martes, 27 febrero, 2024
spot_img
InicioViajesCenando en el cielo de Malta

Cenando en el cielo de Malta

Una sorprendente aventura gastronómica de altura a un precio menor que en los “estrellados michelines”

El cielo, el cielo físico, claro, es el ámbito de esta experiencia gastronómica. Una veintena de comensales sentados en una plataforma suspendida a cincuenta metros sobre el suelo, para cenar un menú elaborado por grandes chefs y maridado con los mejores caldos, y con un impecable servicio a bordo. La idea partió de una empresa belga y se ha extendido por decenas de países, como Malta, en cuya capital, La Valeta, se puede disfrutar de esta extraordinaria experiencia culinaria, viendo atardecer sobre la maravillosa isla.

La Valeta, Malta.-

El cielo es un ámbito doblemente sugestivo, porque es algo real pero también simbólico. Cuando viajamos en avión surcamos el cielo físico y cuando estamos a gusto y muy bien -por ejemplo al lado de la persona que amamos- decimos que estamos en la gloria o en el cielo. Algunos románticos tratamos de unir ambas cosas siempre que podemos. A Susana, mi esposa, le prometí cuando empezábamos nuestra relación, que la llevaría al cielo siempre que pudiese. Y hasta ahora voy cumpliendo lo prometido. En Beijing, como recordaba en un reportaje anterior (Una semana en Beijing, la próxima capital del mundo), fuimos juntos a ese cielo chino que cabe en un metro cuadrado de un mágico rincón del recinto del maravilloso Templo del Cielo. Y cuando visitamos cualquier ciudad del mundo, siempre procuramos subir al mirador del rascacielos más alto del lugar, para sentirnos en el cielo y poder mirar el mundo, juntos, desde la altura. No hay nada más práctico, para hacerse una idea de la magnitud de una urbe, que subir a su edificio más alto. Nuestros techos del mundo, del mismo modo que otros intentan conquistar los famosos ochomiles, son, entre otros, los mayores rascacielos que existen, como el Diamante de Estambul, la Jim Mao Tower de Shanghái, o el Burj Khalifa de Dubai, que todavía sigue siendo, con sus 828 metros, el edificio más alto del planeta. Subir a ellos y contemplar la ciudad desde su coronación es una gran experiencia.


Veintidós comensales a cincuenta metros de altura y un menú de postín a cargo de los mejores chefs.


Pero el rizo se termina de rizar, si eso es lo que quieres y deseas invitar a tu pareja a una cena en el cielo, pero no en un avión ni dentro de un restaurante en la cumbre de un rascacielos, sino en el mismísimo cielo, al aire, colgados, suspendidos sobre el atardecer, esperando la noche entre la suave brisa del mar, como en Malta. Eso puedes hacerlo ya desde hace algunos años en decenas de países del mundo, gracias a una empresa belga que promovió esta iniciativa con tal éxito que se ha implantado en numerosos países, porque, como se sabe, hay gente pa tó. Pero volvamos a Malta.

Una plataforma suspendida por una grúa a 50 metros sobre el suelo. J.M. PAGADOR
Una plataforma suspendida por una grúa a 50 metros sobre el suelo. J.M. PAGADOR

CENA EN EL CIELO DE MALTA

Concretamente, en La Valeta -con un ceremonial muy parecido en el resto de ciudades del mundo donde se replica esta experiencia aérea-gastronómica- el menú de alto nivel, con numerosas exquisiteces, tiene un precio entre 150 y 200 euros todo incluido, salvo que pidas gollerías como caviar (50 gramos de beluga cuestan 400 euros allá arriba), una cantidad nada exagerada para una aventura como esta en comparación con lo que te soplan en un estrellas Michelín, donde no levantarás los pies del suelo salvo para ir al baño o para escapar cuando te den la cuenta.

