Paseo otoñal con ciervos

En la naturaleza viven otros seres que no siempre podemos ver pero que siguen estando ahí

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Los ciervos estaban ahí. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ
Los ciervos estaban ahí. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ

La hermosa naturaleza es una de las riquezas de Extremadura, una región que conserva algunos de los espacios naturales mejor conservados y más bellos de Europa, y algunos de los paisajes más singulares de España. En esta Extremadura rural y despoblada, que tiene en el norte de Cáceres algunos de sus enclaves más fascinantes, vive una joven pareja de licenciados universitarios y emprendedores, que decidió instalarse en un pueblo para realizar allí sus actividades y ayudar a la recuperación de la España que se vacía. Esta admirable pareja suele recorrer a pie el campo extremeño y esto es lo que encontraron en uno de sus últimos paseos.

Norte de Cáceres.-

Una joven pareja sale a pasear con sus perros una tarde cualquiera por tierras de la Extremadura virgen en este inicio del otoño, y allá al fondo, viviendo plenamente una vida sin preocupaciones humanas, más allá del temor de recibir un disparo, estaban los ciervos.

Los jóvenes paseantes se reconocen en sus sombras y en sus perros. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ
Los jóvenes paseantes se reconocen en sus sombras y en sus perros. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ

Los paseantes son una joven pareja que vive en un pueblo del norte de Cáceres, un matrimonio animoso y emprendedor que decidió instalarse en la España rural, en la Extremadura que se despuebla, a fin de contribuir con sus conocimientos -los dos son licenciados universitarios- y con sus actividades -cada uno de ellos ha montado una singular empresa, es decir, dos en total, empresas que crean riqueza y trabajo- a la lucha contra la despoblación y al mantenimiento de la vida humana, cultural, social y económica en esas localidades que pierden población a chorros. Y los dos son grandes amantes de los animales, hasta el punto de tener dos perros y cuatro gatos, algunos de los cuales han rescatado del abandono ajeno.

La tierra virgen y fértil. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ
La tierra virgen y fértil. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ

La tierra es la de esa maravillosa Extremadura rural, una región virgen aún en muchas zonas y en muchas cosas, que ofrece una naturaleza viva y provechosa que hay que conservar y potenciar, y que atesora algunos de los enclaves medioambientales más importantes de Europa, como Monfragüe y tantos más.

Las doradas luces del otoño. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ
Las doradas luces del otoño. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ

El otoño es bello en cualquier región del mundo, pero en Extremadura es la estación hermosa y agradable por antonomasia, cuando, tras los rigores extremos del verano en esta parte de España que suele registrar las temperaturas más elevadas del país, el aire empieza a templarse, refresca por las tardes y los colores otoñales visten el paisaje de unas tonalidades que invitan a la contemplación, a la meditación y al disfrute. Todos los sentidos se agudizan ante la multitud de estímulos que esta estación depara, y en Extremadura, más.

Y aparecieron los ciervos. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ
Y aparecieron los ciervos. LAURA PAGADOR DOMÍNGUEZ

Los ciervos, muy numerosos, son algunos de los habitantes de esa Extremadura salvaje y natural. La fauna silvestre extremeña es abundante y variadísima, y en ella ocupan un lugar de privilegio -por su belleza y su elegancia- los ciervos. No es frecuente verlos libres en el campo, a menos que se les vaya a cazar. Y tal vez porque con frecuencia se les va a cazar sea por lo que no es fácil verlos. Pero la joven pareja que paseaba por el bosque extremeño no solo no es cazadora sino todo lo contrario. Y a lo mejor por eso los ciervos se dejaron ver por ellos, aunque guardando, eso sí, una prudente distancia.

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