El hambre, tan letal como el coronavirus

La pandemia de la malnutrición y la falta de alimentos azota a millones de personas y mata a muchas

266
Los niños es el colectivo más vulnerable frente al hambre y las epidemias. RTVE
Los niños es el colectivo más vulnerable frente al hambre y las epidemias. RTVE

Este año la FAO ha definido como lema del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, 16 de octubre, “Cultivar, nutrir, preservar. Juntos. Nuestras acciones son nuestro futuro”. La pandemia de la Covid-19 ha reafirmado la importancia de la alimentación. El hambre, la escasez de alimentos y la malnutrición son una plaga tan peligrosa como el coronavirus, que hace enfermar a millones de personas en el mundo y mata a muchas de ellas. En este artículo, el autor, una autoridad en la materia, analiza el problema y propone soluciones.

El doctor Telémaco Talavera Siles
El doctor Telémaco Talavera Siles

En las actuales circunstancias de cuarentena, aislamiento y crisis ha sido posible dejar de usar los aviones, los barcos, los trenes, los buses, los taxis y los carros de la marca, modelo y precio que sea; ha sido posible dejar de usar cierta ropa y lucir ciertas prendas; dejar de ir a los lugares de trabajo, estudio, paseo y recreación; incluso ha quedado aún más evidente que ponemos no tener energía eléctrica, electrodomésticos, etc., pero no podemos dejar de alimentarnos.

Con o sin contagio, sin comida no hay vida, o si la alimentación no es en las cantidades y calidades adecuadas se pueden poner en peligro la vida, la salud y la capacidad para crecer, estudiar, trabajar, desenvolverse familiar, comunitaria y socialmente.


Con la Covid-19 se ha visto que podemos parar en casi todo, pero no podemos dejar de alimentarnos.


La salud puede afectarse por hambre, desnutrición o mal nutrición, o por exceso de peso y obesidad. Por tanto, el riesgo de padecer de severas consecuencias por la pandemia de la Covid-19 u otra enfermedad es mayor si se padece de hambre y desnutrición o si se tiene sobrepeso u obesidad.

Numerosos países padecen graves problemas de hambre o malnutrición. ACNUR
Numerosos países padecen graves problemas de hambre o malnutrición. ACNUR

En este sentido hay dos grandes aristas que es conveniente mencionar en el Día de la Alimentación:

1.- Personas que padecen hambre porque no tienen alimentos en las cantidades y calidades adecuadas.

* Según la FAO: “Más de 2.000 millones de personas no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes y la demanda de alimentos aumentará dado que se espera que la población mundial alcance casi 10 000 millones en 2050”.

* Según la FAO “casi 690 millones de personas padecen hambre, 10 millones más que en 2019. La pandemia de Covid-19 podría añadir entre 83 y 132 millones de personas a esta cifra, dependiendo de la perspectiva de crecimiento económico”. El número de personas con hambre en el mundo puede llegar a superar los 820 millones por efecto de la pandemia sino se toman las medidas adecuadas.

* A como dice David Beasley, jefe del PMA (Organismo que acaba de ser galardonado con el Premio Noble de la Paz): “Estamos al borde de una pandemia de hambre”. “En el peor de los casos, podríamos tener hambre en unos 30 países. De hecho, en diez de estos países (incluidos Afganistán, Sudán del Sur, Yemen, República Democrática del Congo) ya tenemos más de un millón de personas en cada una de ellas al borde de la inanición” dijo también Beasley.


690 millones de personas padecen hoy hambre en el mundo, 10 millones más que en 2019.


* Arif Husain, economista jefe del PMA señaló que: “todos los días, alrededor de 21.000 personas mueren en todo el mundo por causas relacionadas con el hambre”.

2.-Personas que tiene sobrepeso o padecen de obesidad.

* Según datos y cifras presentados por la OMS, desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.

* En 2016, más de 1.900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.

* En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.

* La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.

* En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.

* En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

* El riesgo de sufrir complicaciones graves de la Covid-19 se multiplica por 14 en personas con obesidad mórbida menores de 50 años, según un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) publicado en la revista Obesity de la Sociedad Americana de Obesidad.

