La “Aurora” de la revolución

1917-2017: cien años del cañonazo más decisivo de la historia

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Crucero Aurora. J.M. PAGADOR
Crucero Aurora. J.M. PAGADOR

Este año se han cumplido cien de la Revolución Rusa, que representó un cambio radical en el decurso del siglo XX. Pocos saben, sin embargo, que la señal de partida para el levantamiento fue un cañonazo del crucero “Aurora”, que en 1917 estaba atracado en San Peterburgo para reparaciones. En la bella ciudad rusa hemos visitado el buque insurrecto que dio la señal para el asalto al Palacio de Invierno.

El “Aurora” era un buque del tipo “crucero protegido” propio de finales del siglo XIX, que formó parte de la flota rusa primero del Báltico y después del Pacífico, participando en diversas operaciones navales de la Guerra Ruso-Japonesa, hasta su salvación in extremis –la mayor parte de la flota fue destruida- y su regreso a su base de San Petersburgo, donde hizo funciones de buque-escuela. Posteriormente, y armado con cañones más modernos y en mayor número, participó en la I Guerra Mundial, operando en el mar Báltico.


El buque, hoy museo, tuvo un papel protagonista en el comienzo de la Revolución de Octubre rusa.


El protagonismo de ser el autor de la señal que precipitó la fase final de la revolución vino dado por su regreso a San Petersburgo –llamada entonces Petrogrado-, a finales de 1916, para ser reparado de nuevo. Al empezar la primera fase de la revolución rusa, en febrero de 1917, buena parte de la tripulación del “Aurora” se unió a los sediciosos, creándose a bordo un comité revolucionario. El 7 de noviembre de dicho año (25 de octubre según el calendario juliano, que era el que regía entonces en Rusia) tiene lugar un episodio que precipita la segunda fase de la revolución. El Alto Mando de la Flota da al “Aurora” la orden de abandonar la ciudad y hacerse a la mar, pero la tripulación revoltosa desobedece. Los historiadores consideran este incidente como el punto de partida de la segunda fase del movimiento revolucionario, la llamada Revolución de Octubre (por el mes del calendario juliano).

El buque dio la señal para el asalto al palacio de Invierno, hoy Museo del Hermitage. J.M. PAGADOR
El buque dio la señal para el asalto al palacio de Invierno, hoy Museo del Hermitage. J.M. PAGADOR

A las diez menos cuarto del día 25 de octubre (7 de noviembre por el calendario actual), el “Aurora” realiza un disparo de fogueo de su cañón de proa, detonación intimidatoria que aterra a los defensores del cercano Palacio de Invierno (hoy Museo del Hermitage), anterior residencia de los zares, pero que desde febrero era la sede del Gobierno Provisional encabezado por Alexander Kerensky. Es el momento culmen y definitivo de la revolución que daría origen al Estado Soviético. Marineros del “Aurora” participaron en el asalto final al palacio, que el buque apoyó con un ligero bombardeo que apenas causó daños.

Vista del buque desde la popa. J.M. PAGADOR
Vista del buque desde la popa. J.M. PAGADOR

Desde entonces el “Aurora” es un emblema de la Revolución de Octubre. Tras numerosas vicisitudes que incluyen un hundimiento y posterior reflotación, así como numerosas reparaciones y una restauración integral, el crucero dejó de pertenecer a la Armada Rusa en 2012 para pasar a ser propiedad del Museo Central Naval de San Petersburgo. En 2014 volvió a ser restaurado, para su exhibición definitiva y su apertura al público a partir del 3 de agosto –Día de la Armada Rusa- de 2016.

Desde esa fecha puede ser visitado de nuevo en su emplazamiento tradicional de la isla de Petrogradski, sobre el río Nevá, en San Petersburgo. La visita debe incluir también, por supuesto el Hermitage, uno de los más bellos museos del mundo, pero de eso hablaremos otro día.