Un periodista en el Elcano 500 años después

La inigualable experiencia de navegar en este gran velero recordando la hazaña de la primera vuelta al mundo, a la espera del regreso de su 93º crucero de instrucción

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En proa, con el bauprés detrás enfilando el horizonte. J.M. PAGADOR
En proa, con el bauprés detrás enfilando el horizonte. J.M. PAGADOR

He navegado por diversos mares del mundo, costeando o mar adentro, en toda suerte de artilugios flotantes, desde sencillas barcas a remo y zodiac elementales, hasta los mayores cruceros que existen, pasando por yates a motor y a vela de todo tipo, pero nada es comparable a hacerlo en el buque escuela de la Armada Española, el Juan Sebastián de Elcano. Ahora, cuando se están cumpliendo 500 años de la primera vuelta al mundo, esa gesta española comandada por un marino portugués y otro español que puso en marcha lo que hoy llaman globalidad; y cuando nuestro buque escuela viene de vuelta a España, navegando las últimas dos semanas de su particular vuelta al mundo conmemorativa, un crucero de instrucción extraordinario marcado por la pandemia del coronavirus, rememoramos nuestra humilde aventura de diez horas a bordo, en el quinto centenario de aquella hazaña y como homenaje a los marinos españoles y portugueses que la hicieron posible, y a los actuales.

Bahía de Cádiz.-

El mar nos llama a los extremeños desde la infancia. Pocas tierras interiores existen con tantos navegantes y marinos ilustres que han dejado su nombre en la historia, y con tantos profesionales de la mar desconocidos para el gran público en todas las épocas. En Extremadura no existen más costas que las fluviales y las soñadas, pero estas deben ser tan atractivas que no hay forma de resistirse a ellas. Le ha pasado a multitud de navegantes extremeños de todos los tiempos, además de los llamados conquistadores. Marinos pioneros, como los nueve extremeños que participaron en el primer viaje de Colón, la expedición del descubrimiento.

El buque escuela, atracado en el puerto de Cádiz, listo para zarpar. J. M. PAGADOR
El buque escuela, atracado en el puerto de Cádiz, listo para zarpar. J. M. PAGADOR

En mi vida he conocido a numerosos extremeños marinos de profesión, muchos de ellos, capitanes u oficiales de rango, tanto civiles como militares. Yo mismo he sentido siempre esa pasión que me ha llevado a pisar las orillas de numerosos mares, a cruzarlos, a vivirlos, desde el Atlántico al Índico y al Pacífico, pasando por el Báltico, el Mediterráneo, el Adriático, el Jónico, el Egeo o el de Mármara, sin olvidar el Rojo, el Muerto o el Arábigo y tantos otros.


Diez horas navegando por la bahía de Cádiz, a bordo de uno de los veleros más grandes y bellos del mundo, un privilegio.


Llevo a mis espaldas de viajero navegante millares de millas náuticas. Pocas experiencias hay para mí más placenteras que sentir la brisa del atardecer entrando por el balcón del camarote en mar abierto y contemplar ese horizonte sin tierra donde todo es luz. Pero en mi experiencia de viajero de la mar, una de las vivencias más extraordinarias ha sido la de navegar una jornada a bordo del Juan Sebastián de Elcano.

Como periodista o como simple curioso había visitado este hermoso bergantín-goleta en puerto, en la Carraca gaditana, uno de sus emplazamientos habituales cuando no navega. Recorrer sus cubiertas, sus salas y camarotes, sus puentes y dependencias, ya es una experiencia motivadora para cualquier curioso, y mucho más para un periodista. Pero salir a la mar embarcado en él y recorrer a bordo toda la bahía de Cádiz durante diez horas sobrepasó mis expectativas. Semejante privilegio fue posible gracias a la gentileza de la Armada, de mandos siempre tan receptivos y amables con los periodistas. Nunca agradeceré bastante la suerte añadida de esta profesión, que también tiene sus riesgos, pero que te permite hacer y ver cosas y participar en acontecimientos que están al alcance de muy pocos.

