Sevilla, abril/2020, la Feria que no fue

El desmontaje de la portada y las casetas consuma la supresión de la gran fiesta sevillana por cuarta vez en su historia

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La chica del traje amarillo en la Feria imposible de 2020. J.M. PAGADOR
La chica del traje amarillo en la Feria imposible de 2020. J.M. PAGADOR

Estamos en plena semana de Feria de Abril, pero no hay Feria de Abril en Sevilla. Se intentó hasta el último momento. El montaje de la portada y de las casetas estaba muy adelantado, e incluso el consistorio se planteó la posibilidad de trasladarla a septiembre, pero la fuerza de los hechos ha podido más. Nadie garantiza que el virus haya desaparecido en unos meses. Por otro lado, muchos caseteros no tenían claro hacer feria a toda costa, con la cantidad de muertos causados por la epidemia, muertos por los que España se dolerá durante mucho tiempo todavía. El desmontaje de la que iba de ser otra gran Feria de Abril, la de este 2020, ha empezado ya. Hemos recorrido el ferial para dar fe de esta anomalía histórica en la memoria de Sevilla y para revivir las sensaciones de otros años.

Una mujer joven vestida con un vistoso traje amarillo de gitana mueve con garbo los faralaes en su paseo matutino por un populoso barrio de Sevilla para sacar al perro. Cualquiera que la viera en otra circunstancia pensaría que es un día normal de la Feria de Abril. Pero algunos detalles delatan la enorme diferencia. La calle está vacía, en el momento de captar su imagen; ella no solo es la única mujer vestida de gitana, sino la única persona presente en esta vía a esta hora de media mañana. Y si acercas su imagen con el objetivo, descubres que una mascarilla le cubre el rostro. Esta mujer, que sin duda es una incondicional de la Feria de Abril y que probablemente se hizo este año para la ocasión ese vestido que luce, ha decidido estrenarlo de todos modos, aunque seamos muy pocos los que la veamos y aunque no pueda lucirlo donde corresponde, en el ferial.


En el ferial desierto y mudo, cerré los ojos y percibí los olores, las luces, los sonidos y la alegría de una fiesta que, sin duda, volverá a ser.


Ese es el espíritu de Sevilla estos días de la feria que no pudo ser. El sentimiento es de una generalizada tristeza, pero también de resistencia y de rebeldía contra la adversidad, simbolizado en esta bella joven que camina su ilusión por una calle desierta. O en esos sevillanos que salen por la noche a su balcón, decorado con farolillos y mantoncillos, a bailar sevillanas frente al universo desierto y amenazador del coronavirus, para gritarle al mundo que el sentimiento de la propia tradición y la alegría de vivir van a sobrevivir, sin duda, a la epidemia.

El montaje estaba muy avanzado. J.M. PAGADOR
El montaje estaba muy avanzado. J.M. PAGADOR

Hasta la semana pasada se especuló en Sevilla con la posibilidad de trasladar la Feria a la segunda quincena de septiembre. Por eso, en principio se habían dejado prácticamente montadas las casetas y la portada, pensando que podría dejarse toda la instalación ferial prácticamente terminada para utilizarla dentro de cinco meses. El alcalde, Juan Espadas, era, en principio, defensor de esta opción, aun a sabiendas de sus dificultades. Pero las cosas cambiaron rápidamente.

DUELO

Un prestigioso abogado con bufete en Sevilla, que monta cada año su caseta particular con un grupo de amigos, se lo decía hace poco a este periodista, antes de que el Ayuntamiento decretase la supresión definitiva de la Feria de Abril´2020: “no tenemos ánimo para feria con la cantidad de muertos que hay en España y no creemos que pueda ni deba celebrarse este año con todo ese sufrimiento y ese dolor”. Una opinión y un duelo compartidos por otros caseteros con los que hemos contactado a lo largo de los últimos días.


Un catalán y un vasco, empresarios en Sevilla y concejales del consistorio sevillano, fundaron la Feria en 1846/47.


Finalmente, atendiendo al estado de ánimo de los verdaderos protagonistas de la fiesta mayor de Sevilla, que son los que montan las casetas y el público que las frecuenta, y, sobre todo, al más que probable riesgo de contagio en una celebración tan multitudinaria, aunque se pospusiese a la segunda quincena del mes de septiembre como el Ayuntamiento había pensado en principio, a fin de paliar en lo posible el demoledor daño a la ciudad que acarrea la suspensión, la Delegación de Fiestas Mayores ordenó la semana pasada el desmontaje de las casetas y de la portada, desmontaje que ya se ha iniciado, dando por finiquitada cualquier posibilidad de celebrar la Feria este año.

El esqueleto de la Feria de Abril que ya no será. J.M. PAGADOR
El esqueleto de la Feria de Abril que ya no será. J.M. PAGADOR

El alcalde había coqueteado con esa idea de Feria de Septiembre, probablemente sabiendo su imposibilidad, para atender, siquiera de palabra, la demanda del sector turístico, hotelero y hostelero de la ciudad, para el que la cancelación es un golpe terrible, tasado en alrededor de 850 millones de euros. Pérdidas que hay que sumar a las de la también cancelada Semana Santa, de unos 400 millones, por lo que el total del desastre se aproxima a los 1.300 millones de euros, flujo económico esencial para una ciudad que tiene en el turismo su industria principal. Al final se ha impuesto la fuerza terrible de los hechos.

