El mapa de los disturbios demuestra que la inmensa mayoría de la población catalana no se vio afectada ni participó

Los grandes medios coinciden con nuestra valoración de que, a pesar de la violencia extrema en algunos puntos, ha habido más ruido que nueces

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Vista aerea de Barcelona la semana pasada. La normalidad reinó en la mayoría de los barrios. PROPRONews
Vista aerea de Barcelona la semana pasada. La normalidad reinó en la mayoría de los barrios. PROPRONews

El mapa de los disturbios de la “semana caliente” que ha vivido Cataluña focaliza la violencia en puntos muy concretos de la zona céntrica de Barcelona, sin que el resto de la ciudad -su mayor parte- se viera afectada en absoluto, así como tampoco el resto de las ciudades y poblaciones de la comunidad autónoma. Así lo vimos nosotros a lo largo de los días, recorriendo no solo el epicentro de la violencia, sino también el resto de barrios, zonas y comarcas, y así lo han visto también grandes medios catalanes, como La Vanguardia, y otros de aquí y del resto de España.

Barcelona.-

Los actos de violencia de la semana pasada en Barcelona han sido gravísimos, por supuesto, pero, como los calificamos en nuestra anterior información del día 16, han tenido más ruido que nueces (Revuelta independentista en Cataluña: más ruido que nueces). La kale borroka indepe no solo ha constituido un fracaso absoluto sino que ha dinamitado el relato de la “revolución de las sonrisas”, dañando muy seriamente la pretendida imagen pacífica del independentismo en el ámbito internacional.


A pesar de la espectacularidad de la violencia incendiaria, la kale borroka catalana ha sido un fracaso.


Claro que 600 heridos, la mitad de ellos policías -uno muy grave-, 200 detenidos de los cuales 28 permanecen en prisión preventiva a la espera de juicio, y 2,7 millones de euros en daños al mobiliario urbano, sin contar los causados a propiedades privadas, constituyen un negro saldo inasumible en una sociedad democrática, pero nada comparable, por ejemplo, al actual levantamiento popular en Chile, que en menos días ha causado ya 13 muertos y tiene al ejército en la calle, o con los momentos más álgidos de los “chalecos amarillos” en París.

Es decir, también la violencia propiciada por el desnortado president Quim Torra -que alentaba a los violentos con la consigna “apretad, hacéis bien en apretar” y que no la ha condenado de manera inmediata, inequívoca y firme- ha fracasado, pese a su financiación, a su eficaz logística, a su planificado avituallamiento de munición, y a la evidente organización sincronizada de los disturbios, tras la que se adivinan manos más o menos próximas a ciertos líderes indepes.


“Los focos conflictivos se han centrado en puntos muy determinados (de Barcelona), con la mayoría de los barrios instalados en su habitual y plácida rutina” (Jordi Corominas).


La violenta tropa de entre 1.500 y 2.000 aprendices de terroristas callejeros que ha contabilizado la Policía -que incluso trataron de derribar un helicóptero de los Mossos-, apoyada por otros 3.000 activistas de vanguardia, es a la postre una pobre legión en una comunidad de casi ocho millones de habitantes. Una pobre legión que ha sido claramente derrotada por los Mossos, la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Guardia Urbana. Ni en su número ni en sus resultados -más allá de la aparatosidad de sus acciones y de los destrozos causados- la kale borroka indepe ha conseguido otra cosa que terminar de deteriorar la imagen internacional del independentismo y terminar de cabrear a la inmensa mayoría de los catalanes.

EL RUIDO Y LAS NUECES

En un clarificador artículo de Jordi Corominas y Julián publicado hoy en El Confidencial (Comparaciones odiosas: la Semana Trágica de Barcelona de 1909 fue otra cosa), este escritor y periodista barcelonés desmonta el intento de algunos de hacer pasar la semana que hemos vivido aquí por algo parecido -ni de lejos- a la Semana Trágica de Barcelona de 1909. Es más, coincidiendo con lo que nosotros decíamos en nuestra crónica del pasado días 16, sobre que “la reacción de los extremistas amplificada por los medios da una falsa impresión de alteración generalizada del orden”, Jordi Corominas señala en su artículo: “Durante los altercados de estos días, muchos fotógrafos han buscado una instantánea (de Barcelona) con columnas de humo para replicar la de 1909”. Es decir, por parte de algunos ha existido la clara intención de exagerar lo sucedido. Corominas lo reduce a su verdadera expresión: “La violencia barcelonesa de 2019 ha sido fruto de una serie de exaltados con demasiada confusión mental en la cabeza”. Y esto lo dice un compañero que también vive aquí y ha sido testigo directo de los hechos.


La extraordinaria labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, incluidos los Mossos, logró desactivar el frustrado conato de insurrección.


Que lo acontecido estos días, a diferencia de 1909, ha sido más ruido que nueces, lo diagnostica así Jordi Corominas en el artículo que se puede leer completo en el enlace de más arriba: “ahora los focos conflictivos se han centrado en puntos muy determinados, con la mayoría de los barrios instalados en su habitual y plácida rutina”.

Esto es precisamente lo que vimos nosotros cuando hemos recorrido la ciudad durante los pasados días y lo que nos confirmaban vecinos, amigos y compañeros residentes en esos barrios barceloneses, la mayoría, donde no ha pasado nada. Y esto es lo que se deduce también del mapa de los disturbios que publicó ayer La Vanguardia (El mapa de una semana de protestas en Barcelona) y que los sitúa, quitando El Prat y los cortes de carreteras, exclusivamente en las zonas más céntricas de Barcelona, tal como lo advertimos y lo publicamos nosotros el día 16.

UN RESTRINGIDO MAPA DE LOS DISTURBIOS

Según los periodistas de La Vanguardia que cubrieron los hechos en todos los escenarios, esta es su distribución urbana, con cifras de manifestantes facilitadas por la policía local barcelonesa que el diario recoge:

LUNES DÍA 14.- 6.000 manifestantes en Plaza Catalunya y Vía Layetana (centro ciudad).

MARTES DÍA 15.- 40.000 manifestantes en paseo de Gracia (centro ciudad).

MIÉRCOLES DÍA 16.- 22.000 manifestantes en Gran Vía (centro ciudad).

JUEVES DÍA 17.- 13.000 manifestantes en Jardines de Gracia y paseo de Gracia (centro ciudad).

VIERNES DÍA 18.- 525.000 manifestantes en Jardines de Gracia, paseo de Gracia, Urquinaona, Vía Layetana (centro ciudad).

SÁBADO DÍA 19.- 6.000 manifestantes en Vía Layetana y La Rambla (centro ciudad).

En todos esos lugares y calles cercanas, además de las manifestaciones pacíficas, se produjeron en los diferentes días diversos actos violentos protagonizados por encapuchados y pequeños grupos de apoyo.

Los disturbios se concentraron en la zona céntrica, pero la vida ciudadana continuó. PROPRONews
Los disturbios se concentraron en la zona céntrica, pero la vida ciudadana continuó. PROPRONews

Es decir, salvo en las calles y zonas del centro urbano citadas, en el resto de la ciudad, la inmensa mayoría de la misma, como en el resto de Cataluña, no hubo manifestaciones ni disturbios de ninguna clase.

(MAÑANA, Capítulo 2: La medusa independentista naufraga).

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