Largando velas. J. M. PAGADOR
Largando velas. J. M. PAGADOR

Fue un día de verano. Llegué puntual al punto de embarque, el Muelle Ciudad del puerto de Cádiz. Tras las consiguientes ceremonias de partida, zarpamos a motor hasta situarnos en aguas abiertas, donde el buque empezó a soltar el trapo. El viento empujó con fuerza las velas y el buque se inclinó de inmediato, en un completo silencio apenas roto por los chifles de los oficiales y las voces respetuosas de los marineros. Ver aparejar y largar velas un velero de estas dimensiones desde dentro es toda una experiencia. Manejar los pesados cabos para aprestar la jarcia y afianzar la arboladura nunca puede ser una tarea individual. De hecho, en un gran buque de vela pocas tareas y maniobras puede realizarlas un hombre o una mujer solos. Todo aquí requiere el esfuerzo colectivo, el trabajo en equipo, la cooperación. Y todo se hace, según lo voy viendo, con la mejor voluntad, eficacia y afán de servicio.

Zarpando. J.M. PAGADOR
Zarpando. J.M. PAGADOR

HOMBRES Y MUJERES

La tripulación se compone de hombres y mujeres, por supuesto, tal como corresponde al tiempo en el que estamos. De hecho, observamos a bordo numerosas escenas en las que mujeres con mando dan instrucciones y órdenes a grupos de marineros hombres, que obedecen sin chistar. Ya sé que he caído en una apreciación machista, pero son escenas que difícilmente pueden verse aún en la vida civil y que si no las relato no serán visibles. La mujer ocupa ya una parte importante entre el personal de la Armada Española, con alrededor de un 13% del total de efectivos, algo por detrás del Ejército del Aire, en el que ellas representan el 14%, pero por delante del de Tierra, donde no llegan al 12%. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de acercarnos a una justa paridad, aunque cada vez son más las alumnas que inician la carrera, como las nueve que están regresando ahora mismo a Cádiz, en la fase final de este crucero de instrucción. Pero la proporción de mujeres en puestos de mando es todavía más escasa.

El camino empezó en el año 2000 con Julia del Río, primera suboficial de la Armada, y en el 2005, con Esther Yáñez González Irún, que no solo era ya la primera mujer oficial sino también, a partir de ese año, la primera mujer al mando de un buque, el patrullero Laya.


El día 13 de junio culmina la nueva vuelta al mundo del buque escuela conmemorativa de la efeméride.


A bordo del Elcano, las mujeres hacen las mismas tareas que los hombres, sin importar su dureza o peligrosidad. Y navegando hoy en esta soleada mañana por la bahía de Cádiz, me admira verlos, a ellos y a ellas, subir a toda velocidad por los flechastes hasta lo más alto de la arboladura para las maniobras del aparejo. Esto hay que hacerlo en los cuatro mástiles del buque, que llevan los nombres -Nautilus, Asturias, Almansa y Blanca- de cuatro buques-escuela que precedieron a este. La altura, hasta 50 metros sobre la cubierta de intemperie, marea. Eso sí, los gavieros llevan todos arnés de seguridad, lo que no quita para que un despiste o una indisposición te den un buen susto. No observamos, sin embargo, el menor titubeo o error en estos marineros y marineras de las alturas.

Maniobras a bordo. J. M. PAGADOR
Maniobras a bordo. J. M. PAGADOR

Recorrer los casi cien metros de eslora del buque por una y otra banda es un hermoso paseo que, si vienes de popa, te lleva directamente al bauprés, el palo casi horizontal que sale de la proa como el cuerno de un narval, que no es tal cuerno sino un colmillo superdesarrollado.

EL PRIMERO

Todo brilla en el buque, que siempre exhibe una limpieza y una pulcritud extraordinarias. El personal de a bordo lo mima en sus tareas de cada día. La cubierta de intemperie, con todos sus hermosos elementos, permite pasear por las dos bandas en un itinerario de placer para el visitante. En este recorrido admiramos los diferentes elementos visibles, el timón, la bitácora, o la placa de cobre situada en el mamparo de proa de la toldilla, con la leyenda TV PRIMVS CIRCVMDEDISTI ME, lema del escudo que el emperador Carlos concedió a Elcano y a sus descendientes, en premio por la hazaña de haber sido el primer hombre que dio la vuelta al mundo.

Cámara de oficiales. J.M. PAGADOR
Cámara de oficiales. J.M. PAGADOR

Debajo se distribuyen las estancias y alojamientos de la oficialidad, la tripulación y los guardiamarinas, la razón de existir del buque, que en realidad es una escuela de navegación flotante. El interior, donde reluce la madera, es agradable y acogedor, y hasta cierto punto lujoso. Las cámaras y camaretas ofrecen comodidades que se justifican en el clásico estilo de estos buques y en el mínimo confort para tan largas travesías.

