Adiós, Rajoy, adiós

Él aún no lo sabe, pero el presidente del Gobierno es ya un cadáver político

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Solo tengo dos opciones, o me voy o me echan. RTVE
Solo tengo dos opciones, o me voy o me echan. RTVE

Jamás un dirigente político ha sido vapuleado de este modo en una sentencia que niega a su testimonio la menor credibilidad y que considera probado que el PP era una máquina institucional de mordidas. La salida más honrosa hubiese sido la inmediata dimisión. Eso es lo que hubiera sucedido –y por mucho menos motivo- en cualquier país europeo. Pero Rajoy cree que resiste hasta el final, cuando su final ya es pasado. Lleva la estocada en todo lo alto pero agoniza, refugiado en tablas, arremetiendo contra todos. Su actitud es patética y vergonzosa.

Los españoles sentimos hoy la vergüenza nacional de un presidente de un Gobierno y de un partido corruptos, retratados por una sentencia demoledora que habla de la totalidad del PP como organización política, asignándole la existencia probada de una caja B, que se alimenta de mordidas a cambio de adjudicaciones de obras, servicios y favores, dinero con el que se pagan sobresueldos en negro, se abonan facturas de obras y servicios realizados incluso en la propia sede nacional del partido, y se enriquecen numerosos de sus dirigentes.


Las dos opciones –moción de censura y elecciones- le conducen directamente a su tumba política.


El alcance de dicha sentencia es de tal magnitud, que solo un ciego o un caradura colosal puede reaccionar de la manera que lo ha hecho Rajoy. Los partidos mayoritarios han hecho de inmediato lo que tenían que hacer. El PSOE, por boca de Pedro Sánchez, ha anunciado ya la inevitable moción de censura, anticipándose a cualquier movimiento táctico de un PP literalmente paralizado. Ciudadanos, que, lógicamente, marca la estrategia que más le conviene en el mejor momento de las encuestas para ellos, se niega en principio a apoyar la moción, pero pone a Rajoy en la tesitura de elegir entre lo malo –para él, no para el país- y lo peor. O dimite, o convoca elecciones de inmediato si gana la moción –hay que dejar atados los presupuestos y la cuestión catalana cuanto antes- o Rivera le mostrará también la puerta de salida.

Todos los caminos abiertos delante de Rajoy conducen directamente a su tumba política. Ahí, frente a él, yace su cadáver político, pero él todavía no lo ve. Rajoy está ya muerto políticamente, pero él parece ser el único que no lo sabe. Dirigentes populares consultados por este periódico manifiestan off the record el pavor que se ha apoderado de todo el partido, con tantos cargos y carguitos a los que, de pronto, se les ha puesto negro el horizonte salarial. El terremoto que se avecina expulsará a la mayoría de ellos de sus privilegios y prebendas. Dirigentes del núcleo duro más próximo a Rajoy, según hemos podido saber, le aconsejaron en primera instancia que convocase elecciones, para, al menos, no perder el control de esa convocatoria e intentar obtener, dentro del desastre, el mejor resultado posible. Pero Pedro Sánchez se le ha adelantado y ha cegado esa salida.


Su interpretación de la demoledora sentencia de la Gürtel demuestra que Rajoy ya no está en este mundo.


NEGRO HORIZONTE

La situación no tiene ninguna salida airosa para Rajoy, salvo que dimita in extremis y se ahorre la que se le viene encima. Las opciones son estas, todas ellas nefastas para el presidente del  Gobierno.

1.-Pedro Sánchez gana la moción de censura y desaloja automáticamente a Rajoy del poder.

2.- Pedro Sánchez pierde la moción de censura y Rajoy convoca elecciones y las gana por la mínima, si es que aún queda algún español que vuelva a votarle. No podría volver a ser presidente del Gobierno porque nadie querría pactar con él después de la sentencia y de las que están al caer.

3.- Rajoy convoca elecciones y las pierde. Ni que decir tiene cuáles serían las consecuencias para él y su partido.

4.- Rajoy no convoca elecciones y se enroca. En este caso se expone a su expulsión inmediata de la presidencia del Gobierno, porque Ciudadanos le retiraría su apoyo.

Y no hay más. Estos son los cuatro puntos cardinales del negro horizonte que aguarda a Rajoy en los próximos días. Ya digo. Es un cadáver político aunque él haga como que no lo sabe. Ya en sendos artículos publicados por este periodista en julio y en agosto pasado pronosticábamos lo que ahora, diez meses después, está ya a punto de ocurrir (El crepúsculo de Rajoy y ¡VERGÜENZA!).

Ha llegado, pues, el momento, de que el país, aliviado al fin de esta carga maloliente, le diga por fin a este presidente nefasto: Adiós, Rajoy, adiós.

(José Mª Pagador es escritor, periodista y fundador y director de PROPRONews)

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