Macrigaita lamenta el hundimiento del hospital del Centro Gallego porteño

Somos unos infelices que no fuimos capaces de mantener una obra que recibimos en herencia

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Buenos Aires

En el invierno porteño es cuando doña Macrigaita más se acuerda de sus padres. En aquellos días fríos le hablaban de la alegría que sentían al llegar las fiestas patronales en las aldeas de origen. Se acuerda que repetían un refrán sobre el mal augurio de la lluvia veraniega: A chuvia de agosto non trae bo viño nin bo magosto. Se tuvieron que morir los padres para entender la gran importancia que le daban a la climatología en las labores agrícolas. Siempre creyó que en Galicia llovía cuando se necesitaba y que era puro romanticismo tal como lo expresaba García Lorca en Chove en Santiago meu doce amor. Recién ahora, un poco tarde, se avivó de la gran riqueza que tenía Galicia al ser la cuna de unos seres humanos extraordinarios.

Manuel Suárez Suárez
Manuel Suárez Suárez

Buenos Aires.-

Es evidente que el descrédito y hundimiento del hospital del Centro Gallego de Buenos Aires es un gran fracaso que no pueden ocultar los descendientes de la emigración gallega en la Argentina. Ayer, yo misma, afirmaba muy convencida que éramos unos ganadores. Bueno, quizás me dejé llevar por la fanfarronería calabresa al sumarme al amplio grupo de los garroneros que nunca laburaron. Somos unos infelices que no fuimos capaces de mantener una obra que recibimos en herencia. También me prendí, como una boluda más, a envidiar al que menos tiene. Ahora reconozco que don Mauricio nos cagó bien de bien ya que me costó darme cuenta de que el envidioso macrista no quiere lo que yo tengo, lo que quiere es que yo no lo tenga.

Hace unos días leyó algo que la entristeció. A pesar de que es de 1955 no conocía lo que les dijo Arturo Rial a los trabajadores municipales: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Es un asqueroso que reniega de sus progenitores gallegos. Si pudo ir a la Escuela Naval fue gracias al gallego barrendero que sudó para buscar un futuro a sus descendientes. Quiere hacer constar que aunque votó a Macri no está de acuerdo para nada con los desagradecidos que se olvidan de las raíces. Lo de Rial le hizo recordar a las babosadas racistas del sinvergüenza de González Fraga que es otro degenerado que insiste en ensuciar la memoria de los nobles ancestros galaicos.


El envidioso macrista no quiere lo que yo tengo, lo que quiere es que yo no lo tenga.


YERBA “ABUELITA”

Hace unos días, la llamó su amiga de siempre de la “Agrupación” para invitarla a una reunión con el empresario titular del Grupo Olmos en la esquina de Belgrano y Pasco. No se frenó nada. Le comentó que ya no consume más pichicata macrista (ahora se pasó a la yerba “Abuelita”) y que a un funeral no se le llama fiesta. Hay que ser infelices y tener poca vergüenza para acercarse a morfar unos sanguchitos en compañía de una empresa que está despidiendo a todos los trabajadores que acumulen antigüedad. No quieren pagar y la experiencia les importa un carajo. Algo malo tenía que tener Olmos para que le sirviese al desgraciado de Moyano que, por cierto, sigue chupando después de convertir al Centro Gallego en una entidad con menos socios que la Asociación de Vecinos de Monte Chingolo.


El precio de la yerba en Uruguay es de 230 pesos (con el dólar a 35 pesos) y acá no se consigue por menos de 650 (con el dólar a 45).


A doña Macrigaita le gustaría acercarse hasta Colonia para comprar yerba. Se le está terminando la que le regaló su prima de Villa del Parque. Claro que si lo piensa bien, no ahorra nada, al tener que agregar el pasaje en “Buquebus”. Además con este frío no es recomendable cruzar a la Banda Oriental. El precio en Uruguay es de 230 pesos (con el dólar a 35 pesos) y acá no se consigue por menos de 650 (con el dólar a 45). Se va a quedar mateando en el barrio, tranquila, sin darle más vueltas porque aunque “Abuelita” es cara para una jubilada, al final sale barata al prescindir de tres medicamentos que se tomaba diariamente. Espera que después del 27 de octubre, fecha de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, le suban la jubilación. Quiere acabar sus días viendo que el bienestar perdido se recupera si no metés la gamba en las urnas.

Macri, derrotado. RTVE
Macri, derrotado. RTVE

(Manuel Suárez Suárez es doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Montevideo (Uruguay), articulista y escritor).

SOBRE EL AUTOR

Manuel Suárez Suárez, ilustre galleguista y escritor, nuevo colaborador de PROPRONews

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