al presidente Sánchez al sentarse a dialogar con Torra

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Los reyes, con el presidente de Portugal y el alcalde de Oporto, promotor de Iberolux. RTVE
Los reyes, con el presidente de Portugal y el alcalde de Oporto, promotor de Iberolux. RTVE

En la solemne apertura de las Cortes vimos cómo el presidente Sánchez consiguió de sus señorías más aplausos al rey que la vez anterior… Aunque no llegó a brillar el arcoíris de un amanecer brillante, de apuesta completa por el ser y por la honra de España. Y esa, paradójicamente, no deja de ser una señal esperanzadora de pluralidad que, aunque ajustada, pone en evidencia que entran en juego formas muy diferentes de entender esta nación, comenzando por el himno que cantamos, abucheamos o callamos.

Xavier Moreno Lara
Xavier Moreno Lara

Por mi edad, conocí tiempos en que los niños alzábamos el brazo al comienzo de la jornada escolar mientras tarareábamos el himno de España. Era un horizonte falso de unidad. No tanto porque teníamos compañeros cuyos padres habían luchado en trincheras enfrentadas, cuanto porque el Régimen, al rechazar el debate entre sus valedores, se había encorsetado en forma de dictadura.

Nací en un día histórico, nefastamente histórico, el 19 de abril de 1937, fecha en que Franco unificó a los tres partidos que habían apoyado el golpe de Estado: carlistas, falangistas y las Jons, cercenando -dos años antes de ganar la contienda- toda capacidad de divergencias significativas dentro del bloque golpista que habían formado militares, obispos, monárquicos, tradicionalistas de boina roja o fascistas de camisa azul. Poco se puede esperar de una unidad que nazca descabezando disidentes. A partir de entonces el juego político ha tenido muchos descartes y nuevos envites, no todos pacíficos, hasta que la Transición ganó un amplio consenso en pro de la libertad y la necesaria y natural diversidad como se refleja en la Constitución.

¿MAL DORMIR, BUEN DESPERTAR?

Sánchez parece haberse librado de su inicial tentación de apostar por el monocolor. Él mismo reconoció que el obligado panorama de alianzas con la extrema izquierda que le ofrecían las elecciones de abril no iba a dejarle dormir su sueño de perdurar en la Moncloa. Le mantenía en ascuas la luz de la Historia, apuntando a noviembre de 1917 cuando los cañonazos del crucero Aurora dieron a los bolcheviques el poder que no habían conseguido en las urnas. Derrotaron al zar los mencheviques, pero no fue Kerensky sino Lenin quien transformó la Santa Rusia en la URSS…, a costa de veinte millones de muertos.


Sánchez y su socio comunista despertaron iluminados por la decisión de que había que ganar el juego con un órdago a la grande.


Nos contó su mal dormir como justificación de nuevas elecciones que le consolidasen como zar absoluto. Pero los votantes no entraron en el juego y perdió apoyos. Tenía que despertar del sueño de su aventura en solitario… y pactar. Nada extraño en la historia de este país. Podía haber comenzado por un abrazo de Vergara que restaurase la dinámica bipartidista que, mal que bien, había funcionado durante cuarenta años. Bien para los grandes partidos nacionales que han sabido aprovechar, con más o menos escándalos, el turno de rigor. Pero mejor, en la mayoría de los casos, para los partidos periféricos, del color y de las querencias de geografía política que les definen. Las cifras económicas que han conseguido algunos de sus líderes les incluyen, también a ellos, en esta deriva hacia la corrupción que tienta al político.

Pero Sánchez ha buscado otro camino. Él y su socio comunista despertaron iluminados por la decisión de que había que ganar el juego con un órdago a la grande, figura del mus que no desvela las cartas que uno tiene, sino que intenta acobardar al adversario presumiéndolas excelentes. En el caso de Sánchez, le vemos sacar pecho en un juego de compromisos que quiere disimular que se negocian cesiones de alto coste. Como tiene la mano, Sánchez juega al límite sus cartas: gana a la pequeña, quedándose con el poder político en minoría, pero pierde a la grande cuando deja que se sientan decisivos aquellos para quienes España es un espacio geográfico que los romanos bautizaron con ese nombre. En ese horizonte y en esa trinchera ha elegido Sánchez desplegar su arco iris para una nueva patria.

