Una lección de humanidad

Las escenas solidarias de esta semana en la crisis migratoria de Ceuta nos enorgullecen como ciudadanos y como seres humanos

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El guardia civil se tiró al mar y salvó a este bebé. RTVE
El guardia civil se tiró al mar y salvó a este bebé. RTVE

Las ciudadanas y los ciudadanos españoles nos hemos sentido orgullosos esta semana del comportamiento humanitario de numerosas personas en la crisis migratoria de Ceuta, incluyendo a vecinos de la ciudad autónoma, policías, guardias civiles y soldados, y en muchos casos con riesgo de la integridad física e incluso de la vida de estos seres admirables. .

Ceuta.-

Todos hemos vistos esas escenas que para algunos próceres y próceras de Vox son una vergüenza, cuando la realidad es que la vergüenza son ellos. Ante la avalancha de inmigrantes, muchos de ellos, niños, algunos vecinos y vecinas salieron a darles abrigo, comida y bebida. Además, los miembros de algunas ONGs, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas, entre ellos, de la Legión, han protagonizado escenas solidarias admirables que han removido muchas conciencias y nos han llegado al corazón a los españoles y las españolas.

Luna Reyes, sin importarle el riesgo del coronavirus, puso por delante su corazón y consoló a este hombre deshecho. RTVE
Luna Reyes, sin importarle el riesgo del coronavirus, puso por delante su corazón y consoló a este hombre deshecho. RTVE

Estos gestos no han sido casos aislados. Los reporteros desplazados a la zona han dado elocuente testimonio gráfico de los numerosos episodios de solidaridad humana, en los que la compasión por el prójimo que sufre ha predominado sobre cualquier otra consideración. Los autores de esos gestos emocionantes no se habían puesto de acuerdo. No había una consigna para que policías, guardias civiles, soldados y legionarios fuesen compasivos. Son situaciones en diferentes lugares, días y horas de esta crisis migratoria sin precedentes. Y esa reacción brotó rápida, espontánea y unánime en todos ellos. Eso quiere decir que la humanidad persiste entre nosotros, como no podía ser de otra manera.

Un soldado del Ejército de Tierra lleva en brazos a un menor exhausto. RTVE
Un soldado del Ejército de Tierra lleva en brazos a un menor exhausto. RTVE

No soy tan ingenuo como para no saber que un problema de este tipo debe resolverse por diferentes vías, también de manera firme y eficaz, y que no es de recibo que un país vecino como Marruecos aliente esta estrategia agresiva e inhumana de presión contra España. Pero, ante el hecho consumado de que esas personas, menores y niños incluidos bebés, se encontraban en grave peligro de muerte o en una situación de desamparo y choque emocional y físico, el corazón de quienes les recibían no se sustrajo al amor que cualquier ser humano debe sentir por sus iguales. Es curioso que los próceres de la ultraderecha, que tantas veces hacen gala de su nacionalcatolicismo, ignoren los dictados caritativos de su propia religión, cuando más falta hace que los recuerden.

Desde aquí, todos cuantos hacemos este periódico expresamos nuestra felicitación y orgullo por el comportamiento de los vecinos de Ceuta que auxiliaron con agua, comida y apoyo a los inmigrantes; de Luna Reyes, la voluntaria de Cruz Roja que acogió entre sus brazos a ese hombre deshecho, en una escena que nos hizo llorar a quienes tenemos sano nuestro corazón; de ese guardia civil que se arrojó al mar y salvó la vida de ese bebé que estaba ahogándose; de ese soldado que llevó en sus brazos a un niño que ya no podía más; de ese legionario que, con ayuda de sus compañeros, salvó a una niña de corta edad de caer desde lo alto de la valla. A todos ellos, nuestro apoyo, solidaridad y admiración por ser como son.

Estamos orgullosos de estos ciudadanos y ciudadanas, uniformados o no, que representan la calidad humana de la práctica totalidad de los españoles, a excepción, claro está, de los bárbaros que rechazan, ridiculizan y denigran tales comportamientos. Estamos orgullosos de que nuestro país genere escenas como esta ante un mundo cada vez más deshumanizado e insolidario. Por suerte, las personas de este país están sanas de mente y de espíritu. Estas imágenes de LA SECUENCIA de hoy son la más evidente de las pruebas.

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