Soy consciente de que navego en uno de los veleros más bellos y grandes del mundo, una embarcación que ha cumplido 94 años desde su botadura, pero que se conserva tan joven como el primer día. Estoy hablando en pasado, claro está. Porque quienes en realidad navegan actualmente en el Elcano, además de su tripulación habitual, son los 62 alumnos guardiamarinas, de los que 9 son mujeres. Los alumnos pertenecen a la 423ª promoción del Cuerpo General y la 153ª de Infantería de Marina de la Armada Española.

Sueño cumplido. J.M. PAGADOR
Sueño cumplido. J.M. PAGADOR

Construido en las instalaciones de Cádiz del astillero Echevarrieta y Larrinaga en 1927, este es el 93º crucero de instrucción, sin duda uno de los más difíciles de su larga historia de casi un siglo, a causa de la epidemia de coronavirus, lo que ha impedido el desembarco o el esparcimiento habitual de los embarcados en los puertos de la ruta. en algunos de los cuales se les han creado espacios-burbuja para que, al menos, pudieran pisar tierra firme. Pero el buque no solo realiza este año el itinerario de su habitual cometido docente, sino que está dando la vuelta completa al mundo, en conmemoración de la gesta del marino que le da nombre, vuelta que finaliza el día 13 de junio en Cádiz.

Interiores relucientes. J.M. PAGADOR
Interiores relucientes. J.M. PAGADOR

El Elcano zarpó de Cádiz el 24 de agosto de 2020 con los 170 oficiales, suboficiales y marineros de su dotación habitual. Luego, los guardiamarinas fueron trasladados por vía aérea hasta Ecuador, embarcando en la nave en Guayaquil el 5 de diciembre y zarpando de dicho puerto el día 10 del mismo mes, de modo que a bordo navegan 232 efectivos en la actualidad. Esta es una de las novedades de este crucero, dado que por primera vez en la historia del buque los alumnos no embarcaron en Cádiz como es tradición, porque el Elcano llevaba ya casi cuatro meses de navegación, en este programa extraordinario de dar la vuelta al mundo por los 500 años de aquella hazaña histórica, de modo que los alumnos fueron trasladados a Guayaquil por vía aérea. Los cruceros de instrucción son siempre bastante más breves, pero en ocasiones extraordinarias la navegación se extiende, como en este caso, hasta dar la vuelta al mundo. La actual es una de ellas, pero no la única. De hecho, en su casi centenaria historia el buque ha realizado, con esta, once vueltas al planeta.

Operaciones de altura. J.M. PAGADOR
Operaciones de altura. J.M. PAGADOR

UN CRUCERO DIFERENTE

Todo ha sido diferente en este crucero, con traslados en aviones y autobuses burbuja para los alumnos que fueron trasladados a Guayaquil, y con espacios perimetrados y desinfectados para que los embarcados pudieran pisar tierra firme al menos para estirar las piernas, ya que esta vez no les fue permitido visitar las ciudades adonde llegan. Por eso, esta vez el buque ha llevado una psicóloga a bordo, una oficial que antes de partir hizo la cuarentena con los alumnos en la Escuela Naval Militar de Marín.

Desembarcamos a la llegada de la noche. J.M. PAGADOR
Desembarcamos a la llegada de la noche. J.M. PAGADOR

En su periplo alrededor del mundo, el buque escuela ha tocado numerosos puertos del mundo, pero menos de los inicialmente previstos, a causa de las incidencias que iba planteando en el itinerario la pandemia de coronavirus, que desaconsejaban atracar en algunos de ellos. De hecho, el calendario se ha reducido en un mes, terminando el próximo día 13 de junio en el puerto de partida, en lugar del 13 de julio, tal como estaba previsto inicialmente.

En la actualidad, el buque escuela ha cruzado el Canal de Suez y ganado el Mediterráneo, para las últimas etapas de su regreso a casa, en una de las cuales tocará Malta. Su llegada a Cádiz será todo un acontecimiento el domingo 13 de junio.

El Elcano es una embajada móvil de España en todo el mundo y un orgullo para todos. J. M. PAGADOR
El Elcano es una embajada móvil de España en todo el mundo y un orgullo para todos. J. M. PAGADOR

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, 100 años de periodismo

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