LA ESPAÑA VACÍA… DE POLITICOS EFICACES

Tiene malas cartas, pero tampoco parecen buenas las de sus adversarios. En el juego de los aspirantes a gobernar el país, como dirigentes o como opositores, reina una gran confusión: la de pensar que el futuro consiste en discursos y descalificaciones cuyo valor objetivo contradice, en numerosas ocasiones, la tozuda realidad. Frente a ese horizonte de políticos que se juegan al mus la pervivencia de nuestra nación, la gran mayoría silenciosa ve que los discursos en el Parlamento o las vistosas maniobras de un Consejo de Ministros/as no se traducen en las mejoras sencillas pero eficaces que necesitan hoy no solo los desheredados a que apunta la Internacional, sino una clase media que entra en un eclipse progresivo.

La tozuda realidad impone, por ejemplo, el hecho de que una subida del salario mínimo, aceptada y hasta aplaudida por la patronal y los sindicatos, sea contestada en Extremadura y otras regiones y economías basadas en la agricultura o el turismo. En una protesta que ha encendido todo el país, llegando hasta su capital, no hablan de izquierdas o derechas. Avisan y denuncian cómo jugar a la grande sin buenas cartas puede llevar a perder la partida. Esta hiriente realidad social pone de relieve el laberinto en que camina a tientas el sector agrario, que en tiempos mejores prosperó gracias al apoyo de la Comunidad Europea, que pagó también nuestras autopistas a costa incluso de eclipsar la recuperación del sector industrial, que en otro tiempo tenía, por ejemplo, buenos astilleros…


La tozuda realidad impone, por ejemplo, que una subida del salario mínimo, aceptada y aplaudida por patronal y sindicatos, sea contestada en Extremadura y otras regiones y economías basadas en la agricultura o el turismo.


En esos sectores claves de la economía hay que equilibrar ideas y apuestas basadas en la realidad y atentas a los cambios que estamos viviendo en todo el horizonte de una economía que abre y cierra nuevos frentes y estilos cada día. Es evidente que el nuevo horizonte económico no va a ser reordenado o propulsado a base de subidas y bajadas de impuestos. Mucho menos con amenazas de atacar a las fortunas o imperios comerciales que algunos compatriotas nuestros han conseguido fundar con talento y empeño. A los políticos que van a regir la legislatura que, por fin, se pone en marcha, no les queda el recurso de viejos tiempos en que la dictadura podía crear Polos de Desarrollo. Aunque consiguieron desplegar una economía que se liberaba de la autarquía -que enriqueció a vascos y catalanes- resultaron una medida contradictoria, pues de ellos arranca esa dispersión que hoy hace hiriente la España Vaciada.

Nuestros gobernantes tienen un desafío que recuerda al que asumían los Regeneracionistas de Costa: “pan, escuela y siete llaves a la tumba del Cid”. Hoy la tumba del Cid es la meta favorita de una peregrinación de tertulianos y politólogos que se gritan y descalifican en debates que discuten sobre si lo que amenaza a la España Vaciada son gigantes o molinos… El Mairena de Machado les recomendaría que, a la hora de expresar su visión de la realidad, dejen esa retorcida prosa de buscar likes a base de hacerse expertos en comentar la prosa de “los sucesos extraordinarios que suceden en la rua…” y atiendan a la poesía de “las cosas que pasan en la calle”. En estos últimos tiempos, las cosas que pasan son conducidas, a base de debates televisivos y manifestaciones que toman por una genialidad cambiar de sexo la cabalgata de Reyes…

¡QUÉ FUE DE TANTA ILUSION COMO TRAJERON!

