Los españoles, últimos en felicidad

Nuestro país tiene un motivo fundamental para sentirse infeliz: le han traicionado sus políticos

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Nos han traicionado estos políticos y casi todos los demás. RTVE
Nos han traicionado estos políticos y casi todos los demás. RTVE

Doy por hecho que buena parte de nuestros conciudadanos no han aceptado como buena la calificación que se ha hecho de los españoles como “últimos en felicidad” en relación con los habitantes del resto de los países europeos (Los españoles son los más infelices de Europa y los segundos del mundo). Entre quienes rechazan nuestro estar en la cola se hallan, sin duda, nuestros políticos a pesar de que es evidente su incompetencia para organizarse de forma que puedan gobernar el país con un presupuesto y unas leyes que mejoren la felicidad de los ciudadanos. Cuánto menos van a ser capaces de abordar con la necesaria prontitud y calado la reforma de la Constitución que contribuirá a una mejora a fondo de nuestra felicidad, algo que es ya urgente. Incluso las reformas que han supuesto algunas medidas, reflejadas en cifras, como por ejemplo la de las pensiones, vemos que, más que avanzar hacia acuerdos serios como el Pacto de Toledo, eran respuesta a la inundación de las calles por millones de reclamantes.

Xavier Moreno Lara
Xavier Moreno Lara

Madrid.-

LA VERDAD DEL INOPERANTE DEBATE POLITICO

El gobierno en funciones ya nació con falta de verdadero debate por una maniobra que tenía mucho más de acuerdo entre listos y pícaros que entre verdaderos estrategas capaces de crear un nuevo rumbo en la política de este país. Los amalgamados para hacer triunfar la moción de censura habían encontrado en sus rivales a unos perdedores de fondo y podían descalificarles en la medida en que sus gobiernos estaban lastrados por decenios de corrupción, una mascletá cuyos ecos seguirán estallando aún por años. Pero, como hemos visto en diferentes dramatizaciones del hecho, no bastaba esa descalificación y destierro de la Derecha para que el nuevo Gobierno y sus aliados hubieran podido consensuar avances de fondo y necesarios, como la aprobación de un presupuesto.

Parecía lógico que las elecciones convocadas para abril y mayo ofrecieran datos que iluminasen este túnel de un año de inoperancia. Pero no ha sido así. Por más que el PSOE esté repitiendo por activa y por pasiva que el pueblo les ha encargado formar el nuevo Gobierno. ¿Qué pueblo? ¿Qué mayoría? Han perdido el mandato en el Ayuntamiento y la Comunidad de mayor relieve de España como son los de Madrid. Han ganado la Comunidad de Navarra al entregársela a los independentistas… De otras de sus maniobras por asentarse en Comunidades y Ayuntamientos ni siquiera puede decirse que sean victorias pírricas: son derrotas con todas las letras.


Por más que el PSOE esté repitiendo por activa y por pasiva que el pueblo les ha encargado formar el nuevo Gobierno. ¿Qué pueblo? ¿Qué mayoría?


EQUILIBRIOS HACIA UNA IZQUIERDA PROGRESISTA

Si hubiera sido verdad que en las últimas elecciones el pueblo había confiado al PSOE el mandato de conformar, desde la izquierda, el gobierno del país para avanzar hacia proyectos progresistas, ¿por qué no aciertan los ganadores en armonizar sus programas? El hecho de que en su último encuentro Sánchez haya hecho a sus posibles aliados 370 propuestas es muestra evidente de que no incluye la única que a ellos les podía interesar: sentémonos juntos repartiendo las sillas que correspondan.

La mayoría de los analistas dan por hecho que esta política restrictiva de Sánchez no se molesta en esconder que su verdadero objetivo es la cita en unas nuevas elecciones. Es lo que aflora en tertulias, debates y editoriales que están reforzando una Nube del No Saber que trata la política como si fuera un camino místico. Lo es en cuanto a que transcurre en una gran oscuridad. Pero no por los logros hacia los que nos conduce.