Es imprescindible practicar una pesca sostenible. RTVE
Es imprescindible practicar una pesca sostenible. RTVE

HAMBRE Y POBREZA

El hambre está estrechamente asociada a la pobreza, por eso es el segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible (hambre cero), siendo el primero el de poner fin a la pobreza. El hambre y desnutrición están directamente relacionadas.

Hay millones de personas en el mundo que padecen el hambre (desnutrición o mal nutrición) desde antes de nacer, en el vientre materno, nacen, crecen y mueren sin nunca haber sabido lo que es desayuno, almuerzo y cena, y mucho menos, comidas gourmet, sino comiendo lo que sea, cuando sea y con la calidad que sea. Muchas personas viven (sobreviven) de alimentarse de residuos de comidas recolectada en los botaderos de basura.


Millones de personas padecen el hambre antes de nacer, en el vientre materno; y nacen, crecen y mueren sin haber sabido nunca lo que es desayuno, almuerzo y cena.


Un aspecto relacionado con el hambre en el mundo es el desperdicio de alimentos; según las Naciones Unidas, cada año 1.300 millones de toneladas de alimentos van a parar a la basura mientras 1 de cada 9 personas pasa hambre todos los días. El desperdicio de alimentos genera una pérdida de 21% del agua dulce del planeta y cuando se tira la comida también se desechan los recursos que fueron utilizados para producirla.

Aun en los países más pobres, donde mucha gente padece y muere de hambre, se produce desperdicio de alimentos por ciertas personas y sectores de la sociedad, y el desperdicio y la pérdida es mucho mayor en los llamados países desarrollados.

El sobrepeso y la obesidad están asociados principalmente a malos hábitos alimenticios: cantidad y calidad de alimentos, es decir, malnutrición.

LA AGRICULTURA, LA GANADERIA Y LA ALIMENTACIÓN

Según datos de la FAO, hoy solo nueve especies de plantas representan el 66 % de la producción agrícola total, a pesar de que existen al menos 30.000 plantas comestibles.

Los alimentos, o la materia prima para su producción, se encuentran fundamentalmente en el campo y en las fuentes de agua dulce y salada.


1.300 millones de toneladas de alimentos van a parar a la basura cada año, mientras 1 de cada 9 personas pasa hambre todos los días.


Los seres humanos, antes del inicio de la agricultura, con las primeras plantas cultivadas, trigo y cebada, en el período Neolítico, vivían de la caza, la pesca y la recolección para luego evolucionar a la agricultura y a la ganadería.

En un inicio había muy poca gente y muchos recursos naturales: suelos, aguas, bosques, plantas y animales abundantes en tierra firme y en el agua.

A medida que aumentó la población aumentó la extracción de recursos naturales y la actividad agrícola, ganadera y la pesca para alimentarla. En el año cero de Cristo, el planeta tierra tenía solo 200 millones de habitantes; pasaron mil años para duplicarse esa población (año 1.000: la población mundial llegó a 400 millones de habitantes). En el año 2020 existen más 7.800 millones de habitantes, que superarán los 8.500 en 2030 y llegarán a casi 10.000 millones en 2050 (9.700 millones). Por tanto, la demanda de alimentos crece mucho.

La producción de alimentos, la agricultura y ganadería se desarrollaron inicialmente en propiedad pública o colectiva, era normalmente extensiva, de baja productividad y dependiendo casi exclusivamente de la mano de obra de las familias y comunidades que producían alimentos, sobre todo, para sí mismos, dado que el comercio era muy incipiente.

La escasez y la mala calidad del agua es otro problema grave. RTVE
La escasez y la mala calidad del agua es otro problema grave. RTVE

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA

La llamada Revolución Agrícola produjo una profunda transformación de la agricultura y la ganadería, desde el siglo XVIII hasta el siglo XIX, lo que permitió un aumento significativo de la producción de alimentos y contribuyó a la consolidación del comercio interno y externo.

Durante este período se produjo un gran avance de las tecnologías y maquinarias agrícolas, y a su vez, de diversas leyes que permitían adueñarse de terrenos y cercarlos para cultivar.


Hoy solo nueve especies de plantas representan el 66 % de la producción agrícola total, a pesar de que existen al menos 30.000 plantas comestibles.


