Illa da miedo al independentismo

El ataque en tromba separatista contra el candidato socialista da la medida de sus posibilidades de ganar las elecciones catalanas

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Una apuesta que puede salir bien. RTVE
Una apuesta que puede salir bien. RTVE

La irrupción de Salvador Illa como candidato del PSC-PSOE a la presidencia de la Generalitat en las elecciones del próximo 14 de febrero (si al final se mantiene esa fecha), no solo ha descolocado a los partidos independentistas, sino que les ha inoculado el virus del miedo a la posible pérdida del gobierno autonómico. La reacción unánime y furibunda del independentismo contra el candidato socialista da la medida de ese temor.

Barcelona.-

Por primera vez en una década existe una plausible posibilidad de que un político no independentista pueda encabezar un gobierno catalán. La fórmula Arrimadas no lo consiguió, a pesar de que la líder de Ciudadanos fue la vencedora de aquellos comicios. Pero el escasísimo resultado obtenido por la derecha constitucionalista catalana, la imposibilidad de pactos con partidos independentistas y de izquierda -posibilidad que se abre ahora- y la renuncia de Arrimadas a liderar desde el primer día su buen resultado, eludiendo “personarse” como vencedora y como candidata, aun a sabiendas de que no podría conseguirlo, le restaron una credibilidad que ahora va a verse mucho más disminuida para su partido en Cataluña.


Podría darse una sorpresa mayúscula que aglutinase el cansancio de la sociedad catalana tras tantos años de infértil “trumpismo” local.


En estas estábamos cuando, en una jugada típica de Moncloa, el PSOE se sacaba de la manga al ministro de Sanidad, el catalán Salvador Illa, como candidato a presidir la Generalitat. En su favor jugaba su naturaleza y, sobre todo, su moderación, capacidad de diálogo y maneras, tan alejadas de las de los políticos de la permanente trifulca.

La entrada de Illa en el tablero político catalán ha removido los planes y las estrategias del resto de partidos, sobre todo de los más proclives al independentismo. El hecho de que diferentes encuestas -incluidas las internas de la Generalitat- coincidan en señalar a Illa como posible triunfador de las elecciones autonómicas, ha puesto de los nervios al resto de partidos catalanes. Por primera vez en una década se abre una posibilidad de que la presidencia de la Generalitat esté ocupada por un político constitucionalista.

OPCIONES

Entre las tres opciones que se abren si Illa ganara las elecciones, aunque sea por un solo escaño -mayoría constitucionalista, mayoría mixta (PSOE, Comunes, ERC), y minoría de gobierno (PSOE, Comunes) con apoyos puntuales a derecha e izquierda- las más plausibles son las dos últimas.

Pedro Sánchez, el autor de la apuesta, se la juega también. RTVE
Pedro Sánchez, el autor de la apuesta, se la juega también. RTVE

Podría darse también una sorpresa mayúscula, que aglutinase el cansancio de la sociedad y el electorado catalanes tras tantos años del infértil “trumpismo” de Mas, Puigdemont y Torra, y diese una victoria rotunda al PSC. En las actuales circunstancias caben todas las especulaciones. Lo que parece previsible es que puede haber una recomposición de fuerzas, con un giro, por leve que sea, hacia el constitucionalismo, un giro que permita el regreso a la normalidad, la gestión efectiva del día a día, y la aplicación de la política a las cosas que importan a los ciudadanos y no a las ensoñaciones de unos cuantos.

Los críticos de Illa, para derribar su imagen como candidato, le acusan de mala gestión de la pandemia. Pero ¿quién lo ha hecho mejor que él en ninguna comunidad autónoma, incluida Cataluña, donde la gestión ha sido más que desastrosa? ¿Qué país lo ha hecho mejor que España en el entorno europeo? Hasta Portugal, que pareció dar una lección de buena gestión en la primera ola, encabeza hoy el ránking mundial de contagiados y fallecidos por 100.000 habitantes. Y qué decir del Reino Unido o de EE.UU., donde la lucha contra la covid ha sido un desastre mayúsculo desde el primer momento y donde hasta sus propios líderes principales, negacionistas y reticentes a la verdad, llegaron a contagiarse.

Pero la operación Illa encierra también un peligro para Pedro Sánchez, porque su apuesta tiene, asimismo, un matiz plebiscitario sobre la política general del presidente. Si Illa no solo no ganase las elecciones, sino que las perdiese por mucho, Pedro Sánchez quedaría muy tocado y el problema catalán se agravaría enormemente.

Por el momento, el ciudadano medio catalán espera aquí un resultado que permita la vuelta de la política eficaz, de la gestión, del diálogo y del consenso. Y en eso, Illa puede aportar mucho.

(Joan Picardet es periodista y analista político).

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