Pablo Pasado, el líder que no fue ni será

Perteneciente a una negra etapa del PP de la que ahora reniega, no tiene sentido de Estado ni resiste la comparación con Feijóo o Almeida, las estrellas emergentes de la derecha

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Un líder sin liderazgo. PP
Un líder sin liderazgo. PP

El actual (no sabemos por cuánto tiempo) presidente del partido Popular, Pablo Casado, al que muchos llaman Pablo Pasado dentro y fuera del partido, se empeña estos días en negar al PP del que viene, asustado por las salpicaduras del proceso del espionaje ilegal a Bárcenas con dinero, medios y funcionarios públicos. Al mismo tiempo, su negativa a pactar la renovación de las principales instituciones del Estado, su empequeñecimiento tras la última mayoría absoluta de Núñez Feijóo en Galicia, y la emergencia nacional de Martínez Almeida, terminan de desmentir el liderazgo y de eclipsar una figura que nunca fue tal.

Madrid.-

El estallido final del caso Kitchen, cuyas nuevas -y temidas por el PP- resoluciones judiciales podrían involucrar a los ministros de Rajoy Fernández Díaz y Cospedal, e incluso al propio expresidente del Gobierno, salpica también, aunque él no lo quiera, a Pablo Casado. La rapidez con la que ha salido a resaltar la desmentida obviedad de que este PP no es el de antes -no lo es por la cronología, pero sí por el legado y por los lazos de sus dirigentes, incluido él mismo, con ese turbio pasado-, y a echar balones fuera asegurando que entonces él era un simple diputado por Ávila, le delata. El PP de Kitchen es el PP de Casado, mal que le pese a este líder imposible. Porque Pablo Casado ostentó altas responsabilidades dentro del partido bajo los mandatos de Aznar y de Rajoy, nombrado por estos. En efecto, entre 2009 y 2012 fue jefe de gabinete del primero y, más tarde, entre junio de 2015 y julio de 2018, fue vicesecretario de Comunicación del PP, ya bajo el mandato de Mariano Rajoy, en plena ebullición de las consecuencias políticas y legales de dicho escándalo. Y más tarde, elegido ya cabeza del PP, Casado colocó en su entorno a significados peones de Cospedal, que le había ayudado contra Soraya Sáenz de Santamaría a conquistar el liderazgo del PP.


Pablo Casado viene de la cuadra pretoriana primero de Aznar y luego de Rajoy, y de las indesmentibles afinidades con Cospedal.


De modo que Pablo Pasado tiene bien merecido el apodo, porque viene de la cuadra pretoriana primero de Aznar y luego de Rajoy, y de las indesmentibles afinidades con Cospedal, cuya imputación pide ahora también la Fiscalía.

UN LÍDER TOCADO

Pero si Pablo Casado está tocado para conseguir nada serio en el futuro al frente de su partido, no solo es porque él pertenece a la vieja guardia aznariana y rajoyana, sino también porque los hechos posteriores no le avalan como hombre con madera ni futuro de líder. Seguramente el fiasco de Cayetana Álvarez de Toledo, una apuesta personal suya de apenas un año de antigüedad cuyo tiro le ha salido precozmente por la culata, y cuya materialización y relato de su cese han sido absolutamente torpes e impropios de un líder que pretenda serlo, sea lo de menos.

Hay otras cuatro realidades que prueban el declinar de su débil liderazgo, su confusión a la hora de afrontar los problemas de España desde la oposición, y su ceguera para tomar decisiones que le favorecerían.


Hay cuatro realidades que prueban el declinar de su débil liderazgo, su confusión a la hora de afrontar los problemas de España y su ceguera para no tomar decisiones que le favorecerían.


La primera de estas realidades es la resistencia que ha mostrado a colaborar para aliviar las consecuencias sanitarias, económicas y sociales de la epidemia de coronavirus en nuestro país. No se trata de que Pablo Casado deje de ejercer la legítima oposición a la que está obligado. Pero lo que no es de recibo es que haya negado su colaboración la mayoría de las veces e incluso haya puesto palos en las ruedas de las medidas de emergencia y alivio.

La segunda realidad es, nuevamente, su ceguera para aprovechar la situación y forjarse una imagen de hombre de Estado. Las ofertas del PSOE para renovar algunas de las altas instituciones del Estado que necesitan urgentemente iniciar una nueva etapa, solo han merecido el desprecio de Casado. Renovar el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, la cúpula de RTVE o el Defensor del Pueblo son medidas saludables que están al alcance del imposible líder del PP y que solo requieren su voluntad. Con su negativa a renovar, no desgasta al PSOE sino que se desgasta él y desgasta a su partido.

La tercera realidad es la emergencia nacional como estrella ascendente de la derecha del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que, con su carácter dialogante, su contacto con la calle y cercanía a los ciudadanos, su capacidad para concitar apoyos durante el estado de alarma incluso entre sus adversarios, y su excelente gestión en tiempos de emergencia, ha merecido el respeto de todos y su conversión de una figura local a una figura nacional. El propio Casado lo ha reconocido así y, temiendo el crecimiento de su liderazgo al margen de su propio entorno, ha optado por darle el cargo nada menos que de portavoz nacional del PP. Con eso, lo único que va a conseguir es que la figura del alcalde siga creciendo y la suya, menguando.

Feijóo es la verdadera estrella electoral del partido. PP
Feijóo es la verdadera estrella electoral del partido. PP

Y la cuarta realidad es la consolidación indiscutible del que a todas luces parece el líder del PP a corto y medio plazo, Alberto Núñez Feijóo. Su cuarta y abultada mayoría absoluta en Galicia le acredita como el hombre capaz de concitar los mayores apoyos y adhesiones de los cuadros, del aparato y, lo que es más importante, del electorado. El presidente gallego vela cómodamente sus armas en su región con todo el tiempo por delante, habida cuenta de que hay gobierno de Pedro Sánchez para rato -al menos, durante lo mucho que aún queda de legislatura- y de que estos tres años servirán para que él culmine su tarea en Galicia y, como se especula en medios afines al PP, esté disponible para liderar ese partido con alguna posibilidad de éxito en cuanto surja la oportunidad. Porque con Pablo Pasado al frente, jamás podrá ganar el PP unas elecciones ni estar en condiciones de gobernar en coalición.

Este es el negro panorama del presidente del Partido Popular a día de hoy, un joven-viejuno con demasiados lastres del pasado, demasiada cerrazón y demasiados competidores mejor armados que él.

(José Mª Pagador es periodista y escritor, y fundador y director de PROPRONews. Sus últimos libros publicados son 74 sonetos (poesía, Fundación Academia Europea de Yuste), Los pecados increíbles (novela, De la Luna Libros), Susana y los hombres (relatos, Editora Regional de Extremadura) y El Viaje del Tiburón (novela, Caligrama Penguin Random House).

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