En Dinner in the sky Malta, la firma que aquí ofrece este servicio, te aconsejan que atiendas todos los requerimientos de tu fisiología antes de subir a bordo, aunque te tranquilizan, teniendo en cuenta que durante la cena beberás de todo un poco, diciéndote que, en caso de urgencia mingitoria, la plataforma desciende a tierra en poco más de un minuto para que puedas aliviarte.

La aventura empieza con el vuelo de la plataforma a 50 metros de altura, colgada de una pluma hidráulica de última generación, con todas las garantías técnicas y de seguridad. Cada comensal de los 22 va asegurado con correas a cuatro puntos de su asiento, del que no se puede levantar en ningún momento una vez que la plataforma ha empezado a elevarse. Junto a los clientes, en el espacio central alrededor del cual se extiende el rectángulo de la mesa, viajan el cocinero, el sumiller, un par de camareros y un técnico de seguridad aérea, por así decirlo.

Vista de La Valeta navegando desde Sliema. J.M. PAGADOR
Vista de La Valeta navegando desde Sliema. J.M. PAGADOR

Arriba verás atardecer y caer la noche esplendorosa, con unas vistas maravillosas sobre la ciudad y las áreas urbanas próximas. El tinglado se levanta abajo, junto al jardín elevado de Barrakka, frente a Birgu y su fuerte del Santo Ángel, que introduce su picudo espolón en las aguas al otro lado del cercano brazo de mar. Es una experiencia única solo disponible en esta isla del archipiélago, la mayor de todas.

Llegando a la isla de Gozo por mar. J.M. PAGADOR
Llegando a la isla de Gozo por mar. J.M. PAGADOR

La República de Malta tiene once islas, pero únicamente están habitadas las dos mayores, Malta y Gozo. La tercera, Comino, deshabitada, se convierte en verano en un hervidero de turistas que acuden a ver, a bañarse y a bucear en la Laguna Azul (llamada así, obviamente, por el intenso color azul turquesa de sus aguas), donde está la mejor playa del país y que es una especie de gran piscina marina natural.

Por supuesto, cenar en el cielo en estas latitudes, y más a esta altura, solo es posible en verano, pero bueno es saberlo con antelación si quieres probar suerte en los meses cálidos de 2024. Y, si no, también se puede vivir esta aventura en el Caribe (Florida, Punta Cana…) y otros lugares parecidos en materia de buen tiempo casi permanente, como Marbella y demás ciudades costeras españolas.

La experiencia es de las que no se olvidan. J.M. PAGADOR
La experiencia es de las que no se olvidan. J.M. PAGADOR

(José María Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son AbeceImagindario (fotolibro, Fundación Caja Badajoz), Lencero, el hombre que no se encontró a sí mismo (biografía, Fundación Caja Badajoz), y Susana Leroy (novela, Fundación José Manuel Lara/Grupo Planeta).

SOBRE EL AUTOR

José María Pagador Otero

José María Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

OTROS REPORTAJES

Una semana en Beijing, la próxima capital del mundo

Portugalete: 17º Homenaje a la Cuchara, (que bien se lo merece)

Martín Ballesteros, el gran maestro contemporáneo del surrealismo

Orgullo y osadía, las dos “ruedas” principales de las Moteras Sin Límites

Mezquitas monumentales de Europa

Viaje por las mezquitas del mundo: de El Aaiún a Casablanca, pasando por Jerusalén

El más llamativo de los yates rusos y otras confiscaciones de guerra

Un periodista en el Elcano 500 años después

El “Azzam”, propiedad del “hermano” de Juan Carlos I, sigue en Cádiz

2020, el año que se paró el Guadalquivir

La otra historia del yate Azor: Franco, Felipe y el funcionario represaliado

La jaula de oro de Juan Carlos I

Omán, luto y megayates

La “Aurora” de la revolución

Sevilla, cuna, inventora y sede de la globalidad

Última visión de la Ventana Azul

Un año del cierre del “mercado de los bichos” de Pekín

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas Noticias