2020 será el cuarto año sin Feria de abril, desde aquel 1847, cuando dos empresarios vecinos de la ciudad, el vasco José María de Ybarra y el catalán Narciso Bonaplata, a la sazón concejales del consistorio sevillano, vieron inaugurar la primera feria después de que su iniciativa, puesta en marcha en agosto de 1846, fuese aprobada por la Corporación y autorizada por Isabel II. Los otros tres años sin Feria fueron los tres de la Guerra Civil.


En sus 173 años de historia, es la cuarta vez que se suspende la Feria de Abril sevillana.


El ayuntamiento sevillano ha habilitado ya el procedimiento para el desmontaje de las instalaciones del recinto ferial y para la devolución de las tasas abonadas por los promotores de las casetas. El pasado 20 de abril envió el consistorio a todos los interesados un correo electrónico explicando los trámites. Hasta el 15 de mayo pueden solicitar la devolución correspondiente. El ayuntamiento tramitará los expedientes con la Agencia Tributaria, que es la encargada de hacer efectivas las devoluciones. En cuanto al desmontaje de las casetas, la misma autorización municipal para el montaje sirve ahora para desmontarlas, sin más burocracia. El plazo para ello empezó el 21 de abril, en horario de 8 a 19 horas. El siguiente enlace informa de todos los detalles al respecto: ULTIMA HORA: Información sobre la devolución de tasas de casetas y celebración de la Feria 2020.

ECOS DE LO QUE FUE

A lo largo de los últimos días, antes de que empezase el desmontaje, hemos recorrido el recinto ferial para captar, seguramente por primera y última vez en la vida -porque confiamos en que la Feria vuelva a ser posible en 2021- este panorama absolutamente inédito, de una Feria de Abril a medio terminar de instalar, desierta y muda.

La portada, casi terminada,desde una desierta calle Asunción. J.M. PAGADOR
La portada, casi terminada,desde una desierta calle Asunción. J.M. PAGADOR

Nosotros, que nos gusta la Feria, y que hemos participado de ella en numerosas ocasiones, paseando ahora sus calles vacías podíamos escuchar los ecos alegres de aquellos años bulliciosos de una normalidad a la que no dábamos importancia. Simplemente con cerrar los ojos y un poco de imaginación, podíamos escuchar el tintineo de los coches de caballos, el golpear de los cascos en el pavimento, el relincho de los animales, el repiqueteo de las castañuelas y las cañas rocieras, la alegría de las sevillanas cantadas por doquier y sonando en cada encrucijada, el grito encantado de los niños, las risas de las jóvenes, reinas esos días de una fiesta que tiene en la mujer su expresión y su gloria, las voces de los vendedores, la elegancia trajeada de los caballeros, porque esta es una fiesta muy formal y galana…

Y cerrando los ojos podía oler también los múltiples aromas de la Feria, el del azahar si la primavera ha venido tardía, el de la manzanilla al paso de un catavinos andarín, el del pescaíto frito, el del algodón de azúcar, el del jazmín y otras flores de las vendedoras callejeras, el del perfume intenso de las muchachas en flor con su punto justo de traspiración, tan sensual, el del buen jamón ibérico…

Detalle de la portada, con la expresión de un deseo imposible. J.M. PAGADOR
Detalle de la portada, con la expresión de un deseo imposible. J.M. PAGADOR

Y cerrando los ojos podía ver el derroche luminoso de la portada, la perspectiva casi oriental de los farolillos cubriendo las calles que nos evocaba paisajes urbanos vistos en China, el fogonazo de la entrada de cada caseta, decorada al gusto de cada cual, muchas de ellas, casi versallescas, con historiadas lámparas de brazos y lágrimas de cristal…

Y cerrando los ojos podía sentir en la piel esa brisa nocturna que tanto agradecemos los habituales de la Feria después de todo un día de calor y de albero sofocante, ese airecillo que empieza a soplar al comienzo de la madrugada, ese momento mágico en que el cansancio desaparece y te dispones a dar “otra vueltecita”, porque tienes ganas de tomar el último rebujito, o porque te acuerdas de que quedaste a esa hora con aquel amigo, o porque buscas a alguien que tenías que haber visto y no viste…

Y recordaba esos años en los que fui tan feliz bailando con mi mujer y con amigos y familiares aquí y allá, tomando una copa y saboreando unas gambas de Huelva o un poco caña de lomo ibérico de bellota de Extremadura, compartiendo con los amigos y amigas el milagro ignorado de estar vivos, sumergiéndonos en el pueblo festivo y sintiéndonos parte de él…

Y cuando abrí los ojos y vi la desolación de la Feria inconclusa y frustrada, y contemplé su esqueleto descarnado de hierros y tubos, sentí un escalofrío de rebeldía y de esperanza y me dije que esto no ha muerto, que la Feria de Abril de Sevilla volverá a ser lo que fue a no tardar mucho. Como volverá a serlo España. Y me prometí que volveré a la Feria. Y recordé esa foto que le hice a esa joven que sacó a su perro a pasear por los Remedios vestida de faralaes, esa muchacha ataviada con su precioso traje amarillo y con medio rostro cubierto por una mascarilla para protegerse del virus, cuya estampa es la viva imagen de la vida, de la afirmación de la vida contra toda amenaza. Y esa imagen que encabeza esta información un poco emocionada (perdónenme), es un acto de fe que promete un futuro en el que, por supuesto, cabe una luminosa Feria de Abril que seguirá, no lo duden, por siempre.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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