PP: de la Santa Sede a la sucia sede

Lo negaron todo durante lustros y ahora ellos mismos tratan de desprenderse, como si eso fuera posible, de un oscuro pasado vinculado a cierta santurronería cazurra de visitas al Vaticano con peineta y mantilla, que terminó convirtiendo en “negocio” incluso las visitas papales a sus baronías

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Aznar y su mujer con Juan Pablo II en 2007. SANTA SEDE
Aznar y su mujer con Juan Pablo II en 2007. SANTA SEDE

Con una ingenuidad pasmosa, como si fuese posible desprenderse del pasado, Pablo Casado, en plena tormenta por la debacle sufrida por su partido en las elecciones catalanas, ha anunciado que vende la sede nacional del PP de Génova, 13, como símbolo de su ruptura con las corruptas etapas anteriores, y ha declarado que el PP anterior a 2018 “es otro PP” que no tiene nada que ver con el actual. Es decir, una estrategia totalmente equivocada, que no encontrará el buen camino hasta que los actuales dirigentes del PP asuman lo que su partido ha hecho hasta ayer mismo, reconozcan el daño causado y pidan perdón.

Madrid.-

A los líderes populares les encantaba ir al Vaticano a ver al Papa. Era la atracción irresistible de la Santa Sede. Ellos, los maridos, se ponían muy tiesos y elegantes y ellas, sus esposas, cubrían sus piadosas cabezas con peinetas y mantillas en presencia del Papa de turno. Todo muy devocional y estupendo. Solo que quienes proclamaban a los cuatro vientos su catolicismo y su apego a la Santa Sede, fueron convirtiendo al PP y a su domicilio nacional en un partido corrupto y poco cristiano, cuyo pasado dice ahora Casado que no es el suyo -que “aquel es otro PP”, se atreve a decir- , y en una sede sucia, donde se hicieron tantos apaños y tejemanejes clandestinos, asuntos que ahora obligan a Aznar y a Rajoy a sentarse como testigos en juicios que son una vergüenza para cualquier demócrata honrado, incluyendo los que sin duda hay en el propio PP; una sede sucia de la que Pablo Casado quiere desprenderse a estas alturas, como si eso bastase para rehabilitar a su decadente formación política.


A los líderes populares les encantaba ir al Vaticano a ver al Papa, era la atracción irresistible de la Santa Sede.


Domicilio actual del PP en Madrid, una sede demasiado contaminada. J.M. PAGADOR
Domicilio actual del PP en Madrid, una sede demasiado contaminada. J.M. PAGADOR

La piedad católica exhibida sin rubor por los dirigentes del PP de los que ahora Casado no quiere saber nada -recordemos las “espectaculares” peinetas y mantillas de la Cospedal en el Corpus Christi toledano; recordemos el viaje de Aznar con toda su familia para ver al Papa antes de dejar la presidencia del Gobierno; recordemos la felicitación pública de Juan Pablo II al propio Aznar por el empeño de este en que en la Constitución Europea se incluyera “el reconocimiento de las raíces cristianas” del continente…- no se compadece con la trayectoria de un partido que ha llegado a tal punto de corrupción y decadencia, que su actual líder trata de salvar los últimos muebles renegando de “un PP que ya no es el actual” y vendiendo la sede sucia, como si fuese la vergonzante cueva de Alí Babá.

Rajoy y su mujer de mantilla, con el Papa en abril de 2013. SANTA SEDE
Rajoy y su mujer de mantilla, con el Papa en abril de 2013. SANTA SEDE

El asunto viene de muy lejos. En 1983 el PP alquiló a Mapfre el edificio de Génova 13, cuando era todavía Alianza Popular bajo la presidencia de Manuel Fraga Iribarne. Luego, José María Aznar ocupó su despacho en el edificio como presidente del PP entre abril de 1990 hasta octubre de 2004. Y Mariano Rajoy fue presidente del PP desde octubre de 2004 hasta julio de 2018, cómodamente instalado en el mismo despacho. Precisamente en su mandato, concretamente en 2006, compró Rajoy el edificio por 37 millones de euros. Y ahora Pablo Casado es el nuevo líder de un partido y ocupante de ese edificio al parecer maldito, desde julio de 2018 hasta la actualidad. Es decir, hay un hilo conductor sin solución de continuidad entre el principio y el final, de modo que no es de recibo que sea ahora, cuando la suciedad sale a chorros por las ventanas de Génova 13, cuando Pablo Casado parece haberse dado cuenta de la toxicidad de ese edificio. ¿Cómo ha tardado tanto, nada menos que 32 meses -sin contar los años anteriores que ocupó despacho ahí-, en captar el mal olor de esa sede sucia que puede ser todo menos santa? ¿Pero si hasta la visita del Papa a la Valencia del PP se convirtió en otro “negocio” sucio?


La piedad católica exhibida sin rubor por los dirigentes del PP no se compadece con la trayectoria de un partido corrupto.


Cospedal, en el Corpus toledano.
Cospedal, en el Corpus toledano.

Cuando el rey Felipe renunció a la herencia de su padre, le sacó del núcleo duro de la familia real y “acordó” su salida de España, condenó definitivamente a Juan Carlos ante los ojos de la ciudadanía española. A Pablo Casado le ocurre hoy lo mismo, cuando reniega del pasado de un partido que llega hasta ayer, trata de desvincularse de los dirigentes que le precedieron y “descubre” que en Génova 13 hay acumulada tanta porquería que ya es imposible proceder a su limpieza y que es imprescindible deshacerse del inmueble. El que está señalando ahora con el dedo acusador a sus predecesores, como si él no tuviese nada que ver, es el propio presidente actual del PP. Él es quien ratifica, por pasiva, su condena. Todo muy ejemplar, edificante y piadoso.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

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