La revolución agrícola fue precursora de la primera revolución industrial, sobre todo porque el cambio de la propiedad pública a privada en la legislación de tierras y la introducción de maquinaria agrícola provocó que muchos trabajadores y trabajadoras migraran hacia las ciudades y los campesinos y artesanos se convirtieran en obreros industriales.

A su vez, con el aumento de la producción de alimentos y la reducción de su precio, la gente tuvo más dinero disponible para invertir en productos de fabricación masiva e industrial.

LA REVOLUCION VERDE

La llamada revolución verde, que se produjo entre 1960 a 1980, permitió que el norteamericano Norman Borlaug obtuviera en 1970 el premio Nobel de la Paz.

Durante este período se produjo un importante incremento de la productividad agrícola y por tanto, de alimentos, y consistió en la adopción de una serie de prácticas y tecnologías, entre las que se incluyen la siembra de variedades de cereales más resistentes a los climas extremos y a las plagas, nuevos métodos de cultivo (incluyendo la mecanización), así como el uso de fertilizantes, plaguicidas y riego por irrigación, que posibilitaron alcanzar altos rendimientos productivos.


El 66% de los huevos producidos en el mundo procede de la cría de gallinas en jaulas en batería.


A pesar del aumento de la productividad agrícola, varios problemas se relacionan con el auge de la revolución verde, dentro de los cuales podemos mencionar: el uso de intensivo de maquinaria agrícola pesada, lo que aumentó grandemente la erosión y pérdida de suelos y aguas; el uso intensivo de agroquímicos incluyendo plaguicidas altamente tóxicos y residuales que afectaron grandemente a los trabajadores y trabajadoras del campo pero también a los consumidores; se contaminaron suelos, aguas superficiales y subterráneas, aire, y se afectaron todas las formas de vida requeridas para mantener el equilibrio ecológico.

A lo anterior hay que sumar que se incrementó grandemente el consumo de combustibles fósiles y la producción de gases de efecto invernadero, tanto durante el proceso de producción y transporte de la maquinaria e insumos agrícolas, como producto del propio incremento de la actividad agropecuaria, contribuyendo a lo que hoy llamamos el cambio climático que limita o afecta la producción de alimentos entre otras cosas. Adicionalmente, algunas de las nuevas variedades tenían mayor productividad, pero menor calidad en cuanto a su contenido nutricional (contenido de proteínas y vitaminas).

Durante el auge de la revolución verde se menospreciaba a los productores que utilizaban labranza cero, mínima o reducida (con el tiempo se la ha llamado labranza o prácticas conservacionistas) y por ende, el uso de maquinaria pesada e insumos, además de un elemento de productividad y económico, se volvió un elemento de discriminación social.

PROBLEMAS EN LA PRODUCCION DE ALIMENTOS

La deforestación para la extracción de madera y/o para la expansión de las tierras agropecuarias (llamado en muchos casos aumento de la frontera agrícola), los incendios forestales, la caza indiscriminada y sin control, la pesca industrial indiscriminada y sin control, el uso de métodos destructivos para la pesca artesanal (por ejemplo el uso de bombas), el monocultivo asociados en gran medida a la actividad latifundista, las tierras de pastos sin árboles (pastoril en lugar de silvopastoril), la pérdida de suelos y la erosión, la reducción de los volúmenes y calidad del agua superficial y subterránea, junto al incremento de las área urbanas, el abandono rural y el cambio climático (elevación de la temperatura promedio, alteración del régimen de precipitaciones que conlleva a prolongadas sequías y a inundaciones) son otros problemas a los que tiene que enfrentarse la producción de alimentos en el mundo.

La deforestación amenaza el ecosistema y la producción de alimentos. RTVE
La deforestación amenaza el ecosistema y la producción de alimentos. RTVE

Por otro lado, la excesiva intensificación que ha llegado a convertir la agricultura tradicional en agricultura industrial, con uso intensivo de maquinaria, insumos, agroquímicos, hormonas, y, en la ganadería, afectando el bienestar animal, etc. Por ejemplo, el 66% de los huevos producidos en el mundo procede de la cría de gallinas en jaulas en batería. Sin embargo, en Francia, que es el mayor productor de huevos de Europa, según el Ministro de Agricultura de ese país, “a partir de 2022, todos los huevos frescos vendidos en Francia procederán de gallinas que vivan al aire libre y no encerradas en jaulas en batería, industriales”.

