El PP pierde el rumbo

La abstención sobre el estado de alarma y la dimisión de la directora de Salud de Madrid evidencian la deriva errática y desleal del principal partido de la oposición

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Pablo Casado, del órdago a la grande a pasar la jugada. RTVE
Pablo Casado, del órdago a la grande a pasar la jugada. RTVE

En política, peor que hacerlo mal es hacer el ridículo. Pero en España hay un partido que incluso es capaz de hacerlo mal y hacer el ridículo a la vez. La abstención de Pablo Casado a la prórroga del estado de alarma es una de esas ocasiones señeras en que un líder político es capaz de meter la pata y meterla hasta el ridículo. Para rematar la faena en la misma semana, a la presidenta de Madrid, empeñada en adelantar a toda costa la desescalada del confinamiento en una comunidad que es el epicentro del coronavirus en nuestro país, le dimite su directora general de Salud, en desacuerdo con la postura de su jefa, que pone en peligro la salud de los madrileños y de todos los españoles.

Hay tres PP: 1.- El que se fue a Vox y es difícil que vuelva, pero si vuelve será para agudizar el extremismo del partido, ya de por sí radical. 2.- El que no se ha ido a Vox (todavía) por vergüenza, pero estaría más a gusto en esa ultraderecha ultramontana (léase FAES, Aznar y sus cachorros, entre ellos, Pablo Casado). 3.- El que quisiera hacer de sí un partido de derecha centrada y moderna (Feijóo, Almeida…), pero no puede porque todavía mandan en el partido los del PP-2, y con esos es imposible ganar unas elecciones.


Hay tres PP: el que se fue a Vox, el que simpatiza con Vox pero le da vergüenza decirlo y el que querría ser una derecha centrada y moderna, pero no le dejan.


La actitud levantisca, desleal e insensata del PP-2 la puso de manifiesto públicamente Pablo Casado esta semana con su abstención, contra toda lógica y toda prudencia, a la prórroga del estado de alarma, después de jugar durante días con la posibilidad de que votaría no. De haber votado que no, no solo hubiera pasado a engrosar las huestes de Vox en esta materia, sino que se hubiera aliado en esto incluso con los independentistas catalanes. Pero absteniéndose, no solo se ha puesto a la altura de formaciones que no hay duda de que también quieren lo mejor para España, como Bildu y el BNG, sino que ha caído en el mayor de los ridículos, primero, por su giro contradictorio con lo practicado hasta ahora, que ha sido votar a favor del necesario estado de alarma; segundo, porque en política no pueden pasarse los días anunciando un órdago a la grande, para, cuando llega el momento de la jugada, decir “paso”; tercero, porque ha dejado descolocados a los barones y dirigentes de su partido, tanto a los que estaban a favor del no como del sí; cuarto, porque la abstención mariacomplejada de Casado (parece como que Rajoy hubiese vuelto) ha constituido un fiasco que le ha impedido participar de la victoria del sí, de haber sido leal con los españoles, o de una posible victoria del no, si hubiera votado esto; quinto porque su repentino paso atrás, del no a la abstención, le ha retratado una vez más como político veleta y le ha desprovisto de todo protagonismo en una votación clave, en la que el presidente del Gobierno ha vuelto a ganarle la mano; y sexto, porque, aparte del ridículo, no ha obtenido rédito alguno de su fallida jugada.

LA OPOSICIÓN QUE TENEMOS

La pésima estrategia de Pablo Casado no solo ha puesto de manifiesto ante todos los españoles la clase de oposición que tenemos, y mucho más en comparación, por ejemplo, con la derecha portuguesa, cuyo líder, Rui Rio, ha dado una lección al PP y a sus dirigentes de cómo se debe actuar desde la oposición en una situación de emergencia nacional, sino que le ha desprovisto de todo protagonismo en una jugada política con la que ha vuelto al primer plano de la escena nacional Inés Arrimadas, que, sin pretenderlo en absoluto, y a causa de la torpeza de Casado, le ha robado a este la cartera en esta ocasión.


Un líder como Pablo Casado no puede pasarse los días anunciando un órdago a la grande, para, cuando llega el momento de la jugada, decir “paso”.


Pero Casado no es el único de estos dirigentes del PP que muchas veces parecen más de Vox que de un partido de derecha centrada y moderna. La ínclita presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, empeñada en emular en todo a la inolvidable madre de todas las lideresas, Esperanza Aguirre, pretende hacer la guerra del coronavirus por su cuenta, sin tener en cuenta el interés de la ciudadanía ni la salud pública. Y queriendo desescalar Madrid a toda costa y a toda prisa, sin tener en cuenta el nivel de la epidemia en esa comunidad y el peligro que eso supone, no solo para los madrileños sino para todos los españoles, pretende acelerar sin ningún criterio la vuelta a la normalidad de la región que más contagios ha exportado al resto del país.


Acelerar la desescalada en Madrid, como pretende Isabel Díaz Ayuso, puede tener incluso consecuencias penales.


Ante semejante dislate, una subordinada suya con más luces, la directora general de Salud Pública, Yolanda Fuentes, ha dimitido de su cargo, por considerar que la comunidad no está preparada para pasar a la fase 1 del desconfinamiento, y seguramente para evitar ser cómplice de decisiones irresponsables que pueden tener incluso consecuencias penales.

Isabel Díaz Ayuso, de la irresponsabilidad a las prisas. RTVE
Isabel Díaz Ayuso, de la irresponsabilidad a las prisas. RTVE

Casado y Díaz Ayuso son la triste cara de ese PP-2, más cercano a Vox que al centro; la evidencia del modelo de partido retrógrado e inconsecuente que todavía prevalece en el PP, donde líderes mucho más centrados y sensatos, como Alberto Núñez Feijóo o José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, no tienen de momento ninguna oportunidad, algo que debería cambiar en un futuro no lejano, teniendo en cuenta que España necesita de una derecha centrada, moderna, fuerte y responsable, lo mismo que de un PSOE renovado y alejado del populismo.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

SOBRE EL AUTOR

José Mª Pagador y Rosa Puch, casi 100 años de periodismo

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