Volviendo a las imágenes con las que abría este comentario, nuestro país tiene un motivo fundamental para sentirse último en Felicidad: le han traicionado los políticos. Y no como novedad sino como hábito, por su querencia con las innumerables formas de favorecer la corrupción en las que está inmersa la gestión política. En vez de hacer como las grandes empresas que aprovechan los recursos de las nuevas tecnologías para reducir sus plantillas y hacerlas más eficaces, vemos cómo el mandatario de la Administración en cualquiera de sus niveles aprovecha su paso por el poder para aumentar cargos, consejerías, y departamentos, para dar empleos de dudosa necesidad, ligados con frecuencia al ámbito familiar.


El mandatario de la Administración en cualquiera de sus niveles aprovecha su paso por el poder para aumentar cargos, consejerías, y departamentos, para dar empleos de dudosa necesidad, ligados con frecuencia a su ámbito familiar.


UN PAÍS QUE SE DESDIBUJA

Pero ¿de qué país hablamos? No del que los de nuestra generación aprendimos a conocer en la escuela con las antiguas denominaciones geográficas o políticas en el marco de cincuenta provincias que no rompían la unidad de conjunto que llamamos España. Los montes, los ríos, los cabos eran montes, ríos y cabos de España que heredaba con su Historia la unión de pueblos muy diferentes con una bandera del siglo XVIII. Ahora asistimos a la eclosión de Territorios Históricos una soberana entidad -o lo que sea- que uno de los líderes de Podemos, el señor Echenique niega a Aragón, Reino y Corona fundamental en la Reconquista de España que se consolidó como una potencia del Mediterráneo antes del descubrimiento de América.

Cada uno de esos Territorios o los aspirantes a serlo, saca pecho con sus historias, cuando puede. Pero como pueblo que ha redactado páginas relevantes de la Historia Universal estamos dejando que cada día otros pueblos que no las tuvieron quieran apropiarse de las grandes hazañas de nuestro pasado o las rechacen, como acaban de hacer los norteamericanos al devolvernos la Campana con la que Fray Junípero Serra llamaba a la civilización a las tribus de California, masacradas un par de siglos después por el Séptimo de Caballería… ¿Cómo no van a apropiarse los portugueses de la primera circunvalación del mundo lograda por nuestros marinos, si aquí las conmemoraciones han tenido menos relieve que una suelta de vaquillas en cualquier fiesta local?

LA FELICIDAD COMO SATISFACCIÓN

Una de las claves de la felicidad personal es la satisfacción sentida por lo que uno ha logrado en su trabajo, en su proyección familiar y social, en el sentirse en armonía con las dinámicas de su espacio vital: todo lo que le ha permitido crecer y participar en el crecimiento de su entorno.

Ni siquiera hemos celebrado que fuimos los primeros en circunnavegar el mundo. RTVE
Ni siquiera hemos celebrado que fuimos los primeros en circunnavegar el mundo. RTVE

Ese es el camino para que una persona puede valorar su progreso en felicidad. Y lo mismo puede decirse de los pueblos. Correspondiendo en este caso a quienes los gobiernan, la responsabilidad de hacer que sus ciudadanos, al enorgullecerse del pasado y de un digno presente, se sientan felices. Y, por lo que acabamos de conocer, ese no es el caso de los españoles.

Las nuevas generaciones desconocen nuestra Historia con mayúsculas. El hecho, por ejemplo, de que ocupemos el tercer lugar, tras China e Italia, entre las naciones que han conseguido más veces para sus creaciones la consideración de Patrimonio de la Humanidad. Han sido los editores quienes han tenido que reclamar del Gobierno estos mismos días que los libros de texto cuenten la misma Historia, como eje central de las batallas que luego cada líder político de corta mirada quiera encomiar… Pero poner orden en esas apuestas por lo diferencial es pedir una vuelta atrás que, cuando se invoca, es para recordar en qué trinchera combatieron nuestros mayores durante la Guerra Civil. Si nos empeñamos en mantener -de forma directa o indirecta- esa desafortunada confrontación, seguiremos ocupando por décadas el último puesto en Felicidad entre los países europeos.

(Xavier Moreno Lara es periodista, escritor y filósofo).

SOBRE EL AUTOR

El prestigioso periodista, filósofo y escritor Xavier Moreno Lara, nuevo colaborador de nuestro periódico

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