En España los mejores jamones provienen del cerdo ibérico producido en régimen extensivo de libertad en campos arbolados donde puedan moverse ampliamente, sin el estrés del confinamiento excesivo, realizar ejercicio físico y alimentarse de bellotas y hierbas.


Los consumidores prefieren hoy los alimentos producidos sin agroquímicos o con el menor uso de los mismos, como una forma de proteger el ambiente y la salud.


En el mundo entero los consumidores prefieren actualmente los alimentos que son producidos sin agroquímicos o con el menor uso de los mismos, como una forma de proteger el ambiente y la salud. Muchas regulaciones y restricciones se han establecido ya para evitar la presencia de residuos químicos en el los alimentos de origen vegetal y animal. El problema para los productores es que, en muchos países, los precios para la certificación como productos orgánicos o agroecológicos son muy altos y los procedimientos muy burocráticos, y para los consumidores los precios con frecuencia son más altos.

CONDICIONES DE MEJORA DE LA PRODUCCION DE ALIMENTOS

1.- La mejora y ampliación de la infraestructura:

* Caminos y carreteras.

* Puertos y aeropuertos.

* Bodegas, cuartos fríos, plantas de acopio y procesadoras.

2.- Mejora y ampliación de los sistemas de transporte de personal y de carga, de y hacia las zonas productivas.

3.- Ampliación de la cobertura eléctrica

4.- Mejora gradual (aunque aún insuficiente) en la cobertura de los servicios de salud y educación.

5.- Comunicaciones. Cada día hay más cobertura de la telefonía móvil y de internet, lo cual, además de posibilitar la comunicación entre personas, permite el acceso a los conocimientos científicos, tecnológicos y saberes y conocimiento de los mercados nacionales e internacionales, para sus productos o para lo que necesitan adquirir.

6.- Disponibilidad de nuevos conocimientos y tecnologías para mejorar la producción, productividad, calidad de sus productos y sostenibilidad ambiental.

SITUACIÓN DE LOS PRODUCTORES Y PRODUCTORAS AGROPECUARIOS

* Lo productores con frecuencia reciben solo una pequeña fracción del precio final con el que sus productos llegan a los consumidores.

* Los productores de muchos países del llamado tercer mundo no tienen crédito de fomento para la producción ni subsidios, y tienen que competir con productores de países donde sí existe crédito de fomento y/o se subsidia la producción.

* Muchas veces bajan los precios de los productos agropecuarios, pero suben los precios de los productos, materiales o equipos que requieren los productores para desarrollar su actividad.

* Los hijos e hijas de los productores y productoras, y con frecuencia ellos mismos, ya no quieren vivir en el campo, porque no existen las mismas condiciones, los mismos atractivos, y por razones de seguridad.

* Ante la situación de la pandemia actual, con frecuencia quienes viven en el campo están en una mejor condición porque tienen un aislamiento o distanciamiento natural y porque producen sus propios alimentos.

UNA CONTRADICCIÓN

Existe una contradicción en todo este sistema: vender mucho para comprar poco y de menor calidad nutricional.

Vender a menor precio, o dejar perder lo que la tierra y las manos producen con mayor valor nutricional, para comprar a un mayor precio productos con menor valor nutricional, con alto contenido de azúcares y aditivos, en empaques que contaminan el ambiente y que son producidos por las industrias y robots, es la realidad de mucha gente que vive, sobre todo en las zonas rurales. A mayor distancia de las áreas urbanas, menor precio de sus productos y mayor precio de los productos que les llegan.

La agricultura intensiva puede ser perjudicial. RTVE
La agricultura intensiva puede ser perjudicial. RTVE

CONSUMISMO DESENFRENADO, CONTRA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

1.- Un crédito de consumo es muy fácil obtenerlo, pero difícil de pagar:

* Un electrodoméstico es mucho más caro al crédito que al contado, por las elevadas tasas de interés. Pero la mayoría de las familias no tienen cómo comprarlo al contado.

* Las tasas de interés de las tarjetas de crédito son elevadísimos y se usan con frecuencia no para comprar bienes o servicios esenciales, sino artículos suntuarios o pagar servicios que no son de primera necesidad. Los contratos son escritos con una densidad y tamaño de letras ilegibles.

