No más Haitís

Urge corregir la deriva insolidaria del mundo, que olvida a los numerosos países que padecen toda clase de calamidades

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La permanente desgracia de Haití y de otros países pobres es intolerable. RTVE
La permanente desgracia de Haití y de otros países pobres es intolerable. RTVE

Terremotos, golpes de Estado, hambrunas, pandemia, miseria, son algunas de las calamidades que asolan Haití, un país convertido, por la continua desgracia, en paradigma de los pueblos sufrientes del mundo. El resto de países, y sobre todo los desarrollados, no pueden seguir ignorando y dando la espalda al pueblo haitiano y a todos los pueblos que padecen no solo esos males, sino también el peor de todos, la insolidaridad.

El doctor Francisco Telémaco Talavera Siles
El doctor Francisco Telémaco Talavera Siles

Uppsala, Suecia.-

La histórica y severa crisis de Haití, agudizada con los últimos acontecimientos políticos y los desastres naturales, debe ser el punto de inflexión para que mediante el trabajo articulado y comprometido que, como KAIRÓS, estamos haciendo, sea el momento y la gran oportunidad para demostrar que, mediante la cooperación solidaria Sur-Sur-Norte o Norte-Sur-Sur, podemos, y debemos, cambiar la dirección (como dijo Antonio Guterres recientemente en la Asamblea General de la ONU) y el orden de cosas en el mundo.

Hay personas honestas, visionarias y comprometidas en el Norte (como los que son miembros de KAIRÓS), y personas honestas como Foote y much@s más en el Norte, como hay Gobiernos, instituciones y personas que son cómplices del mal en algunos países del Sur.

Lo importante es que desde el Norte, desde el Sur, desde el Este y desde el Oeste, unamos los vigores dispersos, con unidad en la diversidad por el bien común, para, como decimos en KAIRÓS, cambiar las cosas en el mundo y que sea cierto que nadie se quede atrás.


La única opción que tenemos es la unidad en la acción, con el mayor compromiso, visión, abnegación y eficiencia posible.


La situación que ya existía en el mundo antes de la pandemia, agudizada y profundizada por la misma, es intolerable, inaceptable e insostenible, y lo peor que nos podría pasar es que la revolución tecnológica, en vez de ser un medio para construir un mundo mejor para todos y todas, se convierta en una reversión social, agudizando las enormes brechas humanas y sociales que ya existían.

A mi criterio, la única opción que tenemos es la unidad en la acción, con el mayor compromiso, visión, abnegación y eficiencia posible.

MEDIDAS URGENTES

Para evitar irnos al abismo, del cual ya estamos al borde, se requieren, entre otras cosas y en base al ODS No 17, las siguientes medidas urgentes:

Hacer una verdadera alianza en el mundo, no como una formalidad o retórica, sino como un verdadero y firme compromiso de los diferentes actores y sectores a nivel mundial, regional, de los países, comunidades, familias y personas, para erradicar la pobreza y garantizar condiciones dignas de vida para todos y todas, reducir las abismales desigualdades entre países y dentro de los países.

Proteger, conservar y utilizar de forma sostenible los recursos naturales y los diversos ecosistemas, asumir de manera urgente las medidas necesarias para combatir el cambio climático y sus efectos.

Eliminar la violencia e inseguridad a todos los niveles y en todas sus expresiones. Potenciar la educación, ciencia, tecnología, innovación y saberes para el desarrollo humano, con justicia, equidad, interculturalidad, inclusión y sostenibilidad.

Ciencia con conciencia (como decía el Papa Juan Pablo II) y educación para la emancipación.

Es difícil y complejo, pero no solo es importante, sino imprescindible e impostergable para evitar irnos al abismo de forma irreversible.

Tenemos que cambiar la RAZÓN DE LA FUERZA que prevalece en el mundo, aunque ahora ya no solo fuerza militar, sino, además de esa, la fuerza económica y tecnológica, por la FUERZA DE LA RAZÓN, que no tiene un arsenal de armas de destrucción masiva, pero tiene miles de millones de personas que están siendo destruidas masivamente, no solo físicamente, sino en sus esperanzas y posibilidades de vida en condiciones dignas.

Sigamos haciendo camino al andar recordando una vez más a la Madre Teresa de Calcuta cuando decía: “Podemos pensar que lo que hacemos es como una gota de agua en el océano, pero el océano sería diferente sin esa gota de agua”. O lo que decía Nelson Mandela: “La pobreza no es natural, es creada por el hombre, y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos. Y erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.

(Telémaco Talavera es Doctor Ingeniero Agrónomo, Rector Emérito de las Universidades Nacional Agraria y Nacional Autónoma de León (Nicaragua), Doctor Honoris Causa por las Universidades de Ciencias Agrícolas (Suecia) y Dubna International University (Rusia), entre otras, e investigador, escritor y articulista de prestigio internacional).

SOBRE EL AUTOR

Telémaco Talavera, un intelectual de proyección mundial, nuevo colaborador de PROPRONews

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