Uruguay: 800.000 firmas para un referendo contra la LUC

Se quiere la derogación de la ley regresiva que pretende implantar normas que olvidan a la ciudadanía mayoritaria

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La izquierda uruguaya sale reforzada del envite. TNU
La izquierda uruguaya sale reforzada del envite. TNU

Estamos celebrando el gran éxito de conseguir 800.000 firmas para derogar los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración [LUC] que elaboró el actual gobierno uruguayo con la clara intención de desmejorar la convivencia ciudadana. A pesar de que se tenía todo en contra (la pandemia y los mercenarios mediáticos), se sobrepasó con amplitud la cantidad de firmas que establece la constitución de la República Oriental del Uruguay para la convocatoria de un Referendo. La LUC es un conglomerado de normas regresivas, ideado por la coalición de derechas que gobierna el país en beneficio de las clases dominantes y en perjuicio de la ciudadanía.

Manuel Suárez Suárez
Manuel Suárez Suárez

Montevideo, Uruguay.-

La verdad es que estoy emocionado después del bajón que me produjo la derrota del Frente Amplio en las pasadas elecciones. Creo que el 8 de julio de 2021 marca el comienzo de la cuenta atrás para la salida de los sinvergüenzas de la Alianza Lacayista que nos están llevando a la miseria a la máxima velocidad. Parece que encontramos el camino para volver a tener un país solidario, que se aleje de las falsedades que rompen la convivencia en democracia. Es un enorme paso adelante para todos los que sufrimos el desprecio de un gobierno que nos golpea, sin freno alguno, al considerar que tienen el respaldo mayoritario de la población. Hay que felicitarse. La COVID no evitó la movilización para firmar y superar todas las expectativas. Nuestro querido e inolvidable compañero Tabaré está sonriendo al ver el mensaje que le escribe Candelaria: Tu pueblo no se rindió. Abuelo, hay referéndum!

Pienso que las firmas tienen un doble efecto; por un lado, son ánimo vitamínico para los frenteamplistas y, por otro, una bajada de humos a los autoritarios miembros de la coalición colorinche, que se creían todopoderosos por ganar unas elecciones. Ahora van a tener que controlarse, porque no todo el campo es orégano. En los próximos meses tendremos sobre nosotros un bombardeo continuado de los mercenarios mediáticos y también por parte de una enchastradora (Bianchi) y de un enchastrador (Gandini), tratando de convencer a sus votantes de que cagar a palos a los frenteamplistas es lo mejor para el incremento de riqueza de los que más tienen en el Uruguay. A lo mejor un “Solo Uruguay” sale de su letargo y se pone a defender la instalación de un lavadero de guita en cada capital departamental.


El éxito en la recogida de firmas sobrepasa con mucho las necesarias para un referendo y revitalizan el papel de la izquierda.


Es cierto que le sacamos el pie del acelerador, pero siguen teniendo el auto que nos puede llevar a hacernos puré en lo que resta para terminar el año. Pero también, creo yo, van a tener que elaborar un poquito más su chamuyada coimera, porque algunos de sus borregos pueden abandonar el rebaño. Las 800.000 firmas indican que el Frente Amplio tiene, asegurados, un millón de votos para las próximas elecciones. No es descabellado, en mi opinión, el afirmar que hay votantes del Partido Nacional que están en desacuerdo con castigar a los que menos tienen. Es innegable que las firmas son una fuerte dosis de optimismo para los frenteamplistas y un llamado de atención para nuestra dirigencia partidaria. Se acabó el pesimismo. Somos el partido que suma más voluntades, así que debemos responsabilizarnos para evitar que los malandras “blancoloradocabildantes” hundan al país en el desempleo, mientras se reparten la guita del ilegítimo botín con sus asociados. Somos los encargados de defender la eficacia de las empresas públicas que actúan en beneficio del interés general.


Hay que llegar a un acuerdo para que los votos vayan a los partidos que busquen la reducción de la pobreza y la eliminación de la marginación social.


Aunque lejos de mi querido Montevideo, sigo unido sentimentalmente al país que me abrazó el 27 de noviembre de 1958, cuando bajé del “Cabo de Hornos”. Me hice frenteamplista, ya que creo es la evolución natural de los que somos artiguistas. La historia reciente nos demuestra que el Frente Amplio defiende los mismos principios éticos por los que luchó don José. La pasión frenteamplista te permite acercar tu granito de arena para hacer del Uruguay un lugar de armonía, en base a la implantación de una adecuada justicia social. El problema actual es que la derecha mundial pateó el tablero para convertir a los adversarios en enemigos. Hace unos días leí un artículo del psicoanalista argentino Jorge Alemán [publicado en “Página 12” de Buenos Aires] que analiza la presencia del “odio” en la política actual. Quiero reproducir el siguiente extracto:

Los argumentos conllevan cierta posibilidad dialéctica, el odio solo quiere destruir. El odio amalgama a distintos seres, que se responsabilizan de ellos mismo odiando a un objeto exterior que existe solo como blanco de las imputaciones. La cuestión es que hay mucha gente que no quiere saber nada de su responsabilidad frente a la historia y el odio es su cortada perfecta.

Creo que, por desgracia, eso también se aplica a la vida política en el Reino de España, porque si te envenenan, ya no eres dueño de tus acciones, o reacciones, u opiniones. En el Uruguay, los votantes frenteamplistas tienen el desafío y la tarea de hacerles comprender a sus vecinos que el odio no debe formar parte de ningún menú electoral. Para que el país avance es necesario volver al debate ciudadano de ideas. Hay que llegar a un acuerdo para que los votos vayan a los partidos que busquen la reducción de la pobreza y la eliminación de la marginación social.

(Manuel Suárez Suárez es doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Montevideo (Uruguay), articulista y escritor).

SOBRE EL AUTOR

Manuel Suárez Suárez, ilustre galleguista y escritor, nuevo colaborador de PROPRONews

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