* Las familias dejan de adquirir productos (incluyendo alimentos), bienes y servicios de primera necesidad, para poder pagar las deudas y evitar embargos, o para adquirir nuevas deudas con que pagar las anteriores, o para adquirir más productos, bienes y servicios de nuevo con frecuencia no esenciales. Esto afecta a la salud física, emocional, la paz y la tranquilidad, incluso afecta a la capacidad de las personas para hacer su trabajo con la calidad y eficiencia debida.

2.- Los gastos en comunicaciones pueden competir con los gastos en alimentación y afectar a la seguridad alimentaria

* Las tarjetas prepago para los teléfonos móviles compiten con los recursos para la alimentación. Con frecuencia, los padres ahora tienen que decidir en qué gastar el poco dinero con el que cuentan: o comprar comida o comprar recarga para sus teléfonos o el de sus hijos e hijas. Los niños y niñas lloran por hambre, pero también lloran si no tienen tarjeta para comunicarse. Se han producido incluso casos de suicidios (documentados) de niños cuando sus padres no les resuelven sus problemas de comunicación, Esto es una realidad concreta, real no es una afirmación sin fundamento.

3.- Es mucho más difícil obtener un crédito para producir y/o invertir.

SUSPENSION DE CLASES Y SEGURIDAD ALIMENTARIA

La suspensión de las clases en escuelas y universidades ha afectado a la seguridad alimentaria de millones de niños, niñas y jóvenes.

Muchos niños, niñas y jóvenes del mundo, al dejar de asistir a la escuela o a la universidad, han dejado de recibir la alimentación que recibían y, por el contrario, ahora compiten por los alimentos con el resto de la familia, en muchos casos empobrecidas desde antes de la pandemia y agravada su situación económica a causa directa o indirecta de ella.

LA SITUACION ALIMENTARIA DEBE RESOLVERSE CON UNA VISION DEL SISTEMA

Debemos de cambiar el modelo actual de inequidad, injusticia y no sostenibilidad, para poder cumplir los 17 ODS (objetivos y metas de desarrollo sostenible) y erradicar la pobreza y el hambre.

Es necesario actuar con coherencia a todos los niveles, mediante:

1.- Políticas y estrategias internacionales.

2.- Políticas, estrategias y marco jurídico a nivel de los países.

3.- Planes y acciones a nivel de las instituciones.

4.- Investigación, capacitación, desarrollo de capacidades, conocimientos y valores a nivel de las comunidades, familias y personas.

5.- Promover los entornos y condiciones favorables para una alimentación saludable y asequible.

6.- Deben atenderse desde las condiciones para la producción, la producción en sí, la cosecha, postcosecha, almacenamiento, transporte, distribución, consumo, etc.

No les des el pescado, enséñales a pescar! es una expresión no correcta, o al menos, incompleta. Antes de pescar hay que enseñar a cuidar los peces, porque cuando se acaban los peces o tantas especies marinas o terrestres, como ya ha sucedido, aunque se sepa cómo pescar, ya no habrá qué pescar.

(Telémaco Talavera es Doctor Ingeniero Agrónomo, Rector Emérito de las Universidades Nacional Agraria y Nacional Autónoma de León (Nicaragua), Doctor Honoris Causa por las Universidades de Ciencias Agrícolas (Suecia) y Dubna International University (Rusia), entre otras, e investigador, escritor y articulista de prestigio internacional).

SOBRE EL AUTOR

Telémaco Talavera, un intelectual de proyección mundial, nuevo colaborador de PROPRONews

OTROS ARTÍCULOS

¿Serán necesarios los profesores en el futuro?

La educación en valores, el arma más poderosa contra la violencia

Ni la autoridad más poderosa ni el arma más destructiva pueden nada contra el coronavirus

“Educación 2050”, la guía para implantar la nueva educación que necesita el mundo

¿Es un título profesional garantía de éxito?

El Tercer Contrato Social de la Educación y su aplicación práctica a la escuela en 10 pasos

El Tercer Contrato Social de la Educación

Contradicciones y retos de la Humanidad en el tiempo presente

¡Cuidado!, trabajo y empleo no son sinónimos