Al despedir el viejo estilo bipartidista, el nuevo orden, la alianza de socialistas y comunistas, con guiños nada disimulados a independentistas, nacionalistas y ex-terroristas, está jugando muy fuerte, quizás al límite, si se confirman las sospechas de que España no solo está vaciada sino en peligro de saqueo. Hace unas semanas un juez obligaba a un museo catalán a devolver el tesoro artístico que habían robado a los aragoneses en Seseña… Y los geógrafos de algún iluminado de la Generalidad transformaban unos condados carolingios en un reino catalano aragonés. Hasta cierto punto no iban descaminados, pues en 1630 los catalanes sublevados contra las disposiciones impositivas del Conde Duque, en los dimes y diretes de la revuelta iniciada por los segadores en el Jueves de Sangre, llegaron a proclamarse “bajo protección y soberanía francesa”, declarando en enero de 1641 a Luis XIII conde de Barcelona.

El lehendakari, por su parte, da por hecho que las Provincias Vascongadas no son España. ¡Que repase la historia! Los nobles alaveses, ante el crecimiento de las ciudades en un territorio que controlaba la nobleza regional asumieron que les favorecía integrarse en Castilla. Y con ese fin firmaron con Alfonso XI, en abril del 1332, un acuerdo que les favorecía: la Voluntaria Entrega. No era sumisión sino alianza. Cada nuevo rey tenía que acudir a la ermita de Ayala, en Vitoria, para jurar los fueros que habían acordado.


En esta tormenta de nacionalismos evanescentes aparece Rui Moreira, alcalde de Oporto, con su propuesta de Iberolux.


El rey aceptaba los pactos con los requerimientos propios de estos documentos. Uno de ellos merece ser considerada como la primera defensa del medio ambiente, por la exigencia que hacen los señores alaveses en cuanto a la tala de bosques, habitual en territorios vecinos, ricos en minas de hierro. Lo dice así el artículo 13 del acuerdo: “Que ni Vos ni nadie en nombre de vos, cree fundiciones, para que no se estraguen los bosques”. Avanzando por ese camino, nada más lógico que Vitoria haya recibido los más destacados reconocimientos internacionales como ciudad verde, hasta alcanzar el pasado año el Global Green City Award.

Otra cosa es que Urcullu, alucinado por las nueces que su partido ha recogido bajo los nogales vareados por ETA, crea que la Historia es “mentida enriquecedora”. Ese epíteto no figura entre los que le dedica Cicerón en un elogio que debemos tener como guía: Testigo de los tiempos, Maestra de la vida, Luz de la Verdad.

IBEROLUX RESPONDE AL CONDE DUQUE

En esta tormenta de nacionalismos evanescentes aparece la propuesta de Rui Moreira, alcalde de Oporto, que habla de una estrategia de alianza para reunir lo que da de sí nuestra Península en su historia, cultura, y legado de valores, comenzando por su idioma universal como puente entre naciones. Para buscar un apoyo en la historia, Rui Moreira ha llamado a su propuesta, IBEROLUX, inspirándose en el Benelux, primera unificación de intereses económicos y de buena vecindad en la Europa de postguerra. Sin darse cuenta -supongo- está respondiendo al desafío que el Conde Duque de Olivares lanzó a las provincias españolas. El ministro de Felipe IV no hablaba de conquistar grandezas históricas sino de repartirse los costes de aquella locura expansionista de los Austria, que acabarían por arruinar a España. En Cataluña desató una guerra que llegó a nombrar al rey de Francia como su monarca… Y fracasó.

Pablo Iglesias aplaude al rey con expresión satisfecha. RTVE
Pablo Iglesias aplaude al rey con expresión satisfecha. RTVE

Mientras que Portugal apostó por otra línea de oposición y ruptura, la fundamentada en su rica y significativa historia… Y consiguió volver a ser un reino independiente del de Castilla… Así fue: las causas que tenían buenos fundamentos salieron adelante, las presuntuosas no dejaron herencia mejor que equilibrios en el filo de la navaja. Como los que hoy vemos hacer el presidente Sánchez al sentarse a dialogar con Torra… intentando que olvide la sombra del Conde Duque. A ver quién de los dos despierta antes.

(Xavier Moreno Lara es periodista, escritor y filósofo).

SOBRE EL AUTOR

El prestigioso periodista, filósofo y escritor Xavier Moreno Lara, nuevo colaborador de nuestro periódico

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